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Capítulo 2

PRIMERA PARTE

LA ACTUACION DE LA ARGENTINA EN FOROS MULTILATERALES DE ALCANCE MUNDIAL Y SU IMPACTO EN LAS RELACIONES CON ESTADOS UNIDOS

 

La actuación argentina en la Organización de las Naciones Unidas

En lo que respecta al ámbito de las Naciones Unidas, cabe destacar el alto grado de compromiso adoptado por la diplomacia argentina tanto en el ámbito de la Asamblea General como en el del Consejo de Seguridad. El mismo resultó congruente con la alta prioridad que tanto el presidente Menem como su canciller Di Tella otorgaron a la organización mundial, en el contexto global de la posguerra fría. De acuerdo con ambos funcionarios, el "nuevo orden" internacional surgido del colapso de la Unión Soviética en 1991 posibilitaba a dicho foro un margen de maniobra mayor que el que había tenido en los años de la Guerra Fría, período en el cual las gestiones de la organización mundial se vieron altamente condicionadas por el manejo discrecional del poder de veto por parte de las dos superpotencias. Partiendo de esta convicción, el primer mandatario, ya en su primer discurso pronunciado ante las Naciones Unidas el 25 de septiembre de 1989, definía a este foro como "el ámbito justo para la formación de la conciencia que exigen las cambiantes circunstancias actuales", en un contexto donde los "grandes problemas mundiales" exigían "una cooperación y una respuesta solidaria". Asimismo, el entonces titular del Palacio San Martín destacaba en el 47 ° período de la Asamblea General de las Naciones Unidas el "papel fundamental" del Consejo de Seguridad y el "funcionamiento más efectivo que nunca" del sistema de seguridad colectiva previsto en la Conferencia de San Francisco en 1945. (1)

Este alto grado de compromiso argentino con Naciones Unidas durante la década de 1990 pudo comprobarse en el cambio experimentado en el perfil de votaciones argentinas en el ámbito de la Asamblea General, que evidenció un incremento del porcentaje de coincidencias con Estados Unidos entre 1991 y 1995; en la propuesta argentina de reforma del Consejo de Seguridad, que procuró asegurar un asiento permanente para la región, cuyo representante debía ser elegido en forma rotativa; en el enfático respaldo a todas las resoluciones del Consejo de Seguridad durante los años en que el país fue miembro del órgano –posición que no necesariamente coincidió en todos los casos con las sustentadas por Estados Unidos y los otros cuatro miembros permanentes (Rusia, China, Gran Bretaña y Francia)-; y, finalmente, en la activa participación de la Argentina en las distintas modalidades de intervención de las Naciones Unidas -las Operaciones de Mantenimiento de Paz de las Naciones Unidas (OPM), integradas por los llamados "cascos azules"; las operaciones humanitarias en diversas zonas del globo, integradas por los denominados "cascos blancos" y los esfuerzos de mediación o de control de procesos electorales por parte de las Naciones Unidas-. Todos estos ejemplos fueron indicadores del esfuerzo del gobierno argentino por reafirmar su identidad y su comportamiento de país "occidental" y por obtener una imagen de mayor credibilidad internacional no sólo ante los Estados Unidos sino también ante el conjunto de los países desarrollados de Occidente.

Para mejor comprensión del lector, este primer apartado comprende las siguientes cuatro secciones, cada una de ellas correspondientes a la participación argentina en diferentes ámbitos e instancias vinculados con esta organización mundial:

  1. la Asamblea General de las Naciones Unidas;
  2. el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas;
  3. la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas; y
  4. otras instancias ligadas a –y bajo el paraguas- de Naciones Unidas, tales como las diferentes conferencias y cumbres sobre temas específicos de agenda auspiciados por la Organización y las diversas modalidades de intervención de la ONU.

a) La actuación argentina ante la Asamblea General de la ONU

  1. 1) El cambio en el perfil de votaciones argentinas en la Asamblea General: hacia un acercamiento "no automático" con las posiciones norteamericanas

Por cierto, el examen estadístico comparado de las votaciones argentinas y norteamericanas en la Asamblea General de las Naciones Unidas durante el período 1991-1999 no avala el supuesto ampliamente difundido respecto del carácter automático del alineamiento con Estados Unidos adoptado durante la primer y segunda presidencias de Carlos Menem. Más bien revela la existencia de tres períodos diferenciados, con sus respectivos ajustes en el perfil de votaciones. El primero de ellos, que comprendió los años 1989 y 1990, reveló la continuidad con el perfil de votación tercermundista propio de su antecesor Raúl Alfonsín. (2) Esta tendencia resultó acorde con lo que autores como Andrés Cisneros y Jorge Raventos denominan el perfil de "desalineamiento automático" (3)   que, especialmente en el año 1990, hizo del voto argentino el cuarto más antinorteamericano de toda la comunidad internacional, sólo superado por Cuba, Yemen y Sudán. (4) Así, de acuerdo con el informe estadístico del Departamento de Estado al Congreso, el voto argentino en la Asamblea General pasó de un porcentaje de coincidencias con Estados Unidos del 13,3 % en 1989 a uno del 12,5 % en 1990. (5) En términos de Joe Hagan, dicho porcentaje revelaba un perfil "fuertemente antinorteamericano", en tanto era inferior al 18 % que el autor coloca como umbral de referencia. (6) En esos dos años, el porcentaje de coincidencias de los votos argentinos con los norteamericanos (13,3 % y 12,5 %) fue levemente inferior al de países latinoamericanos como Brasil (11,8 % y 14,9 %), Colombia (13 % y 14,8 %) y México (12 % y 15,2 %). (7)

Por su parte, el segundo período, el que se extendió entre 1991 y 1995, experimentó un notable crecimiento del porcentaje de coincidencias de las votaciones argentinas con las norteamericanas, que pasaron del 41 % en 1991, al 44,4 % en 1992, el 53,8 % en 1993, el 67,9 % en 1994 y el 68,8 % en 1995. (8) En términos de Hagan, la Argentina pasó de un perfil "fuertemente antinorteamericano" en los años 1989 y 1990, a uno que osciló entre un sesgo "moderadamente pro norteamericano" en los años 1991 y 1992 y uno "fuertemente pro norteamericano" entre 1993 y 1995. (9) En este segundo período, el perfil de las votaciones argentinas se alejó marcadamente de países latinoamericanos como Brasil (22,7 % en 1991 y 1992, 28 % en 1993, 39,1 % en 1994 y 41,1 % en 1995), Colombia (22,7 % en 1991 y 1992, 25 % en 1993, 35,3 % en 1994 y 38,7 % en 1995) y México (20,6 % en 1991, 20,3 % en 1992, 28,3 % en 1993, 33,3 % en 1994 y 41,6 % en 1995) y se acercó al perfil de voto de países como España (52 % en 1991, 51 % en 1992, 59,5 % en 1993, 68,3 % en 1994 y 70,1 % en 1995) e Italia (66 % en 1991, 63,8 % en 1992, 73,7 % en 1993, 79,2 % en 1994 y 74,2 % en 1995, especialmente entre los años 1993 y 1995. (10)

Por último, el período que se extendió entre 1996 y 1999, coincidente con la segunda administración de Carlos Menem, fue testigo de una disminución en el porcentaje de coincidencias de las votaciones argentinas respecto de las norteamericanas. El mismo cayó de un 60,7 % en 1996 a un 56,1 % en 1997, un 50 % en 1998 y un 44,4 % en 1999. (11) En términos del citado Hagan, la Argentina pasó de un perfil "fuertemente pro norteamericano" en 1996 y 1997, para pasar a uno "moderadamente pro norteamericano" en los dos últimos años de la gestión menemista. (12) En este último período, la amplia brecha entre la votación de la Argentina y las de países latinoamericanos propia de los años 1991 a 1995 se redujo: para 1999 Argentina alcanzó un porcentaje de coincidencias del 44,4 %, cercano a los de Brasil (38,9 %), y Chile (40,3 %), más alejado de los de Colombia (34,7 %) y México (30 %) y mucho más alejado de países como Italia (67,7 %) y España (67,7%). (13)

Las citadas cifras revelan que, si bien Argentina aumentó sus coincidencias de voto con Estados Unidos, su perfil no fue el propio de un alineamiento automático. En todo caso, se puede definir como el propio de un perfil occidentalista, alineado pero no automático. Mantuvo un porcentaje de mayores divergencias que aliados de Estados Unidos como Gran Bretaña e Israel (cuyos respectivos índices oscilaron entre un piso del 73,5 % en 1992 y un techo del 85,1 % en 1995 en el caso británico y entre el 87,5 % en 1989 y el 97 % en 1995 en el israelí). Por cierto, un comportamiento comparable al de países como Brasil (especialmente entre los años 1989 y 1990 y los años 1998 y 1999), y España e Italia (especialmente entre los años 1993 y 1995). (14) Al respecto, vale acotar que entre 1997 y 1999 la Argentina ni siquiera figuró entre los diez países con mayores porcentajes de coincidencia de votos con Estados Unidos (curiosamente alcanzó porcentajes inferiores a los de Francia, país tradicionalmente percibido como antinorteamericano, que en los años mencionados alcanzó entre el 73 y el 78,3 % de coincidencias con Washington). (15)

  1. 2.) El proceso decisorio que llevó al cambio en el perfil de votaciones argentinas en la Asamblea General a partir de 1991

Por cierto, el cambio en el perfil de votaciones argentinas en la Asamblea General a partir de 1991 fue el ejemplo más elocuente del mencionado esfuerzo del gobierno de Menem por construir una alianza "confiable" con Estados Unidos y los países desarrollados de Occidente. El reemplazo de la tradicional posición tercermundista y antinorteamericana observada por la Argentina en la Asamblea General hacia una de mayor acercamiento con las votaciones norteamericanas fue una política impulsada por el canciller Guido Di Tella y su entorno ideológicamente más cercano, entre cuyos componentes se destacaron las figuras del entonces secretario general de la Cancillería Andrés Cisneros, del asesor del canciller, Carlos Escudé, y del embajador argentino en Londres, Rogelio Pfirter. No obstante, la implementación de la política del canciller encontró fuertes resistencias en la burocracia de la Cancillería, en particular en las figuras del embajador argentino en la ONU, Jorge Vázquez (16), el vicecanciller Juan Carlos Olima (17), el subsecretario de Relaciones Económicas Internacionales embajador Alfredo Chiaradía y el subsecretario de Organismos y Asuntos Especiales, embajador Jorge Taiana. Precisamente, dichas figuras habían sido las responsables de impulsar en 1990 un perfil de voto de tinte marcadamente antinorteamericano, enfrentado al sesgo pronorteamericano que había intentado impulsar el antecesor de Di Tella, Domingo Cavallo. (18)

Por cierto, la política de cambio impulsada por Di Tella y su entorno contradecía los postulados tradicionales de la conducta diplomática argentina, sustentados en una matriz cultural de antagonismo con los Estados Unidos, perfil justificado como un factor maximizador de "autonomía" y de "soberanía nacional". Según esta matriz cultural, fuertemente instalada en la cultura política argentina y con predicamento en amplios sectores del peronismo y de los partidos de oposición, los intentos de acercamiento a los Estados Unidos como los ensayados por el entonces canciller y sus asesores eran percibidos como "concesiones" a los intereses de Washington. Por cierto, la burocracia de la Cancillería estaba mucho más identificada con esta matriz cultural tradicional que con el perfil occidentalista impulsado por los cancilleres Cavallo y Di Tella.

