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Comercio de bienes

Acuerdos bilaterales de comercio

Como se mencionó anteriormente, la etapa frondizista coincide con el afianzamiento, a nivel internacional, del régimen multilateral de comercio lo cual incentivaba, por ejemplo, los acuerdos regionales y hacía que, en se tendiera a denunciar y liquidar acuerdos bilaterales. No obstante, paralelamente con los esfuerzos integracionistas a nivel regional, tanto retóricos como institucionales, la Argentina llevó adelante unos pocos acuerdos bilaterales con algunos países latinoamericanos que respetaban ese espíritu integracionista y supuestamente abrirían el camino a una mayor integración en el futuro, y también con otras naciones. A continuación se mencionan los más importantes.
   
En julio de 1958 se llevaron a cabo negociaciones con Venezuela para la concreción de un acuerdo de intercambio, por el cual Argentina recibiría petróleo de ese país (en principio, por valor de 50 millones de dólares) a pagar con exportaciones de materias primas y artículos manufacturados. El acuerdo fue finalmente suscripto en setiembre por el lapso de un año (renovable) y sólo por un monto de 10 millones de dólares, prevaleciendo en este último punto la postura venezolana (1).
   
En agosto quedó suscripto un convenio con Rumania por el cual la Argentina obtuvo franquicias para adquirir materiales de trabajo y acordó, en el corto plazo, comprar maderas, productos petroleros y arrabio (2).
   
Un acuerdo similar al primero trató de lograrse con Perú meses después, con vistas a un aumento del comercio bilateral y a lograr el intercambio, en este caso, de petróleo, cobre, hierro y antracita peruanos por carne y trigo argentinos (3). Las negociaciones desembocaron en la firma de un acuerdo comercial en octubre de 1958, el cual reafirmaba la voluntad de fomentar, incrementar y diversificar los intercambios, además de asegurar mercados estables permanentes para las respectivas producciones. Ambos países acordaron también concederse recíprocamente las máximas facilidades otorgadas o que se otorgaran en el futuro a terceros países y no adoptar medidas discriminatorias que prohibieran o restringieran la importación y exportación de mercaderías que constituían los intercambios básicos entre ellos (4).
   
Con Brasil se suscribió un convenio económico en setiembre de 1958 por tres años, renovable anualmente, cuyos objetivos más importantes eran: a) regular los pagos entre ambas naciones para facilitar la gradual multilateralización de los mismos entre los países latinoamericanos; b) continuar aplicando las disposiciones del Tratado de Comercio y Navegación firmado entre ambas naciones en 1940; c) facilitar la exportación e importación recíproca de frutas, dentro de un régimen de libre comercio (5).
   
En octubre de 1958 se suscribió un acuerdo comercial con la Unión Soviética, por el cual se intercambiarían materias primas argentinas por maquinarias y equipos petroleros soviéticos por un monto de 100 millones de dólares (6).
   
Al mes siguiente se firmó un convenio comercial con Hungría (7). El monto de las operaciones alcanzaría los 50 millones de dólares e involucraría el intercambio de productos tales como locomotoras de maniobras, tuberías para perforaciones petroleras, grúas, equipos ferroviarios, generadores eléctricos, cables de alta tensión, aparatos de rayos equis, perforadoras, automotores, etc.
   
A fines de 1961, con motivo de la visita del Presidente Frondizi a Japón, se firmaron cinco acuerdos con ese país sobre distintos asuntos económicos, entre ellos, los referentes a incrementar los flujos comerciales entre los dos países (8).

  1. Ver Clarín, 03/07/58, p. 4; 19/09/58, p. 7.

  2. Ver Clarín, 22/08/58, p. 8.

  3. Ver Clarín, 04/09/58, p. 5.

  4. Cf. Clarín, 27/10/58, p. 5.

  5. Para mayor detalle, ver Clarín, 03/09/58, p. 13.

  6. Cf. Clarín, 28/10/58, p. 5.

  7. Ver Clarín, 27/11/58, p. 5.

  8. Ver Clarín, 20/12/61, p. 14.

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