Relaciones económicas externas
Inversiones extranjeras
Fue
intención del gobierno desde un principio brindar condiciones favorables al
capital extranjero. Como parte del plan anunciado en los primeros días de abril
de 1976, se contemplaba la derogación de la Ley 20.557 de Inversiones
Extranjeras (sancionada en 1973) y su reemplazo por otro régimen que
restringiera al mínimo las áreas prohibidas a las inversiones extranjeras y
asegurara un tratamiento equitativo con el que recibían los capitales de origen
nacional (1).
Tales
normas se convirtieron luego en un instrumento de negociación clave en el
momento en que el gobierno buscó nuevos préstamos en el exterior y la
"reestructuración" de la deuda externa (2). Así lo reconoció el
Ministro de Economía en ocasión de iniciar gestiones ante el Fondo Monetario
Internacional, subrayando que el gobierno aún debía sobrellevar un problema de
credibilidad y confianza en el nuevo rumbo económico (3).
La
Comisión de Asesoramiento Legislativo manifestó pocas discrepancias con el
proyecto de Ley sobre Inversiones Extranjeras enviado por el Ministerio de
Economía. Las diferencias se centraron en las normas referentes a las
condiciones para remesar al exterior regalías y para el acceso al crédito
interno por parte de empresas extranjeras (4).
Los
argumentos oficiales en favor de la sanción de la ley enfatizaban la
experiencia de las décadas precedentes, en las cuales las etapas de acelerado
crecimiento y de mayor estabilidad económica relativa coincidieron con las de
mayor afluencia de capitales extranjeros -especialmente, durante el período
desarrollista (5). Se interpretaba, asimismo, que la estructura tradicional de
las importaciones argentinas (mayoritariamente compuestas por productos
intermedios) prometía un amplio campo para la utilización de dichas
inversiones en la consolidación del proceso de sustitución de importaciones.
En ese marco, se reservaba al Estado la inversión en obras de infraestructura y
de transporte, y se propiciaba la inversión privada en el ámbito de las
industrias básicas.
La
nueva Ley de Inversiones Extranjeras Nº 21.382 fue sancionada y promulgada por
el Poder Ejecutivo el 13 de agosto de 1976 con el objeto de complementar la
inversión nacional y el financiamiento externo y, de ese modo, "reducir el
costo social del proceso de capitalización del país y acelerar su tasa de
crecimiento" (6). La nueva norma disminuyó las exigencias contenidas en el
régimen anterior, aunque estableció pautas para la radicación de inversiones
(e.g., algunas requerían autorización del Poder Ejecutivo, otras de la
autoridad de aplicación y un tercer grupo podría registrarse automáticamente),
así como para la remisión de utilidades y beneficios al exterior.
La
Ley 21.382 fue reglamentada a principios de 1977 por medio del Decreto Nº 283
de la Presidencia de la Nación. Esta reglamentación explicitó los criterios
de evaluación que deberían utilizarse para la aprobación de radicaciones,
para la gestión de las inversiones y reinversiones y para la ejecución de las
funciones de la autoridad de aplicación.
Los
principales criterios que guiarían la aprobación de propuestas de inversión
eran los siguientes: a) incidencia en el balance de divisas; b) incremento de
las exportaciones, desarrollo de nuevos mercados externos o ampliación de los
existentes; c) acrecentamiento o creación de nuevos vínculos financieros o
canales de distribución con o en el exterior; d) disminución de las
importaciones; e) incorporación de nuevas tecnologías y/o participación
nacional en su desarrollo; f) crecimiento económico regional y absorción de
mano de obra resultante; g)
asociación con inversores nacionales;
El
impacto inmediato de esta nueva normativa quedó reflejado en un informe
difundido por la Subsecretaría de Inversiones Extranjeras del Ministerio de
Economía, según el cual desde marzo de 1977 hasta febrero de 1978 las nuevas
inversiones extranjeras aprobadas alcanzaron los 217.511.500 dólares
(137.103.500 pertenecientes a radicaciones de capital y 80.407.900
correspondientes a capitalizaciones de créditos) (8). Según la misma fuente,
la mayoría de los nuevos capitales se dirigió al sector petrolero y gasífero
(119.200.000 dólares), mientras que la mayor parte de las capitalizaciones de
créditos se concentraron en el sector automotriz (62.800.000 dólares) y en la
industria farmacéutica y de perfumes (alrededor de 9 millones de dólares). La
lista de países de origen de estos capitales estaba encabezada por Estados
Unidos, con casi 106 millones de dólares.
Algunas
de estas inversiones fueron expresamente autorizadas por decretos del Poder
ejecutivo. Tal fue el caso de las realizadas por Harte y Cía. S.A., Viales y
Estacionamientos S.A. (ambas firmas de origen español) y por la empresa de
Jorge Fabián Barrios (estadounidense), por un monto total de aproximadamente
6.600.000 dólares, aprobadas por Decreto Nº 1125 en junio de 1978. Por medio
del Decreto Nº 1128 se aprobó la capitalización de créditos por 25.184.955 dólares
por parte de Internazionale Holding Fiat S.A. en la empresa Fiat Concord SAIC. Y
mediante el Decreto Nº 1127 se autorizó a Regie Nationale Des Usines Renault a
adquirir hasta 820.174 acciones ordinarias de un voto de Renault Argentina S.A.