Esta divergencia ideológica entre el perfil tercermundista de los cuadros burocráticos del Palacio San Martín y el occidentalismo de los dos Ministros de Relaciones Exteriores del gobierno de Menem tuvo importantes consecuencias en la implementación de la política de cambio de los votos argentinos en la ONU. Por cierto, el fracaso del canciller Cavallo en plasmar dicho cambio en los votos correspondientes a 1989 y 1990 y las dificultades que debió enfrentar su sucesor para concretarlo a partir de las votaciones de 1991 estuvo íntimamente ligado a la persistencia de una modalidad burocrática cuyas características son analizadas por el ex asesor de Di Tella, Carlos Escudé, en los siguientes términos:

"(…) Todos los años se redactan instrucciones sobre el voto en la ONU. Es un texto muy voluminoso que se aplica a la mayor parte de los votos y que va a Nueva York con la aprobación del canciller. Pero el proyecto de instrucciones es redactado por la misión permanente en Nueva York. Se envía a Buenos Aires, y aquí el Director de Organismos Internacionales le da un vistazo, corrige algunas pocas cosas de importancia política especial, y lo envía al canciller, que lo firma sin estudiarlo.

Es decir que los funcionarios terminan redactando sus propias instrucciones. En la Argentina, los cancilleres le han brindado poca importancia a lo multilateral, con excepción de (Dante) Caputo (…). En cambio, los embajadores y consejeros le dan mucha importancia. (…)".(19)

La existencia de este cortocircuito entre el perfil ideológico del titular del Palacio San Martín y el de la mayor parte de los cuadros burocráticos y de la autonomía relativa de estos últimos respecto del perfil de voto argentino en las Naciones Unidas fueron elementos que quedaron evidenciados en el tenso encuentro entre el canciller Guido Di Tella y el embajador Jorge Vázquez el 16 de agosto de 1991. De acuerdo con los comentarios escritos por Escudé, en dicha ocasión

"(…) el canciller Guido Di Tella dijo que, si Jorge Vázquez quería conservar su puesto, debía obtener el 60% de coincidencia de votos en la próxima Asamblea General. Dijo "esto es muy importante", estaba disgustado y divertido a la vez (todo lo absurdo le causa risa)." (20)

Como señala Escudé, el principal problema para convalidar este cambio en el perfil de voto era la falta de funcionarios leales a la política impulsada por el gobierno:

"(…) El borrador de instrucciones de este año (1991) fue preparado, como siempre, por la Misión Permanente en Nueva York, aunque ya mediaba la directiva de Di Tella de cambiar el perfil del voto. No obstante, Vázquez no iba a acometer esa tarea con entusiasmo. De Vázquez pasó a Taiana, que tampoco era un entusiasta del cambio, y cuyo último jefe era Olima, que tampoco estaba a favor. En un sandwich entre Taiana (subordinado) y Olima (su superior) quedaba Fernando Petrella, Director General de Política Exterior. Petrella simpatizaba con la línea del gobierno y sabía lo que quería el canciller. Pero a Petrella le enviaron el borrador de instrucciones apenas 48 horas antes del viaje de la delegación, y lo aprobó. Olima, por supuesto, también lo aprobó (además, las diversas áreas involucradas habían colaborado: desarme, Malvinas, Medio Oriente, etcétera).

Es decir que casi toda la "casa" estaba en contra del cambio, y Petrella no pudo y no quiso hacer nada por acercar el perfil del voto a la voluntad del Canciller.

Así llegaron las instrucciones a Nueva York para la reunión con el canciller del sábado 21, cuando Di Tella rechazó ese proyecto de instrucciones (…)."(21)

Asimismo, Escudé precisa los detalles de lo discutido en esa reunión en Nueva York, que tuvo lugar el sábado 21 de septiembre de 1991:

"(…) El tema de las instrucciones de voto para la Asamblea General fue tratado en una reunión en Nueva York con el canciller, el vicecanciller (Juan Carlos) Olima, el embajador (argentino en la ONU) Jorge Vázquez, Chiaradía, Pfirter, Taiana, (el entonces Director de Organismos Internacionales embajador Hernán) Mazzini Ezcurra, yo (el asesor del canciller Carlos Escudé) y los demás miembros de la delegación y de la misión permanente. Di Tella preguntó a qué porcentaje llegábamos con las nuevas instrucciones de voto y le dijeron que al 17,5 % (esto después de sus instrucciones de que eleváramos ese porcentaje significativamente). Di Tella estuvo adecuadamente indignado. Chiaradía defendió el proyecto de instrucciones. Di Tella preguntó por qué no podíamos votar como España. Chiaradía dijo que España había sido una potencia colonial, en cambio nosotros habíamos sido una colonia. Yo le dije que EE.UU. también había sido una colonia, lo que provocó la risa de Di Tella y la defensa de Chiaradía en el sentido de que Estados Unidos ahora era un imperio (olvidaba que Australia o Nueva Zelandia eran ex colonias, que no eran imperios y que no obstante votaban diferente).

Di Tella dio instrucciones terminantes de que se volviera a trabajar sobre las instrucciones de voto para elevar el porcentaje: él no firmaría instrucciones así como estaban. Esa misma tarde nos reunimos para comenzar el trabajo, que continuó el domingo por la tarde y durante la mayor parte de la semana, con Pfirter y yo contra Chiaradía y los de la misión (….)."(22)

De acuerdo con la óptica de Escudé,

"(…) El problema fundamental con el voto argentino era que el país había quedado enganchado con

  1. NOAL;
  2. Malvinas/descolonización;
  3. América Latina; y
  4. Desarme/ anti TNP anti Tlatelolco

y de este modo llegaba a una posición mucho más radicalizada que, por ejemplo, Brasil, que no estaba comprometido ni en (1) ni en (2) ni en (4).

Por otra parte, la cuestión Malvinas llevaba a la compra de votos a cambio de votos radicalizados nuestros en otros asuntos, que nos ponían en contradicción con EE.UU. y el bloque occidental.

El costo inevitable de una táctica de reivindicación de Malvinas en foros multilaterales era el empeoramiento de la relación con Occidente. El costo inevitable de mejorar la relación con Occidente por vía de una mayor coincidencia de votos en la Asamblea General era (la pérdida del) apoyo de los numerosos países del Tercer Mundo en este y otros foros. La táctica de negociación bilateral por Malvinas se revelaba como opuesta a la de negociación multilateral (vía foros), en tanto esta última empeoraba la relación bilateral con USA y el Reino Unido, a la vez que la mejora de estas relaciones bilaterales por vía de mayor coincidencia de votos en otros asuntos significaba la pérdida de votos del Tercer Mundo respecto de Malvinas. (…)."(23)

Respecto de la resistencia de los sectores contrarios a seguir las instrucciones del canciller vinculadas al cambio en el perfil de voto argentino, Escudé destaca que

"(…) La negociación interna fue dura, voto por voto. Se demostró:

  1. que no era fácil elevar el porcentaje (de votos de coincidencia con los Estados Unidos) muy lejos; y
  2. que Chiaradía y cía. Estaban ideológicamente interesados en que el voto cambie lo menos posible. En esto tallaban también sus relaciones personales con diplomáticos del Tercer Mundo en Nueva York, entre los cuales se iban a sentir incómodos, lo que ya ocurría con la cuestión del retiro argentino de NOAL (…)

(…) La resistencia al cambio se siguió manifestando en cables enviados por Chiaradía a Buenos Aires después de nuestro regreso.

Llegamos a porcentajes previsibles del 20% (mínimo) y el 30-35 % (máximo) (diferencia en resoluciones a estudiar). Luego del problema que enfrentamos Pfirter y yo fue obtener el poder para saltear a las áreas competentes y decidir por nuestra cuenta en qué resoluciones, de las dudosas, se cambiaría el voto argentino, previo poner en autos al canciller de los costos del cambio de voto en descolonización (Malvinas) y en Medio Oriente (enojo árabe). Durante la semana siguiente, en Buenos Aires, comenzamos en nuestra propuesta de un 35 % teórico, esperando el regreso del canciller y de Cisneros. (…) nuestro problema con Pfirter era evitar que las resoluciones "dudosas" que iban a ser sometidas a estudio posterior según el resultado de la negociación, pasaran realmente a las áreas nuevamente, porque sabíamos que de allí saldría una oposición masiva al cambio. (…)". (24) 

Asimismo, el ex asesor de Di Tella destacaba en sus comentarios escritos el modus operandi de los sectores resistentes a las instrucciones del canciller:

"Este problema tenía proyecciones muy superiores. En la reunión del 21, por ejemplo, la Misión Permanente presentó un documento del Grupo de Río suscripto por la Argentina que estaba totalmente en contra de la línea del Canciller en su tratamiento de la ONU y el Consejo de Seguridad. Fue un disgusto que el canciller no pudo remediar. Todo había sido sancionado ya por la línea Olima - Taiana- Vázquez, con una firma rutinaria del canciller. (…)

(…) Sobre los trucos de las misiones ante foros multilaterales para votar como quieren:

  1. Carasales, Pfirter y (el Jefe de Cancillería de la Embajada argentina en Washington, ministro Ricardo Ernesto) Lagorio confirmaron el uso de cables tardíos y borradores de instrucciones que casi no son modificados.
  2. En cambio, Chiaradía y cía se rasgaban las vestiduras ante la posibilidad, cuando yo dije (en forma poco diplomática) que eso es lo que ocurría (…)".(25)

De conformidad con el deseo expresado por el canciller en la reunión del 21 de septiembre en Nueva York, Escudé y Pfirter trabajaron en la confección de un memo con las propuestas de cambios de voto. En forma paralela, durante los días 9 y 10 de octubre tuvieron lugar una serie de encuentros y contactos entre Cisneros y Pfirter y entre este último y Escudé. Los mismos tuvieron por resultado el explícito aval del canciller Di Tella a la transformación de este memo en instrucciones para la Cancillería. Escudé relata de su propio puño y letra este proceso en los siguientes términos:

" (…) El miércoles (9 de octubre) Cisneros le sugirió a Pfirter que se lo pasáramos a Olima. Pfirter dijo que eso sería suicida; que lo destruirían; que la intención del canciller se vería frustrada y que nosotros quedaríamos como unos tontos. Cisneros le planteó la cuestión a Di Tella y este dijo que firmaría cualquier proyecto de instrucciones preparado por el grupo de trabajo. Pfirter me llamó por teléfono, no me encontró y me dejó un mensaje de que lo llamara a su casa. Lo llamé cuando llegué, a las 11 de la noche del miércoles. Me contó las novedades y me dijo que había que transformar a este memo en instrucciones para la Delegación. Yo lo tenía en el disco duro, así que estuve trabajando hasta las 4 de la mañana. Además, modifiqué el memo para aconsejar la no consulta con las áreas (ni con Olima) (…)"(26)

Por cierto, en el apartado I del texto del memo, transformado por Escudé en instrucciones con el aval de Di Tella, quedaban claramente explícitos los dos propósitos que animaban a estas propuestas de cambio:

" (…) a. Eliminar el marcado tinte anti-occidental de numerosos votos emitidos en el pasado, y

  1. Reflejar, a través de una visible y amplia modificación de votos tradicionales, la profunda transformación de la política exterior del país.

