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Como se ha visto, en 1927, la Argentina inició sus reclamos sobre las Islas Georgias del Sur (1). Pero según Kinney, éste país reconoció tácitamente la soberanía británica (2). En 1945, Gran Bretaña desalojó la estación meteorológica argentina en Grytviken y devolvió todo el equipo científico a la Compañía Argentina de Pesca (ver arriba).
    En 1947-48, la Argentina reclamó por primera vez las islas Sandwich del Sur. De este modo, no fue sino hasta después de la Segunda Guerra Mundial que los reclamos de la Argentina en el Atlántico Sur adquirieron la dimensión actual: las Islas Malvinas, las Georgias de Sur, las Sandwich del Sur y la zona de la Antártida por debajo del paralelo 60° (las tres últimas son conocidas por los británicos como Dependencias (Dependencies).
    En septiembre de 1945, el embajador británico en Buenos Aires presentó una nota al Gobierno argentino, en la cual declaraba que su Gobierno estaba dispuesto a tomar todas las medidas necesarias para conservar los derechos soberanos británicos sobre las colonias y sus dependencias. La nota también detalló actividades secretas realizadas por la Argentina en las Dependencias durante 1943. El Gobierno argentino respondió que esperaba solucionar el diferendo "en una futura ocasión, directamente con Gran Bretaña" (3).
    El 17 de septiembre de 1946, W. Beckett del Foreign Office presentó un memorándum sobre las Islas Malvinas. La parte final del documento resume la validez y la fortaleza de la posición británica respecto de una serie de argumentos sobre los cuales Gran Bretaña basaba sus derechos de posesión del archipiélago. Respecto de sus derechos por descubrimiento: la prioridad británica es "insatisfactoria" e "irrelevante". Sobre el Acuerdo Secreto de 1770: "Hay evidencia para apoyar la convicción que una garantía verbal de retirarse de las Falkland fue dada por Lord North en noviembre de 1770. Sin embargo, no puede ser totalmente demostrado". Más aún, el documento agrega que "aceptar el hecho de una garantía secreta es destruir definitivamente el caso británico anterior a 1833". Respecto del retiro español de 1811 sostiene que:

En 1811 los últimos colonos españoles fueron retirados de las Islas Falkland lo que entonces, desde el punto de vista británico, se transformó en terra nullius. Los respectivos reclamos de Gran Bretaña y Argentina son considerados mejor desde 1811. La aserción argentina de continuidad de posesión de España puede ser discutida sobre las bases que el Gobierno de Buenos Aires estaba lejos de representar la totalidad del Virreinato de La Plata [sic], dentro de cuyos dominios estaban las Islas Falkland.

Además, con respecto a la sucesión de Estados, el Gobierno de Su Majestad ha negado consistentemente el derecho por el que las repúblicas sudamericanas insurgentes aceptaban entre ellas mismas las delimitaciones territoriales de los Virreinatos españoles. En los casos de Colombia y Nicaragua, el Gobierno de Su Majestad reconoció la sucesión de las nuevas repúblicas sólo en los territorios que habían estado efectivamente ocupados.

Por último, respecto de los derechos de prescripción (1833-1946) el Memorándum afirma que:

Gran Bretaña ha estado en formal posesión y ocupación efectiva de las Islas Falkland desde 1833; en esa fecha las Islas no estaban efectivamente (ineffectively) ocupadas por el Gobierno de Buenos Aires; y se puede argumentar entonces que estaban abiertas a la adquisición por la primera potencia efectivamente ocupante. En este sentido, la ocupación británica de 1833 fue en ese tiempo, un acto de injustificable agresión que ahora ha adquirido el apoyo del derecho de prescripción. La presente población es británica en su totalidad (4).

