Los contratos petroleros
En
1957, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, la Unión Industrial Argentina y la
Sociedad Rural enviaron una carta al presidente provisional Pedro Eugenio
Aramburu, solicitándole que se abriera la explotación petrolera a la empresa
privada. La carta sugería que para aumentar la producción YPF debería aceptar
colaboración, las provincias deberían recibir una parte de la ganancia por la
explotación en sus territorios y las compañías privadas deberían poder
explorar y explotar áreas nuevas. Al informar de esta carta, la embajada en
Buenos Aires afirmaba que era difícil que la situación cambiara, ya que el
tema del petróleo era un punto que despertaba sentimientos nacionalistas y era
explotado por los políticos demagogos. (1)
No
obstante, como se sabe, en julio de 1958 el presidente Frondizi anunciaba su
plan petrolero. En septiembre, un artículo en The Times informaba sobre
uno de los contratos más grandes que el gobierno argentino estaba dispuesto a
firmar en el sector petrolero. La firma beneficiada era un grupo británico
encabezado por Henry Balfour & Co. El grupo otorgaba un crédito de 50
millones de libras en cinco años para la compra, por parte de YPF, de
maquinarias. En respuesta a este artículo, el gobierno británico afirmó que
no existía una línea de crédito a la Argentina. En un telegrama del Tesoro a
todos los UK High Commissioners, se explicaba que el grupo aceptaría
compras por parte de la Argentina por un total de 50 millones de libras. El
Tesoro indicaba que por razones internas el gobierno disfrazaba el acuerdo como
un crédito. (2)
La
explotación petrolera era un tema utilizado frecuentemente por el Foreign
Office para ejemplificar los obstáculos que el nacionalismo argentino
establecía en el proceso de desarrollo económico. Se argumentaba que, a causa
de los sentimientos nacionalistas, el gobierno gastaba 200 millones de pesos
anuales en importación de petróleo, dado que la opinión pública era
contraria al otorgamiento de concesiones a las empresas privadas y/o
extranjeras. (3)
Cuando
en 1959 se firmaron los contratos petroleros, la embajada informó sobre los
detalles de los mismos. El contrato de YPF con Shell se circunscribía a un área
de 30000 km2 en el sur de la provincia de Buenos Aires y el norte de
la provincia de Río Negro, incluyendo la plataforma submarina. El área se
reduciría gradualmente: luego de tres años alcanzaría 70% de su extensión
original, y pasados diez años tendría sólo 10% de aquélla. Shell invertiría
6 millones de libras en los primeros seis años y, de acuerdo con los resultados
obtenidos, 4 millones en los siguientes dos años. Los acuerdos de pago eran que
la compañía recibiría inicialmente una cantidad del petróleo producido para
cubrir los gastos. Del resto del petróleo, 10% se entregaría a YPF como
compensación por los estudios realizados en el área con anterioridad a ese
contrato. El resto se repartiría equitativamente entre YPF y Shell. El contrato
garantizaba el mantenimiento de la participación de Shell en el mercado de
consumo interno argentino para productos derivados de petróleo que había sido
estipulada en 20,1 por ciento. (4)
El
contrato con Esso le otorgaba un área de 4800 km2 en la provincia de
Neuquén. Luego de los primeros diez años, el área concedida se reduciría al
25% de su extensión original. Esso se comprometía a invertir 23 millones de dólares
en los primeros diez años y, si se alcanzase una producción diaria de 4000
metros cúbicos, 4 millones a partir de la primera década. A diferencia del
contrato con Shell, el de Esso especificaba que el pago se realizaría al
contado en base al precio FOB internacional del crudo. Esso le cedía a YPF la
concesión y las instalaciones que poseía en la provincia de Salta. (5)
Las
autoridades argentinas enfatizaban que los contratos no eran concesiones y que
