Visite nuestra página principal

El tema que prácticamente monopolizó la agenda bilateral en la primera etapa del Proceso militar fue el de las violaciones a los derechos humanos. En este sentido, Francia se convirtió en un importante refugio y a la vez receptáculo político de las quejas de emigrados y disidentes argentinos. Así, Le Monde de París publicó el 20 de junio de 1976 una declaración firmada por los dirigentes de los siete partidos socialistas europeos más destacados -François Mitterrand por Francia; Olof Palme por Suecia; Bruno Kreisky por Austria; Anker Joergenser (Dinamarca); Mario Soares (Portugal); Ron Hayward (Gran Bretaña) y Franco de Martino (Italia)-. En la misma, estos dirigentes se hacían eco de los reclamos de las “fuerzas democráticas argentinas” y reclamaban al gobierno de Videla una serie de medidas, entre ellas la inmediata convocatoria a elecciones generales y la rehabilitación de la actividad política y sindical. De más está decir que las autoridades de Buenos Aires y los medios de prensa rechazaron los términos de la declaración firmada por los líderes socialistas europeos, calificándola como una inaceptable intromisión en los asuntos internos de los estados que no tenía en cuenta la “gravedad” y “excepcionalidad” de la situación argentina .(1)  
    Por cierto, la desaparición de ciudadanos franceses en la Argentina empeoró las relaciones con Francia. El 15 de febrero de 1978, en París, el arzobispo católico, cardenal François Marty, negó el permiso para celebrar en su diócesis una misa en conmemoración de los 200 años del nacimiento del general argentino José de San Martín. Esta decisión fue una forma de expresar el repudio por la desaparición de dos monjas y otros 14 ciudadanos franceses en la Argentina. (2) 
    El gesto de repudio del arzobispo Marty se sumó a la campaña organizada un tiempo antes por el COBA -Comité pour le Boycott de l’ Organization par l’ Argentine de la Coupe du Monde du Football-. El COBA fue fundado por un grupo de exiliados argentinos y franceses, y respaldado por los partidos de la izquierda francesa. Su objetivo inmediato fue boicotear la celebración del Mundial de Fútbol en la Argentina. Más allá de este cometido, los integrantes del COBA lograron a través de su periódico L’Epique la publicación de numerosas denuncias sobre la violación de los derechos humanos en la Argentina. Debido a la repercusión de las actividades del COBA en Francia -200 comités repartidos en todo el país y más de 100.000 ejemplares de venta de su periódico L’ Epique-, el régimen militar intentó contrarrestar esta “campaña antiargentina” en el exterior: los marinos organizaron el Centro Piloto de París; Massera anudó contactos con los dirigentes Montoneros y ex sindicalistas peronistas en función de su proyecto político, y la revista Para Tí organizó, para revertir las denuncias epistolares argentinas reproducidas por el COBA, una contra-campaña llamada “Argentina toda la verdad”, consistente en emitir postales que sus lectores enviaban a Francia, mostrando una Argentina sonriente y en paz. (3)  
    Por otra parte, cabe mencionar un contacto que tuvo lugar a principios de noviembre de 1978 entre el almirante Massera, ya retirado como comandante en jefe de la Armada, y el presidente Valery Giscard d’Estaing. Massera procuró exponer ante su interlocutor sus proyectos políticos, pero el mandatario francés lo interrumpió, ya que sólo quería saber el paradero de ciudadanos franceses desaparecidos en la Argentina. Ante esta requisitoria, Massera sacó de su portafolio tres listas de nombres, entre los que figuraban los nombres de los franceses Jean Yves Claudet y Marcel René Baquet (4) y los de las dos monjas francesas Alice Domon y Leonie Renée Duquet. (5)  
    A pesar de mostrar al primer mandatario francés estas listas y ofrecer explicaciones respecto de su contenido, Massera no logró que Giscard d’Estaing se interesara en su proyecto político. Pero ello no desanimó al ex jefe naval, quien mantuvo también entrevistas con abogados de derechos humanos, funcionarios y representantes de familiares de detenidos franceses, con el doble objetivo de “ensuciar” la imagen del Ejército y fortalecer la suya propia, sosteniendo que la Armada y la Fuerza Aérea no habían tenido ninguna participación en las torturas y desapariciones efectuadas por el régimen militar argentino. (6)  
    Por cierto, la guerra que enfrentó a Gran Bretaña y la Argentina en torno de Malvinas impregnó de manera profunda los vínculos entre la Argentina y la Comunidad Europea, que no se normalizaron completamente hasta la llegada de Carlos Menem a la presidencia en 1989. Un tema que causó profunda irritación en los medios diplomáticos argentinos fue el otorgamiento, hacia mediados de julio de 1982, de un préstamo a Gran Bretaña por parte de la Comunidad Económica Europea (CEE), a través del llamado Fondo Europeo para el Desarrollo, para ayudar a las autoridades de Londres a solventar problemas de administración en las islas Malvinas causados por el conflicto bélico. (7) Esta decisión provocó una nota de protesta de la Cancillería argentina, que sostenía que la actitud comunitaria

