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Las relaciones con Colombia

En septiembre de 1967, el canciller Costa Méndez realizó una visita a Bogotá. Con su colega Germán Zea Hernández, el canciller argentino firmó tres documentos: una declaración conjunta, un convenio de exención de la doble tributación de empresas aéreas y marítimas colombianas y argentinas, y un convenio de cooperación en materia de asuntos nucleares con fines pacíficos.  
    La declaración conjunta comprendía un acuerdo para fortalecer el intercambio comercial entre ambos países; la creación de una comisión permanente colombiano-argentina que funcionaría en las capitales de ambos países, con el objetivo de solucionar los problemas de interpretación del convenio que pudiesen surgir, y un acuerdo cultural con reciprocidad de títulos universitarios. Respecto de los principios básicos de la política regional, esta declaración reiteraba el principio de no intervención, rechazaba los postulados de la conferencia cubana de la OLAS y apoyaba a la ALALC. Por su parte, el canciller colombiano respaldó la posición argentina en Malvinas, al convenir en reconocer en sus mapas la denominación argentina de dichas islas. (1)  
    A fines de febrero de 1972, el presidente Lanusse también visitó Colombia, firmando con su colega Miguel Pastrana Borrero en la ciudad de Bogotá una declaración conjunta el día 26. (2) Dicha declaración establecía, entre otros puntos: a) la adhesión de ambos gobiernos a una serie de principios, tales como la abstención del uso de la fuerza contra la integridad o la independencia política de cualquier Estado; el principio de solución de controversias a través de medios pacíficos; la obligación de no intervenir en los asuntos internos de otros Estados; el respeto por la igualdad soberana de los Estados, por la libre determinación de los pueblos y el pluralismo ideológico; b) el respaldo mutuo a la integración económica latinoamericana como medio adecuado para acelerar el desarrollo nacional y regional; y c) la iniciación de estudios para lograr una real vinculación entre la Argentina y el Grupo Andino.  
    Además fue significativa la afirmación de Lanusse ante los miembros del Congreso colombiano de que la democracia representativa era el mejor sistema para el gobierno de los pueblos, afirmación que le valió el aplauso de los legisladores de un país que por primera vez recibía en su Parlamento a un presidente de facto. No obstante, el presidente argentino no pudo obtener de Colombia el apoyo en el tema de la proyección marítima de la soberanía nacional. El gobierno de Pastrana Borrero se excusó de adherir a la tesis adoptada por la Argentina, Brasil y otros países sudamericanos de las 200 millas marítimas, aunque en el texto de la declaración conjunta reconoció 

el principio de que todo estado goza libremente de las zonas marinas y submarinas del mar adyacente a sus costas como, así también, del lecho del mar y del subsuelo hasta donde la profundidad de las aguas subyacentes permita la explotación de sus recursos naturales, porque dichas zonas y subsuelo son una prolongación del territorio. (3)

  1. Clarín, 16 de septiembre de 1967, p. 9.

  2. Texto de la declaración conjunta argentino-colombiana firmada en Bogotá el 26 de febrero de 1972, citada en La Nación, 27 de febrero de 1972, pp. 1 y 10. 

  3. Editorial “Reafirmación de principios”, por Franklin G. Rawson Paz, La Nación, 27 de febrero de 1972, p. 10. 

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