las compañías involucradas no ejercían ningún derecho de propiedad sobre el
petróleo extraído o sobre las áreas indicadas en los contratos. (6)
Shell
había ofrecido al gobierno un crédito por el monto de 50 millones de dólares
para la importación de petróleo. El crédito estaba relacionado con el valor
del 30% de los productos petroleros importados por Shell a la Argentina. YPF
depositaría el monto en pesos en el Banco Central, que lo respaldaría con
notas de crédito en libras esterlinas a pagar en tres años con un 5% de interés
anual. El acuerdo se refería a importaciones realizadas entre el 1º de enero
de 1959 y el 31 de diciembre de 1960. Los pagos por estas importaciones deberían
realizarse con anterioridad al 31 de diciembre de 1963. (7)
El
3 de febrero de 1960 YPF anunció que había alcanzado el autoabastecimiento,
por lo cual se suspendían las importaciones de petróleo crudo. Con motivo de
este anuncio, la embajada realizó un informe analizando el desarrollo petrolero
en el año 1959. En 1957 las importaciones de petróleo alcanzaron los 320
millones de dólares, el total de las importaciones era de 1.310 millones. Esto
impulsó al gobierno de Arturo Frondizi a romper con la tradición nacionalista
de su Partido Radical y firmar contratos con empresas extranjeras para acelerar
el desarrollo del sector. La producción se incrementó 25% en 1959,
contribuyendo a una caída de 50 millones de dólares en importaciones. En 1958
el consumo de petróleo se había incrementado de tal manera que la producción
nacional sólo cubría 35,4%, mientras que en 1949 cubría 44,4%. Esta situación
hacía que el petróleo fuera el elemento más importante para explicar el déficit
comercial argentino. Frondizi logró cambiar el discurso enfatizando que los
contratos, que llevarían al autoabastecimiento, representarían un ahorro de
divisas, creación de puestos de trabajo en áreas poco desarrolladas del país
como la Patagonia, seguridad de reservas para la defensa y la industrialización
del país, como también, en caso de guerra, libertad respecto del mercado
internacional, y la posibilidad de exportar productos no tradicionales como petróleo.
(8)
En
1961 se firmaron nuevos contratos entre YPF, Shell y Esso. Estos contratos eran
una renegociación de los firmados en diciembre de 1958, como resultado de los
escasos resultados obtenidos en las áreas comprendidas. Se otorgaban nuevas áreas,
en el caso de Shell eran 20.600 km2 en un área entre las provincias
de Neuquén, La Pampa, Mendoza y Río Negro. Shell se comprometía a entregar un
crédito en pesos a YPF de 10 millones de dólares en los términos del acordado
con anterioridad. El crédito podría ser utilizado para financiar 30% de los
productos adquiridos a YPF por Shell. La empresa estatal argentina recibiría
1.750.000 dólares como compensación por la concesión de las nuevas áreas.
(9)
En
definitiva, según los documentos comentados arriba, en la percepción del
gobierno británico se destacaron dos puntos. A fines del gobierno de la
Revolución Libertadora, se colocaba un gran énfasis en el rol jugado por el
nacionalismo argentino. Se señalaba en ese momento que los problemas de la
balanza comercial y de pagos de la Argentina podrían resolverse abriendo la
producción petrolera a las empresas extranjeras. Más adelante, los capitales
británicos invertidos en la exploración y explotación petroleras en la
Argentina tuvieron mucha influencia a la hora en que el gobierno británico
consideró disminuir la importación de carne argentina, siendo uno de los
motivos por los cuales dicha decisión no se tomó.
NOTAS
FO, 371/196201, 15-5-1957.
The Times, 19-9-1958, en FO, 371/131963; FO, 371/131964, 19-9-1958.
FO, 371/138998, 22-4-1958.
FO, 371/139044, 2-1-1959.
Ibid.
FO, 371/139044, 2-1-1959.
FO, 371/139044, 2-1-1959 y 10-4-1959.
FO, 371/147816, 11-2-1960.
FO, 371/155867, 29-8-1961.
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