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La Organización de las Naciones Unidas (ONU)

Desde un primer momento la diplomacia radical dio prioridad al ámbito de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para explicitar su posición en diversos temas. Así, el canciller Caputo, en su discurso pronunciado el 27 de febrero de 1984 ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, hizo un pormenorizado análisis de las medidas adoptadas por su gobierno en materia de derechos humanos, y destacó la necesidad de "una acción mancomunada para garantizar esos derechos, no sólo en su suelo sino también dondequiera sean menoscabados (1)".
    Asimismo, al día siguiente, Caputo pronunció ante la Comisión de Desarme de la ONU un discurso fuertemente crítico hacia las potencias nucleares, y anunció la intención del gobierno argentino de promover una acción concertada en esta materia, la que tiempo después se concretaría en la conformación del llamado Grupo de los Seis, constituido por Argentina, Grecia, India, México, Suecia y Tanzania (2).
    Por cierto, el gobierno radical llevó adelante una activa diplomacia para mantener el apoyo en la ONU para su posición en el conflicto con Gran Bretaña por las islas Malvinas. Tuvo éxito en su estrategia, pero el respaldo recibido no consiguió modificar la posición del gobierno británico en la cuestión. El 5 de noviembre de 1982, la Argentina había obtenido una victoria diplomática en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), al lograr que la Asamblea General aprobara una resolución que llamaba a la reanudación de las negociaciones sobre la soberanía de las Islas Malvinas con Gran Bretaña. La resolución fue aprobada con el voto favorable de Estados Unidos. La misma tomaba en cuenta la existencia de un cese de hostilidades de facto en el Atlántico Sur, y la intención explícita de ambas partes de no renovarlas (3).
    Al año siguiente, el 16 de noviembre de 1983 la 38ª Asamblea General de la ONU aprobó una nueva resolución reiterando su petición a los gobiernos de la Argentina y del Reino Unido de que "reanuden las negociaciones a fin de encontrar a la mayor brevedad posible una solución pacífica a la disputa de soberanía referida a la cuestión de las Islas Malvinas (Falkland) (4)". Una resolución semejante fue aprobada el 1º de noviembre de 1984 en la 39ª Asamblea General de la ONU (5).
    Por otra parte, el 2 de julio de 1984, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Pesca Mundial celebrada en Roma, el subsecretario de Recursos Marinos, Héctor Traverso, denunció que la zona de exclusión dispuesta por Gran Bretaña en las Malvinas representaba "un atentado contra la preservación y conservación de las especies ictícolas". El funcionario señaló que la actitud británica constituía una actitud "ilegal e injusta" contra el desarrollo argentino (6).
    Poco después, el 20 de agosto de 1984, el Comité de Descolonización de la ONU aprobó, por 20 votos a favor y 4 abstenciones, una resolución presentada por Chile, Cuba y Venezuela que señalaba que "la manera de poner fin a la especial y particular situación colonial en la cuestión de las islas Malvinas (Falkland)" era "la solución pacífica de la disputa de soberanía" que continuaba entre los dos países (7).
