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Este tema de la agenda tuvo como protagonista al propio Juan Domingo Perón, quien desempeñó un papel de “primer embajador”, encabezando una diplomacia paralela a la oficial del canciller Puig. A principios del mes de julio de 1973, Perón tuvo un encuentro con el cónsul general de Kuwait, el doctor Faysal K. Nufiri, quien fue portador de una invitación de su país para que el líder justicialista asistiera a la Conferencia de Países No Alineados a celebrarse en Argel en septiembre de dicho año. Perón sostuvo su interés en asistir, y Nufiri, que había actuado como portavoz de Perón ante las naciones árabes, le manifestó el interés de las mismas por radicar capitales en la Argentina y promover negocios petroleros. No obstante, este temprano optimismo de los dirigentes justicialistas por captar los capitales árabes se vio defraudado, ya que los empresarios petroleros decidieron invertir en las economías capitalistas desarrolladas y no en la Argentina. (1)  
    Durante la Cuarta Reunión de Países No Alineados, que tuvo lugar en Argel en septiembre de 1973, se concretó el ingreso de la Argentina al Movimiento de Países No Alineados. Lanús menciona que esta decisión generó una serie de disidencias internas: un sector ligado a la facción del canciller Vignes y López Rega consideró seriamente la posibilidad de retirar el pedido de admisión, en tanto otro grupo estimó que tal actitud tendría consecuencias negativas para la Argentina. Por otra parte, varios países africanos objetaban la presencia de la Argentina en este foro por sus relaciones con países racistas. Finalmente, la Argentina pudo incorporarse gracias a la actitud de las delegaciones de Tanzania y Zambia y a la injerencia personal de Perón en el asunto. (2) 
    Por cierto, en la Cuarta Reunión de No Alineados quedó en evidencia la diferente concepción que Perón y el canciller Vignes, por un lado, y los sectores izquierdistas, por otro, tenían del concepto de Tercera Posición, del tercermundismo y del no alineamiento. Perón intentó en Argel mantener una actitud “equidistante” entre los distintos bloques del foro multilateral, (3) actitud que difería de la que propiciaban los sectores izquierdistas que procuraban un compromiso -cercano al alineamiento- con los países antiimperialistas (en el sentido de anti-norteamericanos): Libia, Cuba, Vietnam y Corea del Norte y China Popular. En realidad, Perón buscó la participación en No Alineados como foro donde sustentar la Tercera Posición y encontrar aliados para dos temas sensibles de la política exterior argentina: Malvinas -en el que la Argentina buscaba el respaldo de las naciones africanas y asiáticas-, y el principio de “consulta previa” para la utilización de recursos naturales. En la cuestión de Malvinas la delegación argentina ni siquiera logró que la reivindicación sobre la soberanía de las islas apareciera en las resoluciones finales de la reunión, pero logró imponer su tesis de consulta previa en la utilización de recursos naturales frente a la postura sustentada por Brasil de que el desarrollo no podía quedar subordinado a los intereses nacionales de otro país. (4)  
    El órgano oficial del Movimiento Justicialista, Las Bases, representante del grupo lopezrreguista y de la ortodoxia sindical, presentó la posición argentina en Argel como un ejemplo de política exterior independiente, de Tercera Posición frente a los imperialismos norteamericano y soviético. En cambio, el diario liberal La Nación advirtió sobre los riesgos de adherirse al Movimiento de No Alineados, y criticó la falta de distancia de la delegación argentina respecto de una Conferencia caracterizada por el compromiso sectario y un débil repudio al terrorismo internacional, que la convertía en un apoyo cómplice de los países árabes. (5) 
    No obstante, en Argel hubo claros indicios de la posición ideológicamente heterodoxa de la delegación argentina. En primer lugar fue notable su reticencia a institucionalizar el Movimiento -frente a la postura favorable al respecto de los representantes de Perú, Argelia y otras naciones africanas- y a reconocer los movimientos de liberación nacional, pues en palabras del canciller Vignes ello era sinónimo de otorgarles nivel gubernamental. Asimismo, se manifestó una reserva respecto del ataque árabe a la política de ocupación israelí en Cisjordania y Gaza. Por último, quedó en evidencia la distancia ideológica existente entre la posición argentina y la cubana. El mensaje de Perón, leído en la conferencia por su ministro de Bienestar Social López Rega, puso el acento en el anticolonialismo -expresado a través de la defensa de la soberanía argentina en Malvinas-; en los principios de justicia social, soberanía política e independencia económica como universales; y en la Tercera Posición como doctrina equidistante y distinta del marxismo internacional y del demoliberalismo capitalista. En cambio, Fidel Castro definió la revolución cubana como “marxista-leninista” e hizo una defensa de la Unión Soviética, criticando las posturas ideológicamente ambiguas -en obvia referencia a la Tercera Posición-. (6)  
    Por otra parte, durante la guerra de Yom-Kippur (6 de octubre a 11 de noviembre de 1973), entre árabes e israelíes, la diplomacia argentina mantuvo una posición equidistante. Esta postura resultaba coincidente con la adoptada por el dirigente radical Raúl Alfonsín, quien junto con un grupo de intelectuales y periodistas (entre ellos Ernesto Sábato, Marta Lynch, Dalmiro Sáenz, Bernardo Kordon), constituyeron la Comisión Argentina por la Paz Arabe-Israelí, y publicaron el 18 de octubre un manifiesto por la paz, en donde se repudiaba la guerra y se reafirmaba el derecho de todos los países de la conflictiva región “a vivir en paz y con fronteras seguras y reconocidas”. (7)  
    No obstante esta posición del gobierno y de algunos representantes políticos e intelectuales, algunos sectores de la derecha peronista, guiados por su antisemitismo, intentaron brindar ayuda a Egipto y Siria contra Israel. Esta situación fue denunciada por el diputado Nicolás Salvador, quien presentó ante la Cámara Baja un proyecto de ley prohibiendo, en defensa del principio de no intervención y la tradición de neutralidad argentina, toda remisión de fondos, valores, víveres, armamentos u otros objetos de valor económico que tuviesen por destinatarios directos a los países beligerantes. (8) 
    Cabe señalar que Perón impulsó el contacto con las naciones árabes. Entre septiembre de 1973 y enero de 1974 tuvo lugar una gira al Norte de Africa y países árabes, encabezada por el doctor Faysal Nufiri, cuyo resultado más concreto fue la firma de un primer proyecto de convenio comercial con Libia. Esta gira de Nufiri fue continuada por el ministro de Bienestar Social López Rega, quien a fines de enero de 1974 se entrevistó con el jefe del estado libio, general Muammar Khadaffi. Producto de este encuentro fue la firma de una serie de convenios, entre los cuales el más importante establecía el intercambio comercial de petróleo libio por productos agropecuarios argentinos. Los otros acuerdos disponían la creación de una casa cultural y de un banco argentino-libio, y la cesión de un terreno por parte de la Municipalidad de Buenos Aires para construir un centro islámico, con material y personal provenientes de Libia. Medios vinculados al sindicalismo como Las Bases no dudaron en mostrar este “Operativo Libia” como un ejemplo de política exterior independiente, de una Tercera Posición equidistante de los imperialismos y unida a los pueblos del Tercer Mundo. (9)
 
