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El Movimiento de Países No Alineados

Poco tiempo antes de que tuviese lugar en agosto de 1976 la Quinta Conferencia de Jefes de Estado de los Países No Alineados en Colombo, Sri Lanka, se produjo un intenso debate entre diversas reparticiones del régimen militar acerca de la conveniencia de que la Argentina siguiera formando parte del NOAL, que incluso se extendió a los medios de prensa. (1)  
    Como consecuencia de este debate y de su propia convicción, el canciller César Guzzetti optó por no concurrir a la reunión de Colombo. No obstante, el gobierno de Videla decidió enviar a una delegación de menor nivel, encabezada por el embajador argentino en la India y mantener su status de miembro del Movimiento, pues se consideró que la permanencia en ese foro revertía el aislamiento externo del Proceso y le permitía conseguir “aliados” en los países del Tercer Mundo en una serie de temas “sensibles”, tales como la reivindicación de la soberanía en Malvinas; el principio de no intervención en los asuntos internos, sin tener que renunciar a la autodeterminación en materia de política exterior, y su política de desarrollo nuclear. Con este criterio, la delegación argentina concurrió a la reunión de Colombo, explicitando sus reservas con respecto a la condena del sionismo como una forma de racismo y a las acusaciones contra el gobierno chileno del general Augusto Pinochet. (2)  
    Por cierto, la mayoría de los medios de prensa argentinos compartieron la posición del canciller Guzzetti y atacaron la presencia de la delegación argentina en la reunión de Colombo, habida cuenta de la actitud militante de algunos miembros del foro y de la falta de resultados prácticos obtenidos en la conferencia. (3) 
    En julio de 1978, tuvo lugar la Conferencia de No Alineados en Belgrado. A diferencia de la reunión de Colombo, la de Belgrado contó con la presencia del canciller argentino. Ello se debió a la necesidad política del gobierno de Videla de “contrarrestar” la campaña internacional contra el régimen militar en todos los foros, incluso el de No Alineados, aunque esto causara oposición en algunos sectores de dicho régimen. (4) En este contexto de búsqueda de “aliados” para el régimen, el canciller Montes justificó la presencia argentina en la ventaja de los acuerdos mutuos suscriptos por los países no alineados respecto de la cooperación económica y tecnológica. Según el canciller, la Argentina estaba en inmejorables condiciones de transferir tecnología en materia de explotación agrícola-ganadera. Señaló asimismo que los No Alineados tenían un peso decisivo en el seno de la OEA, donde podrían convocar a una reunión extraordinaria orientada hacia los problemas del desarrollo. Montes aclaraba que

Nuestra posición occidental y cristiana, donde realmente estamos alineados internacionalmente, no se contradice con nuestra participación en el movimiento de los no alineados. No vamos a seguir la voz de ningún país extranjero, cualquiera sea su ideología. Vamos a defender nuestro propio sistema de vida, sin importarnos lo que opinen los demás. Este es uno de los principios básicos de los no alineados: cada cual opina y piensa como quiere, con absoluta independencia de criterio. (5)

Como ya se dijo, la reanudación de los contactos económicos con Cuba en 1979 llevó a que el gobierno cubano invitara al argentino a participar de la Reunión de Países No Alineados a celebrarse en La Habana, en septiembre de ese año. En principio Videla no aceptó esta invitación, dado que, según la percepción de los militares argentinos, el régimen de Castro era el principal promotor de la “subversión marxista” en la región. Sin embargo, el presidente argentino finalmente decidió enviar a un funcionario de nivel medio, el subsecretario de Relaciones Exteriores, comodoro Carlos Cavándoli. El delegado argentino se opuso a la propuesta de Declaración Final cubana, cuyos puntos más relevantes eran la reforma del sistema interamericano, las condenas a mecanismos puntuales de dicho sistema como el TIAR y la JID, la incitación a las luchas populares armadas, la condena al Chile de Pinochet, la suspensión de los tratados de intercambio comercial, cultural y militar entre Estados Unidos y los países de la región y el reconocimiento de la independencia de Puerto Rico. En cambio, el representante argentino sostuvo la necesidad de rescatar la esencia del concepto de “no alineamiento”, suprimiendo toda terminología en favor de uno de los dos bloques; la eliminación de los párrafos de condena a Chile, la adopción de una referencia moderada al caso de Puerto Rico, y la inclusión de párrafos sobre la cuestión de las islas Malvinas y la mediterraneidad de Bolivia. (6)
   
