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Las relaciones con Brasil

En el caso de las relaciones con Brasil, la llegada del nuevo gobierno de Cámpora no implicó un cambio en la perspectiva geopolítica argentina, recelosa de lo efectuado por las autoridades brasileñas en materia energética en la Cuenca del Plata, sobre todo luego de la firma del acuerdo con Paraguay en torno a la construcción de la represa de Itaipú el 26 de abril de 1973. (1) El temor ante la llamada “diplomacia del kilowat” practicada por las autoridades brasileñas continuó en vigencia. Ya durante la campaña electoral peronista, los diarios brasileños denunciaron la abierta hostilidad de los dirigentes peronistas hacia el Brasil y los observadores manifestaron su temor acerca de “una política continental más agresiva” que pudiera “profundizar la dicotomía entre América Hispana y la América Portuguesa”. (2)  
    Luego de la victoria electoral del FREJULI, en marzo de 1973, términos como “conflicto”, “cerco”, “amenaza”, “hostilidad”, “provocación” y “megalomanía”, entre muchos otros, fueron proferidos por los columnistas de las editoriales de diarios brasileños. (3) Asimismo, recrudeció la campaña contra la represa hidroeléctrica de Itaipú en los diarios argentinos, que publicaron opiniones de técnicos, personalidades y agremiaciones. Entre ellas se destacó la del profesor Juan Nasio, Director de los Archivos Internacionales de Gastroenterología, miembro de la Sociedad Argentina de Climatología e Hidrología, y de las Reales Academias de Medicina de España. Nasio argumentó su oposición a Itaipú, en los siguientes términos, transcriptos por el Jornal do Brasil del 18 de mayo de 1973: 

La represa (de Itaipú) equivale a tres Asuán, en Egipto, y a siete El Chocón-Cerro Colorado, en el sur argentino. El panorama es siniestro, pues la implantación de industrias brasileñas a sólo 14 kilómetros de la frontera argentina, para el aprovechamiento de la frontera argentina, para el aprovechamiento de los 88 millones de kw/h de energía que la presa producirá, transformará, con sus residuos, al río Paraná en una monstruosa cloaca.
Uno de los mayores peligros será la transferencia, río abajo, de la esquisostomosis, que ya constituye una plaga mortal entre el pueblo brasileño y que llegará muy pronto a toda la mesopotamia argentina. (4)

En la reunión ya comentada de la OEA en Lima, el 23 de junio de 1973, el representante argentino Jorge Vázquez, subsecretario del ministerio de Relaciones Exteriores, criticó la firma del Tratado entre Brasil y Paraguay y sugirió la institución de un sistema de consulta previa todas las veces que surgieran problemas vinculados a los recursos naturales compartidos. (5)
   
El clima de tensión existente entre las autoridades de Buenos Aires y Brasilia quedó evidenciado el 10 de julio de 1973, cuando el canciller del gobierno de Cámpora, Juan Carlos Puig, envió una nota al embajador de Brasil en Buenos Aires, denunciando el Acuerdo de Nueva York, firmado entre ambos países en septiembre de 1972, en los siguientes términos: 

No es éste el momento de analizar la intención que animó a nuestros respectivos gobiernos en el momento de suscribirse las Notas Reversales, sino más bien de tomar en cuenta si el texto convenido ha mostrado su aptitud en cuanto a regular eficazmente nuestras relaciones en este campo, dentro del espíritu en que debía inspirarse (...) Justamente porque mi gobierno desea contar con elementos aptos al servicio de aquella cooperación, es que no puede ocultar su preocupación frente a instrumentos bilaterales de importancia fundamental que, por ambiguos, llevaron de manera irremediable a la confusión interpretativa y a la consiguiente frustración de nuestros comunes deseos de efectivo entendimiento. (...) Pienso, señor embajador, que usted coincidirá conmigo en que la disputa trabada entre nuestros respectivos gobiernos en torno al alcance e interpretación de las normas establecidas en las notas de Nueva York, no se debe a un deliberado intento de ninguna de las partes en retacear la cooperación a que aspiran sino a la existencia de un texto que permite y estimuló tales divergencias (...) Por esta razón, y en aras de la más eficiente y activa cooperación entre nuestros pueblos en materia de tan fundamental significación mi gobierno ha resuelto denunciar las Notas Reversales suscriptas en Nueva York el 29 de septiembre de 1972. (6)

