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En el caso de las relaciones con España, tanto el viaje del canciller Caputo a Madrid en mayo de 1984, como el realizado por el presidente Alfonsín un mes más tarde, evidenciaron claramente las posibilidades y las limitaciones de la cooperación bilateral entre dos regímenes que tenían fuertes coincidencias ideológicas (1).
    Durante la visita de Alfonsín a España, el primer mandatario argentino y su colega español, Felipe González, firmaron en el Palacio del Pardo una declaración conjunta, cuyos puntos principales eran: apoyo a los sistemas democráticos de gobierno; repudio a la violencia, el autoritarismo y la intolerancia; defensa, respeto y ejercicio efectivo de los derechos humanos; apoyo a las gestiones del Grupo Contadora para resolver la crisis centroamericana; reconocimiento de la gravedad de la antinomia Norte-Sur; oposición a la carrera armamentista; apoyo de España a la renegociación argentina de la deuda externa y a sus reivindicaciones sobre las islas Malvinas; apoyo argentino al ingreso de España a la Comunidad Europea y a los reclamos a Gran Bretaña sobre Gibraltar; y cooperación técnica bilateral como instrumento de desarrollo de ambas naciones (2).
    En lo que respecta a los aspectos económicos de la declaración, el punto más importante del documento era el inciso octavo, en el cual el gobierno español expresaba su coincidencia con el argentino respecto de la dimensión política del problema de la deuda externa. Sin embargo, las declaraciones oficiales de las autoridades españolas no se tradujeron en apoyos económicos concretos. La precaria situación económica argentina previa a la adopción del Plan Austral llevaba a los bancos españoles a no querer renegociar la importante deuda pendiente con la Argentina (3). Para desazón del presidente Alfonsín y de su ministro de Economía Grinspun, la delegación argentina sólo obtuvo la reactivación de las líneas de crédito acordadas en 1979. España cooperaría con la Argentina en el marco del "Club de París", pero para obtener nuevos créditos debía pasar primero por el FMI. Asimismo, el propio presidente González, al sostener que "la Argentina no necesita abogados", disipó toda esperanza de la administración radical respecto de un papel mediador del gobierno español basado en las coincidencias ideológicas entre Alfonsín y González. A partir de ese momento, el gobierno radical bajó notoriamente sus expectativas respecto de la posibilidad de que las socialdemocracias europeo-occidentales presionaran a Estados Unidos y a los organismos internacionales de crédito para que adoptaran, respecto del tema de la deuda, una actitud tolerante hacia el gobierno argentino (4).
    En abril de 1985 los reyes españoles visitaron la Argentina, ocasión en la que el monarca Juan Carlos I hizo una exaltación de la democracia argentina en su discurso ante el Congreso. Asimismo, durante la visita real, el secretario de Comercio español, Luis Velasco Rama, y su par argentino, Ricardo Campero, firmaron un acta de cooperación con el objetivo de impulsar el intercambio comercial. El acta preveía la participación española en el proceso de exploración intensiva de nuevas reservas petrolíferas con el financiamiento de capitales públicos españoles, y el mejoramiento de la infraestructura del puerto de Quequén (5).
    El 5 de octubre de 1985, el presidente Alfonsín recibió de manos de Felipe de Borbón, el heredero del trono de España, el premio Príncipe de Asturias de la Cooperación Interamericana. Al día siguiente, el presidente argentino se entrevistó en Madrid con el presidente del gobierno español González. La conversación se centró sobre la posibilidad de que España mediara en el conflicto de Malvinas. Alfonsín solicitó a González que lo ayudara a traer a Gran Bretaña a la mesa de negociaciones acerca de la disputa sobre las Malvinas. También le habría pedido al líder español que lo ayudara a promocionar una renegociación de la deuda externa argentina, es decir, que González fuera el abogado de los intereses argentinos ante la comunidad europea. Por otra parte, el presidente argentino se entrevistó con el titular del partido Liberal británico, David Steel. Al final de la reunión, ambos estuvieron de acuerdo en emitir un comunicado conjunto, señalando su coincidencia respecto de que las negociaciones "en todos los aspectos del futuro de las islas Malvinas, incluido el de la soberanía" debían comenzar sin más retraso (6).
    Durante la crisis militar de Semana Santa, el presidente del gobierno español González envió a su colega Alfonsín el 17 de abril de 1987 un comunicado de adhesión al gobierno argentino, que decía lo siguiente:

