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Algunas cuestiones económicas

Otro de los temas conflictivos en la agenda con Estados Unidos fue el de las relaciones con el Fondo Monetario Internacional y los organismos internacionales de crédito. El gobierno de Illia heredó una situación económica caracterizada por un alto nivel de endeudamiento y una fuerte recesión económica, agudizada por la política monetaria extremadamente restrictiva que se adoptó durante la gestión de José María Guido, a partir de 1962. Frente a estas dificultades, la receta del primer ministro de Economía del gobierno de Illia, Eugenio Blanco, fue la de revertir esas tendencias por el camino opuesto a la receta ortodoxa que proponen los organismos internacionales del Fondo: es decir, políticas expansivas en los ámbitos monetario, fiscal y salarial. (1) 
   
Junto con estas medidas de reactivación de la economía, el equipo económico de Illia adoptó una política de control de cambios, consistente en reajustes periódicos en materia de cambios de acuerdo con la evolución de los precios internos e internacionales. Este paquete de medidas provocó “horror” en las autoridades del Fondo Monetario Internacional, de acuerdo con expresiones del entonces presidente del Banco Central, Félix G. Elizalde. De acuerdo con el testimonio de Elizalde, la diferencia de enfoque en materia de política económica y cambiaria provocó frecuentes contactos y presiones del FMI para que la Argentina liberalizara su economía, a pesar de que el gobierno de Illia no tenía compromisos importantes con el Fondo. (2) 
    Durante las gestiones de Eugenio Blanco como ministro de Economía y de Félix Elizalde como titular del Banco Central, el objetivo fue el de levantar los vencimientos de la deuda en los plazos previstos. La llegada de Juan Carlos Pugliese como titular de la cartera económica pareció implicar un cambio en la filosofía económica del gobierno. Así, en enero de 1965, y ante la proximidad de las elecciones de diputados en el mes de marzo, Pugliese decidió acercarse a las autoridades del Fondo planteando como alternativa la posibilidad de refinanciar la deuda como paso previo para obtener nuevos préstamos. No obstante las declaraciones de Pugliese, éstas no contaron con buena prensa en el exterior, que remarcaba la incapacidad del gobierno radical para detener la inflación y el déficit presupuestario. (3)  
    La divergencia entre el enfoque cepalino-desarrollista del equipo económico de Illia y la óptica liberal ortodoxa de las autoridades del Fondo se evidenció en ocasión de la visita de la misión del Fondo a Buenos Aires, entre el 21 de marzo y fines de abril de 1965. El desfavorable informe elaborado por los técnicos del organismo descartó cualquier ilusión de los economistas del gobierno argentino acerca de la posibilidad de obtener un préstamo stand-by. Sin dudas, los técnicos no confiaban en que el gobierno de Illia emprendiera compromisos serios de disciplina presupuestaria. Por cierto, este camino de ortodoxia fiscal nunca había sido pensado como una alternativa para un gobierno demasiado condicionado por las presiones de los sectores nacionalistas dentro y fuera de las filas del oficialismo. Así, el entonces vicepresidente del bloque de diputados de la UCRP, Juan Carlos Pugliese, le daba la razón a los técnicos del Fondo al reconocer que

(...) Cuando llegamos al Gobierno encontramos ese panorama (el problema de la inflación) y teníamos dos caminos por seguir: o frenar drásticamente el proceso al precio de una depresión general de la economía o estimularlo para alentar la producción y dominar luego la tendencia inflacionaria. Optamos por el segundo camino y creemos que hasta ahora hemos tenido éxito; un éxito parcial, que es el único para los hombres y los gobiernos. (4)

