Las relaciones con Alemania Federal
Como ocurriera en los casos de los gobiernos socialistas de Felipe
González en España y de François Mitterand en Francia, el gobierno argentino alimentó
exageradas expectativas respecto de la ayuda material que eventualmente podría recibir
del gobierno socialdemócrata alemán, ideológicamente afín al radicalismo alfonsinista.
Frente al optimismo del gobierno argentino, en su visita a Buenos Aires en julio de 1984,
el canciller Helmut Kohl envió un mensaje realista: el gobierno de Bonn no oficiaría de
"abogado" de los intereses argentinos en el problema de la deuda externa, y si
el gobierno argentino deseaba créditos e inversión de origen alemán, debía primero
negociar con el Fondo Monetario Internacional. En el plano político, en cambio, el
mensaje de Kohl se acercó mucho más a las expectativas argentinas. Así, el canciller
alemán adoptó una actitud similar a la del gobierno socialista español, y ratificó su
apoyo al fortalecimiento de la democracia argentina y a la política de derechos humanos
adoptada por el presidente Alfonsín (1).
Durante el primer semestre de 1985 se destacaron los contactos a nivel
de legisladores. Así, una delegación de parlamentarios de la República Federal Alemana
se reunió en febrero con el vicepresidente de la Nación, Víctor Martínez, en
dependencias del Senado, con el objetivo de sondear el grado de seguridad de la Argentina
para las inversiones extranjeras. Por su parte, en mayo tuvo lugar la visita a Alemania
Federal de una delegación integrada por legisladores y militares argentinos, quienes,
invitados por la Fundación Friedrich Neumann, analizaron con funcionarios alemanes temas
de agenda como la deuda externa, el proteccionismo de la Comunidad Europea y el problema
de Malvinas (2).
Por cierto, a partir de la adopción del Plan Austral en junio de 1985,
la administración radical gozó de una imagen de mayor confiabilidad ante las autoridades
y agentes económicos de Europa Occidental. Este cambio fue particularmente relevante en
el caso de Alemania Federal, dado que este país era el principal acreedor de la Argentina
en Europa. El interés del empresariado y del gobierno germano por el Plan Austral pudo
ser comprobado por el presidente Alfonsín en su visita a Alemania Federal de septiembre
de 1985. Durante ese año de 1985, los logros más importantes de la diplomacia económica
radical fueron la refinanciación de las deudas contraídas por la Armada argentina y la
Comisión Nacional de Energía Atómica, y la concesión por parte del gobierno alemán de
una línea de crédito de 160 millones de dólares (3).
No obstante, y a pesar de las declaraciones de respaldo al gobierno
argentino en materia de deuda externa por parte del primer mandatario alemán, Richard von
Weizsächer, durante su visita a la Argentina en marzo de 1987, cabe advertir que la ayuda
económico-financiera alemana no alcanzó el nivel de importancia que en su momento
tuvieron los acuerdos especiales con España e Italia -más allá del hecho de que
también la implementación de estos convenios sufrió numerosas dificultades-. Uno de los
factores que sin duda contribuía a esta restricción era la posición rígida de la banca
alemana en materia de deuda externa latinoamericana, que quedaría testimoniada en la
renuencia de dicha banca a respaldar el poco exitoso sucesor del Plan Austral, el Plan
Primavera (4).
Durante su visita a Buenos Aires en agosto de 1988, el ministro de
Economía alemán Martín Bangemann descartó la alternativa de firmar con la Argentina un
tratado asociativo de las características del firmado con Italia a fines de 1987 y con
España a principios de 1988. A pesar de las expectativas del gobierno de Alfonsín,
Bangemann sostuvo que acuerdos como los firmados con Italia y España, al plantear un
esquema asociativo preferencial, van contra el espíritu de la CEE y del GATT respecto de
la igualdad en las relaciones comerciales (5).
No obstante estas limitaciones, un ámbito donde la cooperación
bilateral argentino-alemana continuó evidenciando avances fue el de la utilización de la
energía nuclear con fines pacíficos. Así, el 20 de noviembre de 1987 se firmó en
Buenos Aires un acuerdo por canje de notas entre el gobierno argentino y el alemán sobre
cooperación bilateral y utilización de la energía nuclear con fines pacíficos, que
entró en vigor el 25 de noviembre (6). De este modo, la diplomacia germana consolidaba un
viejo protagonismo, que se remontaba a fines de la década del 60.
En el ámbito político de la agenda bilateral, cabe destacar que el
gobierno de Alemania Federal tuvo una posición de bajo perfil en aquellos temas que
pudieran afectar su relación con Estados Unidos o con los socios de la Comunidad Europea.
Así, respecto de la decisión británica de declarar una zona exclusiva de pesca
alrededor de las Malvinas a fines de octubre de 1986, el gobierno alemán se limitó a
declarar que "la vía más razonable" para solucionar el diferendo consiste en
la negociación entre las partes (7).
No obstante, el gobierno alemán no omitió su respaldo al presidente
Alfonsín durante la crisis militar de Semana Santa, en abril de 1987. Así, el 20 de
dicho mes el canciller Hans-Dietrich Genscher expresó su satisfacción por el incruento
final de la revuelta (8).
En el mes de noviembre de 1988 se produjo la visita del presidente
Alfonsín a Alemania Federal, efectuada en el marco de una gira que incluyó además a
Italia y España. En dicha ocasión, una delegación de empresarios alemanes expresó al
primer mandatario argentino su interés por concretar inversiones por un monto aproximado
de 1000 millones de dólares, con la condición de que el sector privado alemán tuviera
en la Argentina ventajas arancelarias similares a las que ya poseían sus colegas
italianos y españoles. Durante la visita, los representantes del gobierno argentino y de
la empresa alemana Siemens firmaron en Munich un acuerdo que permitía la continuación de
las obras correspondientes a la central nuclear Atucha II, a través del otorgamiento de
un crédito de 116 millones de dólares. Según el cronograma previsto en ese momento,
este monto alcanzaba para continuar la obra hasta 1991 y asegurar la puesta en
funcionamiento de la central en 1994 (9).
NOTAS
Cronología relaciones internacionales de Argentina, enero / agosto de 1985, op. cit., pp. 27-28.
"Capitales alemanes se radicarán en el país", La Nación, 17de septiembre de 1985, pp. 1 y 2; "Alemania abrirá un crédito de 500 millones de marcos a la Argentina", La Nación, 18 de septiembre de 1985, p. 1; "Crédito alemán a la Argentina; reunión sobre el caso Malvinas", La Nación, 18 de septiembre de 1985, p. 2, "Favorable perspectiva en las relaciones con Bonn", por Atilio Cadorín, La Nación, 18 de septiembre de 1985, p. 2; "Habrá un diálogo político permanente con la RFA", La Nación, 19 de septiembre de 1985, p. 3; y R. Russell y G. Fernández, op. cit., p. 22.
Declaraciones del ministro de economía alemán Martín Bangemann, citadas en R. Russell, "Argentina: las relaciones con Italia, España, Alemania Federal y Japón", op. cit., p. 230. Ver también respecto de la posición alemana el artículo de A. Van Klaveren, "Relaciones entre Europa Occidental y América Latina: una profundización esquiva", op. cit., p. 333.
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