En general se ha buscado acercar nuestra posición a la de países como Australia, Canadá y Nueva Zelandia, cuyo voto (como el de los propios miembros europeos de la OTAN) refleja con realismo las propias limitaciones en materia global y es a veces distinto (y en algunos casos opuesto) al de Washington. En cualquier caso, sumados todos los cambios, el efecto práctico de la evolución propuesta es reemplazar el tradicional enfoque confrontacionista por uno de visible y estrecha cooperación con los EE.UU. (…)".(27) 

Asimismo, ese mismo apartado del texto destacaba tanto el carácter moderado de los cambios propuestos como la resistencia de la burocracia de la Cancillería a los mismos:

"(…) La moderación de la presente propuesta queda clara cuando se observa la siguiente tabla:

NUMERO TOTAL DE PROPUESTAS DE CAMBIO DE VOTO     40

NUMERO TOTAL DE RESOLUCIONES CON INSTRUCCIONES PENDIENTES 6

VOTOS OPUESTOS A EE.UU.: 1990: 63                          PROPUESTA 1991: 27

VOTOS COINCIDENTES CON EE.UU.: 1990: 9              PROPUESTA 1991: 15

ABSTENCIONES: 1990: 11                                                  PROPUESTA 1991: 41

 

Obsérvese que, aún con esta propuesta "radicalizada", la Argentina estará votando contra los EE.UU. casi el doble de las veces que votará a favor de ese país, y nuestro porcentaje de coincidencia con el voto norteamericano quedará muy por debajo del que corresponde al bloque occidental. Por ello, ACONSEJAMOS LA APROBACION DE ESTA PROPUESTA SIN SOMETERLA NUEVAMENTE A LA CONSIDERACION DE LAS AREAS. (…)".(28)

Por su parte, el apartado II del memo contiene una serie de observaciones acerca de los costos externos e internos de los cambios propuestos en materia nuclear y desarme, descolonización, apartheid sudafricano, Medio Oriente y derechos humanos (costos tales como la pérdida del apoyo tradicional de miembros del Comité de los 24 como Cuba, India, Irán y Tanzania a la posición argentina en el diferendo de soberanía sobre las islas Malvinas; la molestia de algunos países africanos o árabes a los cambios respecto de resoluciones referentes al apartheid o a la cuestión de Medio Oriente; la complicación del apoyo de países del Tercer Mundo a la candidatura argentina al Consejo de Seguridad de la ONU para 1992; y la resistencia de la burocracia de la Cancillería a estos cambios). No obstante, el texto advierte que el precio de mantener esos respaldos en Naciones Unidas era el de

"(…) PROLONGAR ALIANZAS POLITICAS QUE EN EL PASADO ALIANZAS POLITICAS QUE EN EL PASADO AISLARON A LA ARGENTINA DEL MUNDO DESARROLLADO Y LA ASOCIARON A REGIMENES INACEPTABLES. (…)".(29)

Finalmente, el apartado III del memo precisa los cambios de voto por área temática, distinguiendo los cambios de voto indispensables para concretar un nuevo perfil de voto argentino en la ONU de los cambios recomendables para avanzar un poco más en la transformación del perfil argentino, pero que podían afectar las relaciones con países amigos como México o la India, según el caso. Asimismo, diferenciaba entre aquellos cambios de voto que implicaban una aproximación al voto de Estados Unidos de aquellos que constituían casos de coincidencia con el perfil de voto norteamericano.

De acuerdo con esta doble clasificación, las propuestas de cambio de voto en la Primer Comisión de la ONU, referentes a política nuclear y desarme, totalizaban 12 con status de "indispensables" - 7 de aproximación al voto norteamericano y 5 de coincidencia con este último- más otras 5 propuestas adicionales, ubicadas en la categoría de "recomendables", en las que se proponía la aproximación al voto de Estados Unidos y ningún caso de coincidencia (30).

Por su parte, en relación con las cuestiones de Medio Oriente, el memo contenía 5 propuestas de cambios indispensables, más 3 propuestas adicionales. En ambas categorías de propuestas, Escudé sugería a Di Tella la aproximación –y no la coincidencia con- el voto norteamericano, pasando de la abstención al voto a favor. (31)

A su vez, en los casos de descolonización y del apartheid sudafricano, el memo-instrucción contenía 3 propuestas de cambio de carácter indispensable para los primeros (32) y 4 para los segundos. (33) En ambos casos, fueron propuestas de aproximación al voto norteamericano (es decir, de cambio del voto positivo a la abstención).

Finalmente, en lo que respecta a las cuestiones sociales y humanitarias (casos de violaciones a los derechos humanos) y legales, el memo transformado en instrucciones proponía, para el primer caso, 6 cambios definitivos o indispensables -4 de aproximación y 2 de coincidencia con los votos norteamericanos- (34). En cuanto a los cambios introducidos en el área de asuntos legales, la propuesta incluía cambios definitivos en 2 de las resoluciones ligadas a esta cuestión. (35)

El memo transformado en instrucciones por Escudé cuyo contenido fue comentado en los párrafos anteriores fue firmado por el canciller Di Tella el 14 de octubre. No obstante la importancia de este paso para el ministro y aquellos funcionarios que adherían a su política de cambio del perfil de voto argentino en la ONU, la resistencia de los funcionarios burocráticos a dicho cambio se hizo sentir con toda intensidad en los días subsiguientes. Escudé señala en sus comentarios escritos varios ejemplos de esta tendencia:

"El canciller firmó las instrucciones el lunes 14 a la tarde. No obstante, Pfirter esperó el martes a que Cisneros firmara una orden enviando las instrucciones a Olima. Hacia las 3 de la tarde las instrucciones se enviaron en memo al piso 13. Pfirter las llevó personalmente a Petrella, quien se comprometió a defenderlas. Más tarde, Olima lo llamó a Pfirter para quejarse de la falta de consulta. Pfirter sigiió haciéndose el tonto, sin reconocer autoría. Olima le pidió que le hiciera una lista de 5 resoluciones "catástrofe" para ir a presentárselas al canciller. Pfirter se negó: dijo que no había resoluciones catástrofe, que era un trabajo coherente y que se ajustaba al pensamiento del Canciller.

Olima dijo que bien, se iba a tragar el sapo como tantas otras veces. También llamó (la Emb. Zelmira) Regazzoli para quejarse, indignado, de que hubieran invadido su jurisdicción. La Directora de DD.HH. dijo que se quejaría al Presidente; que debieron haber consultado al Consejo Superior Justicialista. Pfirter trató de tranquilizarlo diciéndole que no era para tanto; que las instrucciones eran coherentes con la política exterior del Gobierno. Regazzoli dijo también que había subido a mi oficina para hablar conmigo pero que no me había encontrado. A la noche se produjo mi reunión con el Canciller. Le conté sobre estas conversaciones para que supiera a qué atenerse. En el medio de la reunión de asesores irrumpió Olima, que se lo llevó al Canciller a un aparte (serían las 7: 30 PM) al despacho de Di Tella (estábamos en la sala de reuniones).

Al día siguiente (miércoles 16) Pfirter me contó que aún no se habían cablegrafiado las instrucciones. Le había preguntado a Taiana. Este se había quejado de que eran excesivas; que no era necesario tanto cambio; hizo objeciones aquí y allá y dijo que con Olima iban a hacer una contrapropuesta. Pfirter le dijo que ya estaban firmadas las instrucciones y que Olima le dijo que se la "iba a comer" (…) Quedó flotando en el aire la idea de que Pfirter había actuado contra Olima. Pfirter le dijo que si en algún momento había habido poca transparencia, se debía al conflicto entre Olima y el Canciller, que no era culpa de Pfirter y que por su posición debía ser leal al canciller. (…)". (36)

Escudé concluye este tramo de sus comentarios escritos destacando el problema de la ideología de la burocracia de la Cancillería y de su oposición al cambio de votos:

"(…) (El) rol de la ideología no se limita a personajes como Vázquez y Taiana. Chiaradía lideró con vigor la oposición al cambio en la reunión de Nueva York, y toda la misión lo apoyaba. Es comprensible también: si tranza, se prostituye (y si no tranza, se insubordina).

Problema de la evolución de la burocracia. Como el tercermundismo de la izquierda convergió con la postura de los militares en lo territorial y en asuntos nucleares, para darle a Cancillería un "tercermundismo" de base pluriideológica.

Desde el piso 13 (o desde la jurisdicción de Olima) las instrucciones se enviaron a Nueva York por fax. Inmediatamente después llegó un cable de Vázquez al Canciller, diciendo que no se responsabilizaba por el secreto de los mismos ya que el fax se puede intervenir. (Quebrada) así la cadena de seguridad, comenzaron a aparecer las filtraciones en (el diario) Clarín. (…)". (37)

Como subproducto de esta filtración en la prensa, el canciller Di Tella debió rendir un informe ante la Cámara de Diputados sobre el cambio de los votos argentinos en Naciones Unidas y el retiro argentino de No Alineados, dos de las decisiones más contundentes del año 1991. Las ideas fuerza de ese informe fueron elaboradas por su asesor, Carlos Escudé. Ante una hipotética pregunta respecto de la falta de consulta a la burocracia en esta cuestión, Escudé sugiere a Di Tella que responda lo siguiente ante los representantes de la Cámara Baja:

"(…) Mire, en primer lugar no es cierto que no consultamos.

Acudimos a funcionarios de carrera con una vasta experiencia en las Naciones Unidas y otros foros multilaterales, y todo lo que se hizo fue en consonancia con sus consejos y nutrido por esa experiencia. Se consultó a Misión Permanente.

Lo que sí es cierto es que no consultamos a los responsables de que, el año pasado, nuestro voto en la Asamblea General haya sido más radicalizado que el de Libia e Irak.

Creo que la inmensa mayoría de ustedes tampoco lo hubiera hecho, y que hacerlo sería contrario al más elemental sentido común." (38)

a. 3.) Las cuestiones que fueron objeto de coincidencias y divergencias entre las delegaciones argentina y norteamericana en el marco de la Asamblea General de la ONU

En este ámbito, los representantes argentinos y norteamericanos evidenciaron un perfil de votación que, no obstante su mayor grado de coincidencia a partir de 1991, lejos estuvo de demostrar una total coincidencia con las posiciones norteamericanas. Salvo el caso de la situación de los derechos humanos en Cuba (tema en el que el voto argentino acompañó en forma consistente al norteamericano en todas las resoluciones sometidas a votación de la Asamblea General entre 1992 y 1997), en ninguna de las otras cuestiones la delegación argentina votó en forma "automática" siguiendo las posiciones adoptadas por su par norteamericana.

Antes bien, el examen comparado de los votos argentinos y norteamericanos en la Asamblea General evidenció un panorama notablemente diferenciado por áreas temáticas. Hubo casos donde se registraron un alto nivel de coincidencias -como el de las resoluciones referidas a la situación de los derechos humanos en Cuba y a las cuestiones de desarme y no proliferación nuclear- y cuestiones donde, por el contrario, hubo un alto nivel de divergencias entre las delegaciones de ambos países (tales los casos del embargo económico norteamericano a Cuba, el conflicto árabe-israelí y la situación de los derechos humanos en China e Irán).

a. 3. 1.) Los casos de coincidencias entre las posiciones argentina y norteamericana en la Asamblea General

Las resoluciones respecto de la situación de los derechos humanos en Cuba

Respecto de esta cuestión sensible para los intereses de Estados Unidos, hubo una total coincidencia entre las votaciones argentinas y norteamericanas en la Asamblea General. Así, las delegaciones argentina y norteamericana coincidieron en votar a favor de las resoluciones 4 / 139 del 18 de diciembre de 1992 (39); 48 / 142 del 20 de diciembre de 1993 (40); 49 / 200 del 23 de diciembre de 1994 (41); 50 / 198 del 22 de diciembre de 1995 (42); 51 / 113 del 12 de diciembre de 1996 (43) y 52 / 143 del 12 de diciembre de 1997 (44). En 1998 y 1999 no se trató la cuestión en el ámbito de la Asamblea General (aunque sí en el de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU).