    En 1985 el gobierno radical adoptó una nueva estrategia diplomática en la ONU, para tratar de sumar apoyos a su posición en el conflicto por las Malvinas con Gran Bretaña. Durante la 40ª Asamblea General en noviembre de 1985, la Argentina presentó una iniciativa -patrocinada por Argelia, Brasil, Ghana, India, México, Uruguay y Yugoslavia-, en la que se instaba a que la Argentina y Gran Bretaña reanudaran conversaciones diplomáticas por las Malvinas, pero omitiendo la mención del tema de la soberanía respecto de las islas. Esta estrategia, distinta a la que la diplomacia argentina venía siguiendo desde 1982, apuntaba a tres objetivos: negociar sobre todos los aspectos que hacían al futuro de las islas; contar con el respaldo no sólo de los países latinoamericanos, sino también de los países ubicados fuera de la región -miembros de No Alineados- e incluso de Europa Occidental, quebrando de este modo la solidaridad de los países de la CEE con Gran Bretaña; y finalmente, garantizar la permanencia de la cuestión de Malvinas en la ONU. Gran Bretaña intentó frenar la iniciativa argentina presentado sin éxito una enmienda al proyecto de resolución que hacía referencia al principio de autodeterminación (8).
    Finalmente, el 27 de noviembre la Asamblea General aprobó el proyecto argentino por 107 votos a favor, 4 en contra (Gran Bretaña, Belice, Omán e Islas Salomón) y 41 abstenciones (9). La aprobación de la resolución sin enmienda alguna fue considerada por las autoridades del Palacio San Martín como un triunfo argentino, ya que de los países de la CEE sólo Alemania Federal mantuvo su posición abstencionista, y sólo Gran Bretaña se opuso. Incluso la diplomacia radical obtuvo el respaldo de miembros del Commonwealth como Canadá y Australia (10).
    No obstante, un claro indicio de la poca efectividad que tuvo el intento de la diplomacia argentina por flexibilizar la posición británica a través de la ONU fueron las declaraciones de la primera ministra británica, Margaret Thatcher, quien reiteró el 14 de mayo de 1986 ante el propio secretario general de la Organización, Javier Pérez de Cuéllar, que su gobierno no negociaría la cuestión de la soberanía en Malvinas. Estas declaraciones de Thatcher se dieron en el transcurso de una entrevista entre ésta y el secretario de la ONU, en un intento de Pérez de Cuéllar por destrabar el conflicto por Malvinas -gestión que precisamente le había solicitado el presidente Alfonsín el mes anterior, durante la visita del titular de Naciones Unidas a la Argentina (11)-.
    Al año siguiente, en la 41ª Asamblea General de la ONU, se adoptaron dos resoluciones favorables a la Argentina -que como las anteriores no cambiaron la posición británica-. La primera tuvo lugar el 27 de octubre de 1986, fecha en la que se aprobó la resolución A / XLI-11, por 124 votos a favor, 1 en contra (Estados Unidos), y 8 abstenciones (Bélgica, Francia, Holanda, Italia, Japón, Luxemburgo, Portugal y República Federal Alemana). Dicha resolución, basada originalmente en un proyecto de Brasil, copatrocinado por la Argentina, Angola, Cabo Verde, Congo, Guinea-Bissau, Guinea Ecuatorial, Liberia, Nigeria, Santo Tomé y Príncipe, Santa Lucía y Uruguay, disponía la creación de una zona de paz y cooperación en el Atlántico Sur, con el objetivo de prevenir la militarización de la región y mantenerla fuera del conflicto de las superpotencias (12).
    La segunda resolución fue aprobada el 25 de noviembre de 1986, poco después de la decisión de Gran Bretaña, tomada el 29 de octubre de ese año, de establecer una zona de exclusión pesquera alrededor de las islas (13). Dicha resolución, que respaldaba la posición argentina en la cuestión de Malvinas, obtuvo una votación ampliamente favorable: 116 votos a favor, 4 en contra y 34 abstenciones. Entre los países que votaron a favor, figuraron varios que cambiaron su posición respecto de reuniones anteriores, por ejemplo Holanda se sumaba por primera vez a sus socios comunitarios europeos -Francia, Italia, Grecia y España- en el apoyo a la posición argentina. Además se sumaron votos de países tradicionalmente vinculados con Gran Bretaña, como Bahamas, Bangla Desh, Papúa-Nueva Guinea y Sierra Leona. El proyecto de resolución, auspiciado por Argelia, Brasil, Ghana, México, Perú, Uruguay y Yugoslavia, reiteraba

