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La decimocuarta Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA (enero-febrero de 1971)

La decimocuarta Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores se reunió en Washington, el 25 de enero de 1971, con el objetivo de encontrar una herramienta apta para contener la ola de secuestros políticos y terrorismo que en ese momento agitaba la región. El giro en la posición argentina respecto de la cuestión del terrorismo fue por cierto un fiel reflejo del intenso debate interno entre nacionalistas ortodoxos, desarrollistas y liberales en torno de esta problemática cuestión, y del esfuerzo del presidente Marcelo Levingston y su canciller Luis María de Pablo Pardo por procurar un “equilibrio” entre estas tendencias.
   
En un primer momento, el canciller argentino adoptó una postura conciliadora que, a la vez que reconocía la necesidad de frenar jurídicamente la violencia, también sostenía la importancia de respetar los principios de tolerancia y derecho de asilo. Esta postura -que representó un notable cambio respecto de la sostenida ante el mismo foro en abril de 1970- se oponía a la de Brasil, partidario de medidas antiterroristas de extrema energía. (1)  
    No obstante, con el transcurso de los días, se fueron conformando distintos grupos. Uno, constituido por los representantes de Venezuela y Estados Unidos, y seguidos por los de México, Costa Rica, El Salvador, Honduras y Trinidad-Tobago, era partidario de limitar la acción hemisférica a los actos contra representantes extranjeros, por estimar que su extensión a formas nacionales de violencia podían hacer peligrar el derecho de asilo y el principio de soberanía de las naciones. Otro grupo, que estuvo integrado por los cancilleres de la Argentina, Brasil, Guatemala y Paraguay, acordó una convención hemisférica contra el terrorismo que tuviera amplios alcances. Por su parte, el canciller chileno anunció que no participaría en la redacción de convención alguna contra el terrorismo. (2)  
    Debido al mayor peso de los partidarios de una acción hemisférica antiterrorista limitada a la protección de diplomáticos -posición que recibió también el respaldo de Jamaica, Barbados y República Dominicana-, la delegación argentina se retiró de las sesiones del organismo panamericano en Washington para tratar una convención interamericana sobre secuestros y terrorismo. La decisión argentina fue acompañada por los representantes de Brasil, Ecuador, Guatemala, Haití y Paraguay. (3) 
   
Descontando las ausencias voluntarias de los seis países mencionados, finalmente 13 países votaron a favor de una convención limitada a la protección contra secuestros de diplomáticos: México, Colombia, Uruguay, Venezuela, Costa Rica, Estados Unidos, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá, la República Dominicana, Trinidad-Tobago y Jamaica. Barbados, que estaba en este grupo, se ausentó en el momento de la votación. Chile votó en contra, y Perú y Bolivia se abstuvieron. (4)  
    Por cierto, la posición adoptada por el canciller de Pablo Pardo en la OEA fue duramente cuestionada por los sectores nacional-desarrollistas, como puede apreciarse en el siguiente editorial del diario Clarín, titulado “Penoso trance en la OEA”, donde se señalaba que la representación argentina adoptó la postura de Brasil, como

una suerte de “Uruguayana al revés”, conforme a la cual los dos principales países sudamericanos coinciden en sus posiciones, pero, ahora, para defender algo que nada tiene que ver con la tradición diplomática argentina y con sus intereses nacionales en el mundo de los años setenta. (5)

Cabe mencionar que la representación chilena presentó en la reunión de la OEA una iniciativa para estudiar las causas sociales y económicas del fenómeno de la violencia. El proyecto contó con 6 votos favorables (México, Chile, República Dominicana, Honduras, Perú y Bolivia), pero hubo 10 abstenciones, razón por la cual la propuesta no progresó. (6)  
    Por otro lado, durante la reunión de la OEA tuvo lugar la “guerra del atún” entre Estados Unidos y Ecuador, que había estallado a causa de la captura de 17 barcos norteamericanos sorprendidos dentro del radio de soberanía marítima de 200 millas. Mientras las autoridades ecuatorianas sostenían la soberanía sobre 200 millas, las norteamericanas reconocían sólo 12 millas como el límite de aguas territoriales. Finalmente, el 30 de enero de 1971, los cancilleres de la OEA aprobaron por 19 votos contra ninguno en contra y 4 abstenciones -Chile, Perú, Bolivia y Barbados- una resolución que exhortaba a los gobiernos de Ecuador y Estados Unidos a que lograran una solución pacífica para su pleito en torno de los derechos de pesca y se abstuvieran de acciones que pudieran agravar el conflicto. (7)

  1. Posiciones del canciller brasileño Mario Gibson Barboza, y del canciller argentino Luis María de Pablo Pardo, en Clarín, 25 de enero de 1971, p. 5, y 27 de enero de 1971, p. 3.

  2. Clarín, 29 de enero de 1971, p. 2, y 30 de enero de 1971, p. 2. 

  3. Declaraciones de los cancilleres argentino y brasileño, Luis María de Pablo Pardo y Mario Gibson Barboza, justificando el abandono de la reunión de la OEA, cit. en Clarín, 2 de febrero de 1971, p. 6. Declaración argentina también citada en La Nación, 2 de febrero de 1971, p. 1. 

  4. Clarín, 3 de marzo de 1971, p. 2. 

  5. Editorial “Penoso trance en la OEA”, Clarín, 3 de febrero de 1971, p. 10. 

  6. Clarín, 3 de febrero de 1971, p. 2. 

  7. Texto de la declaración aprobada por la XIV Reunión de Consulta de los cancilleres americanos con respecto al conflicto entre Ecuador y Estados Unidos citado en La Nación, 1º de febrero de 1971, pp. 1 y 2.  Ver también editorial titulado “Conflicto ante la OEA”, Clarín, 30 de enero de 1971, p. 8. Asimismo Clarín, 31 de enero de 1971, p. 3 y 1º de enero de 1971, p. 3.

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