El gobierno español expresa su solidaridad con el gobierno legítimo de la Argentina, apoya con absoluta firmeza la legalidad constitucional, y desea vivamente que no se rompa el vínculo que une la Argentina democrática con la comunidad internacional (7).

Pero el respaldo verbal a la continuidad de la democracia argentina no se limitó al presidente González, como lo demostraron la nota del rey de España Juan Carlos I, las declaraciones de apoyo provenientes de diversos medios de prensa españoles (8); y el viaje que efectuara a la Argentina, el 27 de abril, el vicepresidente del gobierno español, Alfonso Guerrra (9).
    Otro tema de la agenda política donde la Argentina obtuvo un respaldo -aunque limitado- de las autoridades de Madrid fue la cuestión de Malvinas. Por cierto, el gobierno español, motivado por su propia disputa con Gran Bretaña por la cuestión de Gibraltar, optó por un respaldo verbal a la posición argentina, pero, de manera realista, buscó que ese respaldo no dañara sus relaciones con Londres en el doble marco de la CEE y de la OTAN. Así, cuando el gobierno británico decidió el 29 de octubre de 1986 establecer la zona de exclusión alrededor de las islas Malvinas, uno de los apoyos europeos que buscó la diplomacia argentina fue precisamente el de España. El presidente González ofreció su respaldo verbal al declarar que "nosotros defenderemos el derecho argentino a la recuperación de su integridad territorial, por consiguiente, defenderemos el derecho de Argentina sobre la totalidad de su territorio". Asimismo, respecto de la exigencia británica de licencias para pescar en la zona de exclusión González afirmó "no haremos ningún acto jurídico en las relaciones internacionales que permita hacer pensar que España está reconociendo una soberanía distinta que la Argentina (10)".
    No obstante este respaldo verbal del presidente González, a mediados de diciembre de 1986 varias compañías pesqueras españolas -entre ellas, Anamer y Anayar- solicitaron al Reino Unido permiso para operar en la zona económica exclusiva (11). Incluso, a principios de febrero de 1987 fue el propio gobierno español quien condicionó el alcance de su respaldo a la posición argentina al reiterar, por un lado, su no reconocimiento de la zona económica exclusiva establecida por Londres, y manifestar, por otro, que no podía impedir que sus barcos pesqueros realizaran tareas en aquella zona (12).
    Durante la visita de Felipe González a la Argentina entre fines de octubre y comienzos de noviembre de 1987, se volvieron a evidenciar tanto las posibilidades como las limitaciones de la cooperación española, hasta ese momento claramente más trascendente en términos políticos que económicos. En aquella oportunidad, González manifestó al presidente Alfonsín el rechazo del gobierno español a la idea de condonar la deuda argentina contraída con España e instó a su colega a la búsqueda de soluciones imaginativas como la conversión de dicha deuda en inversiones que apoyaran la renovación tecnológica de pequeñas y medianas empresas (13).
    Sin embargo, dos factores llevaron al gobierno español a modificar su bajo perfil en términos de la cooperación económica con la democracia argentina, y otorgar el que fue, sin lugar a dudas, el más importante instrumento de apoyo económico concedido por las autoridades de Madrid a las de Buenos Aires: el Tratado de Amistad y Cooperación, firmado en Madrid en junio de 1988. Este acuerdo-marco incluyó un crédito español por 1000 millones de dólares, inversiones españolas por otros 1000 millones y, como tercer componente, inversiones argentinas por igual monto que las españolas. El principal objetivo del acuerdo era "fomentar el crecimiento industrial armónico argentino, con la activa participación de los sectores privados de ambos países" y "establecer asociaciones entre empresas de los dos países signatarios, que favorezcan la modernización del aparato productivo argentino, con vistas a incrementar su eficacia, competitividad y capacidad exportadora (14)".