Por cierto, cualquier camino de acercamiento con el FMI no resultaba nada sencillo al equipo económico, en tanto y en cuanto traicionaba las banderas nacionalistas que definían a amplios sectores del propio partido oficialista. Un claro indicio de lo antedicho fue la renuncia de los senadores de la UCRP, Ricardo Bassi y Ramón Acuña, quienes se alejaron de su bloque por no estar de acuerdo con el proyecto que elevaba de 280 a 350 millones la cuota de participación de la Argentina en el Fondo. Bassi y Acuña, además, presentaron a fines de septiembre de 1965 un proyecto de ley en el que propiciaban que la Argentina se desafiliara del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y de la Corporación Financiera Internacional (CFI). (5) 
    No obstante estas dificultades, en junio de 1965 el gobierno de Illia cerró un acuerdo con el Club de París, que implicó la refinanciación o consolidación del 60 % de los vencimientos de la deuda correspondientes a 1965. (6)  
    Otro tema de conflicto en la agenda con Estados Unidos fueron las medidas proteccionistas adoptadas por el Congreso norteamericano contra los productos primarios de otros países en el contexto de la ley 480, que, en el caso de la Argentina, estableció cuotas para las importaciones de hilado de algodón y de carnes provenientes del mercado argentino. Vale recordar que, en un patrón de intercambio bilateral caracterizado por una crónica tendencia al déficit en perjuicio de las exportaciones argentinas, cualquier medida proteccionista norteamericana provocaba hondo resentimiento en los grupos vinculados a la producción primaria y en los partidos de oposición, que aprovechaban cuanta oportunidad tuvieran al alcance de la mano para utilizar argumentos nacionalistas y desprestigiar el gobierno de Illia.  
    Respecto de las importaciones de hilado de algodón, éste era un rubro que había crecido bastante desde abril de 1962, razón por la cual el establecimiento de un tope máximo de 220.000 dólares anuales perjudicaba las perspectivas de los productores textiles argentinos. El 11 de diciembre de 1963, el diputado desarrollista Jorge W. Ferreira presentó un proyecto de declaración, exigiendo que el poder Ejecutivo, por intermedio del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, promoviera gestiones ante el gobierno norteamericano, para que éste contemplara la “posibilidad de dejar sin efecto las limitaciones que ha establecido a las importaciones de hilado de algodón provenientes de la Argentina”. Sostenía además que

(...) esta medida limitativa contradice los reiterados anuncios del gobierno del país del Norte en punto a las prácticas inspiradas en los principios de la Alianza para el Progreso y a su posición en la conferencia del CIES a nivel ministerial realizada en Punta del Este. Los Estados Unidos, al amparo de la ley P.L. 480, ha exportado enormes volúmenes de algodón en bruto, fuertemente subvencionados, precisamente con destino a países que luego procesaban esta materia prima y perturbaban el mercado americano con sus exportaciones de hilado de algodón de aquel origen. (...) (7)

La decisión del Congreso norteamericano de aplicar la ley 480 también a la importación de carne fresca y en conserva tuvo una notable repercusión en el Parlamento argentino, donde los partidos de la oposición atacaron tanto la política proteccionista norteamericana como la adoptada por el gobierno de Illia (restricciones a la exportación de carne para asegurar el consumo interno y control de los precios de la carne local). Así, el 30 de junio de 1964, los diputados de la UCRP, Oscar Rial y Salvador Damiani, presentaron en la Cámara Baja un proyecto de resolución que criticó fuertemente la política adoptada por Estados Unidos en materia de carnes. (8)  
    El 13 de agosto del mismo año, el Senado argentino aprobó por unanimidad una resolución de “enérgica protesta” por la decisión de Estados Unidos de extender el régimen de la ley 480 al comercio de carnes, señalando que la misma significaba “una vejación de la solidaridad americana” que contradecía la “generosa” Alianza para el Progreso propuesta por la administración Kennedy. (9)  
    Por su parte, un tardío y por ende poco efectivo intento por aumentar el intercambio comercial bilateral y fomentar las inversiones norteamericanas en la Argentina fue la primera reunión de la Comisión Mixta argentino-norteamericana sobre asuntos económicos, que tuvo lugar en Washington del 17 al 19 de mayo de 1966, poco más de un mes antes del golpe que derrocaría al gobierno de Illia. Frente al inminente final de la gestión radical, la delegación argentina -encabezada por el secretario de Industria Alfredo Concepción- sólo había logrado en la capital norteamericana la firma de un comunicado final que se limitaba a expresar buenas intenciones: la necesidad de aumentar la cooperación comercial y de fomentar las alicaídas inversiones norteamericanas en el mercado argentino. (10)

  1. Sobre este tema consultar los trabajos de Richard D. Mallon y Juan V. Sourrouille, La política económica en una sociedad conflictiva. El caso argentino, Buenos Aires, Amorrortu, 1973, p. 35, y de Mercedes Muro de Nadal, 50 años de historia económica argentina (1946-1996). Una síntesis de sus principales características, Buenos Aires, Sauce Grande, 1997, p. 166.

