La participación argentina en los organismos multilaterales
El Grupo de los Seis
De acuerdo con la intención del gobierno radical de promover una
acción concertada en materia de desarme -que el propio canciller Caputo anunciara ante la
Comisión de Desarme de la ONU en febrero de 1984-, el 22 de mayo de ese año, el
presidente Alfonsín; la primera ministra de la India, Indira Gandhi; el presidente de
México, Miguel de la Madrid; el presidente de Tanzania, Julius Nyerere; el primer
ministro sueco, Olaf Palme; y el primer ministro de Grecia, Andreas Papandreu, firmaron
una declaración conjunta en la cual alertaban sobre los riesgos implícitos de la carrera
armamentista. A partir de entonces, el llamado Grupo de los Seis demandó a los Estados
Unidos, la URSS, Gran Bretaña, Francia y China la suspensión de los ensayos, la
producción y el emplazamiento de armas nucleares y de sus sistemas de lanzamiento,
seguidos por una reducción sustancial de los arsenales nucleares. Asimismo, este Grupo
propuso un programa permanente de reducción de armas que condujera al desarme general y
completo, y garantizara a la vez la transferencia de los recursos de la carrera
armamentista al desarrollo económico y social (1).
En enero de 1985, el presidente Alfonsín viajó a Nueva Delhi para
participar de la Cumbre del Grupo de los Seis que se realizó en dicha capital, con el
objetivo de impulsar acuerdos internacionales que permitieran frenar tanto la llamada
proliferación nuclear vertical -la que tiene como protagonistas a las potencias
nucleares- como la horizontal. La delegación argentina subrayó la necesidad de que el
proceso de desarme se realizara de manera no discriminatoria, garantizando un equilibrio
de obligaciones entre los estados poseedores de armas nucleares y aquellos que no las
poseyeran, de manera que ningún estado obtuviera ventajas sobre otros en las diferentes
etapas de dicho proceso. El resultado más trascendente de esta sesión fue la llamada
Declaración de los Seis sobre Desarme, que hacía un llamado a las potencias nucleares.
En la entrevista de prensa ofrecida por los jefes de estado del Grupo
de los Seis al término de la cumbre, el presidente Alfonsín explicitó los objetivos de
la posición argentina en materia de desarme: a) retornar a la distensión entre las
superpotencias (situación percibida por el gobierno radical como condición necesaria
para la autonomía de la región); b) sustraer a América Latina del conflicto entre las
dos superpotencias por el predominio mundial; c) evitar la presencia de armas nucleares en
la región; d) impedir que la OTAN estuviera preparada para intervenir en los países que
se hallaban fuera de Europa (en referencia a la cuestión de Malvinas); y e) concertar
posiciones con otros gobiernos, particularmente de América Latina, con el objetivo de
democratizar el sistema internacional (2).
Entre el 6 y 7 de agosto de 1986 tuvo lugar otra Reunión del Grupo de
los Seis en Ixtapa, México. La Declaración de México, suscripta el día 7 por los
presidentes Alfonsín, de la Argentina; y de la Madrid, de México; y los primeros
ministros Andreas Papandreu, de Grecia; Ingvar Carlsson, de Suecia; Rajiv Gandhi, de la
India, y Julius Nyerere, de Tanzania, señalaba que la protección del planeta incumbía a
todos los pueblos que vivían en él, y no se podía aceptar que unos pocos países
decidieran la suerte del mundo entero. El documento pedía la inmediata suspensión de las
pruebas nucleares y del armamentismo. El Grupo de los Seis envió sendos mensajes a Reagan
y Gorbachov, reiterando su preocupación por el armamentismo y proponiendo un sistema de
control de ensayos nucleares (3).
El 22 de mayo de 1987, el Grupo de los Seis emitió una declaración
conjunta, exhortando a Estados Unidos y la Unión Soviética en Naciones Unidas a
"romper ese círculo vicioso (del temor y la desconfianza) y sentar las bases para un
mundo más seguro". El Grupo también instaba a ambas superpotencias a la
eliminación de las armas nucleares de alcance intermedio emplazadas en Europa, paso que
"tendrá una trascendencia considerable y significará el cruce psicológico de una
meta importante, ya que por primera vez llevará al retiro y destrucción del sistema de
armas nucleares totalmente operacionales (4)".
Otra Reunión del Grupo de los Seis tuvo lugar en Estocolmo, los 21 y
22 de enero de 1988. Los concurrentes fueron los mismos de la reunión anterior con la
excepción del presidente Alfonsín, que no pudo asistir debido al estallido de la crisis
militar de Monte Caseros, yendo en su lugar el canciller Caputo. Este llamó la atención
respecto del problema del endeudamiento, al señalar que "compromete nuestra propia
supervivencia como comunidades libres y nuestros esfuerzos por reencontrarnos
definitivamente con la democracia". Asimismo, expresó el rechazo del gobierno
argentino a la carrera armamentista, a la que calificó de "irracional",
destacando la necesidad de liberar los recursos destinados a dicha carrera para
canalizarlos a proyectos de desarrollo. Finalmente, la Declaración de Estocolmo exhortó
a Estados Unidos y la Unión Soviética a que firmaran "en el primer semestre de 1988
un tratado de reducción del 50% de los arsenales nucleares estratégicos". También
los instó a erradicar las armas nucleares de corto alcance (hasta 500 kilómetros)
llamadas tácticas o de campo de batalla, y a aceptar que la prohibición de las pruebas
nucleares fuera verificada por una tercera parte. Asimismo, pidió a ambas superpotencias
que respetaran estrictamente el tratado de Misiles Antibalísticos y que no transfirieran
al espacio su carrera armamentista nuclear (5).
NOTAS
Aclaración: Las obras citadas (op. cit.) que no se mencionan explícitamente en este listado de citas, se encuentran en las páginas inmediatamente anteriores. Para ello, haga un click en el botón "Anterior". También puede utilizar la opción "Búsqueda" , ingresando el nombre del autor de las obras respecto de las cuales se requiere información.
© 2000. Todos los derechos reservados.
Este sitio está resguardado por las leyes internacionales de
copyright y propiedad intelectual. El presente material podrá ser utilizado con fines
estrictamente académicos citando en forma explícita la obra y sus autores. Cualquier
otro uso deberá contar con la autorización por escrito de los autores.