su pedido a los Gobiernos de la Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, de que inicien negociaciones con miras a encontrar los medios de resolver pacífica y definitivamente los problemas pendientes entre los dos países, incluyendo todos los aspectos sobre el futuro de las islas Malvinas (Falkland), de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas (14).

El tema de Malvinas fue nuevamente tratado en la 42ª Asamblea General de la ONU. El 17 de noviembre de 1987 se adoptó una resolución favorable a la Argentina prácticamente igual a la del año anterior, por 114 votos a favor, 5 en contra y 36 abstenciones (15).
    No obstante la esterilidad de esta ofensiva diplomática argentina en la ONU en cuanto a lograr algún cambio en la posición del gobierno británico, este foro siguió siendo uno de los campos de batalla privilegiados por la diplomacia radical en la cuestión Malvinas. Así, cuando en marzo de 1988 Gran Bretaña puso en marcha el operativo militar "Fire Focus" en el Atlántico Sur, el canciller Caputo tuvo contactos con el secretario de la organización Pérez de Cuéllar, con el objetivo de que el último solicitara a Londres la interrupción de las maniobras. El 12 del mismo mes, y por primera vez desde la guerra de 1982, el gobierno argentino decidió solicitar la convocatoria del Consejo de Seguridad del organismo para tratar el tema. El 17, el canciller Caputo denunció "la situación generada en el Atlántico Sur como consecuencia de la decisión del gobierno británico de realizar maniobras militares en las islas Malvinas (16)".
    Frente a la denuncia argentina, el representante británico, Crispin Tickell, justificó los ejercicios militares británicos en el Atlántico Sur, señalando que "son exclusivamente defensivos". Recordando el episodio bélico de 1982, la intervención de Tickell destacó dos puntos: a) que su país estaba dispuesto a evitar "que se produzca una nueva catástrofe", y b) que lo que la diplomacia argentina llamaba negociaciones para resolver la disputa de soberanía sobre las islas Malvinas no eran más que "una exigencia mal disfrazada" de recuperación de dicha soberanía, lo que resultaba "inaceptable para el pueblo de las islas (17)". Finalmente, ese mismo día 17 la opinión mayoritaria del Consejo repudió -con la obvia excepción del representante del Reino Unido- las maniobras militares británicas, apoyando la reivindicación argentina los países del grupo latinoamericano y algunos del grupo de No Alineados, mientras que los representantes de los países de la Comunidad Europea, Japón y Estados Unidos adoptaron, con diversos matices, posiciones más moderadas que los anteriores y en pro de la iniciación de negociaciones bilaterales (18).
    Otra vez, en noviembre de 1988, la 43ª Asamblea General de la ONU aprobó una resolución favorable a la posición argentina, semejante a las anteriores. Esta obtuvo 109 votos a favor, 5 en contra y 37 abstenciones, siendo unánime el respaldo de los países latinoamericanos. El representante británico, Crispin Tickell, la rechazó, señalando que su texto incluía de hecho las negociaciones sobre la soberanía de las islas Malvinas (19).
    Junto con la cuestión de Malvinas, la ONU también trató la actitud a adoptar frente a la situación de los derechos humanos en Cuba. Lo hizo en dos ocasiones en Ginebra, en marzo de 1987 y marzo de 1988. En ambos casos, la moción norteamericana, que establecía la condena al régimen cubano, no prosperó por la posición renuente de la Argentina y otros miembros latinoamericanos de la Comisión de Derechos Humanos del organismo multilateral (20).
    Por último, el 20 de diciembre de 1988 se suscribió en la ONU la Convención de Viena contra el Tráfico ilícito en narcóticos y sustancias sicotrópicas. La Argentina participó de su firma, ratificándola el 28 de junio de 1993 (21).

  1. Discurso pronunciado por el ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Dante Caputo, ante la Comisión de Derechos Humanos, Ginebra, 27 de febrero de 1984, en Discursos del señor ministro de Relaciones Exteriores y Culto Dr. Dante Mario Caputo (diciembre 1983-diciembre 1986), Buenos Aires, Imprenta del Congreso de la Nación, 1987, pp. 13-17.

  2. Discurso pronunciado por el ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Dante Caputo, ante la Comisión de Desarme, Ginebra, 28 de febrero de 1984, en Discursos del señor ministro de Relaciones Exteriores y Culto..., op. cit., pp. 18-24.