    Siguiendo a Russell, varias fueron las razones que explican el importante paso adoptado por el gobierno de Felipe González. Una de las razones que motivaron a las autoridades españolas a suscribir un tratado con sus colegas argentinas fue precisamente la existencia del tratado asociativo entre la Argentina e Italia que, firmado en diciembre de 1987, ejerció un importante impacto sobre el gobierno, la opinión pública y los sectores empresariales españoles interesados en invertir en América Latina y que no deseaban verse desplazados por sus colegas italianos que habían tomado la iniciativa. El otro factor que indujo a las autoridades españolas a adoptar este paso fue el estallido de la crisis militar de Monte Caseros en enero de 1988, que convenció a las autoridades de Madrid respecto de la necesidad de adoptar un gesto de respaldo a la democracia argentina que excediera el estrecho marco de las declaraciones políticas. Es por ello que, como en el caso del acuerdo firmado con Italia, el Tratado con España incluye la "cláusula democrática", es decir, la inmediata suspensión de los acuerdos ante un golpe de estado en Argentina (15).
    No obstante la importancia de este paso, el acuerdo especial con España sufrió varios obstáculos, entre los que podemos destacar dos. El primero fue la falta de estabilidad económica argentina, que fue crónica durante la última etapa del gobierno de Alfonsín, y que atacó a los actores protagónicos de este convenio preferencial: las pequeñas y medianas empresas locales. El segundo fue la pretensión española de adjudicaciones directas, factor que desató no solamente una fuerte interna dentro del propio gobierno radical sino que también contribuyó a agravar las ya conflictivas relaciones del radicalismo con la oposición, claves en el fracaso del interés español por adjudicarse la compra de las empresas estatales argentinas ENTEL y Aerolíneas Argentinas (16).
    A fines de noviembre de 1988, el presidente Alfonsín realizó una visita a Madrid, que reveló las dificultades que, más allá de la buena voluntad de ambos gobiernos, atravesaba la implementación del tratado asociativo con España, particularmente vinculadas con la falta de estabilidad económica que castigó el último tramo de la administración radical (17).
    Otro hecho relevante, y también indicativo de las dificultades de la transición democrática en la Argentina -y de la inquietud que éstas provocaban en las autoridades y empresarios españoles- fue la repercusión que tanto en Madrid como en Buenos Aires tuvieron las declaraciones del entonces candidato presidencial por el justicialismo, Carlos Menem. Para aventar cualquier clase de temores ante sus interlocutores, Menem prometió respetar los acuerdos con España y -anticipándose verbalmente a lo que luego fue una de las decisiones más importantes de su gestión- reveló su interés en negociar con Gran Bretaña, incluso marginando la cuestión de la soberanía. Las declaraciones de Menem ante los empresarios españoles -"no se puede ingresar en el Mercado Común Europeo sin ablandar el conflicto con Gran Bretaña"- tuvieron inmediato impacto en la política interna argentina. Pasaron a ser bocadillo de la pugna por la sucesión presidencial entre oficialismo y oposición justicialista, al generar el repudio del candidato presidencial por el radicalismo, Eduardo Angeloz, quien señaló que "no se pueden iniciar negociaciones con Gran Bretaña renunciando desde el comienzo al tema de la soberanía en Malvinas". Las palabras de Menem provocaron asimismo la enfática respuesta de Caputo afirmando que "las islas son nuestras". Ante la repercusión de sus declaraciones, y a fin de no provocar la diáspora dentro de las propias filas del justicialismo, Menem optó por desmentir días después el contenido de sus palabras, señalando que la negociación con Londres que estaba dispuesto a encarar no excluiría la cuestión de la soberanía (18).