(...) ha causado un profundo malestar en el gobierno argentino, por entender que constituye una interferencia política inoportuna, en relación a los derechos inalienables de la República Argentina sobre las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, y un desconocimiento de las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas sobre la cuestión (...) la decisión, por otra parte, no contribuye a crear un clima que haga posible la normalización de las relaciones entre la República Argentina y la Comunidad Económica Europea y sus países miembros. (8)

Como en el caso de los vínculos con Italia, dos temas relevantes dominaron la agenda durante la etapa posterior a la guerra de Malvinas: la venta de armamentos a la Argentina y el contrato en torno a Yacyretá. Respecto de la primera cuestión, cabe mencionar que el gobierno francés decidió levantar la veda de armas impuesta al régimen militar argentino durante el conflicto el mismo día que el canciller italiano, Emilio Colombo, llegó a Buenos Aires. Pero en realidad, las autoridades de París levantaron la restricción a la venta de armas como un medio para desplazar a las empresas italianas en la largamente disputada adjudicación del contrato de las obras civiles de Yacyretá. (9)

  1. Publicación de Le Monde del 20 de junio de 1976, citada y criticada en editorial “Juicios impertinentes sobre la realidad argentina”, La Prensa, 24 de agosto de 1976, p. 4.

  2. Finalmente, y debido a la negativa del arzobispo Marty y de las autoridades de la Iglesia Católica francesa a celebrar el bicentenario del nacimiento de San Martín en las iglesias de París, la colectividad argentina en la capital francesa honró a su héroe patrio con una misa realizada en la propia embajada argentina en la capital francesa. Ver al respecto O. Troncoso, op. cit., pp. 100 y 103-104: E. Anguita y M. Caparrós, op. cit., tomo III, p. 414, y “Un comunicado del Arzobispado de París”, La Opinión, 18 de febrero de 1978, p. 10.

  3. Sobre el tema del boicot al Mundial de Fútbol desde Francia ver E. Anguita y M. Caparrós, op. cit., tomo III, pp. 414 y 449-450. También los editoriales “ ‘La bofetada al país’, según el Herald” y “Muestra de boicot al Mundial”, La Opinión, 17 de febrero de 1978, p. 10. Ver contactos de Massera en París con Montoneros para evitar el boicot en editorial  “La guerra que nadie vio” (segunda parte), op. cit., pp. 18-19 y 21.