    El contenido político-ideológico de los convenios con Libia concretados por López Rega -quien había dicho: “No venimos a buscar petróleo ni dinero. Venimos a aunar los objetivos comunes de los pueblos”- provocó la reacción de los sectores de izquierda, quienes fueron los primeros en denunciar el sesgo antisemita y corrupto de los vínculos con Khadaffi. A las denuncias de revistas como El Descamisado se sumaron las de diversos legisladores nacionales, que advirtieron acerca de los exorbitantes precios pagados por la compra del petróleo libio. (10)  
    A la muerte de Perón, el canciller Vignes profundizó el giro pro-árabe, a través de la creación de embajadas argentinas en el sultanato de Omán, la República de Yemen y los Emiratos Arabes Unidos en noviembre de 1974, el establecimiento de vínculos con otras dos naciones árabes -Quatar y Bahrein- y un nuevo paso en el denominado “Operativo Libia” con otra gestión personal del ministro López Rega en diciembre del mismo año, que logró el intercambio de petróleo libio por cereales y otros productos agropecuarios argentinos. (11)
   
En el contexto de esta inclinación pro-árabe de la política exterior conducida por el canciller Vignes debe situarse el efusivo saludo del embajador argentino en la ONU, Carlos Ortiz de Rozas, al jefe de la guerrilla palestina. Este gesto fue considerado por los medios como una “ruptura” de la posición de equidistancia argentina en el conflicto de Medio Oriente. (12)  
    Finalmente, cabe señalar que en mayo de 1975 tuvo lugar la firma de una declaración conjunta por parte del entonces interventor federal de la provincia de Córdoba, brigadier Raúl Oscar Lacabanne, los embajadores de Siria, coronel Jawdat Atassi, y de Egipto, Samih Eissawi Zayed, y la comisión directiva de la Cámara de Comercio Exterior Argentino-Arabe. En el texto de dicha declaración conjunta se mencionaba como objetivo “desarrollar al máximo” las relaciones culturales, económicas, financieras y sociales “entre la provincia de Córdoba y los países del mundo árabe”. (13)

  1. “Relaciones con Oriente trató Perón”, La Nación, 1º de julio de 1973, pp. 1 y 12. También J.L. Bernetti, op. cit., p. 132. 

