Sección 1: La cuestión de la deuda
El origen del problema de la deuda
El
endeudamiento de los países en desarrollo
La
literatura sobre el proceso de endeudamiento de los países en desarrollo suele
referirse a cuatro factores principales para explicar la buena disposición de
los bancos transnacionales a otorgar crédito a los países en desarrollo
durante la década del setenta (1). Ellos son: la disponibilidad de recursos, un
entorno externo favorable, las condiciones ventajosas de los préstamos y el
supuesto buen uso que hacían de esos fondos los prestatarios. Estos factores
confluyeron por esos años para permitir a los países en desarrollo un acceso a
financiamiento en volúmenes muy significativos, organizado a través de la
intermediación financiera de los bancos transnacionales.
La
disponibilidad de recursos provenía, fundamentalmente, del excedente de capital
que acumularon los países exportadores de petróleo luego de la subida abrupta
del precio de este recurso en 1973. Esos capitales se transformaron pronto en
depósitos bancarios en el mercado de capitales europeo. Los países en
desarrollo de medianos ingresos importadores de petróleo acumularon rápidamente
un déficit en sus cuentas corrientes y requirieron fondos externos para
equilibrar sus balanzas de pagos. Los bancos transnacionales pasaron a ser los
principales recicladores de capitales que abundaban en el euromercado.
El
entorno era favorable porque los países industrializados fomentaban tal
reciclaje. Era un mecanismo "del mercado" que solucionaba el problema
de balanza de pagos de los países en desarrollo, sin que los primeros
-afectados por la recesión- tuvieran que efectuar otra asistencia. Además, en
los setenta el precio de los productos primarios de exportación de la mayoría
de los países en desarrollo era bueno y eso creaba la expectativa de constantes
y crecientes ingresos que permitirían luego servir la deuda.
Las
condiciones de los créditos otorgados fueron un gran estímulo para el
crecimiento acelerado de la demanda. La tasa de interés real de esos préstamos
fue, en un principio, negativa, incentivando a los prestatarios. Por su parte,
los bancos transnacionales, en tanto intermediarios, recibían ganancias
provenientes de una diferencia o margen sobre la tasa base de interés
(generalmente, la LIBOR), más comisiones.
Respecto
del uso dado a los créditos, durante la primera etapa fue un aspecto bastante
descuidado por parte de las fuentes de financiamiento, en gran parte porque los
mayores prestatarios (e.g, México, Brasil) mostraban una buena performance económica
y un futuro promisorio. Es decir, se los consideraba "buenos"
deudores.
Sin
duda, estos cuatro factores fueron muy importantes en el auge del crédito hacia
los países en desarrollo en la década del setenta. Pero ellos no podrían
haber confluido y funcionado para producir tal resultado si no hubiera existido,
como se explicó en el apartado anterior, una profunda penetración de las
finanzas externas de dichos países por parte de las entidades financieras
privadas que dominaban los mercados internacionales de capital (2).
En
consecuencia, durante la segunda mitad de la década del setenta los superávits
comerciales de los países exportadores de petróleo fueron convertidos, en gran
parte, en activos financieros en el euromercado. Por esos años, los países
desarrollados en general también eran aportantes de fondos netos a los bancos
BIS. Gran parte de esos fondos, en la forma de créditos, tuvieron como
destinatarios a los países en desarrollo. Es decir, hubo no sólo un incremento
en el volumen de las operaciones bancarias internacionales, sino también un
cambio en la distribución por área geográfica de las fuentes y destinos de
los fondos de dichos bancos.
De
este modo, los países en desarrollo pasaron de una posición acreedora neta en
los balances de los bancos BIS mayor a la de los países de la OPEP en 1970, a
tener en 1975 la posición deudora neta más importante. América Latina fue la
región hacia donde se dirigió la mayor parte de los préstamos a los países
en desarrollo. Argentina, Brasil y México habían recibido el 80% de dichos préstamos
hacia 1982 (3).
NOTAS
Véase, por ejemplo, Guenther, 1983; Bekerman, 1988; Cepal, 1989.
Hasta ese momento, las fuentes principales de recursos externos de los países en desarrollo habían sido la asistencia bilateral oficial de los miembros del Comité de Asistencia para el Desarrollo de la OCDE, la inversión privada directa y los créditos a las exportaciones. Durante el período 1974-1982, el rol de estas tres fuentes (como la proporción del flujo global de recursos) declinó vis-à-vis el de los bancos privados, los cuales pasaron a ser la fuente principal para los países en desarrollo relativamente más avanzados.
Cf. Calcagno y Martínez, 1988, p. 13.
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