  3. El diario británico The Times, del 4 de noviembre de 1982, publicó en su tapa un artículo señalando la irritación británica ante la decisión de Estados Unidos de apoyar la moción sobre las Islas Malvinas, que sería presentada en las Naciones Unidas. Gran Bretaña consideraba esa moción "hipócrita y ofensiva", y sentía "mucha rabia por ser abandonada por Estados Unidos, el mejor aliado de Gran Bretaña, y cuyo voto en las Naciones Unidas es crucial". No obstante, un informante del Foreign Office había afirmado que "Gran Bretaña siempre ha estado consciente del dilema de los Estados Unidos sobre las Malvinas, debido a sus relaciones cercanas con América Latina, a través de la Organización de Estados Americanos". El artículo señalaba además que a Gran Bretaña le costaría sostener la defensa de las Malvinas sin el apoyo americano, pero tampoco tenía intenciones de negociar con los argentinos hasta que éstos no declararan formalmente el cese de hostilidades en el Atlántico Sur. Finalmente, el artículo afirmaba que la decisión americana de ponerse del lado de la Argentina marcaba el primer esfuerzo público de la administración de Reagan desde la Guerra de las Malvinas por mejorar su imagen en América Latina, y era visto por Gran Bretaña como una clara señal de que los Estados Unidos no serían en adelante tan proclives a perseguir sus propios intereses en el continente, como lo habían sido hasta entonces. El día siguiente, 5 de Noviembre de 1982, la tapa del Times traía una nota cuyo título era: "Asamblea ignora a Gran Bretaña en voto sobre Malvinas", señalando que la Argentina había logrado una victoria diplomática en la ONU esa mañana, cuando la Asamblea General aprobó una resolución que llamaba a la reanudación de las negociaciones sobre la soberanía de las Islas Malvinas. La nota volvía a criticar la actitud norteamericana, favorable a la resolución. El mismo diario transcribía una sesión del parlamento británico donde se había tratado el tema. Allí Francis Pym, el canciller británico, dijo que "lo que los argentinos entienden por ‘negociaciones’ es una discusión sobre el procedimiento por el cual la soberanía les puede ser pasada de manera más rápida". Con respecto a la resolución aprobada en las ONU, además de repetir la desilusión ante el voto norteamericano, dijo que era "totalmente inaceptable para el Reino Unido", y que "ellos no podían aceptar un llamado a negociar la soberanía luego de un intento no provocado de forzar el tema por medio de una invasión que ha dejado claro el alcance de la indiferencia argentina acerca de los derechos de los isleños". The Times, 4 y 5 de noviembre de 1982, cit. en el informe de la investigadora Lara Manóvil.

  4. Resolución 38/12, 59ª Sesión Plenaria, 16 de noviembre de 1983, en Resoluciones y decisiones aprobadas por la Asamblea General durante su 38º Período de Sesiones (20 de septiembre-20 de diciembre de 1983 y 26 de junio de 1984), Asamblea General, Documentos Oficiales: 38º Período de Sesiones, Suplemento Nº 47 (A/38/47), Naciones Unidas, Nueva York, 1984, pp. 24-25.

  5. Resolución 39/6, 46ª Sesión Plenaria, 1º de noviembre de 1984, en Resoluciones y decisiones aprobadas por la Asamblea General durante su 39º Período de Sesiones (18 de septiembre-18 de diciembre de 1984 y 9-12 de abril de 1985), Asamblea General, Documentos Oficiales: 39º Período de Sesiones, Suplemento Nº 51 (A/39/51), Naciones Unidas, Nueva York, 1985, p. 17.

  6. "Reclamo de la Argentina por la zona de exclusión", Clarín, 3 de julio de 1984, p. 13; "La Argentina denunció que Londres dificulta la pesca", La Nación, 3 de julio de 1984, p. 4.

  7. "Malvinas: resolución favorable a la Argentina en Naciones Unidas", Clarín, 21 de agosto de 1984, p. 8.

    R. Russell y G. Fernández, op. cit., p. 25; R. Russell, "La política exterior argentina en 1985" op. cit., pp. 42-43; M. Wilhelmy, "La política exterior argentina en 1986...", op. cit., p. 27, y K. Bodemer, op. cit., pp. 320 y 335, nota 37.

  8. "País por país", Clarín, 28 de noviembre de 1985, p. 3.

  9. "El proyecto de Malvinas en la ONU. Amplia votación en favor de la Argentina", Clarín, 28 de noviembre de 1985, pp. 2 y 3; "Balance tras la votación. Un beneficio adicional", por Oscar Raúl Cardoso, Clarín, 28 de noviembre de 1985, p. 4; "Victoria argentina en Naciones Unidas. Aprobóse el proyecto que pide negociaciones sobre "todos los aspectos" acerca de Malvinas", La Prensa, 28 de noviembre de 1985, p. 1; "Malvinas. Satisfacción por la decisión de la ONU. Estimó Caputo que tendrá un impacto directo en el frente interno inglés", La Prensa, 29 de noviembre de 1985, pp. 1 y 4; y "Pertinacia de Thatcher", La Prensa, 29 de noviembre de 1985, p. 1.

  10. "Pérez de Cuéllar se comprometió a bregar por la solución para Malvinas", Clarín, 4 de abril de 1986, p. 12, y "Malvinas. Nueva negativa de Thatcher", Clarín, 15 de mayo de 1986, p. 17.