  2. J.A. Lanús, op. cit., vol. I, p. 99. Ver también “Conferencia de No Alineados. Objetan las relaciones de Argentina con Estados racistas”, Clarín, 1º de septiembre de 1973, p. 15.

  3. En la Cuarta Conferencia de Países de No Alineados en Argel, la Argentina estuvo entre los países que prefirieron conservar la libertad de maniobra en sus relaciones bilaterales y con distintos bloques socio-económicos. Era, en otras palabras, la profundización del perfil del pluralismo ideológico que había caracterizado a las gestiones de Levingston y Lanusse. Vale recordar que ya la  Argentina había participado como observadora en la Tercera Conferencia de No Alineados que tuvo lugar en Lusaka en septiembre de 1970, durante el gobierno de Levingston. Ver al respecto  J.A. Lanús, op. cit., vol. I, pp. 98-99. Ver también editorial “Pragmatic diplomacy”, Buenos Aires Herald, September 20, 1973, p. 9, donde se compara la actitud pragmática de no romper relaciones ni con el gobierno de Sudáfrica ni con el régimen militar chileno con el pragmatismo que llevó a la diplomacia del período de Lanusse a no romper vínculos con el gobierno socialista de Allende. Véase también “Aprueban en Argel la moción sobre uso de los ríos comunes. No Alineados: Triunfo argentino sobre Brasil”, Clarín, 9 de septiembre de 1973, pp. 22 y 43, y “Saludo a la Argentina en la Reunión de Argel”, Clarín, 10 de septiembre de 1973, p. 20. 

  4. Así, la negativa de las autoridades de Buenos Aires a romper con el régimen sudafricano mereció las críticas de los sectores izquierdistas argentinos, que presentaron esta actitud como una prueba del “módico tercermundismo” del canciller Vignes, vocero del “nacionalismo de comerciantes”, diferente del “nacionalismo revolucionario” que pregonaban los dirigentes de la JP y de Montoneros. “El nacionalismo de los fabricantes”, Ya! es tiempo de pueblo, Año 1, Nº 11, Buenos Aires, 6 de septiembre de 1973, p. 5; “¿Qué hacer con nuestra política exterior?”, Criterio, Año XLVI, Nº 1678, 25 de octubre de 1973, pp. 563-565.

  5. “Actualidad nacional. Argentina se pone de pie cuando sus enemigos acechan” y “Conferencia de Países No Alineados. Argentina hizo oír su voz: “No a los imperialismos””, Las Bases, Año 2, Nº 59, 12 de septiembre de 1973, pp. 4-8. Ver también editorial “La Argentina en la Conferencia de Argel”, La Nación, 6 de septiembre de 1973, p. 8.

  6. Texto completo del mensaje del general Juan D. Perón a la Cuarta Conferencia Cumbre de Países No Alineados (Argel, 7 de septiembre de 1973), citado en Francisco José Figuerola, Política exterior soberana, Buenos Aires, Temática, 1983, pp. 100-113, y en “Conferencia de Países No Alineados. Perón habla al Tercer Mundo”, Las Bases, Año 2, Nº 60, 19 de septiembre de 1973, pp. 26-32. Ver también J.A. Lanús, op. cit., vol. I, p. 100, y “Mensaje del Líder justicialista a la Conferencia de No Alineados”, Clarín, 8 de septiembre de 1973, p. 36. Ver críticas a la posición argentina en el editorial  “La Argentina en la Conferencia de Argel”, La Nación, 6 de septiembre de 1973, p. 8. Asimismo declaraciones de Fidel Castro citadas en J.A. Lanús, op. cit., vol. I, p. 100. También “No Alineados: polémica en torno a su rol político” y “En Argel, 76 países inician la reunión cumbre del Tercer Mundo”, Clarín, 5 de septiembre de 1973, p. 22; y “Juan Perón y Fidel Castro: Dos ideologías y dos estilos distintos ante el Tercer Mundo”, por Julio Algañaraz, Clarín, 8 de septiembre de 1973, p. 36.