La denuncia del Acuerdo de Nueva York fue una decisión que contó con el respaldo de los sectores nacionalistas “desarrollistas”. (7)  
    Durante la gestión de Lastiri, las relaciones con Brasil mantuvieron su carácter conflictivo. En agosto de 1973, las relaciones con los gobiernos de Brasil y Paraguay se tornaron tensas, debido a la ratificación del tratado brasileño-paraguayo de Itaipú, efectuada en ocasión de la ceremonia de reelección del presidente paraguayo, general Alfredo Stroessner. El problema con Brasil se actualizó poco después, durante la Cuarta Conferencia de Países No Alineados en Argel, en septiembre de 1973, donde se planteó una batalla entre el principio argentino de “consulta previa” -respaldado por las delegaciones de Argelia, Chile, Cuba y México- y la tesis brasileña -que no logró apoyo- referente al derecho de cada nación a ejercer plenamente su soberanía sobre los recursos naturales, aun en el caso de que éstos fuesen compartidos con otros países. El triunfo de la posición argentina en Argel fue celebrado por los medios de prensa locales. (8)  
    Otro foro multilateral donde se enfrentaron la Argentina y Brasil fue la Décima Conferencia de Ejércitos Americanos, que tuvo lugar en Lima en ese mismo mes de septiembre de 1973. Frente a la postura de los representantes argentino y peruano, generales Jorge Raúl Carcagno y Edgardo Mercado Jarrín, respecto de la necesidad de reformar el TIAR, el delegado brasileño, general Breno Borges Fortes, sostuvo que la revisión del Tratado de Río no era un objetivo de los ejércitos sino de los gobiernos de la región. (9) 
    Llegado Perón a la presidencia, si bien en un principio pareció que la situación podría cambiar, los conflictos se mantuvieron. A principios de noviembre de 1973, también en Lima, se celebró una reunión de los delegados de 21 países latinoamericanos y del Caribe, en la cual se creó la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE). En esta conferencia, la representación argentina evitó otorgar magnitud a la sensible cuestión del principio de consulta previa, lo cual fue interpretado como una actitud prudente de Perón frente a Brasil. Esta actitud de bajo perfil fue elogiada por la prensa brasileña. (10)
   
Por su parte, los legisladores argentinos se mantenían alerta a los problemas en la frontera argentino-brasileña. Por ejemplo, un proyecto de resolución presentado ante la Cámara de Diputados en noviembre de 1973 exigía la recolocación de mojones, la construcción de las represas hidroeléctricas de Corpus y Piray-Guazú, y la instalación de líneas telefónicas en pueblos fronterizos para contener el avance brasileño sobre el Paraguay y Noreste argentino. (11)
   
Por cierto, la estrategia de Perón parece haber sido reservar la cuestión del principio de “consulta previa” para ponerla a consideración de la Asamblea General de la ONU que tendría lugar a fines de noviembre. De este modo, el 27 de noviembre de 1973 la delegación argentina logró imponer el principio de consulta previa en la segunda comisión de la Asamblea General de la ONU, por un resultado de 78 votos a favor, 6 en contra (Bolivia, Brasil, Francia, Nicaragua, Paraguay y Portugal) y 41 abstenciones. El proyecto de resolución argentino, titulado “Cooperación en el Campo del Medio Ambiente en materia de Recursos Naturales compartidos por dos o más Estados”, contó con el patrocinio de 52 países, y reiteraba el principio de consulta previa sustentado por Cuba y la Argentina en la Conferencia de No Alineados en Argel, donde había sido respaldado por 76 países. (12)  
    En febrero de 1974, las declaraciones del canciller brasileño, Mario Gibson Barboza, cuestionando la decisión del gobierno argentino de vender autos de las filiales de Ford, Chrysler y General Motors a Cuba, no cayeron bien al gobierno argentino. El canciller Vignes, para enfriar el frente interno, restó importancia a las mismas, pero no dejó de responderlas. Sostuvo que las empresas radicadas en la Argentina obedecían órdenes y leyes provenientes sólo de las autoridades argentinas. (13)  
    Poco después, en marzo de 1974 volvió a presentarse el problema de la represa de Ilha Solteira, cuando el gobierno de Brasilia dispuso unilateralmente su vaciado. Dicha represa ya había sido objeto de discordia entre la Argentina y Brasil en abril de 1973, durante el gobierno de Lanusse, ocasión en que las autoridades brasileñas habían resuelto su llenado, transmitiendo tardíamente a la Cancillería argentina la decisión adoptada unilateralmente. Pero en marzo de 1974, el gobierno brasileño estaba violando el principio de consulta previa, aprobado en la Conferencia de No Alineados en septiembre de 1973, y en la Asamblea General de la ONU, en noviembre del mismo año. (14) 
    El clima conflictivo se confirmó durante la Sexta Reunión de Cancilleres de la Cuenca del Plata en Buenos Aires en junio de 1974, ocasión en la que nuevamente chocaron los criterios argentino y brasileño, pues el canciller Vignes rechazó la propuesta brasileña sobre la represa de Corpus. Dicha propuesta consistía en que la cota de Corpus fuera de ciento doce metros y medio. El canciller argentino Vignes adoptó la decisión tras efectuar consultas con una comisión interministerial, en la que estuvieron presentes representantes de los tres comandos de las fuerzas armadas y de los ministerios técnicos, quienes llegaron a la conclusión de que la cota debía tener como mínimo ciento quince metros. La disidencia entre Buenos Aires y Brasilia frenó los avances de la Conferencia, que se limitaron a tímidos pasos como la constitución de un Fondo Financiero de la Cuenca del Plata, destinado a respaldar estudios, proyectos y programas de desarrollo vinculados a este ámbito subregional. (15)  
    Con todo, hubo por el lado de Itamaraty algunos intentos de acercamiento con el gobierno de Buenos Aires, incluso con el fin de cerrar un acuerdo sobre explotación hidroeléctrica en la frontera. Llegó a considerarse también la posibilidad de un encuentro cumbre entre Juan Perón y Ernesto Geisel, el cual se vio frustrado por la muerte del primero. (16)
   