No obstante esta total coincidencia con Estados Unidos en las resoluciones respecto de la situación de los derechos humanos –enfatizada por los medios de prensa y por los sectores críticos de la política exterior vigente durante la década de 1990 como una supuesta "confirmación" de la adopción de un perfil de alineamiento "automático" con los Estados Unidos-, esta tendencia no se extendió al caso del embargo económico a Cuba. En este último, la Argentina no se alineó con las votaciones de Estados Unidos, una tendencia que los medios de prensa y sectores críticos respecto de la política exterior del gobierno de Menem tendieron a percibir como una confirmación ya no del alineamiento "automático" –pues no lo hubo en este caso- sino de la supuesta incongruencia de la política argentina hacia Cuba, en tanto acompañaba a Estados Unidos en la condena a las resoluciones referidas a la situación de los derechos humanos en la isla y no lo hacía en las vinculadas a la continuación del embargo económico por parte de Washington.

Las resoluciones sobre las cuestiones referidas al desarme y la no proliferación nuclear

Respecto de las resoluciones referidas a este tema y sometidas a votación de la Asamblea General, la diplomacia argentina mantuvo durante los años 1989 y 1990 –y profundizó en 1990- el característico perfil tercermundista, con un bajo porcentaje de divergencias con los votos de Estados Unidos, que fueron de 15,7 % y 4,5 % respectivamente. (45) En 1991, este porcentaje de coincidencias saltó al 25 %, y aunque en 1992 cayó al 14,2 %, en 1993 se incrementó al 27,7 %, en 1994 al 45 % y en 1995 alcanzó su porcentaje máximo de coincidencias, con el 50 %. De este picó cayó al 43,4 % en 1996, al 33,3% en 1997, para luego subir muy levemente en 1998 y 1999, alcanzando un 36,3 % y un 34,7 %, respectivamente. (46)

Por cierto, estas cifras demuestran que, aun en un tema sensible para Estados Unidos como el de las medidas de desarme y no proliferación nuclear, la delegación argentina tuvo un perfil de voto que evidenció dos líneas rectoras relevantes en el comportamiento de la Argentina en esta dimensión multilateral de la agenda con Estados Unidos. La primera de ellas evidencia un firme compromiso con las políticas de no proliferación impulsadas por Washington. La diplomacia argentina jugó un rol muy activo en la Conferencia de Desarme de Naciones Unidas en Ginebra, que concluyó con la firma de la Convención de Armas Químicas y el Tratado de Prohibición de Pruebas Nucleares. Cabe destacar al respecto que la Argentina suscribió la primer Convención en París en septiembre de 1993 y que respaldó junto a Estados Unidos la resolución 50 / 245 de la Asamblea General de las Naciones el 10 de septiembre de 1996 aprobatoria del mencionado Tratado. (47)

La segunda línea rectora del comportamiento argentino en este foro demuestra que el firme compromiso adoptado por el gobierno de Menem respecto de las posiciones de los países desarrollados de Occidente no se tradujo necesariamente en un perfil de alineamiento automático con las posiciones de Estados Unidos. Aún en el año 1995, donde se registró el porcentaje más alto de coincidencias entre las votaciones argentinas y norteamericanas en las resoluciones referidas a las cuestiones de desarme y no proliferación, la delegación argentina mantuvo un 50 % de divergencias con las votaciones norteamericanas.

Las resoluciones respecto del problema del narcotráfico

Respecto de esta cuestión, cuyas resoluciones fueron aprobadas sin votación de la Asamblea General (48), cabe destacar la posición adoptada por la Argentina en ocasión del 20° período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas que tuvo lugar el 8 de junio de 1998. En dicha oportunidad, el presidente Menem respaldó el plan de la ONU contra la proliferación de las drogas y el lavado de dinero. Dicho plan, criticado desde algunos sectores por ser considerado una extensión de la política norteamericana, consistía en la eliminación en 10 años de los cultivos ilícitos de coca, marihuana y opio, y en la penalización del lavado de dinero. Por su parte, el mandatario argentino propuso la internacionalización del juicio al delito de narcotráfico, a través de la creación de una tribunal internacional contra la droga. La propuesta de Menem surgió como una idea del ministro de Justicia, Raúl Granillo Ocampo, y de acuerdo con la opinión de los medios, fue una jugada política destinada a ganar espacio en el debate internacional sobre el tema y a contrarrestar las críticas de las autoridades norteamericanas por las incumplidas promesas argentinas de sancionar una ley contra el lavado de dinero y por la falta de centralización en la lucha contra este delito. (49) 

Otra cuestión tratada en dicha ocasión fue la de la "responsabilidad compartida" entre países consumidores y productores de drogas, principio consagrado en la Conferencia de Cartagena celebrada el 15 de febrero de 1990 entre Estados Unidos y los países productores de droga de la región (Colombia, Perú y Bolivia) (50). El primero en tocar este tema fue el presidente norteamericano, Bill Clinton, quien reconoció el daño provocado por esta división que Estados Unidos contribuyó a instalar:

"(…) Por demasiado tiempo, ha habido un agrio debate entre las naciones que proveen drogas y las naciones consumidoras sobre de quién era la responsabilidad del problema. Seamos honestos: esto ha sido una discusión dañina, que no ha hecho avanzar la lucha contra las drogas. Apuntarse los dedos acusadores no desmantelará un solo cartel, (…) ni prevendrá que un solo chico pruebe la heroína (…)".(51)

Asimismo, en sintonía con su colega norteamericano, Menem defendió la tesis de la "responsabilidad compartida" entre países consumidores y productores de drogas. Para el presidente, la

"(...) clasificación en países productores, países de tránsito y países consumidores ha demostrado no ser eficaz. (…) (Esas divisiones) (…) Llevaron siempre a acusaciones recíprocas entre los gobiernos, no entendiendo que en lugar de reprocharnos, debíamos reforzar la cooperación internacional y trabajar juntos". (52)

Por cierto, la posición adoptada por Menem se diferenció de la de su colega mexicano Ernesto Zedillo –que si bien coincidió con la tesis de la "responsabilidad compartida" puso el acento sobre el respeto de la soberanía en los siguientes términos:

"Todos somos corresponsables con iguales derechos y deberes (en la lucha contra el narcotráfico) (pero) (…) Todos debemos respetar la soberanía de cada nación, para que nadie pueda erigirse en juez de los demás ni se sienta con el derecho a violar las leyes de otros países en aras de hacer valer las propias." (53)

El caso de las resoluciones de condena a las violaciones de derechos humanos en Irán

En lo que respecta a esta cuestión, que no fue sometida a votación durante los años 1989 a 1991 (54), la delegación argentina tuvo, entre los años 1993 y 1998, un alto nivel de coincidencias con los Estados Unidos. Esta tendencia tuvo sólo dos excepciones: las de los años 1992 –caso en el que adoptó la decisión de no concurrir a votar la resolución 47/ 146 del 18 de diciembre frente a la posición de Estados Unidos de apoyo a la misma- (55), y 1999 – caso este último en el que la delegación de Estados Unidos votó a favor de la resolución 54/ 177 del 17 de diciembre mientras la de Argentina se abstuvo-. (56)

De acuerdo con la tendencia señalada en el párrafo anterior, las delegaciones de Argentina y Estados Unidos coincidieron en votar a favor de las resoluciones 48/ 145 del 20 de diciembre de 1993 (57); 49/ 202 del 23 de diciembre de 1994 (58); 50/ 188 del 22 de diciembre de 1995 (59); 51/ 107 del 12 de diciembre de 1996 (60); 52/ 142 del 12 de diciembre de 1997 (61); y 53/ 158 del 9 de diciembre de 1998 (62).

a. 3. 2.) Los casos de divergencia entre las posiciones argentina y norteamericana en la Asamblea General

La cuestión del endurecimiento del embargo económico a Cuba impulsado por Estados Unidos

No obstante la voluntad de la diplomacia menemista de acompañar, a partir de 1991, la posición de condena de las autoridades de Washington en lo que respecta a la situación de los derechos humanos en Cuba, en las resoluciones referidas al embargo económico no se observa la misma tendencia. Antes bien, dicha diplomacia se resistió a avalar la posición norteamericana en las votaciones sobre esta última cuestión sometidas a consideración de la Asamblea General. A diferencia de lo que ocurrió en el caso de los derechos humanos en Cuba, en el del embargo norteamericano contra la isla los representantes argentinos ante la Asamblea optaron por acompañar la posición crítica esgrimida por la mayoría de los países de la región. Por cierto, este dato obliga, al menos en este tema, a poner en tela de juicio el difundido argumento referido al supuesto alejamiento del perfil de voto argentino respecto del resto de América Latina durante la década de 1990.

En conformidad con lo apuntado en el párrafo anterior, la diplomacia argentina se abstuvo junto con la de otros 70 países respecto de la resolución 47 / 19, sobre la necesidad de terminar el embargo económico, comercial y financiero dispuesto por Washington contra La Habana, presentada ante la Asamblea General de la ONU el 24 de noviembre de 1992. El resultado de las votaciones constituyó un verdadero revés diplomático para Estados Unidos, por tanto dicha resolución contó con 59 votos a favor (entre ellos los de Cuba, Colombia, México, Chile y Uruguay), 3 en contra (Estados Unidos, Israel y Rumania) y 71 abstenciones (entre ellas la de Argentina, Perú, Bolivia y Paraguay) (63)

Asimismo, la delegación argentina volvió a abstenerse respecto de la resolución 48 / 16 del 3 de noviembre de 1993, que nuevamente pedía el cese del embargo contra Cuba y que fue aprobada por un resultado de 88 votos a favor (entre ellos los de Bolivia, Brasil, Cuba y Chile), 4 votos en contra (los de Estados Unidos, Paraguay, Albania e Israel) y 57 abstenciones (entre ellas las de Argentina, Armenia, Italia, Nicaragua y Panamá). (64) Esta actitud se repitió en el caso de la resolución no vinculante 49/9 de la Asamblea General del 26 de octubre de 1994, que pedía por tercera vez consecutiva el cese del embargo comercial contra Cuba. Esta resolución, aprobada por 101 votos (entre ellos los de Cuba, Brasil, Chile, México, Perú, Uruguay y Venezuela), contó con la oposición de Estados Unidos e Israel y con la abstención de 48 países, entre ellos Argentina, Guatemala y Reino Unido. (65)

En la votación que tuvo lugar en la L Reunión de la Asamblea General del año 1995, Argentina cambió su voto respecto de esta cuestión, pasando de la abstención al voto favorable. Así, en el caso de la resolución 50/10 del 2 de noviembre de 1996, acompañó junto a otros 116 países (entre ellos Bolivia, Brasil, Cuba, Perú, Paraguay y Uruguay) el voto a favor del cese del embargo contra Cuba, frente a la oposición de Estados Unidos, Israel y Uzbekistán y la abstención de 38 países (entre ellos Guatemala, Japón y Reino Unido). (66)

Este cambio en la posición argentina se mantuvo respecto de la resolución 51 / 17 del 12 de noviembre de 1996, aprobada por 137 votos a favor (entre ellos los de Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Chile, México, Perú, Uruguay y Venezuela), 3 en contra (los de Estados Unidos, Israel y Uzbekistán) y 25 abstenciones (entre ellas las de Ecuador, El Salvador, Georgia, Kuwait y Omán) (67). Tendencia idéntica a la registrada respecto de la resolución 52 / 10 del 5 de noviembre de 1997, aprobada por 143 votos a favor (entre ellos los de Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, México, Paraguay, Perú y Uruguay), 3 en contra (los de Estados Unidos, Israel y Uzbekistán) y 17 abstenciones (entre ellas las de Estonia, Georgia, Kuwait, Lituania y Omán) (68).