  11. "Con el voto en contra de EE.UU. Aprobó la ONU crear una zona de paz en el Atlántico Sur", La Prensa, 28 de octubre de 1986, pp. 1 y 3; "La UN declaró zona de paz al Atlántico Sur", La Nación, 28 de octubre de 1986, p. 1; "Aprobó la ONU un proyecto que declara zona de paz al Atlántico Sur", Clarín, 28 de octubre de 1986, p. 21; M. Hirst y H.E. Bocco, op. cit., p. 15; Isaac Caro, "Medidas de confianza mutua en Sudamérica", Estudios Internacionales, Año XXVIII, Nº 109, Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, Santiago, enero-marzo 1995, pp. 50-51. Para un análisis pormenorizado del origen y alcances de la Zona de Paz y Cooperación en el Atlántico Sur, ver M. Hirst y H.E. Bocco, op. cit., pp. 15-18, y Héctor E. Bocco, "Atlántico Sur: zona de paz y cooperación", Tesis de Maestría de Relaciones Internacionales, Buenos Aires, FLACSO, 1988.

  12. El establecimiento de una zona de exclusión pesquera alrededor de las islas Malvinas fue insistentemente solicitado por los malvinenses al gobierno británico luego de la guerra. Ver Falkland Islands Newsletter, agosto de 1984, p. 1, y agosto de 1985, p. 1. Además, el 31 de mayo de 1986, el diario británico The Guardian informaba que la Argentina acusaba a Gran Bretaña por el hundimiento de un barco de pesca taiwanés ocurrido en el Atlántico Sur, pocos días antes. Una cañonera argentina disparó y hundió el barco taiwanés. Según la cancillería argentina, el culpable directo habría sido el barco pesquero, por negarse a acatar las órdenes de la prefectura naval argentina, señalando, a la vez, que ni este incidente ni otros similares habrían pasado, si Gran Bretaña no hubiera declarado la zona de exclusión de 150 millas alrededor de las islas Malvinas. Esta zona de exclusión, explicaba el diario, que fue impuesta luego de la derrota de la Argentina en las Malvinas cuatro años atrás, prohibía a los barcos y aviones argentinos acercase a las islas. La nota seguía citando a la cancillería argentina, la cual habría insistido en que la Argentina estaba en su derecho internacional de patrullar la pesca dentro de las 200 millas marinas que rodeaban su territorio y, según el diario, esta declaración sería una señal de que la Argentina estaría dispuesta a llevar a cabo en el futuro más acciones dentro de la zona de exclusión británica. El diario continuaba diciendo que "la ‘disposición pacífica’ de la Argentina no implicaba que ésta renunciara a sus ‘derechos legítimos’ en la zona británica", y que "la zona ‘ilegalmente declarada’ británica, ahora significaba que numerosos barcos pesqueros extranjeros estaban llevando a cabo ‘explotaciones irracionales e indiscriminadas de los recursos naturales del Atlántico Sur, forzando a la Argentina a incrementar su accionar". (En ambos casos, comillas internas en el original, como mostrando cuán irónicas o ridículas eran las declaraciones argentinas). También se citaba a la cancillería proclamando que "Argentina hasta el momento se había abstenido de ejercitar su legítimo poder de patrullaje al interior de la zona de exclusión para mostrar voluntad de resolver la disputa con Gran Bretaña de forma pacífica". La nota continuaba luego criticando la actitud argentina de tomar como propio el argumento que dio el capitán de la cañonera argentina, sin molestarse ni siquiera en investigar los hechos antes. The Guardian, 31de Mayo de 1986, p. 5. A su vez, la edición Falkland Islands Newsletter, de agosto de 1986, p. 1, sacó un furioso artículo criticando la falta de decisión del Foreign Office ante los hechos ocurridos en la zona de exclusión alrededor de las islas. Señalaba que estaba muy claro que las acciones argentinas no fueron "acciones espontáneas de comandantes navales sobre-entusiasmados", sino que fueron acciones cuidadosamente planeadas, con el objetivo de demostrar "que no es Gran Bretaña quien gobierna sobre esas aguas, sino Argentina". Criticaba también al acuerdo (que aún no había sido ratificado), suscripto en julio entre la Argentina y la Unión Soviética, por el cual 18 barcos pesqueros soviéticos quedaban autorizados a pescar dentro de las 200 millas de exclusión marítima argentina. Este diario sospechaba que dentro de esas 200 millas, se encontraba un área alrededor de las Malvinas. Prevenía que este acuerdo entre la Argentina y la Unión Soviética sería sólo el principio de otros acuerdos similares entre la Argentina y otros países pesqueros. Criticaba luego la idea de Gran Bretaña de intentar buscar algún tipo de acuerdo multilateral, diciendo que esa idea ya no estaba vigente. Otro artículo, en la página 4, analizaba la disputa pesquera desde el punto de vista jurídico, señalando que así como la Argentina proclamó la zona de 200 millas alrededor de su territorio, Gran Bretaña también tenía el derecho de hacerlo alrededor del territorio de las Islas Malvinas. Y que ambas zonas coincidirían en gran parte, si no fuera por la convención jurídica de la línea media. Sin embargo, dice la nota, "Argentina parecería no tomar en cuenta en absoluto la línea media al afirmar sus 200 millas de mar territorial". Criticaba luego la actitud argentina durante los incidentes ocurridos en la primera mitad de ese año, sobre todo el último (el de mayo), porque se encontraba fuera de la zona de jurisdicción argentina (si se tomaba en cuenta la convención de la línea media). La nota terminaba diciendo que el Foreign Office había advertido a los soviéticos que cualquier regulación pesquera decidida por la Argentina en alta mar o en las aguas que rodeaban las Islas Malvinas, no tenían base alguna en el derecho internacional. Todos estos diarios citados en el informe de la investigadora Lara Manóvil.