  7. “Intelectuales argentinos constituyen una comisión por la paz árabe-israelí”, La Opinión, 19 de octubre de 1973, p. 24.

  8. Proyecto de ley presentado por el diputado Nicolás Salvador a las comisiones de Relaciones Exteriores y Culto y de Defensa Nacional de la Cámara de Diputados, en Congreso Nacional, Diario de sesiones de la Cámara de Diputados año 1973, Tomo V, Sesiones de prórroga (del 24/25 de octubre al 18/19 de noviembre de 1973), Buenos Aires, Imprenta del Congreso de la Nación, 1974, Reunión 35º, Octubre 24/25 de 1973, pp. 2976-2977.

  9. “Controversias acerca de la misión argentina a Libia y a los países árabes”, La Opinión, 3 de enero de 1974, p. 11. En un contexto internacional signado por la crisis petrolera, los acuerdos con Libia fueron ampliamente publicitados por el gobierno como ejemplos de “la unión de dos países en torno de la Tercera Posición”, de “la liberación del yugo de los imperialismos y la decidida integración de los pueblos del Tercer Mundo, percibiendo a Argentina como país-puente para que la causa de la Tercera Posición hermane al mundo árabe con América Latina” y de “la unión de los pueblos revolucionarios del Tercer Mundo frente a la voracidad de la sinarquía internacional”. Vale aclarar que la notoria publicidad que tuvo este convenio con Libia en la revista Las Bases -representativa tanto del grupo lopezrreguista como de las 62 Organizaciones de la CGT- expresó la momentánea alianza que ambos sectores habían forjado contra el ministro Gelbard. Así como los convenios firmados con los países del Este fueron un “triunfo” del ministro de Economía en su pulseada contra sus colegas de Bienestar Social López Rega y de Relaciones Exteriores Vignes, los acuerdos logrados en Libia fueron una victoria personal de los últimos en su puja de poder con Gelbard, ya que López Rega actuó como representante personal de Perón, “puenteando” al titular de la cartera económica y convenciendo al líder justicialista de que era mejor que “un judío” no representara a la Argentina en los países árabes. Ver al respecto “Acuerdo de Argentina y Libia”, La Opinión, 1º de febrero de 1974, p. 1. Ver también Propaganda de la Presidencia de la Nación, Secretaría de Prensa y Difusión “Misión argentina en Libia: Puente de hermandad entre el mundo árabe y América Latina”, citada en La Opinión, 7 de febrero de 1974, p. 13, y  La Opinión, 8 de febrero de 1974, p. 7; “Misión a Libia. Acuerdo de dos naciones para romper ataduras”, Las Bases, Nº 79, 29 de enero de 1974, pp. 8-10; “Misión a Libia. Los pueblos de Perón y Kadaffi se unieron en un abrazo de profundo sentido histórico”, Las Bases, Nº 80, 5 de febrero de 1974, pp. 8-10; “Hechos y no palabras”, LasBases, Nº 85, 12 de marzo de 1974, pp. 22-23; y “Los primeros frutos de la misión López Rega”, Las Bases, Nº 120, 5 de noviembre de 1974, p. 30. Por su parte, el afiche de la Secretaría de Prensa y Difusión de la Presidencia de la Nación citado por Las Bases, Nº 99, del 18 de junio de 1974, p. 11, publicitaba los vínculos con Libia en los siguientes términos: “La Argentina Potencia consolida su presencia internacional. Misión López Rega: La realidad irrevocable de la Revolución Justicialista mostrará a Europa las inmensas posibilidades de un Pueblo unido tras el cumplimiento de su destino histórico” Ver también al respecto “Economía y empresas. Perspectivas para 1974”, Panorama, Nº 353, del 21 al 27 de febrero de 1974, p. 16, y M. Seoane, op. cit., p. 309.

