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Las relaciones con Cuba

Si bien fue el canciller del gobierno de Lanusse, Eduardo Mc Loughlin, quien el 28 de marzo de 1973 decidió normalizar las relaciones diplomáticas, consulares y económicas entre los gobiernos de la Argentina y Cuba, el acercamiento efectivo entre las autoridades de Buenos Aires y La Habana se dio durante la gestión de Cámpora, como lo demostraron la presencia del presidente cubano, Osvaldo Dorticós, durante la ceremonia de asunción del presidente justicialista el 25 de mayo de 1973, y el amplio respaldo popular a dicha presencia en los días anteriores y posteriores a la asunción de Cámpora. (1) Fue significativa la participación de Dorticós en la conmemoración del cuarto aniversario del Cordobazo, en Córdoba el 29 de mayo, donde el mandatario cubano recibió con agrado las consignas peronistas que proclamaron durante el acto “Cuba y Perón, un solo corazón”. (2) Los lazos diplomáticos con Cuba se reanudaron el 28 de mayo, a través de una declaración conjunta firmada por los cancilleres argentino y cubano, Juan Carlos Puig y Raúl Roa García. (3) La Argentina era el tercer país latinoamericano en reasumir relaciones con Cuba; anteriormente lo habían hecho Chile, en 1970, luego de asumir Salvador Allende la presidencia, y Perú, en julio de 1972, durante el régimen de Juan Velasco Alvarado. 
    El reconocimiento diplomático argentino al gobierno de Cuba era una decisión tomada por las autoridades del Palacio San Martín con el fin de concretar varios objetivos: a) la ruptura de facto del bloqueo impuesto por Estados Unidos desde 1962; b) la búsqueda de cierto liderazgo regional para la Argentina, que con esta actitud hacia Cuba marcaría un camino a seguir por otros gobiernos de la región; c) la búsqueda de un nuevo socio comercial en un esquema donde no cabían las barreras ideológicas, y d) la emisión de una especie de “póliza de seguros” mutua con el régimen de Fidel Castro: con el reconocimiento diplomático, el gobierno argentino se aseguraba una cobertura contra el riesgo de acciones guerrilleras, y el cubano contaba con el respaldo de las autoridades de Buenos Aires frente a nuevas sanciones de la OEA o la continuidad de las existentes. (4)  
    En la televisión cubana, el restablecimiento de vínculos diplomáticos con el gobierno argentino fue un acontecimiento que se vivió como un “golpe de gracia al bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos”. (5) Lamentablemente para las autoridades argentinas, más allá del simbolismo político e ideológico de esta medida en el frente interno e internacional -en cuanto evidenciaba la voluntad del gobierno justicialista de diferenciarse respecto del régimen militar que lo antecedió en el poder-  los efectos prácticos del reconocimiento diplomático a Cuba fueron limitados. (6) En primer lugar, no otorgaron a la Argentina un liderazgo regional alternativo al de Brasil. La decisión de romper el bloqueo a Cuba fue una medida que fueron adoptando paulatinamente varios países de la región independientemente de este gesto diplomático argentino. Incluso muchos actores privados norteamericanos estaban de acuerdo con la idea de restablecer vínculos con la isla. En segundo lugar, la falta de estabilidad política y económica argentina atentó a largo plazo contra la continuidad de los intercambios comerciales con Cuba, inconveniente al que se sumaron las propias limitaciones del mercado cubano para absorber las exportaciones primarias e industriales argentinas. 
   
Durante la presidencia provisional de Lastiri, el 4 de agosto de 1973 el ministro Gelbard anunció el otorgamiento de un crédito de 200 millones de dólares a Cuba. Se trataba de un préstamo anual por el término de seis años, lo cual significaba un monto total de 1200 millones de dólares, y permitía al régimen de Fidel Castro adquirir maquinaria liviana, sobre todo del sector automotriz y agrícola, proveniente de empresas radicadas en la Argentina. Como se dijo, a los cubanos les interesaban los autos fabricados por las empresas norteamericanas Chrysler, Ford y General Motors, pero no podían adquirirlos a causa del bloqueo. Luego de serias discusiones entre el ministro Gelbard y el encargado de negocios norteamericano Krebs, las automotrices norteamericanas, junto con las francesas Citroen y Renault, firmaron un acta de producción de autos para Cuba en abril de 1974. (7)
 
    Como los gobiernos de Cámpora y de Lastiri, el de Perón reclamó en numerosas ocasiones la reincorporación de Cuba al sistema interamericano, a través de diversos canales multilaterales. En sus intervenciones en la Sexta Sesión Extraordinaria de la Asamblea General de la ONU en Nueva York y en la Tercera Asamblea General de la OEA en Washington, en abril de 1974, el canciller Vignes criticó las sanciones contra Cuba impulsadas en 1962, calificándolas como una “rémora” para los países latinoamericanos, una situación anormal que no tenía sentido en un contexto mundial caracterizado por el pluralismo ideológico. (8) 
    No obstante, a partir de la muerte de Perón en julio de 1974 y de la renuncia de Gelbard en octubre del mismo año, el entonces secretario de Agricultura y Ganadería, ingeniero Carlos Emery, decidió en noviembre interrumpir los envíos de carne a Cuba, sin otorgar ninguna explicación respecto de las razones que impulsaron tal medida. (9)