En el verano de 1947/48, buques de la Armada Argentina llevaron a cabo maniobras en las aguas adyacentes a las Islas Malvinas realizaron desembarcos en distintas islas de las "Dependencias". Como respuesta y para respaldar a la fragata Snipe que se hallaba estacionada en el área, la Royal Navy envió al crucero HMS Nigeria, hubo incidentes menores entre los presentes en el Puerto Melchior, en la Península Antártica, pero fue resuelto y la Armada Argentina se retiró. Los buque británicos permanecieron destacados en las Malvinas hasta 1949 (5). Los incidentes en la Antártida se repitieron en 1952 en la Bahía Esperanza y la Argentina anunció una progresiva ocupación de esa región. A principios de 1953, los británicos destacaron como refuerzo para la estación naval de las Malvinas al crucero HMS Superb. Hasta marzo de ese año, la situación permaneció inestable, y el comandante británico del área tenía autorización de Londres para utilizar la fuerza si fuera necesario. Hacia fines de 1953, una vez solucionados los problemas en la Bahía Esperanza, comenzó otro pico de tensión con los argentinos en la isla Dundee. En esa ocasión, los británicos se preocuparon por su escasa capacidad de respuesta a alguna agresión argentina. El Comité de Jefes de Estado Mayor, evaluó en ese momento (como sucedería treinta años después) que "bajo la actual política, el Reino Unido se compromete a mantener sus intereses en las Dependencias de las Islas Falkland sin la una fuerza adecuada para ello" (6). Para su tranquilidad, los incidentes no pasaron a mayores.
    Si bien a partir de la inmediata posguerra y hasta 1965 la diplomacia argentina estuvo centrada principalmente en las Naciones Unidas (ver arriba), en el ámbito de las relaciones bilaterales ocurrieron hechos que merecen ser detallados.
    En 1948, el Ministerio de Relaciones Exteriores de la Argentina creó un departamento separado para seguir su reclamos sobre las Islas del Atlántico Sur (7).
    En el ámbito diplomático y dentro del marco del proceso de descolonización emprendido por las Naciones Unidas, Gran Bretaña registró, por esas fechas, a las Islas Malvinas como uno de sus "territorios no autogobernados" (non-self-governing territories) (8).
    Hacia fines de 1950, el Congreso Argentino declaró formalmente que las Islas Malvinas eran una posesión argentina (9).
    El 21 de diciembre de ese año, una Ordenanza Real extendió los límites de la soberanía británica sobre las Malvinas que incluirían la plataforma submarina, el fondo marino y el subsuelo contiguo a las islas. Así, el área pasó a comprender 85.000 kilómetros cuadrados.
    A comienzos de 1953, se produjo un desembarco argentino en la Isla Decepción perteneciente al grupo de las Shetland del Sur. Como respuesta a la acción argentina y con la misión de expulsar a los ocupantes, la Royal Navy envió inmediatamente al buque HMS Snipe (10).
    En ese mismo año, la Argentina, como en tiempos de Rosas, intentó resolver la disputa por las Islas por medio de una transacción comercial (ver arriba). En efecto, el entonces presidente de la Argentina, Juan Domingo Perón, envió al contraalmirante Alberto Tesaire, presidente provisional del Senado, como representante oficial del país a la coronación de la Reina Isabel II en 1952. Durante su estancia en Londres, el representante argentino visitó la sede del Foreign Office y ofreció a Gran Bretaña la compra de las Islas. De este modo, sostuvo Tesaire, las relaciones anglo-argentinas se asentarían sobre bases firmes. El Gobierno británicos, rechazó la oferta aduciendo que temían que ello produjera la caída del Gobierno del Primer Ministro Winston Churchill (11).
    El 4 de mayo de 1955, el gobierno Británico inició ante la Corte Internacional de Justicia un reclamo contra Argentina relativo a los derechos de soberanía sobre las dependencias de las Islas Malvinas, en especial las Georgias del Sur, Sandwich del Sur y lo que ellos denominan Territorio Antártico Británico. La presentación, titulada "Solicitud del Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte relativa a las incursiones del Gobierno argentino en territorio antártico británico", solicitó que la Corte declarase que:

el Reino Unido, a diferencia de la República Argentina, posee, y en todas las fechas pertinentes ha poseído, derechos legales válidos y perdurables a la soberanía sobre todos los territorios comprendidos en las dependencias de las Islas Falkland y, en especial, en las Islas Sandwich del Sur, Georgias del Sur, Orcadas del Sur, Shetland del Sur, Tierra de Graham y Tierra de Coats (12).

