Sección 2: Comercio regional e integración económica
Tendencias del comercio regional en los ochenta
El
comercio exterior de los países latinoamericanos no escapó la tendencia
recesiva marcada por la crisis de la deuda analizada en la Sección 1 de este
capítulo. Así, durante la primera mitad de la década del ochenta el comercio
intra-regional experimentó un marcado deterioro ya que casi todos los países
realizaron fuertes ajustes en sus relaciones comerciales a fin de acumular
excedentes que les permitieran cumplir con los compromisos derivados de sus
abultadas deudas externas. Esos ajustes se tradujeron en la intención de
importar lo menos posible de la región y exportar lo más posible a otras
zonas, por fuera del convenio de pagos y créditos recíprocos, para obtener
divisas fuertes con que hacer frente a esos compromisos. Esto hizo decrecer el
comercio dentro de la región, al tiempo que crecía la importancia relativa de
las exportaciones de los países miembros hacia el resto del mundo.
Así
queda evidenciado en la caída de los intercambios en el seno de la ALADI
(Asociación Latinoamericana de Integración). Las ventas dentro de esta
asociación disminuyeron un 14% en 1982 y un 29% en 1983, mientras que las
exportaciones mutuas entre la ALADI y el Grupo Andino se redujeron en un 30% en
1983. Como contracara, las exportaciones de la ALADI al resto del mundo se
deterioraron mucho menos e incluso mejoraron (1).
Ahora
bien, paralelamente con esta disminución de los volúmenes, el comercio
exterior de los países latinoamericanos se vio negativamente afectado por el
deterioro de los términos de intercambio de sus productos de exportación. Por
ejemplo, según la misma fuente, en el caso de la Argentina, cuyas exportaciones
se componen principalmente de productos primarios agropecuarios y sus derivados,
dicha caída acumulada en el primer quinquenio de los ochenta fue del 30%, de
modo que en 1985 debió aumentar un 50% el volumen de sus exportaciones para
poder mantener el mismo ingreso de divisas que tenía en 1980.
Por
otra parte, dentro del ámbito regional, Brasil ha ocupado un rol preponderante
como socio comercial de la Argentina. La relación bilateral había cobrado
impulso durante la década del sesenta, con la creación de la Asociación
Latinoamericana de Libre Comercio, la cual fomentó los acuerdos sobre
intercambio de productos incluidos en listas especiales. Fue una década en la
que ambas economías expandieron y diversificaron su producción manufacturera,
lo cual estimuló un intercambio comercial equilibrado en cuanto a valor y
composición. No obstante, a mediados de la década siguiente Brasil y Argentina
comienzan a diferenciarse en el tipo de estrategia económica aplicada. Brasil
continuó con el modelo de sustitución de importaciones y fuerte estímulo a la
exportación, el cual fortaleció su sector industrial. Por su parte, la
Argentina, bajo el último gobierno militar inició un programa de apertura a la
importación y sobrevaluación cambiaria que condujo a una caída de la
participación del sector industrial en el producto bruto interno y a un
deterioro e incluso desaparición de varias ramas de producción manufacturera.
Esta divergencia se manifestó en un cambio en la estructura de exportaciones
brasileñas, dentro de las cuales adquirieron mayor peso las de origen
industrial, mientras que las exportaciones argentinas mantuvieron su conformación
tradicional.
Las
cifras confirman estas tendencias: la participación de los productos primarios
y manufacturas de origen agropecuario en el total de las exportaciones
argentinas creció hasta un 78% en 1984, mientras que la de los productos
industriales cayó a un 17,7% (los combustibles representaron el 4,3% restante);
por el contrario, los bienes industriales representaron ese año un 77,6% de las
exportaciones brasileñas, mientras que los bienes primarios ocuparon un 18%,
las manufacturas de origen agropecuario un 3,2% y los combustibles el 1,1% (2).
Además,
si bien el comercio bilateral argentino-brasileño ha tendido a crecer a lo
largo de estas décadas, a partir de los años ochenta se torna crecientemente
deficitario para la Argentina. Brasil recibía el 11,3% de las exportaciones
totales argentinas en 1979. En 1984, sólo el 5,9% de éstas tenían ese
destino. En cambio, Brasil proveía el 8,9% de las importaciones argentinas en
1978 y el 18,1% en 1984 (3).
NOTAS
Cf. Broder, 1988, p. 45.
Cf. Broder, 1988, p. 68. Para mayor detalle, cabe señalar que las exportaciones brasileñas hacia Argentina aumentaron su participación entre 1982 y 1984 en las siguientes proporciones: productos siderúrgicos, 35,7%; máquinas, aparatos e instrumentos mecánicos, 33,9%; automotores y autopiezas, 33,6%; productos químicos orgánicos, 27,3%; máquinas, aparatos e instrumentos eléctricos, 27%. Por su parte, las exportaciones argentinas hacia Brasil en 1984 se componían de los siguientes rubros: trigo (20,4%), cuero bovino (15%), aceite de soja en bruto (7,4%), soja en grano (6%), manzana fresca (5,4%), maíz en grano (4,6%).
Ibidem.
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