En 1998, la Argentina mantuvo su voto favorable. Respaldó la resolución de condena al embargo contra Cuba número de resolución 53 / 4 del 14 de octubre, que fue aprobada por 157 votos a favor (entre ellos los de Argentina, Brasil, Cuba, Chile, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela), 2 en contra (los de Estados Unidos e Israel) y 12 abstenciones (entre ellas las de El Salvador, Nicaragua, Lituania, Macedonia y Senegal). (69)

Finalmente, en 1999 Argentina apoyó con su voto a favor la resolución 54 / 21 del 9 de noviembre, la cual fue aprobada por un resultado de 155 votos a favor (entre ellos los de Argentina, Brasil, Cuba, Chile, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela), 2 en contra (los de Estados Unidos e Israel) y 8 abstenciones (las de Estonia, Georgia, Letonia, Estados Federados de Micronesia, Marruecos, Nicaragua, Senegal y Uzbekistán) (70)

Las resoluciones referidas al conflicto árabe-israelí

En referencia a las resoluciones sobre este tema sometidas a la votación de la Asamblea General, la Argentina mantuvo durante los años 1989 y 1990 un bajo perfil de coincidencias con los Estados Unidos: de 7,4 % en el primer caso y del 9,09 % en el segundo. (71)

En grado menor que en el caso de las resoluciones ligadas a las cuestiones de desarme y no proliferación, en el cual a partir del año 1991 se dio un mayor acercamiento entre las votaciones argentinas y norteamericanas, respecto del conflicto árabe israelí los porcentajes de coincidencia de los votos argentinos con los norteamericanos, tuvieron un comportamiento ascendente entre 1991 y 1995, salvo en 1992, en que bajaron a sólo el 8 % (72). Así, los porcentajes correspondientes a ese período de mayores coincidencias entre ambos países fueron del 16 % en 1991 –poco menos del doble de coincidencias respecto del porcentaje registrado en 1990-; 10% en 1993; 15,7 % en 1994, y 14,2 % en 1995. (73) Tras el índice de 1995, se registró una caída en dichos porcentajes, que pasaron al 10 % en 1996, 5,5 % en 1997, 5 % en 1998 y, finalmente, del 5,2 % en 1999. (74)

El examen del patrón de votación argentino respecto de esta cuestión revela que el núcleo más fuerte de divergencias entre las votaciones argentinas y norteamericanas estuvo referido a las resoluciones relacionadas con la situación de la ciudad de Jerusalén y el Golán sirio, el derecho de autodeterminación y los derechos humanos de la población palestina, con las críticas a las políticas israelíes respecto de los territorios ocupados y los refugiados palestinos. Por su parte, las delegaciones argentina y norteamericana acompañaron con su voto favorable a las gestiones de paz en Medio Oriente y a la asistencia educativa a la población palestina por intermedio de las organizaciones ligadas a las Naciones Unidas.

Las resoluciones referidas al establecimiento de una Corte Penal Internacional

Por cierto, la cuestión del establecimiento de una Corte Penal Internacional constituyó otro de los temas de la dimensión multilateral de la agenda donde se registraron divergencias entre Buenos Aires y Washington. Desde 1995, el Ministerio de Justicia y la Cancillería de la Argentina jugaron un rol de liderazgo en los trabajos preparatorios para la creación de la Corte Penal Internacional. (75). El establecimiento de este organismo fue sucesivamente contemplado por las resoluciones 50/ 46 del 11 de diciembre de 1995 (activamente respaldada por la delegación argentina y aprobada el 11 de diciembre de dicho año por consenso); y las subsiguientes resoluciones, aprobadas sin votación, números 51/ 207 del 17 de diciembre de 1996; 52/ 160 del 15 de diciembre de 1997; 53/ 105 del 8 de diciembre de 1998; y 54/ 105 del 9 de diciembre de 1999. (76)

De acuerdo con los argumentos expuestos por el canciller Guido Di Tella, la creación de una Corte Penal Internacional implicaba

"(…) el reconocimiento de que ciertos actos abominables ofenden la conciencia universal y la hacen responsable, independientemente del lugar donde ocurran. También significa en consecuencia aceptar que le concierne al conjunto de las naciones juzgarlos, aplicar los condignos castigos y evitar su reiteración.

Sin embargo, la futura Corte Penal Internacional no está llamada a reemplazar ni a menoscabar la independencia y jurisdicción innegable de los sistemas de Justicia nacionales. Por el contrario, el diseño de esta instancia internacional parte de que son los sistemas judiciales de cada Estado los que tienen la responsabilidad primaria y los medios más adecuados para investigar y sancionar a los responsables de estos crímenes. Por eso se ha aceptado el criterio de que la corte debe ser complementaria de los tribunales nacionales e intervenir exclusivamente en aquellos casos excepcionales en que la justicia del país en cuestión no pueda o no esté dispuesta a llevar adelante el juzgamiento de manera imparcial. (…)" (77)

Con esta argumentación, la Argentina, a través de su vocero el entonces canciller Di Tella, procuraba diferenciarse de los procesos judiciales impulsados de manera unilateral –tales como el caso del juicio al ex presidente chileno general Augusto Pinochet por parte del juez español Baltasar Garzón-. Por cierto, esta posición, incluía también una crítica no expresa al unilateralismo norteamericano, en los siguientes términos:

"(…) La responsabilidad colectiva viene a resolver tanto la eventual ausencia o defecto de Justicia como la tentación de unilateralidad por la que la Justicia de un país en particular pretendiera arrogarse el derecho a investigar o a sancionar delitos cometidos en otro. La intervención unilateral, por piadosos que sean los motivos que alegue, se parece a la llamada justicia por mano propia: ni es justa ni es propia de jueces. Por el contrario, es una transgresión a la convivencia internacional basada en normas jurídicas sobre las que existe consenso, que ha costado tiempo construir y que deben perfeccionarse, no destruirse.

Así ocurre con el proceso judicial iniciado en España por el juez Baltasar Garzón, que se aparta de principios cardinales del derecho, como la cosa juzgada, e invade el concepto de territorialidad, según el cual la jurisdicción judicial corresponde al país donde los delitos se cometen. Es desde esta posición de preeminencia de cada Estado en la administración de justicia en su propio territorio que las naciones se disponen a cooperar para mejorar la justicia y acotar los delitos. (…)

(…) Es desde esa plataforma de principios y de práctica concreta que nos diferenciamos sustancialmente del comportamiento del juez Garzón, la proyección de cuya actitud tiene menos que ver con la Justicia que con la política, y cuya filosofía tiene poco que ver con el consenso y la acción que en el plano internacional deberían contribuir a terminar con los crímenes que avergüenzan la condición humana.

Por el contrario, esas actitudes guardan una aire de familia con las prácticas que solíamos llamar "imperialistas" y abrevaban en las más arcaicas tradiciones de otros siglos asentadas en la prevalencia de la fuerza y los fueros especiales, antes que en la razón y la justicia." (78)

b) La actuación de la Argentina en el Consejo de Seguridad de la ONU

Durante su estadía como miembro en los años 1994-1995 y 1999-2000, la Argentina dio sobradas muestras de su compromiso con el Consejo de Seguridad de la ONU: adoptó un perfil marcadamente "occidentalista" al acompañar con un voto mayoritariamente positivo las resoluciones del Consejo; propuso la reforma de dicho órgano en términos de una participación rotativa de los países de la región en dicho organismo; participó en las Operaciones de Mantenimiento de la Paz (OMP), donde contribuyó con más de 15.000 efectivos de sus Fuerzas Armadas y de Seguridad en distintas operaciones; participó de las operaciones multinacionales en el Consejo de Seguridad, en el marco de los conflictos de Irak, Haití, Bosnia y Kosovo, y, finalmente, emprendió gestiones de buenos oficios, tanto bilaterales como multilaterales. (79)

b. 1.) El perfil de votación argentina en el Consejo de Seguridad: un perfil marcadamente occidentalista

Como se ha dicho, durante el gobierno de Menem la Argentina integró el Consejo de Seguridad durante los años 1994-1995 y 1999. El año 1994 coincidió con uno de intensa actividad en el Consejo, traducida en un número notablemente alto de resoluciones sobre las cuestiones más variadas de la agenda global. Sobre un total de 77 resoluciones adoptadas durante ese año, la Argentina acompañó con su voto favorable a 72 de ellas -las 5 restantes fueron adoptadas sin voto-. (80) Por su parte, los porcentajes de coincidencia de los votos argentinos con los miembros permanentes del Consejo fueron de un 100 % con Gran Bretaña y Francia; un 98, 7 % con Estados Unidos y la Federación Rusa y un 95,09 % con China Popular. (81)

En referencia a las resoluciones del año 1995, Argentina mantuvo una tendencia similar a la del año anterior. Sobre un total de 66 resoluciones adoptadas durante ese año, la Argentina acompañó con su voto favorable a 63 de ellas –las 3 restantes fueron adoptadas sin voto-. (82) En lo referente a los porcentajes de coincidencia de los votos argentinos con los miembros permanentes del Consejo, los índices respectivos fueron de un 100 % respecto de los votos de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, de un 95,4 % respecto de los de China y de un 93,9 % respecto de los votos de la Federación Rusa. (83)

Finalmente, con respecto a las resoluciones del año 1999, Argentina acompañó con su voto favorable a 62 de las 65 resoluciones adoptadas –las otras 3 resoluciones fueron aprobadas sin ser sometidas a votación-. (84) Respecto de los porcentajes de coincidencia de los votos argentinos con los miembros permanentes del Consejo, alcanzaron un 100 % respecto de los de Estados Unidos y Gran Bretaña, un 98,4 % respecto de los de Francia; un 93,6 % respecto de los de la Federación Rusa y un 91,9 % de coincidencias respecto de los de votos de China Popular. (85)

b. 2.) El perfil de votación argentina en el Consejo de Seguridad: hacia la reafirmación de una orientación "occidentalista": los casos de coincidencias entre las votaciones argentina y norteamericana

Dentro de este rubro, cabe destacar, entre otros muchos ejemplos, las coincidencias entre las delegaciones argentina y norteamericana respecto de la intervención iraquí en Kuwait y las violaciones a los derechos humanos cometidas por el régimen haitiano, dos temas sensibles para las autoridades de la Casa Blanca.