  1. Ya durante el viaje del canciller Caputo a España en mayo de 1984, tanto el titular del Palacio San Martín como los medios de prensa argentinos cayeron en la tentación de exagerar las posibilidades y minimizar las limitaciones de la cooperación bilateral, error que puede rastrearse si examinamos los editoriales respecto del periplo español del canciller argentino. Ver al respecto "Caputo inició su visita a España, gestiones por la deuda externa", por Rolando Rivière, La Nación, 4 de mayo de 1984, p. 3; "Definiciones del canciller argentino", por Rolando Rivière, La Nación, 5 de mayo de 1984, pp. 1 y 3; y "Ayuda española sin precedentes", por Rolando Rivière, La Nación, 6 de mayo de 1984, pp. 1 y 3.

  2. Texto de la Declaración de Madrid firmada el 13 de junio de 1984 por los presidentes Alfonsín y González, Clarín, 12 de junio de 1984, p. 13, y La Nación, 14 de junio de 1984, p. 1; "Apoyo español por la deuda y mutuo respaldo por Malvinas y Gibraltar", Clarín, 14 de junio de 1984, p. 4; y Cronología relaciones internacionales de Argentina, marzo / diciembre de 1984, op. cit., pp. 34-35.

  3. Cabe recordar que para 1984 la Argentina tenía una deuda con España de 1470 millones de dólares, la segunda en importancia en América Latina después de México. Ver respecto de la actitud reticente de los bancos españoles y la magnitud de la deuda argentina con España los artículos de R. Russell, "La política exterior argentina: un perfil...", op. cit., pp. 7 y 8; Klaus Bodemer, "La Argentina entre el Primer y el Tercer Mundo. La política exterior del régimen democrático en busca de una mayor autonomía", en E. Garzón Valdés, M. Mols y A. Spitta (comp.), op. cit., p. 323, y F. Corigliano, op. cit., p. 252.

  4. Declaraciones del presidente González citadas en F. Corigliano, op. cit., p. 252. Ver también sobre actitud del gobierno español el artículo de M. Wilhelmy, "Argentina: la política exterior del gobierno democrático", op. cit., p. 328. Por su parte, los editoriales "Objetivo del viaje a España. ¿Un puente con Europa?", Clarín, 12 de junio de 1984, p. 12, y "Finalizó la misión en Madrid. Un saldo satisfactorio", Clarín, 14 de junio de 1984, p. 6, aunque reconoció las limitaciones de la posible asistencia económica española a la Argentina, subrayó en ese momento el éxito político que para la administración Alfonsín significaba lograr la promesa de respaldo español en las negociaciones multilaterales de la Argentina por la cuestión de la deuda externa.

  5. "Ante el Parlamento el rey exaltó la democracia", La Nación, 17 de abril de 1985, p. 1; "La visita de los reyes de España", La Nación, 24 de abril de 1985, p. 8; Cronología relaciones internacionales de Argentina, FLACSO, Serie de Documentos e Informes de Investigación del Area de Relaciones Internacionales, Nº 34, Buenos Aires, enero / agosto de 1985, pp. 23-24; y R. Russell, "La política exterior argentina en 1985", op. cit., p. 39.

