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A partir de septiembre de 1973, la Argentina se incorporó a otro organismo de diplomacia multilateral, el Movimiento de Países No Alineados. La Argentina encontró allí, inmediatamente, expresiones de apoyo y solidaridad por parte de casi la totalidad de los miembros del Movimiento. La excepción fueron algunas ex-colonias británicas, miembros del Commonwealth, sobre los cuales el Reino Unido tenía cierta influencia (1). Según algunos observadores, el ingreso de la Argentina a dicho movimiento constituyó no sólo un triunfo de la postura reivindicatoria respecto de los territorios en disputa sino, también, sería un modo de comprometer los miembros de la organización a apoyar esa causa en otros foros internacionales, especialmente en las Naciones Unidas (Lanús, 470-71).
    La Argentina participó por primera vez como miembro pleno en la IV Cumbre realizada en Argel. El jefe de la representación argentina en aquel encuentro, el ministro de relaciones exteriores Alberto J. Vignes, se refirió a los reclamos de su país. Al finalizar su discurso sostuvo que los argentinos "creemos que la fuerza del derecho debe prevalecer sobre la fuerza de las armas. La inadmisibilidad de la ocupación de territorios por la fuerza ha sido principio sustancial de la política exterior argentina" (Lanús, 471).
    En la misma cumbre, Cuba presentó un documento condenando el neocolonialismo. Aprovechando la oportunidad, la Argentina propuso agregar un párrafo condenatorio por "la persistencia de la situación colonial en las Islas Malvinas (Falkland)" y por la "actitud negativa y dilatoria de la Potencia Colonial, el Reino Unido" en las negociaciones con ese país. Finalmente, la propuesta no fue adoptada debido a la negativa de algunos países también miembros del Commonwealth (Lanús, 471).
    De este modo, la Argentina tuvo que esperar hasta la próxima cumbre, realizada en agosto de 1975, para obtener una declaración condenatoria a la situación de las Islas Malvinas y sus dependencias. Durante la V Conferencia de Ministros de Países No Alineados celebrada en Lima se adoptó una Declaración por Consenso que decía en su párrafo 89:

Los Países No Alineados, sin perjuicio de ratificar la vigencia del principio de autodeterminación como principio general para otros territorios, en el caso especial y particular de las Islas Malvinas apoyan firmemente el justo reclamo de la República Argentina e instan al Reino Unido a proseguir activamente las negociaciones encomendadas por las Naciones Unidas con el fin de devolver dicho territorio a la soberanía Argentina, y de ese modo, terminar con esa situación ilegal que aún persiste en la parte sur del continente Americano (Perl, 629)

En sucesivas reuniones del Movimiento de los Países No Alineados y hasta la guerra de 1982, se produjeron otras siete declaraciones condenatorias de la situación colonial que persistía en el Atlántico Sur en perjuicio de la Argentina (2).
    La VI Conferencia de los Jefes de Estado o de Gobierno de los Países No Alineados, se realizó en La Habana en septiembre de 1979. En esa ocasión el jefe de la delegación argentina, el subsecretario de Relaciones Exteriores Comodoro Carlos Cavándoli, afirmó lo siguiente:

Mientras no se alcance una solución de acuerdo con los mencionados pronunciamientos [resoluciones de Naciones Unidas], La Argentina seguirá siendo víctima de la usurpación de un parte de su territorio a manos de una potencia extranjera...Deseamos expresar nuestro especial agradecimiento al Movimiento de Países No Alineados por haber otorgado a los derechos argentinos su importante y valioso apoyo político, tal como surge de los párrafos 87, 119, 124, y 93 de las declaraciones de Lima, Colombo, y Belgrado y el comunicado final de Colombo respectivamente (Lanús, 472) (3)En verdad, contrariamente a lo afirmado por el Ministro Cavándoli, expresiones como esta parecen un pobre apoyo declamativo que no podría esperarse tuviera algún efecto positivo en la marcha de las negociaciones bilaterales..

En esa oportunidad, el apoyo consistió en el párrafo 155 de la declaración final que sostuvo lo siguiente:

En el caso especial y particular de las Islas Malvinas los Jefes de Estado o de Gobierno reiteraron firmemente su apoyo al derecho de la República Argentina a la restitución de ese territorio a su soberanía y pidieron que se aceleraran las negociaciones a tal fin (Lanús, 472)

A pesar de estas expresiones de solidaridad internacional, la arena decisiva donde la Argentina debía hacer valer sus reclamos fue en la de las relaciones bilaterales con el Reino Unido.

  1. Por ejemplo, Guyana, Jamaica, y Trinidad y Tobago.

  2. En Colombo, Sri Lanka, agosto de 1976; La Habana, Cuba, mayo de 1978; Belgrado, Yugoslavia, 1978; Colombo, Sri Lanka, 1979; nuevamente en La Habana, Cuba, septiembre de 1978; Nueva Delhi, 1981; y Naciones Unidas, Nueva York, septiembre de 1981 (L. 494 n.28 y Perl 629-30).

  3. Una declaración de apoyo típica a las que el ministro hizo referencia es el párrafo 124:

    En el caso especial y particular de las Islas Malvinas, los Ministros apoyan firmemente las justas aspiraciones de Argentina, para la recuperación de ese territorio a la soberanía argentina y urgen a que se aceleren las negociaciones a tal fin (Lanús, 494 nota 28).

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