Los prolegómenos de un cambio de modelo
1962-1963
Una
vez depuesto Arturo Frondizi por los militares a fines de marzo de 1962, José
María Guido (presidente del Senado), fue nombrado en su lugar. Su corto mandato
(562 días) estuvo signado por una crítica coyuntura política y por la alta
ingerencia de la corporación militar en el proceso de toma de decisiones (1).
En el plano económico, los indicadores eran apenas más promisorios, ya que la
economía mostraba un alto nivel de actividad, la oferta monetaria había
aumentado -aunque provocando cierta inestabilidad en la tasa de cambio-, la tasa
de inflación se había reducido, la balanza comercial era deficitaria y las
reservas mermaban.
Guido
nombró a Federico Pinedo en el Ministerio de Economía, quien estuvo a cargo de
la implementación de un severo programa de ajuste que incluía una devaluación
de casi el 30% y restricciones monetarias y crediticias (e.g., se liberalizó el
mercado cambiario, se redujo el gasto público y se cancelaron los créditos al
sector privado), con el objeto de eliminar lo que se consideraba como
"demanda excesiva" y restringir la fuga de capitales (2). Pronto se
produjo una crisis de iliquidez y Pinedo fue reemplazado por Alvaro Alsogaray. Básicamente,
los cuatro ministros que se sucedieron siguieron la misma orientación económica
(3).
En
términos generales, los indicadores económicos muestran lo limitado de los
resultados obtenidos: el producto bruto per
cápita y el consumo decayeron a su nivel más bajo en los últimos diez años
(4); la utilización de la capacidad manufacturera instalada decayó a menos del
55%; los precios y la tasa de desempleo (5) aumentaron, al igual que las
importaciones; hubo una importante reducción del gasto público, pero la recesión
hizo que los recursos del Estado cayeran en una proporción mayor (6).
De
todos modos, la evaluación de los resultados de esta política económica se
torna particularmente dificultosa por la brevedad del período y puede inducir a
errores. Según de Pablo y Martínez, las causas de este ciclo recesivo hay que
buscarlas en la inestabilidad política, la cual generó tal incertidumbre que
detuvo uno de los principales motores de crecimiento: la inversión (7). Además,
Mallon y Sourrouille indican que parte de las dificultades tuvo que ver con un
contexto de crisis en el cual las decisiones de política económica quedaron en
manos de funcionarios de segundo nivel, con la imposibilidad de coordinar políticas
entre distintas agencias del Estado y con la existencia de serias disputas en
las filas militares (i.e., colorados versus azules) (8).
NOTAS
Ver Luna, 1972, Cap. V.
Ver Juan Carlos de Pablo: "Economic Policy without Political Context: Guido, 1962-3", en Di Tella y Dornbush (eds.), 1989, pp. 129-141.
El elenco de ministros de Economía de Guido se completó más tarde con las figuras de Eustaquio Méndez Delfino y José Alfredo Martínez de Hoz, en ese orden.
Según de Pablo y Martínez (1989:22), el PBI cayó 1.6% en 1962 y 2.4% en 1963, mientras que el producto industrial disminuyó 5.7% y 6.1 en los mismos años.
El desempleo llegó al 9% en el Gran Buenos Aires en 1963 y alcanzó cifras superiores en el interior del país.
Cf. de Pablo, 1989, op. cit., pp. 136-139; Mallon y Sourrouille, 1973, p. 35.
Ver de Pablo y Martínez, 1988, p. 24.
Ver Mallon y Sourrouille, 1973, p. 34.
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