Disconforme con la Declaración Final de la Conferencia, la delegación argentina presentó una serie de reservas respecto de la situación en Medio Oriente y la cuestión de Palestina, la declaración del sionismo como forma de racismo y la exhaltación del recurso de la lucha armada. (7) 
    Como se dijo, el gobierno argentino envió un representante a la Conferencia de La Habana, porque necesitaba revertir el aislamiento externo, y encontrar aliados en los países del Tercer Mundo para los reclamos argentinos sobre la soberanía en Malvinas y para su política de desarrollo nuclear. No obstante la actitud pragmática que animaba al gobierno argentino, el rol cubano de país anfitrión y sus esfuerzos por “alinear” a los restantes miembros de No Alineados hacia el bloque soviético provocaron reacciones en los sectores más rígidamente anticomunistas. La participación argentina en la Conferencia de La Habana fue fuertemente criticada por los sectores que respondían a Massera, quienes, de manera concordante con los “halcones” del Ejército, calificaron la actitud argentina como un proceso de “strip-tease” ideológico. Incluso el masserismo, haciendo gala de un notorio oportunismo, no dudó en criticar la “imprudencia” de la delegación argentina al solicitar que Puerto Rico alcanzara su “autodeterminación sin injerencias exteriores”, ya que esta actitud podría empeorar aún más la ya complicadas relaciones con Washington. (8)
   
Las críticas a la permanencia argentina en No Alineados no se limitaron a los sectores militares. A principios de abril de 1980 tuvo lugar una reunión convocada por el ministro del Interior Albano Harguindeguy con un grupo de empresarios, en el marco del “diálogo político” anunciado tantas veces por el presidente Videla. En dicha ocasión, Armando Braun, dirigente de la Cámara Argentina de Comercio, solicitó al ministro Harguindeguy que convenciera al gobierno de la necesidad de que la Argentina se retirase del NOAL, ya que era un organismo que estaba presidido “por el tirano de Cuba, Fidel Castro”. (9)  
    Estas presiones de los sectores inclinados hacia un perfil más decididamente “occidentalista” forzaron al gobierno de Videla a amenazar, en reiteradas ocasiones, con el abandono de No Alineados. Así, en un encuentro que el canciller Pastor sostuvo a fines de septiembre de 1980 con su colega egipcio Boutros Ghali, el primero planteó que “si algunos países del movimiento de no alineados persisten en actitudes que los alejan de los principios del agrupamiento, la Argentina revisará su permanencia en el mismo”. (10) Pero estas amenazas de retirarse de No Alineados no pasaron de ser un mero ejercicio retórico con el que el gobierno argentino procuraba tranquilizar su frente interno.
   