  1. El presidente cubano, Osvaldo Dorticós, fue invitado por el presidente Cámpora a la ceremonia de asunción del 25 de mayo de 1973. Dorticós acompañó con su firma el acta gubernamental. Esta era la primera vez en la historia argentina que un mandatario con el cual las autoridades de Buenos Aires no mantenían relaciones diplomáticas participaba en la firma del acta gubernamental. Dorticós recibió el afecto de entusiastas manifestaciones estudiantiles desde que arribó a Buenos Aires. El 24 de mayo, miles de personas frente al Hotel Plaza, donde se alojaba el mandatario cubano, corearon: “Dorticós /Dorticós / el pueblo está con vos”. El 25 de mayo, en medio de centenares de carteles que señalaban la presencia de las distintas organizaciones del movimiento justicialista presentes en Plaza de Mayo, flameaban banderas chilenas y cubanas, algunas enlazadas con estandartes de la Juventud Peronista. “Más de 10.000 personas aclamaron al mandatario cubano. El presidente electo recibió a Dorticós”, La Opinión, 25 de mayo de 1973, p. 1; “Obtiene un cálido apoyo popular la presencia de Dorticós y Allende”, La Opinión, 26 de mayo de 1973, p.7. 

  2. “Más de 30.000 personas en el acto de Córdoba. Participó Dorticós en el homenaje al Cordobazo”, La Opinión, 30 de mayo de 1973, p. 24.

  3. Texto de la declaración conjunta de los cancilleres argentino y cubano, Juan Carlos Puig y Raúl Roa García, citado en “Declaración de los cancilleres Roa y Puig”, La Opinión, 29 de mayo de 1973, p. 9.

  4. “The practical reasons for renewing ties with Cuba”, Buenos Aires Herald, May 29, 1973, p. 8 y “Fue protocolizado el restablecimiento de relaciones diplomáticas con la República Socialista de Cuba. Trascendencia de una decisión política que replantea la línea internacional”, por Juan Carlos Portantiero, La Opinión, 29 de mayo de 1973, p. 8. 

  5. “Las relaciones diplomáticas y el recuerdo de Guevara. Como un golpe de gracia al bloqueo se vivió en Cuba el gesto de la Argentina”, La Opinión, 30 de mayo de 1973, p. 2.

  6. Durante la gestión de Cámpora, el primer resultado económico concreto de la reanudación de los vínculos diplomáticos con Cuba fue la compra, por parte de la empresa cubana importadora de alimentos Alimport, de 58.000 toneladas de maíz argentino. Ver al respecto “Parte hoy la delegación que adquirió 58.000 toneladas de maíz. Cuba proyecta la compra de nuevos productos”, La Opinión, 12 de junio de 1973, p. 13.

  7. “Primeros pasos hacia la concreción de una política exterior independiente. Argentina otorgó a Cuba un crédito de 200 millones de dólares y está en vías de integrarse al Grupo Andino”, La Opinión, 7 de agosto de 1973, p. 1; “A raíz de la vasta operación concretada con la Argentina. Concluye el aislamiento comercial de Cuba respecto de América Latina”, por Alejandro Horowicz, La Opinión, 8 de agosto de 1973, p. 11; y “El acuerdo comercial Argentina-Cuba visto desde La Habana. Decisivo apoyo a la tecnificación del agro puesta en marcha por Fidel Castro”, por Francisco Ramírez, La Opinión, 9 de agosto de 1973, p. 12. También M. Seoane, op. cit., pp. 273 y 275. 

  8. Discurso pronunciado en la VI Sesión Extraordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Nueva York, 10 de abril de 1974; y Conferencia de Cancilleres. Exposición sobre el punto 8 “Panorama general de las Relaciones entre América Latina y los Estados Miembros”, Washington, 18 de abril de 1974, en A.J. Vignes, op. cit., pp. 86-92 (especialmente p. 89) y pp. 96-98, respectivamente. Ver también “Afirmando el derecho a restablecer relaciones. Vignes denunció en la ONU el trato discriminatorio a Cuba”, La Opinión, 11 de abril de 1974, p. 1; “Voz argentina en la UN”, Las Bases, Nº 90, 16 de abril de 1974, p. 10; “La iniciativa argentina abrió las puertas del retorno de Cuba a la familia americana”, por Heriberto Kahn, La Opinión, 19 de abril de 1974, p. 1.

  9. “Suspenden embarques de carnes a Cuba e Israel”, La Opinión, 20 de noviembre de 1974, p. 28.

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