  2. A.E. Castello, op. cit., pp. 116-119.

  3. Ver editorial “Relaciones con el FMI”, Clarín, 3 de marzo de 1966, p. 10. Ejemplos de lo expuesto son los comentarios de los diarios extranjeros respecto de la situación económica argentina, citados en Primera Plana del 19 de enero de 1965. Así, La Prensa de Lima subrayaba la baja de la moneda argentina, como indicador de “los funestos efectos de la política de inflación y controles adoptados por” las autoridades económicas radicales. A su vez, Financial Times, de Londres, observaba que “ a pesar de las declaraciones (de Pugliese) (...), parecería que la Argentina va a tener que postergar el pago de la cuota de 250 millones de libras de su deuda exterior, que vence este año” y que el gobierno argentino “estaría tremendamente contrariado por tener que recurrir en breve término al Fondo Monetario Internacional, a raíz de motivos políticos relacionados con las elecciones de diputados de marzo (...)”. Por su parte, The Washington Post, de Nueva York, sostenía que “en verdad, el progreso experimentado en los negocios de este año se asemeja al tinte rosado del enfermo de tuberculosis” y agregaba que “el gobierno de Illia es la desesperación de los banqueros internacionales, llevando el presupuesto general a un déficit descomunal, manteniendo las máquinas impresoras trabajando horas extras para emitir pesos cada vez más inflados”. Ver estos comentarios citados en “Economía. El tinte rosado del enfermo”, Primera Plana, Nº 115, 19 de enero de 1965, p. 49.

  4. Declaraciones de Pugliese, citadas en A.E. Castello, op. cit., p. 181.

  5. “Dos senadores de la UCRP propician romper con el FMI”, La Nación, 28 de septiembre de 1965, pp. 1 y 16.

  6. Ver al respecto “Se  llegó a un acuerdo con el Club de París”, La Nación, 27 de junio de 1965, p. 1; “Acreedores: Confiaron en una reactivación de la economía. La promesa del gobierno argentino determinó que el Club de París refinanciara la deuda”, Clarín, 30 de junio de 1965, p. 16; y “Economía. Lo que pasó en París”, Confirmado, Nº 16, Agosto 19 de 1965, p. 54. También P. Sánchez, op. cit., p. 103, y M. Muro de Nadal, op. cit., p. 166.

  7. Proyecto de declaración del diputado Ferreira, Cámara de Diputados de la Nación, Reunión 2º, Diciembre 11 de 1963, en Congreso Nacional, Diario de sesiones de la Cámara de Diputados año 1963, Tomo I, op. cit., p. 789.

  8. El proyecto de resolución de los diputados Rial y Damiani demandaba:

    1º - Expresar su protesta por la política agresiva de los Estados Unidos de América en materia de comercio exterior de productos agropecuarios, mediante subsidios y ventas concesionales, que perturba los mercados internacionales y lesiona los intereses legítimos de los países productores más eficientes.

    2º - Manifestar su preocupación por la posibilidad del recrudecimiento de las prácticas discriminatorias internas en materia ganadera, que deteriorarán tanto el nivel de vida de los Estados Unidos de América cuanto en los países de la periferia, entorpeciendo el afianzamiento popular de la democracia en el continente.

    3º - Señalar que esta política inamistosa contradice el espíritu de buena vecindad en que se funda el sistema interamericano, reflejado en la Carta de Punta del Este y en la filosofía de la Alianza para el Progreso; así como los principios de equidad proclamados en las Naciones Unidas y sus organismos especializados, en la OEA, en el GATT y, más recientemente, en la Conferencia sobre Comercio y Desarrollo de Ginebra. (...)

    Proyecto de resolución de los diputados Rial y Damiani, en Cámara de Diputados de la Nación, Reunión 45º, Julio 30 de 1964, cit. en Congreso, Diario de sesiones de la Cámara de Diputados año 1964, Tomo III: Sesiones ordinarias (del 25 de junio al 29 de julio de 1964); Buenos Aires, Imprenta del Congreso de la Nación, 1965, pp. 2337-2338.

  9. Ver al respecto “La política sobre carnes de la Unión trató el Senado”, La Nación, 14 de agosto de 1964, pp. 1 y 20 y “Los EE.UU. en el mercado mundial de carnes”, La Nación, 19 de agosto de 1964, p. 6.

  10. Texto del comunicado final en La Nación, 21 de mayo de 1966, p. 1. Ver también los editoriales “La misión argentina concluyó su cometido en Estados Unidos”, Clarín, 21 de mayo de 1966, p. 7 e “Intercambio. Habrá consultas permanentes entre la Argentina y los EE.UU.”, Clarín, 24 de mayo de 1966, p. 10.

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