  10. El Descamisado, revista representativa de la JP y Montoneros, no dudó en criticar la “publicitada” misión a Libia, calificando el convenio petrolero con el país como una “tanga” en donde se pagaba por el petróleo libio un precio demasiado alto. También hizo referencia a un supuesto préstamo de 2400 millones de dólares que estaba ligado a “ciertos trámites” como el desplazamiento del “judío” Gelbard. El 14 de marzo de 1974, tres diputados nacionales pertenecientes al radicalismo alfonsinista, Carlos Bruno (Buenos Aires), Mario Amaya (Chubut) y Osvaldo Guerrero (Río Negro) presentaron un proyecto de resolución en el cual solicitaban al Ejecutivo informes sobre los detalles de las negociaciones con Libia. También exigieron que el gobierno aclarara las “improcedentes” observaciones efectuadas por las autoridades de Trípoli y hechas públicas por López Rega, respecto de la actuación en el gobierno argentino de funcionarios de “ascendencia judía” -en elíptica referencia al ministro Gelbard-. Por su parte, en abril de 1974, el senador radical Carlos Perette presentó junto a otros integrantes de su bloque un proyecto de resolución pidiendo al Ejecutivo informes sobre el polémico convenio con Libia, dado que éste establecía la compra de petróleo a precios muy superiores a los de plaza. Finalmente, a fines de junio, los diputados de la JP, Leonardo Bettanin y Miguel Angel Zavala Rodríguez, demostraron que López Rega había orquestado con el “Operativo Libia” un negociado millonario, al pagar por el crudo precios altísimos. Dichos diputados criticaron en un proyecto de resolución enviado a las Comisiones de Comercio y de Energía y Combustibles el tratamiento de “país amigo” que según López Rega el gobierno de Muammar Khadaffi daba a la Argentina. Según estos legisladores, el alto precio (cercano a los 19 dólares CIF) pagado por la compra de petróleo libio, muy por encima del que pagaba Uruguay (cercano a los 10 dólares), no se correspondía con el tratamiento de “país amigo”.  En dicha ocasión, Zavala Rodríguez y Bettanin también denunciaron las referencias de López Rega a la “presencia de funcionarios de origen judío en el gabinete argentino”, que según el ministro de Bienestar Social, habrían entorpecido las negociaciones con Libia. Ver al respecto “Editorial”, El Descamisado, Año 1, Nº 42, 5 de marzo de 1974, p. 3; proyecto de resolución del senador Carlos Perette y otros del bloque radical, en Congreso Nacional, Diario de sesiones de la Cámara de Senadores año 1973, Tomo V, Sesiones extraordinarias (del 28 de marzo de 1974 al 25 de abril de 1974), Buenos Aires, Publicación del Cuerpo de Taquígrafos del Honorable Senado de la Nación, Reunión 71º, Abril 24 y 25 de 1974, pp. 4036-4037; proyecto de resolución de los diputados Miguel Domingo Zavala Rodríguez y Leonardo Bettanin, en Congreso Nacional, Diario de sesiones de la Cámara de Diputados año 1974, Tomo II, Sesiones ordinarias (del 12 de junio al 18 de julio de 1974), Reunión 9º, Junio 25 de 1974, Buenos Aires, Imprenta del Congreso de la Nación, 1975, pp. 883-884; “Piden informes sobre la compra de petróleo libio”, La Opinión, 26 de marzo de 1974, p. 8; Robert Weisbrot, The Jews of Argentina. From the Inquisition to Peron, Philadelphia, The Jewish Publication Society of America, 1979, p. 207, y M. Seoane, op. cit., p. 309.

  11. Este “Operativo Libia” no estuvo exento de maniobras corruptas. C.J. Moneta, op. cit., p. 96, y J.M. Vásquez, “Una década...”, op. cit., p. 45. De acuerdo con el testimonio de Santiago Pinetta, tanto Licio Gelli -jefe de la logia masónica P-2- como  López Rega -otro miembro de la citada logia- participaron del “Operativo Libia”, por el cual ambos recibieron comisiones ilegales de 10 y 30 millones de dólares, respectivamente. S. Pinetta, op. cit., p. 114. 

  12. “El riesgo de confundir Tercera Posición con tercermundismo. Recientes votos en la ONU parecen revelar el abandono de principios tradicionales”, por Heriberto Kahn, La Opinión, 26 de noviembre de 1974, p. 13.

  13. Esta declaración conjunta provocó “estupor” en la Cámara de Diputados, en tanto Lacabanne se arrogaba una función propia de la Cancillería y del Poder Ejecutivo Nacional. Ver proyecto de declaración del diputado Eduardo Massolo, en Congreso Nacional, Diario de sesiones de la Cámara de Diputados año 1975, Tomo I, Sesiones ordinarias (del 25 de abril al 22 de mayo de 1975), Reunión 5º, Mayo 21 de 1975, Buenos Aires, Imprenta del Congreso de la Nación, 1976, p. 561. También referencias al comunicado conjunto en editorial “Puntualizó Lacabanne los alcances de la “Comunidad Organizada”. Embajadores”, El Cronista, 14 de mayo de 1975, p. 6.

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