Como se dijo, uno de los motivos por los cuales el gobierno argentino se mantenía en el NOAL era la necesidad de obtener respaldo, entre otros temas, para su política nuclear independiente, libre de los controles internacionales establecidos por el TNP y Tlatelolco. Justamente esto se propuso la delegación argentina en la Primera Reunión de Países No Alineados Coordinadores en el Campo de los Usos Pacíficos de la Energía Nuclear, que tuvo lugar en Buenos Aires entre fines de junio y principios de julio de 1980. En la percepción argentina, la cooperación de este grupo de países resultaba clave para terminar con la dependencia tecnológica respecto de las superpotencias. De acuerdo con este planteo, el presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) e integrante de la delegación argentina, vicealmirante Carlos Castro Madero, sostuvo en su intervención la condena a la política de no proliferación impulsada por los países desarrollados, calificándola como “discriminatoria”. Asimismo, elogió a los integrantes del foro de No Alineados por criticar los obstáculos que las naciones desarrolladas integrantes del llamado “Club de Londres” interponían al comercio internacional en el campo nuclear. Sin embargo, como quedó demostrado en el contenido del documento final de la reunión, las expectativas argentinas no encontraron un respaldo entusiasta por parte de los países del Tercer Mundo, particularmente de aquéllos más atrasados en el ámbito tecnológico-nuclear. Por cierto, los representantes de este grupo de países procuraron suavizar el documento final, movidos por el temor de que una posición excesivamente crítica respecto del TNP y del Club de Londres los privara de los planes de cooperación provenientes de los países desarrollados. (11)  
    Las críticas internas a la participación argentina en el NOAL volvieron a emerger con particular intensidad en ocasión de la Conferencia de Países No Alineados en Nueva Delhi, India, en febrero de 1981. En aquella oportunidad, la delegación argentina aceptó integrar junto con los representantes de la Organización de Liberación Palestina (OLP), Tanzania y Nigeria una subcomisión del Comité de Cuestiones Controvertidas. En realidad, el objetivo de la diplomacia argentina era encontrar apoyo para los temas que le interesaban, pero la convivencia de la delegación argentina con representantes de la OLP, que erizaba la piel de los sectores más rígidamente anticomunistas, fue hábilmente explotada por los “masseristas”, quienes adoptaron una actitud de abierto repudio a la presencia argentina en Nueva Delhi, con el objetivo de sumar la voluntad de los “halcones” al proyecto político de Massera. Así, tanto Convicción como otros medios y revistas se escandalizaron del hecho de que la delegación argentina conversara con una agrupación que había entrenado a jefes del ERP y de Montoneros. (12) Estos importantes ataques obligaron a la Cancillería argentina a emitir un comunicado “explicando” la presencia del país en la conferencia de Nueva Delhi. El texto del mismo afirmaba que

(...) el gobierno argentino no mantiene vínculos oficiales ni oficiosos con grupos internacionales cuya inspiración ideológica y medios de acción se hallan fundamentalmente reñidos con principios que invariablemente y firmemente la República sustenta en el campo internacional, a su vez claramente revelados por el sentido de sus dotaciones en organismos internacionales (...). (13)

