Las relaciones con América latina
Las
relaciones con Perú
La
diplomacia militar argentina intentó explotar a su favor la afinidad ideológica
con el gobierno del general Francisco Morales Bermúdez, una figura que, al
asumir la presidencia peruana en 1975, reemplazó el perfil populista del
general Juan Velasco Alvarado por un sesgo conservador similar al de Videla.
También contribuyó al acercamiento con Perú el interés del gobierno de este
país en la política de desarrollo nuclear argentino. En este sentido, el
gobierno de Videla dio un primer paso en julio de 1976, cuando autorizó por
decreto 1214 a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) la instalación
de un complejo atómico en Perú, que incluía un reactor, una planta
procesadora de radioisótopos y un conjunto de laboratorios y dependencias. (1)
En
agosto de 1976 se realizó la visita a Buenos Aires del canciller peruano José
de la Puente Radbill, quien firmó con su colega, contraalmirante César
Guzzetti, una declaración conjunta en la que ambos expresaban sus coincidencias
ideológicas al subrayar el mutuo anhelo de que la Quinta Conferencia de Países
No Alineados en Colombo, Sri Lanka, que se celebraba ese mismo mes, “supere
posiciones extremas que no favorecen a los países en desarrollo”, en obvia crítica
a los intentos soviético-cubanos de “satelizar” el movimiento. (2)
En
marzo de 1977, el presidente Videla decidió viajar al Perú. La afinidad ideológica
con el visitante quedó expresada en la declaración conjunta, donde ambos
mandatarios asentaron su mutuo repudio al fenómeno de la violencia guerrillera.
Como en el caso del viaje a Venezuela efectuado meses después, el periplo de
Videla a Lima tuvo una clave geopolítica: quebrar el aislamiento externo, y
aportar presencia regional al régimen militar. Además, el presidente argentino
procuró consolidar el acuerdo en materia nuclear, apuntando al liderazgo
regional en esta materia -que la Argentina disputó con Brasil-. En este punto
de la agenda, la visita de Videla logró un principio de acuerdo entre el
Instituto Peruano de Energía Nuclear y la CNEA, con el objetivo de construir y
equipar el Centro Nuclear de Investigación del Perú. El gobierno argentino
procuraba así abrir la puerta a la exploración y procesamiento conjunto del
uranio peruano. (3)
Un
nuevo paso hacia la cooperación nuclear bilateral se dio a fines de julio de
1978, fecha en que el presidente de la CNEA, vicealmirante Carlos Castro Madero,
viajó a Lima para entregar al gobierno peruano un reactor nuclear de potencia
cero para docencia y experimentación, en sintonía con el acuerdo firmado en
marzo de 1977 durante la visita de Videla. (4)
Iniciada
la guerra de Malvinas, el gobierno peruano, cuyas relaciones más importantes
con la Argentina antes de la guerra de Malvinas se limitaron puramente al plano
de la cooperación nuclear, dio un paso más allá que sus colegas de la región
al ofrecer ayuda militar a las autoridades de Buenos Aires. Así, el 5 de mayo
de 1982, el ministro de Guerra peruano, general Luis Cisneros Vizquerra, declaró
que
no solamente debemos hacer declaraciones de solidaridad, sino que hay que demostrar esa solidaridad con hechos; y en ese sentido estamos en condiciones de poder apoyar a la Argentina con nuestros efectivos, si es que la Argentina lo requiere. (5)
NOTAS
“Demostrando avanzada capacidad tecnológica. La Argentina ofrece un reactor atómico a Perú”, La Opinión, 14 de julio de 1976, p. 1.
“Dióse una declaración al fin de la visita del canciller peruano”, La Nación, 13 de agosto de 1976, p. 7.
Muchos editoriales de diarios y revistas argentinos subrayaron el contenido geopolítico del viaje de Videla a Perú, sustentado en tres ejes: la búsqueda de un nuevo aliado ideológico en la región en la lucha contra el terrorismo, las posibilidades de cooperación nuclear, y los efectos del acercamiento Argentina-Perú en los conflictivos vínculos entre la Argentina y Chile, al provocar un “desdibujamiento” de la amenaza de un conflicto en el Pacífico Sur, o incluso respecto de la presencia regional brasileña. “Cálida recepción a Videla al arribar a Perú. Relaciones que retornan a un nivel muy óptimo”, por Enrique Alonso, La Opinión, 4 de marzo de 1977, p. 1; “Culmina exitosamente la visita del Presidente a Perú. Lima aceptó la oferta argentina para construir un reactor atómico”, por Enrique Alonso, La Opinión, 5 de marzo de 1977, p. 1; “El Presidente regresa hoy, tras concretar objetivos geopolíticos. La misión de Videla trascendió la letra de los convenios firmados”, por Enrique Alonso, La Opinión, 6 de marzo de 1977, p. 1; “Lima y Caracas miran a la Argentina como el elemento moderador de un panorama signado por el crecimiento brasileño. Los centros claves del Hemisferio”, por Enrique Alonso, La Opinión, 8 de marzo de 1977, p. 13, y “Superando previsiones”, Somos, Nº 25, 11 de marzo de 1977, pp. 10-11.
“Avanza el proyecto del Perú. Política exterior en energía atómica”, por Martín Yriart, La Opinión, 1º de agosto de 1978, p. 8.
“Perú, dispuesto a enviar tropas a la Argentina”, La Nueva Provincia, Bahía Blanca, 6 de mayo de 1982, p. 7.
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