  13. Resolución 41/40, 84ª Sesión Plenaria, 25 de noviembre de 1986, en Resoluciones y decisiones aprobadas por la Asamblea General durante su 41º Período de Sesiones (16 de septiembre-19 de diciembre de 1986), Asamblea General, Documentos Oficiales: 41º Período de Sesiones, Suplemento Nº 53 (A/41/53), Naciones Unidas, Nueva York, 1987, p. 50; "Se amplió el apoyo de la ONU a la Argentina", La Prensa, 26 de noviembre de 1986, pp. 1 y 3; C. Pottilli, op. cit., p. 102. Cabe señalar que la edición de noviembre de 1986 del Falkland Islands Newsletter dedicaba su segunda página a informar sobre la actuación de las delegaciones argentina y británica (donde participó también un delegado malvinense) en las Naciones Unidas. Reproducía el discurso del delegado malvinense ante el Comité de los 24 de la ONU, quien dijo que los malvinenses

    están muy desilusionados de que cada año Argentina tratara de tornar el debate en una disputa bilateral entre ellos y el Reino Unido, en una disputa que involucra no a gente sino al territorio. Ellos se concentran exclusivamente en el territorio que arguyen es de ellos. Van aún más allá, y argumentan que su reclamo al territorio suplanta nuestro derecho a la autodeterminación y que la autodeterminación, convenientemente, no es aplicable a este caso.

  14. Falkland Islands Newsletter, noviembre de 1986, p. 2, cit. en el informe de Lara Manóvil.

  15. "Malvinas: insiste la ONU en una solución negociada", La Prensa, 18 de noviembre de 1987, p. 1; texto de la resolución de la Asamblea General en La Nación, 18 de noviembre de 1987, p. 2.

  16. "Malvinas: Una pequeña ayudita de los amigos", Página /12, 5 de marzo de 1988, p. 3; "Malvinas. Por fin, al Consejo de Seguridad", Página /12, 12 de marzo de 1988, p. 3; y "Caputo en la ONU. El doble mensaje de Gran Bretaña", Página /12, 18 de marzo de 1988, p. 2.

  17. "Una respuesta ‘mal disfrazada’ ", Página /12, 18 de marzo de 1988, p. 2.

  18. "Consejo de Seguridad. Masivo apoyo a la Argentina", Página /12, 18 de marzo de 1988, p. 3, y "Juego de guerra británico pese al repudio en la ONU", Página /12, 19 de marzo de 1988, p. 4.

  19. "La ONU aprobó el comienzo de negociaciones por Malvinas", Página /12, 18 de noviembre de 1988, p. 2.

  20. "Comisión de Derechos Humanos. La historia de un voto", por Oscar Raúl Cardoso, Clarín, 13 de marzo de 1987, p. 11, y "Otro episodio en Ginebra", Clarín, 15 de marzo de 1987, p. 16.

  21. Texto de la Convención de la ONU de Viena contra Tráfico Ilícito en Narcóticos y Sustancias Sicotrópicas, en Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina, Dirección Tratados.

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