Por cierto, la necesidad del régimen militar de contar con aliados externos para su reivindicación de derechos sobre las islas Malvinas potenció en los canales diplomáticos la importancia del foro de No Alineados, especialmente a partir de la invasión argentina a las islas el 2 de abril de 1982. En este sentido, merecen destacarse el comunicado del 26 de abril de 1982 del Primer Buró de Coordinación de Países No Alineados presidido por Cuba, que reconoció la soberanía argentina de las islas Malvinas, aunque solicitaba una resolución pacífica y negociada de la disputa; (14) y el del  Segundo Buró de Coordinación del 5 de mayo, similar al anterior. (15) Finalmente, la Reunión Ministerial del Buró de Coordinación, que tuvo lugar en La Habana entre el 31 de mayo y el 5 de junio de 1982, aprobó una resolución favorable a la posición argentina. Esta incluyó una explícita referencia a las islas Sandwich y Georgias del Sur -que el Reino Unido deseaba separar de todo proceso de negociación-. Además, deploraba la presencia militar británica y respaldaba los derechos argentinos en Malvinas; exigía el inmediato cese de ayuda militar norteamericana a Gran Bretaña, y por último condenaba las acciones inglesas y cualquier medida tendiente a crear bases militares o acuerdos de seguridad contra la voluntad del gobierno argentino. No obstante, hacía un  llamamiento a un arreglo “justo, negociado, pacífico y permanente” de la cuestión de las islas Malvinas. Dicha resolución fue luego presentada al Plenario de Presidentes del Movimiento, en marzo de 1983 en Nueva Delhi, donde el general Bignone agradeció públicamente el respaldo de Cuba a su país. (16) 
    Durante la gestión de Bignone, No Alineados fue -junto con Naciones Unidas- uno de los foros privilegiados para continuar los reclamos de soberanía en las Malvinas. En la reunión de Managua, que tuvo lugar en enero de 1983, el canciller argentino Aguirre Lanari introdujo dos nuevos argumentos: la preocupación de los países de la región por la presencia naval británica en el Atlántico Sur, y la denuncia sobre la introducción de armas nucleares en el área en disputa por parte de la flota británica. Mientras Cuba apoyó nuevamente la posición argentina, Jamaica se puso del lado británico, oponiéndose a las enmiendas presentadas por la delegación argentina. (17)  
    Pero, como ocurriera en anteriores ocasiones, la participación del canciller Aguirre Lanari en la Reunión de Países No Alineados en Managua en enero de 1983, y del presidente Bignone en la Séptima Conferencia de Países No Alineados en Nueva Delhi, en marzo del mismo año, generó un fuerte debate interno respecto de la conveniencia o inconveniencia de la presencia argentina en este polémico foro multilateral. Por un lado, los funcionarios del Palacio San Martín aconsejaron al presidente Bignone la conveniencia de que no tomara contacto con el líder de la OLP Yasser Arafat en la Conferencia de Nueva Delhi. Por el otro, el primer mandatario decidió concurrir al foro y entrevistarse tanto con Arafat como con el líder cubano Fidel Castro, pues, en palabras de su canciller Aguirre Lanari, “entendió que pese a los costos de política interna que podía tener era un deber patriótico venir a consolidar la posición argentina sobre Malvinas en No Alineados (...)”. (18) Según el testimonio del propio presidente Bignone, su concurrencia personal a Nueva Delhi obedeció a la necesidad de buscar apoyo para futuros votos sobre Malvinas y lograr una mayor presencia en No Alineados, fortaleciendo la corriente moderada del Movimiento. (19)  
    Como era de esperarse, esas actitudes de Bignone generaron reacciones negativas en los sectores más rígidamente anticomunistas tanto militares como civiles. Ejemplo de ello fueron las críticas de dos ex ministros de Economía encolumnados tras la ortodoxia liberal y el occidentalismo, el ingeniero Alvaro Alsogaray y Juan Alemann, y del ex canciller del gobierno de Viola, el dirigente desarrollista Oscar Camilión. (20) Asimismo, varios medios de prensa y revistas identificados con el pensamiento nacionalista también expresaron su descontento por la posición adoptada por Bignone. (21)  
    Estos ataques obligaron al jefe de gabinete del canciller Aguirre Lanari, Gustavo Figueroa, a responder a las críticas que en el frente interno generaron los elogios del presidente Bignone a Fidel Castro por su apoyo a la Argentina durante la guerra de Malvinas, y sostuvo que “el señor Castro yo creo que tiene tantas cosas comunes con la Argentina como nosotros con el zoológico”. (22) 
    No obstante, algunos dirigentes políticos -que comprendieron una variada gama desde el radicalismo y el peronismo hasta algunos sectores de izquierda y nacionalistas- respaldaron con distintos matices la posición adoptada por Bignone en Nueva Delhi. Tales fueron, entre otros, los casos del dirigente de la UCR línea interna del Movimiento de Afirmación Yrigoyenista (MAY) Luis León, de los dirigentes justicialistas Angel Federico Robledo, Deolindo Felipe Bittel y Raúl Matera; de los militantes del Partido Comunista (PC); del titular del Movimiento Nacionalista Constitucional Alberto Asseff; del dirigente del Frente Izquierda Popular (FIP) Jorge Abelardo Ramos; y del líder del Partido Intransigente (PI), Oscar Alende. (23)

  1. Por ejemplo, La Prensa, cercana al pensamiento de la corriente nacionalista, se preguntaba en un editorial titulado “La comedia de no alineados” del 1º de septiembre de 1976, p. 4, qué sentido tenía la presencia de la Argentina en la conferencia de No Alineados celebrada en Colombo. Cabe recordar que en un editorial del 28 de mayo de ese mismo año, La Prensa criticó las afirmaciones del canciller Guzzetti sosteniendo que la participación argentina en los No Alineados no implicaba “ninguna variación” en la política exterior. Para el matutino, esta presencia argentina en el NOAL sí implicaba un cambio, dada la creciente injerencia soviético-cubana en el movimiento. Ver al respecto editorial “Política exterior y Tercer Mundo”, La Prensa, 28 de mayo de 1976, p. 4. 

  2. Sobre la negativa del canciller Guzzetti a concurrir a la reunión del NOAL en Colombo, ver editorial “La Argentina asiste desde 1964 a la conferencia de no alineados”, por Alfredo Becerra, La Opinión, 1º de agosto de 1976, p. 9. Acerca de las razones de la presencia de una delegación argentina de menor nivel en Colombo y su posición en dicha conferencia consultar los trabajos de J.A. Lanús,  vol. I, op. cit., pp. 102-103, y de R. Ricardes, op. cit., pp. 97-100.