  6. "Premio Príncipe de Asturias. El presidente recibió la alta distinción de España", La Prensa, 6 de octubre de 1985, pp. 1 y 4; "Alfonsín pidió una mediación española", La Nación, 7 de octubre de 1985, p. 3; "La declaración final", Clarín, 7 de octubre de 1985, p. 2; "Analizaron el presidente y Felipe la posible mediación de España", Clarín, 7 de octubre de 1985, pp. 4 y 5; The Times, 8 de octubre, p. 7; "Se reunirá hoy en Madrid con González y Steel", La Prensa, 6 de octubre de 1985, p. 4; "Coincidencias de Alfonsín y Steel sobre Malvinas, La Prensa, 7 de octubre de 1985, pp. 1 y 2. Cabe señalar también que el diario británico The Times, bajo el título de "Alfonsín y Steel llegan a un acuerdo", informaba que el presidente argentino había acordado con David Steel que el cese formal de hostilidades y el levantamiento de la zona de protección alrededor de las islas deberían ser parte integral de las negociaciones sobre el futuro de las Malvinas. Ambos líderes también habían declarado en su comunicado conjunto que era el "firme deseo" de ambos que las relaciones entre sus países se restablecieran, y que éstas deberían ser abiertas sobre la base de una agenda que incluyera todos los temas que separaban a ambos países. Así, según el diario, habrían acordado que las negociaciones deberían cubrir todos los aspectos del futuro de las Malvinas, incluyendo la soberanía –un tema que el gobierno británico no había estado dispuesto a discutir-. Por otra parte, la edición de noviembre de 1985 del Falkland Islands Newsletter, en su tapa, publicaba un artículo ("¿Democracia para quién?"), el cual trasuntaba la indignación de los malvinenses por las conversaciones de Neil Kinnok, el líder laborista, y David Steel, el líder liberal, con Alfonsín. La nota criticaba a Steel, quien "también sin consultar a los isleños de antemano, habló con Alfonsín sobre las Islas Malvinas en Madrid, el 6 de Octubre". Le criticaba que hubiera acordado con Alfonsín reabrir las negociaciones sobre "todos los aspectos de las Malvinas, incluido el de la soberanía", y que hubiera declarado que "ahora que volvió la democracia a la Argentina, debemos ‘determinadamente’ buscarle una solución a los temas". La nota terminaba diciendo que para los malvinenses, "democracia" significaba su derecho a vivir bajo el gobierno de su elección, como lo expresara su nueva Constitución. Y que ni a Kinnock ni a Steel, en su deseo de ser conciliadores con la Argentina, parecía importarles la democracia expresada en los deseos de los isleños. Este diario encontraba esa actitud imperdonable. The Times, 7 de octubre de 1985, p. 5, y Falkland Islands Newsletter, noviembre de 1985, p.1, cit. en el informe de la investigadora Lara Manóvil.

  7. Texto del comunicado de adhesión del gobierno de González al de Alfonsín, en Clarín y La Razón, 18 de abril de 1987, y La Nación, 19 de abril de 1987, citado en F. Corigliano, op. cit., p. 250. También referencias a este comunicado en Instituto de Relaciones Europeo-Latinoamericanas (IRELA), Cronología de las relaciones entre Europa Occidental y América Latina: 1987, Documento de trabajo Nº 14, Madrid, 1988, p. 37.

  8. "Opinan los medios de España", Clarín, 20 de abril de 1987, p. 14; "Nota del rey de España", Clarín, 21 de abril de 1987, p. 13, y "Apoyo en Madrid a la democracia argentina", Clarín, 25 de abril de 1987, p. 9.

  9. IRELA, Cronología de las relaciones entre Europa Occidental y América Latina: 1987, op.cit., p. 41.

  10. Declaraciones del presidente español Felipe González, La Razón, 8 de noviembre de 1986, cit. por Carolina Pottilli, "Una nueva vuelta de tuerca", América Latina /Internacional, Vol. 4, número 11, enero-marzo 1987, pp. 101-102.

  11. C. Pottilli, op. cit., p. 103; The Times, 2 de febrero de 1987, p. 10. El editorial "Los pesqueros españoles. Malvinas: buques con carga secreta", Clarín, 20 de marzo de 1987, p. 15, sostiene que los 38 barcos españoles que por ese entonces pescaban en aguas próximas a las islas Malvinas transportaban carga para el gobierno británico y el de las islas a fin de compensar el precio de las licencias pesqueras.