(9).
No
obstante, un par de años más tarde el panorama no era del todo alentador. Las
inversiones extranjeras en el sector industrial -al igual que la inversión
bruta interna- mostraban una pronunciada tendencia al estancamiento en el largo
plazo. Las cifras registradas a lo largo de dos décadas demostraban que la
Argentina no se había convertido en un polo de atracción para los capitales
externos y que los montos aprobados en concepto de nuevas inversiones nunca
lograron alcanzar los recibidos hacia fines de la década del 50, luego de la
sanción de la Ley 14.780 (10). Las causas de este fenómeno estaban
relacionadas con el deterioro general de las condiciones económicas, la alta
tasa de inflación, la baja en el poder adquisitivo del mercado por la retracción
de los ingresos reales de la población y la elevación de los costos
financieros por encarecimiento del crédito. Estos factores crearon gran
incertidumbre respecto a la posible rentabilidad de las inversiones.
Para
el período en consideración en su conjunto, los siguientes datos resumen los
resultados en esta materia: el total de inversiones extranjeras aprobadas entre
los años 1977 y 1980 fue de 2.799.823.509 dólares, de los cuales un 58,57%
eran nuevos aportes de capital más aportes automáticos, un 32,27% correspondía
a reinversión de utilidades y un 9,06% a capitalización de créditos. Medido
de otra manera, el 45,44% de ese total correspondía a inversores que radicaron
capitales por primera vez en el país, mientras que el 54,56% pertenecía a
inversores que ya habían radicado capitales en el país. Respecto de los
primeros (los que realizaron su primera inversión en el país), 64,33% lo hizo
en empresas nuevas y 35,67% en empresas ya existentes (11).
A
continuación se incluyen dos cuadros que presentan los datos de inversiones
extranjeras en la Argentina durante el mismo período (1977-1980), según país
de origen y sector de destino.
|
INVERSION
EXTRANJERA SEGUN PAIS DE ORIGEN |
|
|
Estados Unidos |
36,92% |
|
Italia |
18,52% |
|
Holanda |
11,79% |
|
Francia |
8,90% |
|
Alemania |
7,90% |
|
España |
5,20% |
|
Suiza |
2,17% |
|
Brasil |
1,81% |
|
Suecia |
1,60% |
|
Canadá |
1,24% |
|
Japón |
1,07% |
|
Reino Unido |
1,03% |
|
Otros |
1,78% |
|
Fuente: Martínez de Hoz, 1991, p. 270. |
|
|
INVERSION
EXTRANJERA SEGUN SECTOR DE DESTINO |
|
|
Producción de gas y petróleo |
34,10% |
|
Automotriz |
23,63% |
|
Entidades financieras y bancos |
10,99% |
|
Maquinarias y equipos |
4,66% |
|
Productos farmacéuticos y perfumería |
3,65% |
|
Alimentos, bebidas y tabaco |
3,41% |
|
Productos químicos |
2,07% |
|
Servicios |
2,04% |
|
Comercialización |
1,91% |
|
Cemento |
1,73% |
|
Pesca |
1,63% |
|
Autopartes |
1,46% |
|
Construcción |
1,46% |
|
Otras industrias |
1,26% |
|
Otros |
6,00% |
|
Fuente: Martínez de Hoz, 1991, p. 271. |
|
NOTAS
Ver La Opinión, 03/04/76, p. 1.
El propio Ministro Martínez de Hoz obviaba emplear la palabra "refinanciación" para referirse a este tema.
Ver Clarín, 22/05/76, p. 7.
Ver Clarín, 16/07/76, p. 8.
Entre 1953 y 1973 ingresaron al país 765,6 millones de dólares como radicaciones industriales (sin contar las inversiones petroleras). El 65% de esa cifra ingresó entre 1958 y 1962, luego de la sanción de la Ley 14.780, la más flexible de todas las normas sobre la materia. Aunque la misma estuvo en vigencia hasta principios de la década del 70, la tendencia de las inversiones extranjeras fue claramente declinante desde 1963 (cf. Clarín, 12/08/76, p. 8). En 1971 se sancionó la Ley 18.587, que siguió los mismos lineamientos pero reglamentando el destino de la inversión y los reembolsos. En 1973 se aprobó la Ley 20.557, la cual puso aún mayores frenos al ingreso de capitales.
Mensaje de elevación al Poder Ejecutivo. El texto completo de la ley puede hallarse en Clarín, Suplemento Especial, 14/08/76, pp. 1-4.
Para mayor detalle, ver Clarín, 06/02/77, pp. 10-11 y Suplemento Especial de la misma fecha.
Cf. La Opinión, 05/04/78, p. 10.
Ver Clarín, 06/06/79, p. 12.
Ver Clarín, 04/11/79, Suplemento Económico, p. 12.
Cf. Martínez de Hoz, 1991, pp. 272-274.
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