  3. Ver al respecto los editoriales “Con pena y sin gloria”, La Nación, 22 de agosto de 1976, segunda sección, p. 1; “Los No Alineados”, La Nación, 24 de agosto de 1976, p. 6, que critica la asistencia de una delegación argentina a Colombo a cambio de anodinas manifestaciones respecto de los derechos argentinos en Malvinas, y “Colombo: otra asamblea inoperante”, Clarín, 24 de agosto de 1976, p. 6, que sostiene que la presencia en el NOAL no tiene vinculación alguna con el interés “nacional” argentino, y se pregunta si no habrá llegado la hora de abandonar este Movimiento.

  4. En realidad, la de Belgrado fue la única reunión de Países No Alineados que contó con la presencia de un funcionario de primer nivel como el canciller. La anterior, efectuada en Colombo en agosto de 1976, había sido presidida por el embajador de la India; la de La Habana de septiembre de 1979 por el entonces subsecretario de Relaciones Exteriores, y la Conferencia de Cancilleres de Nueva Delhi de febrero de 1981 por el director general de Política Exterior. Ver al respecto la tesis de R. Ricardes, op. cit., p. 100.

  5. “Canciller Montes: ‘Los no alineados son una cosa, y el Tercer Mundo otra’ ”, Somos, Nº 98, 4 de agosto de 1978, pp. 16-17.

  6. Proyectos presentados por las delegaciones de Cuba y la Argentina, citados en J.A. Lanús, op. cit., vol. I, pp. 103-104; M. Rapoport, “La posición internacional de la Argentina...”, op. cit., p. 182; A. Vacs, “Back to the Origins...”, op. cit., p. 13.

  7. “El comodoro Cavándoli fijó la posición argentina apoyando la tesis de ‘la unidad en la diversidad’ ”,  Convicción, 11 de septiembre de 1979, pp. 12-13; “Los no alineados, en línea”, Somos, Nº 155, 7 de septiembre de 1979, p. 17, y J.A. Lanús, op. cit., vol. I, pp. 103-104.

  8. “La Habana es un ejemplo de que con el marxismo no se coquetea”, por Mariano Montemayor, Convicción, 2 de septiembre de 1979, p. 1; “La declaración cubana propone la abolición del TIAR. Castro prosigue alineando al movimiento no alineado”, Convicción, 4 de septiembre de 1979, p. 11, y “El derecho de los pueblos a decidir su destino debe aplicarse sin distinciones”, por Mariano Montemayor, Convicción, 12 de setiembre de 1979, p. 1.

  9. Solicitud de Armando Braun, citada en “Argentina debe retirarse de los No Alineados”, Convicción, 12 de abril de 1980, p. 1.

  10. “No Alineados: Argentina revisaría su permanencia”, La Nueva Provincia, Bahía Blanca, 30 de septiembre de 1980.

  11. Ver al respecto la tesis de R. Ricardes, op. cit., pp. 104-105, y los editoriales “El Club de Londres frente a la independencia tecnológica”, por Mario de Quinteros, Convicción, 1º de julio de 1980, p. 11; “Los compromisos políticos impidieron la unidad”, por Martín Olivera, Convicción, 4 de julio de 1980, p. 1, y “Las alineaciones de los No Alineados existen y pesan también en el terreno atómico”, por Martín Olivera, Convicción, 5 de julio de 1980, p. 10. 

  12. “Es difícil entender qué vamos a hacer entre los alineados ‘no alineados’ ”, por Martín Olivera, Convicción, 6 de febrero de 1981, p. 1; “Con profundo estupor”, por Hugo Ezequiel Lezama, Convicción, 12 de febrero de 1981, p. 1, y “Sólo la devaluación disputa el cartel principal a nuestra política exterior”, por Martín Olivera, Convicción, 15 de febrero de 1981, p. 7.

  13. Comunicado de la Cancillería argentina del 12 de febrero de 1981, citado en “Aclaraciones acerca de nuestra política exterior”, Convicción, 13 de febrero de 1981, p. 1.

  14. Texto del comunicado en R. Ricardes, op. cit., Anexo 2, pp. 136-137.

  15. Ibid., Anexo 3, pp. 138-139.

  16. C. J. Moneta, “El conflicto de las islas Malvinas en el contexto...”, op. cit., p. 33; R. Ricardes, op. cit., pp. 112-113.

