Visite nuestra página principal

Las relaciones con Cuba

El 10 de diciembre de 1983, pocas horas después de asumir el gobierno Raúl Alfonsín, el canciller Dante Caputo tuvo una entrevista reservada con el presidente de Cuba, Carlos Rafael Rodríguez. El canciller argentino solicitó en dicho encuentro que el régimen de Fidel Castro dejara de apoyar a la guerrilla sudamericana, especialmente al Frente Patriótico Manuel Rodríguez de Chile, que era uno de los factores que justificaban la permanencia de la dictadura chilena del general Augusto Pinochet. Como Alfonsín -y su canciller Caputo- deseaban que la Argentina se alejara del contexto de la segunda guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, el mensaje era que Cuba no se involucrara con las guerrillas del Cono Sur. A cambio, el gobierno argentino respetaría el régimen castrista (1).
    Mas allá de este mensaje al régimen cubano, los vínculos políticos entre Buenos Aires y La Habana se destacaron por la existencia de posiciones convergentes, al menos en el plano del discurso. Así, durante su visita oficial a Panamá en octubre de 1984, el vicepresidente argentino, Víctor Martínez, se entrevistó con el presidente cubano Carlos Rafael Rodríguez. Ambos coincidieron en la necesidad de lograr la distensión en el área centroamericana. Martínez elogió la gestión de Contadora y Rodríguez afirmó que su país veía con agrado la firma del acuerdo de paz entre la Argentina y Chile (2).
    En el ámbito económico de la agenda bilateral, en marzo de 1984 tuvo lugar la visita a Cuba de una delegación argentina presidida por el secretario de Comercio Ricardo Campero e integrada por altos funcionarios gubernamentales e integrantes del empresariado industrial. El resultado más relevante de esta visita fue la firma de un "Acta de Entendimiento" con el objeto de expandir las ventas argentinas a Cuba de un monto de 120 a 200 millones de dólares. Por cierto, la firma de esta Acta allanó el camino para un estrechamiento de los vínculos económicos y comerciales entre ambos países, como lo evidenciaron las deliberaciones de la Primera Comisión Mixta Argentino-Cubana en Buenos Aires en agosto, y la inauguración de una exposición industrial argentina de herramientas, equipos de refrigeración, hotelería, instrumentos médicos y automotores en La Habana a principios de noviembre (3).
    Asimismo, otros pasos significativos en este ámbito de la relación bilateral fueron la realización del primer vuelo comercial Buenos Aires-La Habana por parte de la empresa Aerolíneas Argentinas a fines de ese mismo mes de noviembre, y el restablecimiento del tráfico marítimo regular -interrumpido desde 1979- entre la Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA) y el gobierno cubano, a partir del 11 de enero de 1985 (4).
    El primer encuentro entre los presidentes Alfonsín y Castro tuvo lugar en la Reunión de los Países No Alineados en Harare, Zimbabwe, en septiembre de 1986. En esa oportunidad, el presidente argentino planteó a su colega cubano su preocupación por la acción de algunos sectores de izquierda (en especial el Partido Comunista) en la Argentina. Castro le respondió con una invitación a La Habana. Este encuentro cumbre en la capital cubana se concretó al mes siguiente. En el mismo, Alfonsín dejó en claro que el gobierno argentino propiciaba la integración de Cuba a América Latina, a condición de que Cuba no transmitiera a la región (y muy especialmente a América Central) sus problemas bilaterales con Estados Unidos. Por su parte, Castro aseguró a Alfonsín que Cuba no había contribuido a armar al izquierdista Frente Manuel Rodríguez que planteaba la lucha armada contra el régimen de Pinochet en Chile (5).
    Por otra parte, la cuestión de las violaciones a los derechos humanos por parte del régimen castrista fue tratada en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra, en marzo de 1987. El gobierno norteamericano presentó un proyecto de resolución que procuraba la condena directa al régimen de Fidel Castro -como si la investigación ya se hubiese realizado-. La estrategia de Washington apuntó a provocar un pronunciamiento multilateral contra el gobierno de Fidel Castro. La ofensiva norteamericana colocó al gobierno argentino en un dilema. Desde la perspectiva de la administración radical, votar a favor del proyecto norteamericano equivalía a sumarse automáticamente a la condena; oponerse al mismo implicaba asumir el incómodo rol de "abogado defensor" del régimen castrista. Para la Argentina y para muchos países de la región, que tenían en ese momento la pretensión de mantener una actitud equidistante y cordial tanto respecto de Washington como de La Habana, ambas posiciones extremas resultaban poco atractivas. Finalmente, la propuesta norteamericana fue bloqueada por una moción presentada por la India, que planteó una cuestión de procedimiento. De acuerdo con la moción india, la eventual condena internacional al gobierno cubano por sus violaciones a los derechos humanos debía tener lugar luego de una investigación sobre la verosimilitud de las denuncias a dichas violaciones, nunca sin ella -como lo había propuesto Estados Unidos-. La moción de la India se impuso ajustadamente por 19 votos -entre ellos los de Argentina, Colombia, México, Nicaragua, Venezuela y Perú- frente a 18 votos en contra -entre ellos los de Estados Unidos, Costa Rica, Italia, Alemania, Austria y Gran Bretaña- y 6 abstenciones -las de Brasil, Bangladesh, Iraq, Pakistán, Rwanda y Senegal-.
    La Cancillería argentina fundamentó su voto a favor de la iniciativa presentada por la India no sólo en una cuestión de procedimiento, sino también en el temor de las autoridades del Palacio San Martín a los efectos regionales de la política norteamericana, que impulsaba el aislamiento del gobierno de Castro. Según las palabras del canciller Caputo:

Quiero decir que el gobierno argentino se opone a que nuestro país sea incluido en el conflicto este-oeste, que ya vivimos en los años ’70, que fue bastante desgarrador cuando algunos aplicaron las recetas subversivas y otros las recetas represivas. Entonces seamos muy claros sobre este punto: la Argentina ha mantenido y mantendrá una posición coherente en materia de derechos humanos (6).

Por cierto, el respaldo argentino a la moción india tuvo importantes repercusiones internas. Así, la entonces diputada de la Unión del Centro Democrático (UCD), María Julia Alsogaray, pidió interpelar a Caputo en la Cámara Baja; y el desarrollista Rogelio Frigerio se preguntó públicamente si a la Cancillería le interesaban realmente los derechos humanos, dado que había adoptado una posición frente a Chile y una opuesta frente a Cuba. Frigerio acusó a Caputo de actuar más en función de su solidaridad ideológica con la socialdemocracia internacional que en función de la defensa del interés nacional en las relaciones exteriores de nuestro país. El ministro de Relaciones Exteriores refutó estas críticas, señalando que "resulta curioso observar cómo cuando Estados Unidos estornuda, algunos se resfrían (7)".
    Las posiciones divergentes de los gobiernos argentino y norteamericano respecto de la cuestión de los derechos humanos en Cuba se repitieron al año siguiente. El 29 de febrero de 1988, el representante de Estados Unidos ante la ONU, Vernon Walters, presentó ante la Comisión de Derechos Humanos un proyecto de resolución que pedía una investigación sobre la situación de los derechos humanos en Cuba. Por su parte, la diplomacia cubana, intuyendo anticipadamente la renovada ofensiva diplomática de Washington, intentó sondear la posición del gobierno argentino respecto de la cuestión. Con este fin, el 27 de enero, el canciller cubano Isidoro Malmierca visitó Buenos Aires.
    Frente a las presiones diplomáticas provenientes de Washington y La Habana, la Cancillería argentina optó por repetir la actitud adoptada el año anterior. Así, y a pesar de que el canciller Caputo destacó que la propuesta norteamericana versión ’88 era "mejor que la anterior" -en referencia a la presentada en el ’87 que la Argentina se negó a avalar-, acotó que "aún se le deben hacer modificaciones (8)".
    Finalmente, los representantes de Argentina, Colombia, México y Perú terminaron elaborando una propuesta alternativa a la norteamericana, consistente en la invitación a una delegación de la Comisión de Derechos Humanos para que visitara Cuba y elaborara un informe sobre la situación de los derechos humanos en la isla. El gobierno de Castro respaldó esta iniciativa, que sirvió para frenar por segunda vez un proyecto de resolución norteamericano. El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Raúl Roa, no dejó de aprovechar la ocasión para expresar "la gratitud del gobierno de Cuba a los cuatro países latinoamericanos que acogieron la propuesta de mi gobierno para presentarla como resultado del acuerdo de mi gobierno con esos países (9)".
    Tal como ocurriera el año anterior, la posición que la delegación argentina adoptó en 1988 respecto de la propuesta norteamericana sobre investigación de la situación de los derechos humanos en Cuba tuvo importantes repercusiones en la política interna. Así, el 2 de marzo de 1988 se registraron en la Capital Federal sendas sentadas de la Unión del Centro Democrático (UCD) y del Partido Comunista (PC) frente al Ministerio de Relaciones Exteriores, en protesta -con argumentos obviamente opuestos- por la posición adoptada por la Cancillería en Ginebra (10). Frente a estas manifestaciones, el canciller Caputo criticó días después la posición de la UCD al comentar que "es curioso que ese partido de centroderecha pida que se inspeccione a Cuba cuando sugirió una amnistía por la violación a los derechos humanos en la Argentina -durante el Proceso Militar (11)-". También criticó la posición de la izquierda, al afirmar que estas agrupaciones "quieren que la situación de los derechos humanos sólo se investigue en la Argentina y no en otros lugares del mundo (12)".
    Ya en la última etapa de la gestión radical, se produjo en enero de 1989 la visita del presidente de Cuba, Carlos Rafael Rodríguez, quien se entrevistó con Alfonsín con el objetivo de informarle respecto de las semejanzas y diferencias entre las políticas exteriores de Cuba y la Unión Soviética. Esta presencia de Rodríguez obedecía al objetivo del régimen de Castro de evitar que la crisis en los vínculos entre La Habana y Moscú a partir de la perestroika generara algún impacto negativo en las relaciones con Buenos Aires, habida cuenta de la simpatía con que el gobierno de Alfonsín percibía tanto los esfuerzos de cambio introducidos por Mijail Gorbachov en el ámbito interno, como por el perfil de creciente distensión de la URSS en el plano internacional (13).