La presentación incluyó, además, un pedido para que la Corte obligara a la Argentina a respetar la soberanía del Reino Unido y que cesara en sus pretensiones de ejercer soberanía sobre los territorios de las Dependencias (13).
    La Argentina no aceptó la jurisdicción de la Corte, ni de ninguna otra corte internacional, panel de mediación o arbitraje. Así, la Argentina pasó a contar sólo con las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos, o los No-alineados como foros para presentar sus reclamos (14). Gran Bretaña nunca sometió el caso de las Islas Malvinas a la Corte (15).
    Con la firma del Tratado Antártico en diciembre de 1959, y su entrada en vigencia a partir de 1961, Gran Bretaña modificó, los límites de los territorios en disputa. El 26 de febrero de 1962, mediante una "Orden en Consejo" efectiva a partir del 3 de marzo siguiente, el Gobierno de Su Majestad dispuso que las tierras situadas entre los meridianos 20° y 80° oeste, al sur del paralelo 60° sur, constituirían una Colonia separada que se llamaría Territorio Antártico Británico. Respecto de Malvinas, la Orden estableció que "Dependencias de las Falkland [Falkland Islands Dependencies] significa todas las islas y territorios entre la longitud 20° oeste y la longitud 50° oeste, situadas entre la latitud 50° sur y la latitud 60° sur y todas las islas y territorios entre la longitud 50° oeste y la longitud 80° oeste, situadas entre la latitud 58° sur y la latitud 60° sur" (16).
    En septiembre de 1964, un piloto civil, Miguel Fitzgerald, aterrizó con una avioneta en Puerto Stanley, plantó una bandera argentina, dejó una nota de protesta y levantó vuelo antes de poder ser aprendido por las autoridades locales. Gran Bretaña protestó por esa acción en las Naciones Unidas (17). El Gobierno argentino negó estar relacionado con el hecho. Como consecuencia de éste incidente, Gran Bretaña estableció permanentemente un contingente de Royal Marines.
    El 20 de septiembre de 1965, la Cancillería argentina envió una nota al Gobierno británico invitándolo a iniciar negociaciones bilaterales con el fin de resolver las diferencias entre ambos (18).
    Recién el 4 de noviembre el Reino Unido respondió afirmativamente a la nota argentina del 20 de septiembre. En su respuesta restringió el alcance de las negociaciones al considerar al tema de soberanía fuera de discusión (19).

  1. Notificación de la Argentina a la Unión Postal de Berna (ver arriba).

  2. Kinney, 43.

  3. Informe Beckett sobre las Islas Falkland, 17 de septiembre de 1946 en Ferrer Vieyra 1993, p. 537.

  4. Foreign Office, Research Department F.O. 371/17111, A.S. 5728/311/2; citado por Ferrer Vieyra 1993 pp. 540-41.

  5. Grover, 170; Kinney, 44.

  6. Grover, 171.

  7. Kinney, 47. En la actualidad se llama Departamento de las Islas Malvinas.

  8. Ibid. 47.

  9. Ibid. 47, buscar ley y fecha.

  10. Ibid. 47. HMS Snipe: buque de escolta (1.400 toneladas).

  11. Gustafson, 101.

  12. Citado en Ferrer Vieyra 1984, 266-67.

  13. Ibid., 267.

  14. Sobre la evaluación de los posibles efectos de la decisión argentina existen opiniones divergentes. Mientras que los analistas argentinos presentan el caso como una decisión acertada de la Argentina, para Kinney, la respuesta argentina habría debilitado sus reclamos al eliminar la posibilidad de acudir a cualquier instancia judicial o mediativa final (Kinnney, 48).

  15. Ferrer Vieyra 1993, 196.

  16. Pereyra, 28-9. Pereyra agrega que de este modo Gran Bretaña mantuvo sus apetencias con sólo un ligero cambio de denominación (29).

  17. Destefani, 108.

  18. Información de del Carril a la Cuarta Comisión de la ONU sobre contactos bilaterales, 11 de noviembre de 1965 en CARI I 251-52.

  19. Quellet, 61; Lanús, 463-4.

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