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Al momento de escribir estas conclusiones, se cumplían veintiún años del golpe de Estado que dio inicio al último gobierno militar en la Argentina. La coincidencia sirve en tanto imagen del completamiento de un ciclo. Los años noventa vieron plasmada y consolidada la reforma socio-económica iniciada por el Proceso.
   
Tal como se mencionara al inicio de este capítulo, el último gobierno militar asumió el poder con un claro proyecto político conservador que pretendía revertir las tendencias instauradas por los gobiernos populistas de la posguerra. Ni el terrible aparato represor y autoritario utilizado, ni el liberalismo económico de los técnicos fueron suficientes para imponer un nuevo modelo. Pero sí iniciaron cambios muy profundos e irreversibles en la estructura socio-económica que, luego de unos años de maduración durante la década de los ochenta, crearon el campo propicio para la implementación de reformas económicas neoliberales.
   
Uno de esos cambios -quizás el más importante- tuvo que ver con la transferencia de recursos económicos y poder hacia ciertos sectores sociales. Como se ha comentado al momento de analizar el impacto de la política económica, a través de las medidas implementadas -básicamente, la apertura comercial y la liberalización del mercado de capitales- se favoreció la concentración de la riqueza en torno a una reducida élite económico-financiera. La expansión, diversificación y concentración de las actividades y activos de ese sector hizo que se transformara en un actor clave con un poder de veto inigualable sobre el proceso de toma de decisiones. Nada mejor que el "golpe de mercado" que precipitó el fin del mandato de Alfonsín para demostrarlo.
   
Por otro lado, el "disciplinamiento" de la clase ha sido uno de los mayores logros del Proceso. La combinación de empobrecimiento económico, represión y desmovilización político-institucional debilitó enormemente su peso y su poder de negociación en tanto actor político. El peronismo de Menem se encargó de completar acabadamente este proceso.
   
Excede los límites de este trabajo analizar cómo esta transformación de los actores se traduce en nuevas percepciones, estrategias y formas de intervención en el proceso de formación de políticas. Pero de hecho ello ha ocurrido. Por eso hoy, la participación activa de la élite económico-financiera antes mencionada en la coalición gobernante que sustenta al menemismo (y en el establecimiento de un orden que más que estar regido por el libre mercado tiende a legitimar una nueva forma de protección estatal de los intereses de ese sector) debe entenderse a la luz de las decisiones tomadas y de los hechos ocurridos dos décadas atrás.

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