Durante la gestión de Vignes como canciller del gobierno de Isabel, la posición adoptada por la delegación argentina en la Séptima Conferencia de Cancilleres de la Cuenca del Plata, que tuvo lugar en la localidad boliviana de Cochabamba entre fines de mayo y principios de junio de 1975, se destacó por su moderación. Incluso el canciller Vignes, para no chocar con su colega Azeredo da Silveira en el espinoso tema de la consulta previa en recursos naturales compartidos, envió al ministro de Justicia, Antonio J. Benítez, como jefe de la delegación argentina. A pesar del moderado discurso de Benítez, Itamaraty volvió a rechazar el principio argentino de consulta previa, invocando el derecho brasileño a desarrollar sus propios proyectos hidroeléctricos sin tener que pedir permiso a los países vecinos. (17) Los sectores “desarrollistas” del nacionalismo criticaron a Vignes y a la diplomacia argentina su énfasis en los canales multilaterales en vez de negociar con los actores principales en este problema -los gobiernos de Brasil y Paraguay-. (18) 
    Por su parte, las pugnas facciosas al interior del partido gobernante entre “verticalistas” y “antiverticalistas” y entre “lopezrreguistas” y antilopezrreguistas” hicieron sentir su efecto negativo en las relaciones con Brasil. Así, Vignes paralizó la negociación de los acuerdos secretos con Brasil para explotar las minas de hierro de Minarense y Corumbá, impulsados por Perón y Gelbard, (19) y la embajada argentina en Brasil quedó vacante durante poco más de un año, entre enero de 1975 y febrero de 1976. (20)

  1. Por cierto, la cercanía de Itaipú -a tan sólo 17 kilómetros de la frontera argentina- y la firma de un tratado respecto de esta represa entre los gobiernos brasileño y paraguayo, en abril de 1973, demostraban la decisión de Itamaraty de llevar a cabo emprendimientos hidroeléctricos sin tener en cuenta el visto bueno de las autoridades de Buenos Aires. Para el gobierno argentino ello constituía una violación del principio de “consulta previa” pactado con Brasil en el Acuerdo de Nueva York de septiembre de 1972. J.A. Lanús, op. cit., vol. II, p. 29. En cambio, desde la perspectiva brasileña, el Acuerdo de Nueva York era un medio para demostrar al gobierno paraguayo la inexistencia de una oposición argentina a un proyecto binacional entre Brasilia y Asunción. “El nudo gordiano del Paraná”, por Alberto C. Otero, Criterio, Año XLVI, 8 de noviembre de 1973, Nº 1679, pp. 601-606. Ver texto del Tratado del 26 de abril de 1973 entre los gobiernos de Brasil y Paraguay para la construcción de la represa de Itaipú y anexos correspondientes en Osny Duarte Pereira, La seudo-rivalidad argentino-brasileña. Pro y contra de Itaipú, Buenos Aires, Corregidor, 1975, pp. 187-216. 