  1. D. Santoro, op. cit., p. 50.

  2. Cronología relaciones internacionales de Argentina, marzo / diciembre de 1984, op. cit., p. 18.

  3. "Amplían los acuerdos comerciales con Cuba", Clarín, 18 de marzo de 1984, p. 13; Cronología relaciones internacionales de Argentina, marzo / diciembre de 1984, op. cit., pp. 17-18, y el artículo de Boris Yopo, "Política exterior de Cuba: realismo y principios en un contexto internacional adverso", en H. Muñoz (comp.), Las políticas latinoamericanas frente a la crisis, op. cit., p. 109.

  4. Cronología relaciones internacionales de Argentina, marzo/diciembre de 1984, op. cit., p. 18, y Cronología relaciones internacionales de Argentina, enero/agosto de 1985, op. cit., p. 13.

  5. "Alfonsín llegó a Cuba y dialogó con Castro", Clarín, 19 de octubre de 1986, pp, 2-3; "Castro y Alfonsín trataron el problema de la deuda externa", Clarín, 20 de octubre de 1986, pp. 6-7; "El país. Con sabor tropical", Somos, Nº 526, 22 de octubre de 1986, pp. 9-12, y "Los ‘contras’ lanzarían una ofensiva en noviembre", por Carlos Fernández, Somos, Nº 527, 29 de octubre de 1986, p. 16.

  6. Declaraciones del canciller Caputo en Clarín, 14 de marzo de 1987, p. 9.
  7. Ver posiciones y declaraciones de Alvaro y María Julia Alsogaray (UCD), Rogelio Frigerio (MID), Oscar Camilión (MID) y el canciller Caputo respecto del voto en la cuestión de los derechos humanos en Cuba en los editoriales "El voto sobre Cuba. Caputo refutó las críticas", Clarín, 18 de marzo de 1987, p. 12; "‘Política de doble faz’, por Alvaro Alsogaray, Somos, Nº 548, 25 de marzo de 1987, p. 10; "No ha sido coherente", por Oscar Camilión, Somos, Nº 548, 25 de marzo de 1987, p. 10; y "Pedido de informe de los Alsogaray por Cuba", Clarín, 27 de marzo de 1987, p. 11. Asimismo, la revista Somos, en un editorial titulado "Un voto cuestionado", Nº 548, 25 de marzo de 1987, p. 3, criticó lo que calificó como la posición de "incoherencia" de la Cancillería frente al caso de Cuba, y cerraba su comentario con la siguiente pregunta "¿En qué lugar de Occidente nos ubicamos?".

  8. "Cuba: Caputo pide que se modifique el proyecto de EE.UU", Página /12, 6 de marzo de 1988, p. 4.

  9. "Aprobó la ONU la investigación de derechos humanos en Cuba", Clarín, 11 de marzo de 1988, p. 3.

  10. Ver al respecto los editoriales "‘Sentada’ en la Plaza San Martín", Clarín, 1º de marzo de 1988, p. 15; "Sentada de la UCeDé", Clarín, 2 de marzo de 1988, p. 8; "Protesta del PC", Clarín, 2 de marzo de 1988, p. 9; "Frente a la Cancillería, con amenazas de conflictos, las dos corrientes realizaron sus propias manifestaciones. Actos de la UceDé y de la izquierda por caso cubano", Ambito Financiero, 3 de marzo de 1988, p. 48; "Protestas de la Ucedé y del PC. El mundo al revés", Clarín, 3 de marzo de 1988, p. 18; y solicitada "Por la dignidad nacional" del izquierdista Frente Amplio de Liberación (FRAL), en Clarín, 2 de marzo de 1988, p. 9, instando al gobierno argentino a no cambiar el voto hacia Cuba con lemas tales como "¡Sí a la solidaridad con Cuba, No a las presiones yanquis! ¡Junto al pueblo y gobierno de Cuba, que consecuentes con su política nos tendieron una mano solidaria cuando Malvinas!".

  11. "Cuba: Caputo pide que se modifique...", op. cit.
  12. Ibid.

  13. "Visita del número dos de Cuba. Quédate tranquilo, chico", Página /12, 12 de enero de 1989, p. 5.

Aclaración: Las obras citadas (op. cit.) que no se mencionan explícitamente en este listado de citas, se encuentran en las páginas inmediatamente anteriores. Para ello, haga un click en el botón "Anterior". También puede utilizar la opción "Búsqueda" , ingresando el nombre del autor de las obras respecto de las cuales se requiere información.

Ir a página anterior Home Ir a página siguiente

© 2000. Todos los derechos reservados.
Este sitio está resguardado por las leyes internacionales de copyright y propiedad intelectual. El presente material podrá ser utilizado con fines estrictamente académicos citando en forma explícita la obra y sus autores. Cualquier otro uso deberá contar con la autorización por escrito de los autores.