La política económica del peronismo
El
segundo plan quinquenal
Los
principales lineamientos del Segundo Plan Quinquenal, presentados por el
Presidente Perón en su mensaje del 1° de diciembre de 1952 ante la Cámara de
Diputados de la Nación, estaban enmarcados en la doctrina peronista y
planteaban, como objetivo fundamental de las relaciones económicas externas del
país, el asegurar el desarrollo progresivo de la economía social mediante la
promoción de las actividades que contribuyeran a consolidar la independencia
económica de la Nación (1).
Con
ese fin, el Estado se reservaba el manejo del comercio exterior guiado por el
propósito de defender la producción nacional y obtener términos de
intercambio justos y equitativos. Su gestión estaría también orientada a la
consolidación y diversificación de los mercados de importación y exportación,
para lo cual podría firmar convenios bilaterales que incentivaran el
intercambio hasta tanto –se aclaraba- la economía internacional permitiera
volver a esquemas multilaterales de comercio.
En
cuanto al comercio regional, el Estado debía encarar las tratativas con las
naciones latinoamericanas teniendo en cuenta la necesidad de complementación
entre las economías nacionales y de defensa conjunta de sus intereses.
Asimismo, en el conjunto de relaciones comerciales con países de la misma región
y de otras y ante los organismos económicos internacionales, el Estado debía
defender los siguientes principios: a) las relaciones económicas
internacionales sólo podían realizarse plenamente entre naciones libres; b) el
comercio internacional debía contribuir a la independencia económica dentro
del marco de la cooperación (2); c) el desarrollo de los países económicamente
menos evolucionados debía lograrse mediante la industrialización progresiva,
el perfeccionamiento técnico de las actividades agropecuarias, términos de
intercambio equitativos y condiciones de menor vulnerabilidad externa; d) el
comercio internacional debía realizarme mediante la aceptación generalizada de
la paridad entre precios de artículos manufacturas y materias primas; e) la
adopción de una política anticíclica universal y permanente preservaría a
las naciones menos desarrolladas de las tendencias depresivas que podían
generarse en las economías desarrolladas; f) los países cuya estructura política
y económica tendiera a convertirlos en acreedores o deudores crónicos debían
arbitrar los medios y recursos para alcanzar un equilibrio razonable de su
balanza de pagos con el resto del mundo; g) debían condenarse las medidas
discriminatorias que amenazaran la estabilidad, el desarrollo y la independencia
económica de los países; h) se debía propender a que los fines, estructura y
decisiones de las organizaciones económicas internacionales se adecuaran a los
principios y objetivos fundamentales que planteaba el plan.
Quedaban
así, a cargo del Estado, las tareas de venta de los saldos exportables de la
producción nacional y de compra de los combustibles, materias primas y bienes
de capital que requiriera el desarrollo agropecuario, industrial y minero del país.
Quedaba también establecido que el Estado debía promover la firma de tratados
y convenios que se adaptaran a los principios generales arriba mencionados.
Dichos convenios debían promover vinculaciones comerciales estables y el
mantenimiento de los términos de intercambio.
NOTAS
Ver Presidencia de la Nación, 1953, p. 321.
Independencia económica equivalía, en el lenguaje de la doctrina peronista, a libre auto-determinación de los Estados en la adopción y ejecución de sus propias decisiones económicas.
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