La propuesta argentina de reforma del Consejo de Seguridad: la convergencia entre las posiciones argentina y norteamericana

Durante la década de 1990, la Argentina manifestó su deseo de que la reforma del Consejo de Seguridad se hiciera a través de la incorporación de nuevos miembros que no tuviese un carácter permanente dentro de dicho órgano. Esta propuesta argentina generó un tema de controversia con Brasil, ya que dicho país aspiraba –y aspira- a ocupar un puesto permanente en el Consejo de Seguridad. (86)

Originalmente, el Consejo de Seguridad contó con 11 miembros, 5 permanentes y 6 no permanentes. Pero en los primeros años de la década de 1960, como fruto del proceso de descolonización, se incorporaron 53 nuevos Estados a las Naciones Unidas. (87) La necesidad de adaptar la composición del Consejo a la nueva realidad de la organización mundial llevó a la resolución 1991 A. Mediante la misma, aprobada por la Asamblea General el 17 de diciembre de 1963, los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad pasaron de 6 a 10, a fin de representar en forma más equitativa el aumento de los miembros incorporados a la organización mundial. (88)

Por esta modificación, el Consejo de Seguridad quedó constituido por 15 miembros, 5 permanentes (Estados Unidos, Unión Soviética, Francia, Gran Bretaña y China) y 10 no permanentes (5 entre los estados de Asia y de Africa, 2 entre los de América Latina, 2 entre los de Europa Occidental y 2 entre los de Europa Oriental). Por su parte, la mayoría de votos requeridos para aprobar una resolución pasó de 7 a 9. (89)

Pero el lanzamiento formal del proceso de reforma del Consejo de Seguridad se hizo de manera indirecta a través de la resolución 47 / 62 de la Asamblea General del 11 de diciembre de 1992, por la cual se invitaba a los Estados Miembros a presentar sus opiniones sobre la cuestión de la representación equitativa en el Consejo y del aumento del número de sus miembros. Más de 50 países remitieron sus consideraciones al Secretario General de la ONU. En las mismas, se respaldó en forma mayoritaria la necesidad de reforma, aduciendo la falta de representación geográfica equitativa; la falta de proporción numérica entre el Consejo de Seguridad y la Asamblea General; la paradoja entre la expansión democrática global y el carácter antidemocrático del Consejo. Respecto de este último punto, el ex representante alterno argentino ante el Consejo, Estanislao Zawels, destaca que los países criticaron en particular las reuniones exclusivas de los 5 miembros permanentes, que en muchos casos, se limitaban a 3 –Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña- para acordar los cursos de acción, luego presentados a los restantes miembros como faits accomplis. (90)

En lo que respecta al caso específico de la Argentina, sus representantes señalaron, a través de una nota enviada al Secretario General de la ONU el 23 de junio de 1993, que

"(…) debía incrementarse solamente el número de miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, garantizando la representatividad adecuada de los Estados miembros, la agilidad y la eficacia del Consejo y el principio de distribución geográfica equitativa. (…) una eventual reforma del Consejo debía sustentarse en un consenso "amplio y sólido" (….).(91)

El 3 de diciembre de 1993, mediante la resolución 48 /26, la Asamblea General decidió crear un Grupo de Trabajo de la Asamblea General a fin de examinar la cuestión de la composición del Consejo de Seguridad y un eventual aumento del número de sus miembros. No obstante, el Grupo de Trabajo no alcanzó aún un consenso en esta cuestión, debido a la existencia de posiciones diferenciadas respecto de: 1) la categoría de miembros cuyo número se aumentaría (en este punto surgieron tres alternativas: a) "quick fix" consistente en el ingreso de Alemania y Japón como miembros permanentes, respaldado por Estados Unidos y percibida con cautela por el resto de los países; b) fórmula 2 + 3 (entrada de Alemania y Japón y 3 países en vías de desarrollo, 1 por Africa, 1 por Asia y 1 por América Latina y Caribe, que le otorgaba chances a los planes de Brasil); y c) fórmulas de rotación para la entrada de miembros no permanentes, impulsada por los representantes de México, España, Italia, Singapur, Malta, Colombia, Nueva Zelandia, Pakistán, Canadá, Libia, Turquía, Argelia, Egipto, Irán, Bosnia, Namibia, Fiji y la Argentina, quienes parten del razonamiento que a mayor cantidad de miembros permanentes con derecho a veto, menor posibilidad de lograr consenso); 2) la necesidad de examinar el derecho de veto para limitarlo o condicionarlo; y 3) el carácter fijo o rotativo de los nuevos asientos permanentes en el Consejo: mientras Brasil se ha autopostulado para ocupar un puesto permanente, la Argentina propuso un asiento adicional para los países latinoamericanos pero de carácter rotativo, arguyendo la necesidad de lograr una mayor transparencia en la toma de decisiones del Consejo. (92)

En el ámbito del mencionado Grupo de Trabajo, el 22 de febrero de 1995, la Argentina manifestó por primera vez su apoyo al incremento de los miembros permanentes para permitir el ingreso de Alemania y de Japón, opción justificada por la gravitación global, política, económica y cultural de ambos países. En dicha ocasión, los representantes argentinos se pronunciaron a favor de la ampliación de los miembros permanentes (93) y no permanentes en 6 miembros: 2 del Grupo Latinoamérica y Caribe (GRULAC), 2 por Asia y 2 por Africa. (94)

Durante 1996, la Argentina señaló ante el Grupo de Trabajo tres alternativas en orden de preferencia: 1) incremento sólo de los miembros no permanentes, respetando el principio de distribución geográfica equitativa; 2) asientos de rotación regional, garantizando que la rotación fuese aplicada a todas las regiones (inclusive a Europa) e igualdad de criterios para la elección de los Estados, basados estos últimos en el consenso regional, la no discriminación y el respeto a los delicados equilibrios regionales o alternancias históricas; y 3) incorporación, previo logro del consenso, de Alemania y Japón como miembros permanentes, junto con algún sistema de rotación entre los asientos no permanentes que permitiera un acceso más frecuente de algunos países de cada una de las regiones. (95)

Por su parte, en la reunión celebrada el 17 de abril de 1997 entre el canciller Guido Di Tella, el vicecanciller Andrés Cisneros, el subsecretario y Director del Comité de Coordinación Política Eduardo Airaldi, el subsecretario de Política Exterior Alberto Daverede, el representante permanente de la República ante las Naciones Unidas Fernando Petrella y el Director de Organismos Internacionales Raúl Ricardes, se fijó la siguiente posición argentina respecto de la reforma del Consejo de Seguridad, cuyos párrafos más destacados fueron los siguientes:

"(…) La República Argentina sostiene la necesidad de un consenso amplio como único mecanismo de adopción que pueda dar validez y legitimidad a una reforma del Consejo de Seguridad. (…) estima que la ampliación del número de miembros del Consejo de Seguridad debería alcanzar solamente a los miembros no permanentes. Al respecto, considera que deberían sumarse siete nuevos asientos en esta categoría, constituyéndose un Consejo integrado por 22 miembros. Los nuevos asientos se distribuirían de la siguiente forma:

  1. dos para América Latina y el Caribe
  2. dos para Asia
  3. dos para Africa
  4. uno para Europa Oriental

La elección de los nuevos miembros no permanentes se efectuaría según el procedimiento establecido para esa categoría por la Carta de las Naciones Unidas.

Este incremento del Consejo de Seguridad, debería asegurar una representatividad adecuada de los Estados miembros, al eficacia y agilidad en las labores del Consejo y una distribución geográfica equitativa.

Asimismo, la Argentina reitera su propuesta de suprimir la disposición del párrafo 2° del artículo 23 de la Carta de las Naciones Unidas, a fin de permitir la reelección inmediata de esos miembros. La Argentina observa esta propuesta como una iniciativa que contribuye a la democratización de las relaciones internacionales por cuanto deja librado, en primera instancia, a la opinión del Grupo regional, la posibilidad de que un país pueda ser reelecto en razón de ser un Estado en condiciones de hacer una contribución efectiva al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales y a los demás propósitos de la Organización. (…)

(…) La Argentina está convencida que la reforma de los procedimientos del Consejo tiene tanta importancia, como la eventual modificación de su número de miembros. Es necesario lograr que los métodos de trabajo aseguren la transparencia de sus debates y procesos de tomas de decisión, para que el conjunto de los Estados que componen la comunidad internacional consideren que dichas reformas establecerán un sistema de más amplio consenso en la adopción de decisiones fundamentales por el Consejo de Seguridad, órgano principal de las Naciones Unidas que tiene la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales. (…)".(96)

Por cierto, la elaboración de la posición argentina en este tema constituyó una negativa respuesta a la propuesta presentada ante el Grupo de Trabajo el 20 de marzo de 1997 por el propio presidente de la Asamblea General, el embajador Ismail Razali, de Malasia. El proyecto de Razali incorporaba la fórmula 2 + 3 (ingreso de Alemania, Japón y 3 países en vías de desarrollo como miembros permanentes) e incluía también el acceso de 4 miembros no permanentes –1 por Africa, 1 por Asia, 1 por Europa Oriental y 1 por América Latina y Caribe-. El proyecto Razali recibió la crítica del Movimiento de Países No Alineados en la Conferencia Ministerial celebrada en Nueva Delhi en abril de ese año y de diversos Estados (España, Italia, Canadá, México, Pakistán, Egipto, Uruguay, República Democrática de Corea, entre otros).

Asimismo, el proyecto Ranzali contó con el rechazo de la Argentina, en tanto, como sostiene el ex vicecanciller Cisneros, dicho proyecto abría el paso a la candidatura de Brasil como miembro permanente al proponer

"(…) directamente a candidatos con nombre propio sin promover o siquiera dar tiempo a las regiones para generar sus propios consensos y elevar una propuesta que vaya de abajo hacia arriba y no parezca el señalamiento del gran dedo de un Hermano Mayor. (…)

La notoria armonía de las relaciones entre los países del cono sur de América garantizaría que la rotación resultaría de muy sencilla aplicación (…)

(…) En tal sentido no pretendemos ni proponer una candidatura excluyente de la Argentina ni aceptar una candidatura excluyente de ningún otro miembro de la región. Respetuosamente creemos que cualquier país que en este momento esté autoproponiendo su nombre comienza por donde en realidad debería terminar (…)".(97)

La opinión de Cisneros era plenamente compartida por el ex representante permanente de la Argentina ante la ONU, embajador Emilio Cárdenas, quien en un editorial no dudó en calificar el proyecto presentado por Ranzali como un "eufemismo" que le otorgaba a Brasil la posibilidad de convertirse en un miembro con asiento permanente en el Consejo de Seguridad, alternativa que desde su punto de vista

"(…) daría por tierra –sin razón valedera alguna- el delicado equilibrio regional que, en materia de acceso al Consejo de Seguridad, ha existido desde 1945, postergando a la Argentina (…)".(98)

Como alternativa a la propuesta Ranzali, los voceros de la Cancillería argentina respaldaron la propuesta presentada en ese mismo año 1997 por el representante permanente de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Bill Richardson. De acuerdo con Cisneros, la propuesta norteamericana

"(…) abre perspectivas sumamente alentadoras, toda vez que reivindica el carácter regional de la elección y abre la puerta a un mecanismo substitutivo (…) y que garantizaría la ecuanimidad de la presencia de las regiones en el Consejo de Seguridad: un esquema rotativo (.…) Argentina se propone (…) convocar a los mecanismos de concertación largamente vigentes en nuestro continente para proponer, en coincidencia con esta posición norteamericana, que quien finalmente concurra por la región surja del consenso a través de la rotación. Entendemos que quien finalmente ocupe ese lugar debe hacerlo sobre la base de nuestra cooperación y no de nuestra resignación (…)". (99)

