Las relaciones con los países latinoamericanos
Las
relaciones con Cuba
Durante
el gobierno de Onganía, las relaciones entre Buenos Aires y La Habana fueron
hostiles, y ello estuvo en directa vinculación con dos factores: el
anticomunismo de Onganía, y el involucramiento del régimen castrista en los
movimientos de izquierda en América Latina. Por cierto, la dura posición
adoptada por el canciller Costa Méndez en las reuniones interamericanas con
respecto de la vinculación entre Cuba y el terrorismo en la región llevó a un
enfrentamiento directo entre el ministro argentino y el embajador cubano Ricardo
Alarcón Quesada, el que tuvo como escenario el ámbito de Naciones Unidas.
Alarcón Quesada lanzó una advertencia al canciller Costa Méndez, señalando
que
Si (los argentinos) desean hacer su “debut” contra Cuba les debo recordar que nuestras tropas ya han demostrado que pueden hacer frente, combatir y vencer hasta hacerlas arrodillar a las tropas invasoras. Si se atreven a poner sus pies en territorio cubano, los cañones que les harán frente no dispararán salvas de bienvenida.
Costa
Méndez respondió al ataque cubano, diciendo que:
(...)
la Argentina no tolera ni tolerará la subversión castrista en América. No
queremos entrar en un debate de nivel tan bajo como el que ha planteado el
delegado de Cuba, por respeto a nosotros mismos y porque entendemos que los
agravios perjudican más al que los infiere que a su destinatario (...) (1)
Por
cierto, las disidencias no se limitaron exclusivamente al plano ideológico. En
enero de 1967, el gobierno de Cuba rechazó la decisión argentina de extender a
200 millas el límite del mar territorial. Sostuvo que la misma violaba lo
estipulado en la materia a nivel internacional, y amenazó con recurrir a las
Naciones Unidas para tratar el tema. (2)
El
cambio de canciller tras la reestructuración de junio de 1969 no contribuyó a
mejorar el vínculo bilateral. Así, en julio de dicho año, el ministro
reemplazante de Costa Méndez, Juan Benedicto Martín, acusó al régimen de
Castro de instigar los levantamientos que se sucedían en la Argentina desde el
Cordobazo de mayo. Sostuvo que esos movimientos habían sido preparados “fuera
del país, obviamente en Cuba, para ponernos en situación difícil y complicar
las cosas”. (3)
En
Nueva York, en septiembre de 1969, el canciller Martín señalaba que
(...)
no puede haber entendimiento con el régimen de Castro. Consideramos a Cuba como
un país americano y nada tenemos que objetar ni inmiscuirnos en su orden político
interno, pero el régimen de Castro ha tratado de interferir con la perturbación
y el desorden en los problemas internos del resto de los países
latinoamericanos, y en especial en la Argentina. (4)
No
obstante, la situación comenzó a mostrar algún signo de cambio con el
gobierno del general Lanusse, quien intentó poner en práctica un “pluralismo
ideológico” en las relaciones exteriores. En marzo de 1973, el canciller Luis
María de Pablo Pardo recibió instrucciones de restablecer las relaciones
diplomáticas con el gobierno de Cuba, pero esto no se concretó hasta la
llegada del gobierno justicialista de Héctor J. Cámpora.
En
ocasión de la Tercera Asamblea Extraordinaria de la OEA en Washington en abril
de 1973, el nuevo canciller argentino Eduardo Mc Loughlin dio un paso más hacia
el restablecimiento de relaciones con La Habana, al sostener que “hay que
abrir el camino para una libertad de acción de aquellos estados que entienden
que conviene a sus intereses nacionales una apertura hacia las relaciones con
Cuba entendiendo, por otra parte, la posición de los Estados cuyo criterio es
muy dispar.” (5) El balance de esta reunión de la OEA fue que Mc Loughlin
logró la aprobación del pluralismo ideológico, pero la delegación
norteamericana maniobró hábilmente para impedir el regreso de Cuba al sistema
interamericano. (6)
NOTAS
Declaraciones del embajador cubano Ricardo Alarcón Quesada y del canciller argentino Nicanor Costa Méndez, citadas en Clarín, 28 de septiembre de 1967, p. 8.
“Cuba no acepta una decisión argentina”, La Prensa, 29 de enero de 1967, p. 2.
Declaraciones del canciller Juan B. Martín, citadas en “Cuando suena la hora del miedo”, Primera Plana, Año VII, Nº 341, Buenos Aires, 8 al 14 de julio de 1969, p. 11.
Clarín, 25 de septiembre de 1969, p. 12.
“Al regresar de Washington. Insistió Mc Loughlin en las relaciones con Cuba”, La Opinión, 11 de abril de 1973, p. 13.
“Estados Unidos maniobró hábilmente para impedir el regreso de Cuba. Con ligeras modificaciones, la OEA aprobó el principio del pluralismo ideológico”, por Ted Córdoba-Claure, La Opinión, 15 de abril de 1973, p. 3.
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