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La batalla del petróleo

En efecto, poco tiempo antes Frondizi había defendido férreamente argumentos nacionalistas. Por ejemplo, estando al frente del Comité Nacional de la UCR en 1955 se opuso a la decisión de Perón de otorgar una concesión petrolera a la Compañía California Argentina de Petróleo (subsidiaria de la Standard Oil de California). Asimismo, un año antes había publicado su obra Petróleo y Política (sugerentemente subtitulado Una contribución al estudio de la historia argentina y las relaciones entre el imperialismo y nuestra vida nacional), encendida defensa de la nacionalización de todas las industrias claves y de una industria petrolera estatal "anti-imperialista". Los mismos contenidos nacionalistas habían estado presentes en el discurso electoralista que lo llevó a la Presidencia (1).
   
No obstante, una vez alejado del gobierno, Frondizi explicaría su viraje ideológico en términos pragmáticos: "Cuando llegué al gobierno me enfrenté a una realidad que no correspondía a esa postura teórica [la sostenida en Petróleo y política] por dos razones. La primera era porque el Estado no tenía los recursos suficientes para explotar por sí solo nuestro petróleo, y la segunda, no había tiempo para reunir los recursos necesarios. La opción para el ciudadano que ocupaba la Presidencia era muy simple: o se aferraba a su postulación teórica de años anteriores y el petróleo seguía durmiendo bajo tierra, o se extraía el petróleo con el auxilio del capital extranjero para aliviar nuestra avalancha de pagos y alimentar adecuadamente nuestra industria. (...) Mantuve el objetivo fundamental que era el autoabastecimiento; pero rectifiqué los medios para llegar a él" (2).
   
Efectivamente, de acuerdo con las prioridades de desarrollo económico mencionadas anteriormente, la plena explotación de algunos recursos naturales claves, como el petróleo, era vital para la estrategia desarrollista.
   
Según Frigerio, las razones de que la primera prioridad fuera el petróleo eran las siguientes: a) la creciente demanda de la industria liviana y del campo de ese recurso; b) el hecho de que constituía el principal rubro de las importaciones argentinas (en 1957); c) su importancia, junto con la del gas, como base de la industria petroquímica, una de las principales ramas de la industria moderna; d) la ventaja de que las reservas estaban perfectamente cubicadas (3).
   
Es decir, desde el punto de vista del desarrollo, se trataba de responder a una demanda creciente de la industria liviana, productora de bienes de consumo, que veía amenazado su funcionamiento porque las exportaciones ya no alcanzaban a cubrir las necesidades de importación de materias primas y otros insumos. Y desde el punto de vista político, se buscaba reducir la fuerte dependencia político-económica que creaba la importación de petróleo, a través de la búsqueda del autoabastecimiento.
   
En consecuencia, el Presidente Frondizi anunció, en su discurso del 24 de julio de 1958, el lanzamiento de la así llamada "batalla del petróleo". Frente a la carga que implicaba para el país la dependencia de la importación de combustible (65% de lo que se consumía, equivalente al 21% de las importaciones totales (4)), planteó el tema en términos de una encrucijada: "... o seguimos en esa situación, debiendo recurrir a una drástica disminución del nivel de vida del pueblo, con sus secuelas de atraso, desocupación y miseria, o explotamos con entera decisión nuestras riquezas potenciales para crear las condiciones de bienestar y seguridad en un futuro próximo y cierto" (5).
   
El gobierno claramente optaba por la segunda alternativa. Libraría la batalla en dos frentes: el de la importación, disminuyéndola a lo indispensable, tratando de reducir progresivamente su negativa incidencia sobre la economía nacional y tendiendo a lograr el autoabastecimiento, y el de la explotación misma, intensificando los esfuerzos de exploración y aprovechamiento de las reservas existentes. En este segundo terreno, se llevaría a cabo una reestructuración interna de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), de forma de convertirla en una empresa moderna, eficiente y rentable.
   
Ahora bien, para incrementar la producción, YPF procedería a extraer la mayor cantidad de petróleo posible en el menor plazo, utilizando para ello sus propios recursos o bien recurriendo a la incorporación de capital privado, sin que ello implicara concesiones ni renuncias al dominio del Estado sobre la riqueza petrolífera (6). De este modo, se intentaba dar un paso trascendental hacia la transformación de la estructura económica, ya que la explotación intensiva de petróleo no sólo redundaría en un alivio inmediato de los problemas de la balanza de pagos sino también en la apertura de nuevas actividades económicas.
   
Dos años más tarde e impulsado por los buenos resultados obtenidos (ver Inversiones en el sector petrolero), el Poder Ejecutivo complementó esta iniciativa con nuevas disposiciones contenidas en el Decreto 13.255, que tenían por objetivo principal lograr el autoabastecimiento de petróleo en el más breve lapso posible (7). Las mismas pueden sintetizarse en cuatro puntos centrales: 1) las áreas que YPF necesitara para su expansión serían reservadas, durante un número de años razonable, por decreto del Poder Ejecutivo a propuesta de la empresa estatal; 2) las áreas no incluidas en la reserva para YPF serían explotadas mediante contratos con firmas privadas o extranjeras, priorizándose el desarrollo del flanco sur de Comodoro Rivadavia; 3) la adjudicación de áreas se haría por concurso y/o licitación, de acuerdo con pliegos de condiciones elaborados por YPF y acordándose preferencia a las compañías nacionales, las cuales podrían proponer áreas de explotación con exclusión de las reservadas para YPF; 4) los contratistas extranjeros pagarían a YPF determinadas sumas por compensación de trabajos de exploración que la empresa estatal hubiera realizado en aquellas áreas donde se hubiera verificado la existencia de petróleo (las firmas nacionales quedaban eximidas de tal obligación); esos fondos se destinarían a la capitalización de YPF.
   
De este modo, el sector petrolero se convirtió en uno de los ejes centrales del plan de desarrollo y, dados los espectaculares resultados obtenidos en un lapso muy breve, en el área de la política económica que mejores frutos rindió a la administración frondizista.

  1. Sobre este punto ver Solberg, 1986, pp. 247-254.

  2. Citado en Pisarello Virasoro y Menotti (comps.), 1988, Tomo IV, p. 431. 

  3. Ver Frigerio, 1967, pp. 20-21.

  4. En 1957 el consumo de petróleo había sido de 14 millones de metros cúbicos, de los cuales 10 millones provenían del extranjero y por los cuales se habían pagado 318 millones de dólares. Cf. Pisarello y Menotti (comps.), 1988, Tomo IV, p. 427.

  5. Cf. Clarín, 25/07/58, p. 1.

  6. Ver Frondizi, 1978, pp. 141-142; 146-147.

  7. Ver texto del decreto en Clarín, 01/11/60, p. 1, 14-15.

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