Por su parte, el canciller Guido Di Tella, en una nota enviada a su colega norteamericana Madeleine Allbright el 7 de agosto de 1997, respaldaba el proyecto de Richardson en estos términos:

"(….) deseo expresarle que la última propuesta de su gobierno presentada recientemente por el señor representante permanente ante las Naciones Unidas, D. Bill Richardson constituye un aporte positivo y equilibrado que merece ser analizado con suma atención para lograr el final del proceso de negociación en curso, un acuerdo amplio y satisfactorio para todos los miembros de las Naciones Unidas. En particular, quiero destacar que la sugerencia de establecer un mecanismo de rotación regional contribuirá a mantener y a elevar los niveles de cooperación, de amistad y de entendimiento alcanzados en la última década en América Latina y el Caribe (…)"(100)

La intervención iraquí en Kuwait

Respecto de esta cuestión, que constituyó el detonante de la primer Guerra del Golfo Pérsico (1990-1991), la Argentina respaldó la resolución 661 adoptada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el 6 de agosto de 1990. La misma establecía las siguientes prohibiciones: a) de toda importación de todos los productos originarios de Irak o de Kuwait (ocupado militarmente por Irak); b) de la venta o transbordo de bienes o productos del Irak o de Kuwait; c) de la venta de todo material militar a Irak o Kuwait; y d) de poner a disposición del gobierno de Irak o de empresas comerciales, industriales o de servicios públicos que operen en Irak o en Kuwait los fondos u otros recursos financieros y económicos que pudiera guardar, con la excepción de los pagos con fines estrictamente médicos y humanitarios y, en circunstancias humanitarias, los alimentos. Asimismo, dicha resolución creó un Comité del Consejo, integrado por todos los miembros del organismo, encargado de vigilar el cumplimiento de las sanciones. (101) Estas medidas fueron complementadas, el 7 de agosto, con el cierre de los oleoductos que transportaban petróleo iraquí a los puertos de Turquía y Arabia Saudita. (102) El apoyo argentino a las mencionadas resoluciones tuvo una expresión concreta a través de la sanción del decreto 1560 el 13 de agosto. (103)

Asimismo, el gobierno argentino respaldó a través del decreto 2067 del 2 de octubre la resolución 670 del Consejo de Seguridad del 6 de septiembre, que ratificaba las medidas en contra del gobierno de Irak establecidas por la 661. (104) Por su parte, al disponer a través de la Ley 23.904 del 24 de enero de 1991 el envío de fuerzas a la zona del Golfo Pérsico (105), respondió favorablemente al pedido de ayuda formulada en el párrafo 3 de la resolución 678 del Consejo de Seguridad del 29 de noviembre de 1990. (106)

Luego de la expulsión por la fuerza de Irak del territorio kuwaití, el 3 de abril de 1991, el Consejo de Seguridad adoptó la resolución 687, que estableció la delimitación de la frontera entre Irak y Kuwait; la creación de una zona desmilitarizada y una fuerza de mantenimiento de la paz; la obligación de desmantelar las armas de destrucción masiva, incluyendo misiles, armas químicas, bacteriológicas y nucleares; la restitución de los bienes sustraídos a Kuwait; la creación de un fondo de indemnización para compensar a todos los afectados por la invasión iraquí; el levantamiento del interdicto sobre venta de bienes de base –incluyendo alimentos y medicamentos; el régimen de revisión y las condiciones para el levantamiento de las sanciones: repatriación de prisioneros kuwaitíes y de otras nacionalidades en manos del gobierno de Irak; renuncia formal al terrorismo de parte del gobierno de Saddam Hussein y condicionalidad de la entrada en vigor del cese del fuego a la aceptación de la resolución por parte del gobierno de Bagdad. (107)

Otras importantes resoluciones del Consejo de Seguridad respecto de Irak fueron la número 688, sancionada el 5 de abril de 1991, por la cual se condenaba la represión iraquí a los kurdos y se creaban las condiciones para una intervención militar de los Estados Unidos, Francia y Reino Unido para proteger los derechos humanos y políticos de este grupo étnico (108); la 706, del 15 de agosto del mismo año, por la cual se estableció una excepción, por única vez, al régimen de sanciones, que le permitió a Irak exportar petróleo hasta un monto de 1600 millones de dólares destinados a financiar compras de alimentos y medicamentos (109); la 778 del 2 de octubre de 1992, por la cual el Consejo de Seguridad exhortaba a los Estados a transferir a una cuenta especialmente creada los fondos iraquíes congelados por operaciones de petróleo o sus derivados; y la 986 del 14 de abril de 1995, que autorizó a Irak a vender petróleo por 1600 millones de dólares cada noventa días. (110)

(Sigue en la próxima página)

  1. Discurso del presidente Menem ante la Quinta Sesión de la 44° Asamblea General de la ONU, 25 de septiembre de 1989, en Naciones Unidas, Asamblea General, A/44/PV.5, 27 de septiembre de 1989, pp. 26-42. Ver asimismo discurso del canciller Di Tella ante la Quinta Sesión de la 47° Asamblea General de la ONU, 21 de septiembre de 1992, en Naciones Unidas, Asamblea General, A/47/PV.5, 24 de septiembre de 1992, pp. 67-81.
  2. De acuerdo con los datos aportados por Juan Tokatlian, entre 1984 y 1989, Argentina votó igual que Estados Unidos un porcentaje de veces que osciló entre el 12,4 % en 1987 y el 16,4 % en 1985 y1986. La excepción se dio en 1988, en el que se registró un 10 % de coincidencia. En 1989, la votación de la Argentina alcanzó un 13,3 % de coincidencias, asemejándose a la de Bangladesh (13,2 %), Belice (13,3 %), Colombia (13 %) y Haití (13%). En 1990, Argentina votó con un porcentaje de coincidencias con Estados Unidos correspondiente al 12,5 %, equiparable al de Afganistán (12,5 %), Yemen (12,5 %) y Vietnam (12,3 %). Ver al respecto el artículo de Tokatlian, Juan, "De Menem a De la Rúa: la diplomacia del ajuste", en revista Escenarios Alternativos, Número 9, Buenos Aires, Invierno 2000, pp. 23-24.

  3. "Política exterior: Suma y Sigue", texto completo de la exposición realizada por el embajador Andrés Cisneros en la última reunión mensual de Fundación Segundo Centenario, celebrada en el hotel Rochester, Buenos Aires, el 7 de septiembre de 1999, pp. 6-7, en Archivo personal del vicecanciller Andrés Cisneros, Caja N° 7, carpeta Discursos del vicecanciller Cisneros. Asimismo pueden consultarse los trabajos de Raventos, Jorge, "Introducción" y Cisneros, Andrés, "Argentina: Historia de un éxito", ambos en Cismeros, Andrés (compilador), Política exterior argentina 1989-1999. Historia de un éxito, Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano (en adelante GEL), 1998, pp. 24 y 75, respectivamente. En coincidencia con estos autores, Carlos Escudé aclara que, entre fines de la década de 1980 y el año 1990, el perfil argentino en la Asamblea General de la ONU fue más antinorteamericano que el de Libia e Irak. Ver al respecto Escudé, Carlos, "Pasado y presente de las relaciones argentinas con los hegemones occidentales", en Cisneros, Andrés (compilador), op.cit., p. 198.

  4. Cabe advertir al respecto que, en términos de su perfil antinorteamericano de votación en la Asamblea General, Argentina pasó del octavo lugar en 1989 al cuarto en 1990. En 1989, los países que tuvieron aún menores porcentajes de coincidencia que la Argentina (13,3 %) fueron, en orden decreciente, Egipto, 11,3 %; la República de Yemen, 10 % ; Vietnam, 9,7 %; Libia, 9,5 %; Irán, 8,6 %; Irak, 7,8 %; República Democrática de Yemen, con el 6,9 %; y, en primer lugar, Cuba, con sólo el 5,8 % de coincidencias con Estados Unidos. Para 1990, sólo Cuba, con el 9,1 %, Sudán, con el 11,3 % , y Vietnam, con el 12,3 %, superaban a la Argentina, cuyo porcentaje de coincidencias del 12,5 % era idéntico al obtenido por países como Afganistán y República de Yemen. Curiosamente, países con un perfil de voto tradicionalmente considerado como antinorteamericano, tales como Egipto (16,3 %), Libia (14,6 %), Irán (14,5 %), Irak (13,3%), tuvieron un mayor porcentaje de coincidencias con los votos de Estados Unidos que la Argentina. Ver al respecto U.S. Department of State, 1994, Voting practices in the United Nations, Report to Congress, March 31, 1995, Historical Comparison, en sitio http://dosfan.lib.uic.edu/ERC/intlorg/UN voting.

  5. Idem nota anterior.

  6. De acuerdo con Hagan, un perfil "fuertemente antinorteamericano" es aquel que tiene sólo un 18% de coincidencias con Estados Unidos, un 24 % de abstenciones y un 59% de votos opuestos a los norteamericanos. Ver al respecto el artículo de Hagan, Joe, "Domestic political regime changes and Third World voting relignments in the United Nations, 1946-84", International Organization, Volume 43, Number 3, Summer 1989, p. 517.

  7. U.S. Department of State. 1994 Voting practices in the United Nations, Report to Congress, March 31, 1995, Historical Comparison, en sitio http://dosfan.lib.uic.edu/ERC/intlorg/UN voting.

  8. U.S. Department of State. 1994 Voting practices in the United Nations, Report to Congress, March 31, 1995, Historical Comparison, en sitio http://dosfan.lib.uic.edu/ERC/intlorg/UN voting; U.S. Department of State. 1997 Voting practices in the United Nations, Report to Congress, Historical Comparison, en sitio http://www.state.gov/www.issues/un.pdf, pp. 33-37.

  9. Según la clasificación utilizada por Hagan, un perfil "moderadamente pro norteamericano" tiene un 43 % de coincidencias de voto con los Estados Unidos, un 24 % de abstenciones y un 41 % de votos opuestos a los de Estados Unidos. Argentina se acercó a esta categoría en 1991 –cuando alcanzó el 41 % de coincidencias con los votos norteamericanos- e ingresó plenamente a ella en 1992 –año en el que tuvo un 44,4 % de votos coincidentes con los norteamericanos-. Por su parte, dicho autor define como perfil "fuertemente pro norteamericano" al que posee un mínimo de 54 % de coincidencias con las votaciones de Estados Unidos. La Argentina se acercó a este umbral en 1993 y lo superó cómodamente en 1994 y 1995. Consultar al respecto el artículo de Hagan, op.cit., p. 517 y los porcentajes otorgados por los citados sitios de Internet http://dosfan.lib.uic.edu/ERC/intlorg/UN voting; y http://www.state.gov/www.issues/un.pdf, pp. 33-37.

  10. U.S. Department of State. 1994 Voting practices in the United Nations, Report to Congress, March 31, 1995, Historical Comparison, en sitio http://dosfan.lib.uic.edu/ERC/intlorg/UN voting; U.S. Department of State. 1997 Voting practices in the United Nations, Report to Congress, Historical Comparison, en sitio http://www.state.gov/www.issues/un.pdf, pp. 33-37.

  11. U.S. Department of State. 1997 Voting practices in the United Nations, Report to Congress, Historical Comparison, en sitio http://www.state.gov/www.issues/un.pdf, pp. 33-37; U.S. Department of State. 1998 Voting practices in the United Nations, Report to Congress, Historical Comparison, en sitio http://www.state.gov/www/issues/voting_pracs_98/98overall.pdf, pp. 33-37; y U.S. Department of State. 1999 Voting practices in the United Nations, Report to Congress, Historical Comparison, en sitio http://www.state.gov/www/issues/voting_pracs_99/99overall.pdf, pp. 33-37.

