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Las relaciones con Paraguay

En el contexto de la rivalidad geopolítica argentino-brasileña en el ámbito de la Cuenca del Plata, Paraguay fue un engranaje muy importante de la agenda de política exterior argentina durante los años del onganiato. Un tema muy delicado entre los dos países era el problema del tránsito por los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay. Tras el derrocamiento de Illia, las autoridades paraguayas renovaron las negociaciones procurando un acuerdo que garantizara en forma equitativa la libre navegación de los ríos. La prensa de Asunción se quejaba de que los barcos brasileños estaban exentos de la obligación de incorporar a su tripulación personal argentino y que estaban libres de otras disposiciones que, en cambio, debían cumplir los buques de bandera paraguaya. Incluso los medios de Asunción llegaron a sugerir que, en el caso de que el gobierno argentino se negara a reconocer las franquicias solicitadas por la Cancillería guaraní, las autoridades de Asunción debían aceptar el ofrecimiento de Itamaraty de tener una salida al mar a través del territorio brasileño. El peligro concreto de que la economía paraguaya se desconectara de la argentina y saliera al mar por la localidad brasileña de Santos movió a que el 23 de enero de 1967, el canciller Costa Méndez firmara con su colega paraguayo Raúl Sapena Pastor el Tratado de Libre Navegación con Paraguay, que garantizaba dentro de una estricta reciprocidad la libre navegación de los ríos Paraguay, Paraná y de la Plata. No obstante, el tratado no consiguió determinar claramente el espinoso asunto del poder de policía de cada parte sobre las naves de la otra, aunque estableció una comisión mixta argentino-paraguaya para favorecer la fiscalización aduanera que aseguraba la solución negociada de las disputas entre Buenos Aires y Asunción. (1)
   
En noviembre de 1969, el presidente Onganía viajó por dos días a Asunción y mantuvo entrevistas privadas con su colega paraguayo general Alfredo Stroessner. Como resultado de estos contactos, ambos mandatarios firmaron una declaración conjunta que anunciaba la concertación de convenios referentes a la ayuda recíproca, destacándose especialmente la constitución de una comisión mixta que apuntaba a la creación de un circuito turístico argentino-paraguayo, y la firma de un convenio sobre inversiones, donde ambas partes trataban de promover la integración de los sectores empresarios. Quedaron, en cambio, como temas pendientes, la integración regional -en esta cuestión el presidente Stroessner mostró su preferencia respecto de acuerdos multilaterales, en tanto Onganía condicionó esos acuerdos a un desarrollo nacional interno-; las gestiones sobre suministro de energía eléctrica generada en la usina paraguaya del Acaray; (2) y la definición de la posición paraguaya respecto del aprovechamiento de los ríos de la Cuenca del Plata -la diplomacia de Asunción mantuvo al respecto una posición indefinida, oscilante entre los favores de las autoridades de Buenos Aires y las de Brasilia-. (3)  
    A fines de marzo de 1970 tuvo lugar la visita del mandatario paraguayo, general Alfredo Stroessner, a Buenos Aires, en un contexto particularmente difícil, debido al secuestro del cónsul paraguayo en Ituzaingó (Corrientes), Waldemar Sánchez, por parte de un grupo guerrillero - el Frente Argentino de Liberación (FAL)-. El FAL secuestró a Sánchez como “reconocido agente de la CIA y representante de la dictadura de Stroessner”, exigiendo, a cambio de su liberación, la de dos de sus hombres, Carlos Dellanave y Alejandro Baldú. (4) 
   