  4. Jean Yves Claudet había sido detenido dos veces en Chile durante el primer tramo de la dictadura de Pinochet y fue repatriado a Francia en noviembre de 1973. Pero en 1974 decidió viajar a Buenos Aires y desapareció el 1º de noviembre de 1975. Por su parte, Marcel René Baquet era un oficial de la marina mercante francesa que residía en Chile pero que desapareció en Mendoza el 8 de febrero de 1977. Ambos casos demuestran claramente la existencia de estrechos lazos entre los servicios de inteligencia antisubversiva argentinos y chilenos. Cabe señalar que estos casos de coordinación argentino-chilena han provocado que el 12 de noviembre de 1998 la Justicia francesa exigiera la extradición de los generales argentinos Carlos Guillermo Suárez Mason -jefe de la subzona Capital Federal donde tuvo lugar la desaparición de Claudet-, Jorge Antonio Maradona -responsable de la subzona 33 de Mendoza donde tuvo lugar la desaparición de Baquet- y Luciano Benjamín Menéndez -jefe superior de dicha subzona 33-. A estos nombres, se suman los del ex dictador chileno Pinochet, el ex almirante argentino Emilio Massera y el ex presidente francés Giscard d’Estaing -en su carácter de testigo presencial de la entrevista que sostuviera con Massera en noviembre de 1978-. Respecto de la coordinación de los servicios de inteligencia antisubversiva argentinos y chilenos en casos como el de las desapariciones de los franceses Jean Yves Claudet y Marcel René Baquet, ver los editoriales “El gobierno francés pidió la extradición de Pinochet” y “La desaparición de franceses en la Argentina. Reclaman que la Justicia de Francia cite a Massera”, en Clarín, 13 de noviembre de 1998, pp. 32-33.

  5. Por su parte, Alice Domon y Leonie Renée Duquet eran dos monjas francesas aliadas en la lucha de las Madres de Plaza de Mayo, cuya desaparición a fines de 1977 figuraba en las listas presentadas por Massera al presidente francés d’Estaing como atribuida al I Cuerpo de Ejército, cuyo titular era el general Carlos Guillermo Suárez Mason. Sin embargo, los papeles exhibidos por Massera faltaron a la verdad, pues en realidad las monjas francesas fueron torturadas en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), habiendo participado en su secuestro el teniente de fragata Alfredo Astiz. Respecto del caso de las dos monjas francesas ver los trabajos de C. Uriarte, op. cit., p. 232, y Nilson Cezar Mariano, Operación Cóndor. Terrorismo de Estado en el Cono Sur, Buenos Aires, Lohlé-Lumen, 1998, p. 38.

  6. Detalles de la entrevista Massera-Giscard d’Estaing en C. Uriarte, op. cit., pp. 232-233. 

  7. El monto de la ayuda comunitaria al gobierno británico fue de 13,5 millones de francos belgas (unos 280.000 dólares en 1982). Ver al respecto “Ayuda de la CEE a Inglaterra”, La Nueva Provincia, Bahía Blanca, 14 de julio de 1982, p. 6. 

  8. “Nota de protesta de la Cancillería argentina a la Comunidad Económica Europea”, Convicción, 17 de julio de 1982, p. 28; “El préstamo a Gran Bretaña o la confesión del cinismo político”, por Mariano Montemayor, Convicción, 17 de julio de 1982, p. 28.

  9. El proyecto Yacyretá venía desde hacía tiempo enfrentando a intereses franceses e italianos. Los primeros estaban representados en el consorcio Dumez (donde también participaban capitales alemanes con el 32 % y sudamericanos con el 40%). Por su parte, los italianos lo estaban en la Impregilo Sociedad por Acciones, que reunía a tres grandes compañías italianas (Impresit, Girola y Lodigliani). Para adjudicarse el contrato de las obras civiles de este proyecto hidroeléctrico, los italianos presentaron una oferta de 1706 millones de dólares contra la de los franceses, que era de 1480 millones. La inclinación del gobierno paraguayo (socio del argentino en el emprendimiento Yacyretá) por los franceses, y por el contrario la preferencia de las autoridades de Buenos Aires por los italianos llevaron a la virtual paralización de la obra. R. García Lupo, op. cit., pp. 150-151. 

Aclaración: Las obras citadas (op. cit.) que no se mencionan explícitamente en este listado de citas, se encuentran en las páginas inmediatamente anteriores. Para ello, haga un click en el botón "Anterior". También puede utilizar la opción "Búsqueda" , ingresando el nombre del autor de las obras respecto de las cuales se requiere información.

Ir a página anterior Home Ir a página siguiente

© 2000. Todos los derechos reservados.
Este sitio está resguardado por las leyes internacionales de copyright y propiedad intelectual. El presente material podrá ser utilizado con fines estrictamente académicos citando en forma explícita la obra y sus autores. Cualquier otro uso deberá contar con la autorización por escrito de los autores.