  2. “Peronismo Hostil”, Journal do Brasil, 20 de enero de 1973; Luis Toledo Machado, “Reflexos das eleiçoas argentinas”, Folha da Manha, San Pablo, 11 de marzo de 1973, fuentes citadas en Stanley Hilton, “Las relaciones argentino-brasileñas: El punto de vista del Brasil”, en Carlos Juan Moneta (coordinador y compilador), Geopolítica y política de poder en el Atlántico Sur, Buenos Aires, Pleamar, 1983, p. 29. 

  3. Journal do Brasil, 13, 18, 21 y 23 de marzo de 1973, fuente citada en S. Hilton, op. cit., p. 29.

  4. O. Duarte Pereira, op. cit., p. 248. 

  5. Ibid., p. 252.

  6. Texto de la denuncia del Acuerdo de Nueva York de la Cancillería argentina, 10-7-73, cit. en J.A. Lanús, op. cit., vol. II, p. 26; en Clarín, 11 de julio de 1973, p. 14, y en La Nación, 11 de julio de 1973, pp. 1 y 6. Ver también “Rivers pact torn up”, Buenos Aires Herald, July 11, 1973, p. 9. 

  7. Este respaldo se hizo evidente en un medio de prensa que refleja los intereses de la variante desarrollista dentro del nacionalismo, el matutino Clarín. Ver al respecto editorial ”Itaipú y la nueva situación”, Clarín, 1º de junio de 1973, p. 10. 

  8. “La Reunión Cumbre del Tercer Mundo comenzó hoy en Argelia. Argentina y Brasil”, Clarín, 6 de septiembre de 1973, p. 22; “Argentina y Brasil polemizan en la Conferencia de Argel”, Clarín, 7 de septiembre de 1973, p. 24; “Apoyo en Argel a la tesis de la Argentina”, La Nación, 7 de septiembre de 1973, pp. 1-2; “Aprueban en Argel la moción sobre uso de los ríos comunes. No Alineados: Triunfo argentino sobre Brasil”, Clarín, 9 de septiembre de 1973, pp. 22 y 43, “Exito en Argel de la Argentina. Fue aceptado su proyecto sobre el uso de los ríos contra la posición del Brasil”, La Nación, 9 de septiembre de 1973, pp. 1-2; “Saludo a la Argentina en la Declaración de Argel”, Clarín, 10 de septiembre de 1973, p. 20; “La ONU fijará normas sobre el uso de los ríos. La Argentina obtuvo respaldo unánime a pesar de la oposición brasileña”, La Opinión, 1º de noviembre de 1973, p. 8; y “Un éxito argentino. La gran mayoría de las Naciones apoyaron nuestra posición sobre recursos naturales compartidos”, Las Bases, Año 3, Nº 71, 5 de diciembre de 1973, pp. 26-27.

  9. “Reunión de Caracas: Argentina y Brasil sustentarán hoy posiciones divergentes”, Clarín, 5 de septiembre de 1973, p. 23; “Análisis político de las causas de la subversión. Definiciones del general Carcagno en Caracas” y “Derrotan la moción de los renovadores”, Clarín, 6 de setiembre de 1973, p. 23; editorial “La posición argentina en Caracas”, Clarín, 7 de septiembre de 1973, p. 10.

  10. Opinao y el Jornal do Brasil percibieron que el gobierno de Perón buscaba la “buena convivencia” con sus vecinos. Comentarios de dichos medios citados en “Mientras ‘Jornal do Brasil’ continúa elogiando al gobierno de Perón. En La Paz dan una versión muy favorable a Banzer”, La Opinión, 20 de noviembre de 1973, p. 9.

  11. Proyecto de declaración del diputado Aníbal Iturrieta, en Congreso Nacional, Diario de sesiones de la Cámara de Diputados año 1973, Tomo V, op. cit., Reunión 38º, Noviembre 7 de 1973, pp. 3405-3406.

  12. “Impuso la Argentina el principio de la consulta”, La Opinión, 28 de noviembre de 1973, p. 1.

  13. “Brasil cuestionó la venta de vehículos hecha a Cuba”, La Opinión, 23 de febrero de 1974, p. 20. 