No obstante este grave incidente, el presidente Stroessner respaldó a Onganía. El canciller paraguayo, Raúl Sapena Pastor, despejó toda incertidumbre al respecto sosteniendo que “no hay nada que nos haga perder la amistad y confianza que tenemos con el gobierno del general Onganía”. Un acuerdo directo entre los dos mandatarios le permitió a Onganía rechazar enérgicamente el intento de los secuestradores de hacer un “trueque” condicionando la liberación de Sánchez a la de dos miembros del FAL. Finalmente, el diplomático obtuvo su libertad y Stroessner regresó satisfecho al Paraguay. (5)  
    Al año siguiente, en la segunda quincena de junio de 1971, tuvo lugar la visita del canciller paraguayo, Raúl Sapena Pastor, a Buenos Aires. El saldo más relevante de la misma fue la firma de dos convenios, uno sobre la construcción de un puente internacional sobre el río Paraná, en la zona de Posadas y Encarnación, y el otro sobre estudios acerca del aprovechamiento del mismo río en el tramo comprendido entre su confluencia con el Paraguay y la desembocadura del Iguazú. (6)  
    Posteriormente, el 30 de marzo de 1973, el embajador argentino en Asunción entregó tanto a la Cancillería paraguaya como a la brasileña una nota formulando las reservas de las autoridades de Buenos Aires respecto del proyecto hidroeléctrico brasileño-paraguayo de Itaipú sobre el río Paraguay. El punto central de la reserva argentina era el temor por la posibilidad de que esta represa afectara los niveles inferiores del río, disminuyendo no tanto el caudal del agua como el potencial hidroeléctrico de las represas a construir aguas abajo. El 19 de mayo de 1973 llegó a Buenos Aires la respuesta paraguaya, negando que la represa de Itaipú provocara perjuicios y acusando al gobierno argentino de rechazar todo intento de acción concertada que “pueda dejar sin efecto o enervar el soberano derecho que cada estado tiene para utilizar sus recursos naturales ubicados en su territorio”. En un lenguaje oscuro, la Cancillería paraguaya estaba negando la tesis argentina, que planteaba el derecho de una nación a intervenir en la cuestión del aprovechamiento de los ríos compartidos por varios países. (7) 

  1. Texto del acuerdo firmado por los cancilleres argentino y paraguayo, Nicanor Costa Méndez y Raúl Sapena Pastor, en el Palacio San Martín, el 23 de enero de 1967, citado en “Texto del acuerdo suscripto”, La Prensa, 24 de enero de 1967, p. 1; Confirmado, Año III, Nº 85, Buenos Aires, febrero 2 de 1967, pp. 18-19 y “Diplomacia. Las aguas bajan limpias”, Primera Plana, Nº 214, Buenos Aires, 31 de enero al 6 de febrero de 1967, pp. 13-14. 

  2. El suministro de energía de la central hidroeléctrica paraguaya de Acaray a la provincia de Misiones se inició a fines de enero de 1973, ya durante la gestión del general Alejandro Lanusse en la Argentina. Ver al respecto “Interconexión energética de Misiones con Paraguay”, La Prensa, 30 de enero de 1973, p. 3 y “Paraguay suministra energía a Misiones”, La Nación, (una selección de la semana), 5 de febrero de 1973, p. 3.

  3. G. Bra, op. cit., pp. 70-71.Ver texto y comentario de la declaración conjunta de los presidentes de Argentina y Paraguay en “Una estrecha y efectiva colaboración económica”, y “Un saldo alentador y temas pendientes”, La Nación, 22 de noviembre de 1969, p. 6. Consultar también el editorial “Nuestras relaciones con Paraguay”, La Nación, 27 de noviembre de 1969, p. 8. 

  4. Ver La Nación, 25 de marzo de 1970, p. 1; La Nación, 26 de marzo de 1970, pp. 1 y 17 y La Nación, 29 de marzo de 1970, pp. 1 y 6.

  5. Editorial “La semana política. Secuestro”, La Nación, 29 de marzo de 1970, pp. 8 y 9.

  6. “El canciller de Paraguay viajó de regreso a su país. Firmáronse dos convenios sobre la construcción de un puente sobre el río Paraná y aprovechamiento de este río”, La Prensa, 17 de junio de 1971, pp. 1 y 16. 

  7. “Paraguay rechaza el reclamo argentino sobre Itaipú”, La Opinión, 20 de mayo de 1973, p. 11.

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