  12. IRELA, Cronología de las relaciones entre Europa Occidental y América Latina: 1987, op.cit., p. 14.

  13. Sobre un balance de la vista de González a la Argentina ver "Más consejos que pesetas", por E.J.P., Somos, Nº 580, 4 de noviembre de 1987, pp. 12-13, e IRELA, Cronología de las relaciones entre Europa Occidental y América Latina: 1987, op. cit., p. 99.

  14. El Acta estableciendo las bases del Tratado fue firmada en Madrid el 1º de febrero de 1988; el Tratado General de Cooperación y Amistad fue suscripto también en la capital española el 3 de junio de 1988, fue aprobado por Ley Nº 23.670 y entró en vigor a partir del 31 de agosto de 1989. Ver textos del Acta estableciendo las Bases del Tratado General de Cooperación y Amistad, Madrid, 1º de febrero de 1988 y del Tratado General de Cooperación y Amistad entre Argentina y España, Madrid, 3 de junio de 1988, en Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina, Dirección Tratados. Sobre el contenido del acuerdo con España consultar asimismo los editoriales "El interesante convenio con España será por u$s 3000 millones en 4 años", por Luis Lozano Silva, Ambito Financiero, 21 de enero de 1988, pp. 1 y 2; "Mucho capital pero poca claridad. Convenio firman hoy con España", Ambito Financiero, 1º de febrero de 1988, p. 1; "Anuncio de Alfonsín en Madrid: Una nueva ‘operación de confianza’ ", Página /12, 2 de febrero de 1988, p. 2; "Desarrollo y democracia", por Alberto Dearriba, Página /12, 2 de febrero de 1988, p. 3; "Prevé inversiones por u$s 3000 millones el tratado con España", La Prensa, 2 de junio de 1988, p. 4; "El país. Entre abrazos y ponchazos. Las pujas entre la Cancillería y Economía condicionan la suerte del acuerdo con España. Diferencias con lo de Italia. El monto real de la ayudo. Los negocios", por R.C., Somos, Nº 593, 3 de febrero de 1988, pp. 12-14; "El presidente con Felipe en España. Tratado a la madrileña", Página /12, 3 de junio de 1988, p. 5; y "El tratado con España involucra un monto de U$S 3000 millones", Clarín, 4 de junio de 1988, pp. 2-3; y "El tratado económico con España supone ‘buenos negocios’, dijo Alfonsín, Clarín, 5 de junio de 1988, p. 4.

  15. Roberto. Russell, "Argentina: las relaciones con Italia, España, Alemania Federal y Japón", América Latina / Internacional, Vol. 6, Nº 19, enero-marzo 1989, p. 228; R. Russell, "Política exterior de Argentina en 1988...", p. 19, y Alberto Van Klaveren, "Relaciones entre Europa Occidental y América Latina: una profundización esquiva", en H. Muñoz (comp.), A la espera de una nueva etapa, op. cit., p. 332.

  16. "Argentina, país dudoso. El acuerdo con España por u$s 3000 millones de dólares debe superar aún varios obstáculos. Uno de ellos: la pretensión hispana de jugosas adjudicaciones directas", por Julio Nudler, Somos, Nº 598, 9 de marzo de 1988, pp. 50-51.

  17. "En Madrid. Límites de un análisis", por Oscar Raúl Cardoso, Clarín, 27 de noviembre de 1988, p. 4.

  18. "Fue recibido en Madrid por el canciller. Menem prometió respetar los acuerdos con España", Clarín, 1º de noviembre de 1988, p. 12; "Menem reveló ante Felipe su interés de negociar con Londres", Clarín, 3 de noviembre de 1988, p. 8; "El candidato y las Malvinas. Un giro en el mensaje", por Oscar Raúl Cardoso, Clarín, 3 de noviembre de 1988, p. 9; "Malvinas: replicó Angeloz", Clarín, 4 de noviembre de 1988, p. 13; y "Un Caputo furioso con Menem, le replicará hoy por las Malvinas", Ambito Financiero, 4 de noviembre de 1988, p. 1.

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