  14. Ver al respecto “Continúa la Cancillería argentina sin recibir comunicación alguna de Itamaraty. La apertura de las compuertas de la represa Ilha Solteira es un nuevo motivo de incertidumbre respecto a la futura modalidad operativa de Itaipú”, La Opinión, 6 de abril de 1974, p. 8.

  15. En la Sexta Reunión de Cancilleres de la Cuenca del Plata en Buenos Aires en junio de 1974, la delegación argentina rechazó la propuesta brasileña de que la cota de Corpus fuera de ciento doce metros y medio. El canciller argentino Vignes adoptó esa decisión tras efectuar consultas con una comisión interministerial en la que estuvieron representados los tres comandos de las fuerzas armadas y representantes de los ministerios técnicos, que llegaron a la conclusión de que la cota debía tener como mínimo ciento quince metros. J.A. Lanús, op. cit., vol. II, p. 31. Sobre la constitución de un Fondo Financiero de la Cuenca del Plata en esta conferencia ver editorial “Comentarios. La Cuenca del Plata”, Criterio, Año XLVII, Nº 1694, 27 de junio de 1974, p. 328.

  16. C.J. Moneta, “La política exterior del peronismo...”, op. cit., p. 87, y M.A. Scenna, Argentina-Brasil, op. cit., pp. 418-419.

  17. “Sin resultados espectaculares finalizó la Conferencia de la Cuenca del Plata. Cochabamba fue el nuevo escenario del pleito entre Argentina y Brasil”, La Opinión, 30 de mayo de 1975, p. 7; y “En Cochabamba volvió a exhibirse a pesar de la moderación de Benítez. Itamaraty insiste en su dureza frente a la Argentina”, por Heriberto Kahn, La Opinión, 3 de junio de 1975, p. 9.

  18. Ver al respecto los artículos del director de la revista Estrategia, general de división (RE) Juan Enrique Guglialmelli. En “Itaipú-Corpus. Operar en el frente principal y no confundirse con los frentes secundarios”, Estrategia, Nº 33, marzo-abril de 1975, pp. 5-16, Guglialmelli critica el énfasis del gobierno en apelar a los foros multilaterales (considerados por este militar como frentes secundarios) en vez de recurrir a la negociación directa con el gobierno de Brasil y subsidiariamente con el de Paraguay (considerados como frente principal). En su artículo “Argentina-Brasil: enfrentamiento o alianza para la liberación”, Estrategia, Nº 36, septiembre-octubre de 1975, pp. 1-29, subraya tanto el anacronismo de la rivalidad argentino-brasileña como del imperial-hegemonismo brasileño, y plantea como la alternativa más conveniente una alianza entre Buenos Aires y Brasilia que sirva para recuperar la presencia argentina en la Cuenca del Plata y frenar el avance brasileño en la subregión en detrimento del desarrollo argentino.

  19. Como todos los proyectos del titular de Economía fueron declarados diabólicos por López Rega, este acuerdo secreto no prosperó tras la muerte de Perón. Además, Alberto Biagosh, un hombre ligado al ministro Gelbard y encargado de manejar los aspectos técnicos del frustrado convenio con Brasil, fue literalmente condenado a muerte por participar en estas negociaciones. M. Seoane, op. cit., p. 347.

  20. Vale destacar que, como consecuencia de las pugnas facciosas en el partido gobernante, la embajada argentina en Brasil estuvo vacante durante más de un año, desde enero de 1975, cuando se retiró el embajador José María Alvarez de Toledo, hasta febrero de 1976, ocasión en que presentó credenciales el nuevo embajador, Jorge Casal, quien en realidad ya había sido designado para cubrir ese cargo a principios de diciembre de 1975. Angel Federico Robledo ocupó dicha embajada, pero sólo por dos días, el 7 y 8 de agosto de 1975, pues se vio obligado a abandonarla, convocado por el gobierno para integrar el nuevo gabinete ministerial conformado el 11 de agosto. Véase P. Kandel y M. Monteverde, op. cit., p. 104, nota 1; “Sigue vacante la Embajada en Brasilia, mientras se renuevan los casos de debates. Un informe sobre mapas erróneos”, La Opinión, 30 de noviembre de 1975, p. 11. También referencias al problema de la vacancia de la embajada argentina en Brasilia en proyecto de resolución presentado por el diputado Angel Moral, en Congreso Nacional, Diario de sesiones de la Cámara de Diputados año 1975, Tomo VII, op. cit., Reunión 48º, Noviembre 19 de 1975, p. 5168.

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