  17. R. Ricardes, op. cit., pp. 116-117.

  18. Declaraciones de Aguirre Lanari citadas en “La Argentina gana terreno entre la moderación y el pago de ‘deudas justas’ ”, por Carlos Fernández, Convicción, 8 de marzo de 1983, p. 3.

  19. R. Bignone, op. cit., p. 158.

  20. El 14 de marzo de 1983, la Unión del Centro Democrático lanzó una declaración firmada por Alsogaray que criticaba duramente la presencia argentina en el NOAL, calificándola como una Increíble regresión operada en las postrimerías de un proceso político en liquidación, apoyada por los partidos presuntamente mayoritarios, (que) tiene raíces profundas pero en lo inmediato reconoce como causa la lamentable conducción político-diplomática de la guerra de las Malvinas. (...) hoy estamos expresando nuestro agradecimiento a Fidel Castro, refinanciándole además créditos que le serán útiles para promover el terrorismo y la subversión en Latinoamérica y, en particular, en nuestro país.

    Debemos mantener buenas relaciones diplomáticas y económicas con todos los países del mundo, pero nada tenemos que hacer entre los No Alineados; políticamente son éstos satélites del comunismo y proclives a caer con él.

    Declaraciones de Alsogaray en Convicción, 15 de marzo de 1983, p. 5.

    Por su parte, Juan Alemann sostuvo que “la amigable conversación sostenida por el presidente con estos dos siniestros personajes (Fidel Castro y Arafat) ha caído muy mal en la Argentina, no sólo en la civilidad sino en las propias Fuerzas Armadas...”. Finalmente, el ex canciller y dirigente del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), Oscar Camilión, sostuvo que “cuando la negociación se haga, no vamos a negociar con los países que estuvieron en Nueva Delhi, sino con Inglaterra. Y el país que tendrá más gravitación para que Gran Bretaña vaya a la mesa de negociaciones va a ser Estados Unidos”. Declaraciones de Alemann y Camilión en “Se largó la polémica”, Clarín, 15 de marzo de 1983, fuente también citada en C.J. Moneta, “El conflicto de Malvinas en el contexto...”, op. cit., p. 35, nota 60.

  21. Críticas del “masserista” Hugo Ezequiel Lezama a la presencia de Bignone en Nueva Delhi en editoriales “Aun en política internacional hay cosas no traficables”, por Hugo Ezequiel Lezama, Convicción, 2 de marzo de 1983, p. 1, y  “Sin honor”, por Hugo Ezequiel Lezama, Convicción, 13 de marzo de 1983, p. 1, y ”Malvinas sí, pero ¿a qué precio?”, Somos, Nº 339, 18 de marzo de 1983, pp. 6-13.

  22. C. J. Moneta, “El conflicto de las islas Malvinas en el contexto...”,  op. cit., p. 35, nota 60.

  23. Posición de León citada en editoriales “Satisfacción de políticos”, Clarín, 13 de marzo de 1983, p. 4, y “Dictar un decreto “azul y blanco””, Convicción, 13 de marzo de 1983, p. 6. Posturas de Robledo, Bittel y Matera citadas en editoriales “Reacción política”, Clarín, 12 de marzo de 1983, pp. 2-3; “Aprueba Bittel la gestión de Bignone en NO-AL”, y “Darle una mano a Castro no compromete el país”, Convicción, 15 de marzo de 1983, p. 4. En el caso del PC argentino, sus integrantes no ocultaron la satisfacción por la voluntad del presidente Bignone de eludir cualquier referencia condenatoria a la invasión soviética a Afganistán, limitándose a recomendar una “solución política” al problema. Posición del PC argentino en editorial “El gobierno en vísperas de un replanteo global”, por Pascual Albanese, Convicción, 15 de marzo de 1983, p. 9. Por su parte, los respaldos al discurso de Bignone por parte de los dirigentes Asseff, Abelardo Ramos y Alende pueden verse en editoriales “Felicitaciones a Bignone”, “Declaración de Abelardo Ramos” y “Alende adhirió al discurso de Bignone”, Convicción, 13 de marzo de 1983, pp. 4-5.

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