  12. Hagan, op.cit., p. 517.

  13. U.S. Department of State. 1997 Voting practices in the United Nations, Report to Congress, Historical Comparison, en sitio http://www.state.gov/www.issues/un.pdf, pp. 33-37; U.S. Department of State. 1998 Voting practices in the United Nations, Report to Congress, Historical Comparison, en sitio http://www.state.gov/www/issues/voting_pracs_98/98overall.pdf, pp. 33-37; y U.S. Department of State. 1999 Voting practices in the United Nations, Report to Congress, Historical Comparison, en sitio http://www.state.gov/www/issues/voting_pracs_99/99overall.pdf, pp. 33-37.

  14. "Política exterior: Suma y Sigue", op.cit.. Ver asimismo los sitios de Internet citados en notas anteriores.

  15. Ver al respecto Top Ten Countries that Vote with the United States at the UN, 1997, 1998 y 1999, en sitio http://www.us-israel.org/jsource/UN/UN_votes.html;http://www.us-israel.org/jsource/UN/UN_votes98.html; y http://www.us-israel.org/jsource/UN/UN_votes99.html.

  16. Respecto de los antecedentes ideológicos de Jorge Vázquez, cabe recordar que había sido subsecretario de Relaciones Exteriores en el gobierno de Héctor José Cámpora (25 de mayo al 13 de julio de 1973). Durante su gestión, fue el portavoz de la posición argentina ante la reunión de la OEA del 21 de junio de 1973 en Lima. En dicha ocasión, Vázquez adoptó un discurso de un tono confrontativo hacia los Estados Unidos. Así, no dudó en responsabilizar del "fracaso" del funcionamiento de la OEA y de la "balcanización de América" a la "diplomacia imperialista" del gobierno norteamericano. Vázquez hizo además un severo enjuiciamiento a la burocracia de los gobiernos latinoamericanos, a la que calificó de "amodorrada" y "complaciente". Basándose en este diagnóstico de crisis, el delegado argentino exigió la revisión del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) para adaptarlo a la realidad de un mundo multipolar, la reincorporación de Cuba a la OEA y la virtual exclusión de Estados Unidos del organismo panamericano. Ver al respecto el texto del discurso del subsecretario de Relaciones Exteriores de la Argentina Jorge Vázquez en sesión plenaria. Tercera Asamblea General de la OEA, Lima, 21 de junio de 1973, cit. en revista Estrategia, Nº 25-26, noviembre-diciembre de 1973 / enero-febrero de 1974, segunda parte, pp. 101-110.

  17. De acuerdo con comentarios efectuados a mano por el propio asesor del ex canciller Di Tella, Carlos Escudé, el nombramiento de Olima "fue un error de Di Tella, motivado probablemente por una alianza con (Octavio) Bordón; se dice que Olima es "hombre de Bordón". No obstante, Olima parece muy dispuesto a transigir cuando no tiene más remedio"." Fragmento de los comentarios escritos a mano por el ex asesor del canciller Di Tella, Carlos Escudé, en United Nations, Resolutions and decisions adopted by the General Assembly during the first part of its forty-fifth session. From 18 September to 21 December 1990, United Nations Press Relaease GA / 8165, 21 January 1991, p. 734, en Archivo personal de Carlos Escudé.

  18. De acuerdo con Carlos Escudé, el carácter más recalcitrantemente antinorteamericano del voto argentino en 1990, por el cual la Argentina tuvo menor porcentaje de coincidencias con Estados Unidos que países hostiles a Washington como Libia e Irak, estuvo ligado a la resistencia que el vicecanciller Juan Carlos Olima, el representante argentino en la ONU, Jorge Vázquez y sectores de la burocracia de la Cancillería tuvieron al sesgo pro-norteamericano del entonces canciller Domingo Cavallo. Entrevista del autor de este capítulo con Carlos Escudé, Buenos Aires, 5 de julio de 2003.

  19. Fragmento de los comentarios escritos a mano por el ex asesor del canciller Di Tella, Carlos Escudé, en United States Department of State, Report to Congress on Voting Practices in the United Nations 1990, Submitted Pursuant to Public Law 101-167, March 31, 1991, p. 100, en Archivo personal de Carlos Escudé.

  20. Fragmento de los comentarios escritos a mano por el propio ex asesor del canciller Di Tella, Carlos Escudé, en United States Department of State, Report to Congress on Voting Practices in the United Nations 1990…op.cit., p. 99, en Archivo personal de Carlos Escudé.

  21. Fragmento de los comentarios escritos a mano por Escudé, en United Nations, Resolutions and decisions adopted by the General Assembly during the first part of its forty-fifth session…op.cit., p. Introduction, p. 1, en Archivo personal de Carlos Escudé.

  22. Fragmento de los comentarios escritos a mano por Escudé, en United Nations, Resolutions and decisions adopted by the General Assembly during the first part of its forty-fifth session…op.cit., pp. 734-735, en Archivo personal de Carlos Escudé.

  23. Fragmento de los comentarios escritos a mano por Escudé, en United Nations, Resolutions and decisions adopted by the General Assembly during the first part of its forty-fifth session…op.cit., pp. 736-737, en Archivo personal de Carlos Escudé.

  24. Fragmento de los comentarios escritos a mano por Escudé, en United Nations, Resolutions and decisions adopted by the General Assembly during the first part of its forty-fifth session…op.cit., pp. 737-738 e Introduction, p. 2, en Archivo personal de Carlos Escudé.

  25. Fragmento de los comentarios escritos a mano por Escudé, en United Nations, Resolutions and decisions adopted by the General Assembly during the first part of its forty-fifth session…op.cit., Introduction, p. 2 & Table of Contents, p. i, en Archivo personal de Carlos Escudé.

  26. Ver texto del memo titulado "Naciones Unidas. XLVI Asamblea General. La cuestión de los votos argentinos", s.f., apartado I, p. 1, en Archivo personal de Carlos Escudé.

  27. Ver texto del citado memo titulado "Naciones Unidas. XLVI Asamblea General. La cuestión de los votos argentinos", s.f., apartado I, p. 1, en Archivo personal de Carlos Escudé.

  28. Idem nota anterior.
  29. Texto del memo titulado "Naciones Unidas. XLVI Asamblea General. La cuestión de los votos argentinos", apartado II, pp. 2-3, en Archivo personal de Carlos Escudé.
  30. Las 7 propuestas "indispensables" de "aproximación" del voto argentino al norteamericano (que pasaban del voto positivo a la abstención) fueron las referidas a las resoluciones 45 / 50 sobre enmienda al Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares; 45 / 56 B sobre capacidad nuclear de Sudáfrica; 45 / 59 D, referente a la XII Sesión de la Asamblea General de la ONU sobre congelación de los armamentos nucleares; 45 / 62 D, referente a la X Sesión Especial de la Asamblea, relativa al Informe de la Conferencia de Desarme; 45 / 62 E, referido a la X Sesión Especial de la Asamblea, relativa al Programa Comprensivo de Desarme; 45 / 63 sobre armamento nuclear israelí; y 45 / 80 sobre examen de la aplicación de la Declaración sobre Fortalecimiento de la Seguridad Internacional.
    Por su parte, las 5 propuestas "indispensables" de coincidencia con el voto de EE.UU. fueron las referidas a las resoluciones 45 / 48 sobre el Protocolo Adicional I de Tlatelolco (cambio de abstención a voto a favor); 45 / 53 de creación de una zona libre de armas nucleares en Asia Meridional (cambio de voto a favor a abstención); las resoluciones 45 / 58 B y 45 / 58 H sobre negociaciones bilaterales sobre armas nucleares (en ambos casos con propuesta de cambio de voto en abstención a voto positivo); y la resolución 45 / 58 P sobre desarme regional (cambio de abstención a voto a favor).
    Finalmente, las 5 propuestas adicionales recomendables de aproximación al voto de Estados Unidos (cambio del voto a favor a abstención en todos los casos) fueron las de las resoluciones 45/ 49 sobre cesación de todos los ensayos nucleares; 45 / 58 N, sobre estudio de las aplicaciones de los recursos asignados a actividades militares; 45/ 59 B, referente a la Convención sobre Prohibición del Uso de Armas Nucleares; 45 / 60, sobre el impacto de los desarrollos tecnológicos en la seguridad internacional; y 45 / 62 C, sobre la cesación de la carrera nuclear. Ver al respecto "Naciones Unidas. XLVI Asamblea General. La cuestión de los votos argentinos", op.cit., apartado III, secciones A) y B) punto I. Primera Comisión, pp. 5 y 9.

  31. Las 5 propuestas "indispensables", de aproximación al voto norteamericano (pasaje del voto a favor a la abstención) fueron las de las resoluciones 45 / 67 A, B y C referentes al Comité para el Ejercicio del Derecho Inalienable del Pueblo Palestino; 45 / 74 A ("Informe del Comité Especial que investiga las prácticas israelíes que afectan los derechos humanos del pueblo palestino y otros árabes en territorios ocupados"); y 45 / 83 A (sobre "La situación en Medio Oriente"). Por su parte, las 3 propuestas adicionales "recomendadas", también de aproximación al voto norteamericano (es decir, de cambio del voto a favor a la abstención) fueron las de las resoluciones 45 / 73 números F, G y H, respectivamente tituladas bajo el encabezado de "Organismo de Obras Públicas de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en el Cercano Oriente". Ver al respecto "Naciones Unidas. XLVI Asamblea General. La cuestión de los votos argentinos", op.cit., apartado III, secciones A) y B) punto II. Medio Oriente, pp. 6 y 9.

  32. Los 3 casos de propuestas "indispensables" en materia de descolonización fueron los de las resoluciones 45 / 17 ("Actividades de los intereses extranjeros, económicos o de otro tipo, que constituyen un obstáculo para la aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales en los territorios bajo dominación colonial, así como para los esfuerzos tendientes a eliminar el colonialismo, el apartheid y la discriminación racial en el Africa meridional"); 45/ 18 ("Aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales por los organismos especializados y las instituciones internacionales relacionadas con las Naciones Unidas"; y 45 / 32 (cuestión de Guam). Ver al respecto "Naciones Unidas. XLVI Asamblea General. La cuestión de los votos argentinos", op.cit., apartado III, secciones A) y B) punto III. Descolonización, pp. 6 y 9.

  33. Los 4 casos de de propuestas "indispensables" en materia de apartheid de aproximación al voto norteamericano (cambio de voto positivo por abstención) fueron los de las resoluciones 45 / 176 B ("Medidas concertadas y eficaces destinadas a eliminar el apartheid"); 45 / 176 C ("Colaboración militar con Sudáfrica"); 45 / 176 D ("Relaciones entre Sudáfrica e Israel"); y 45 / 176 G ("Apoyo a la labor de la Comisión contra el Apartheid en los Deportes"). Ver al respecto "Naciones Unidas. XLVI Asamblea General. La cuestión de los votos argentinos", op.cit., apartado III, secciones A) y B) punto IV. Apartheid, pp. 7 y 9.

  34. Los 4 casos de propuestas de cambios definitivos o indispensables por aproximación con los votos norteamericanos (el cambio de voto a favor a abstención) fueron los de las resoluciones 45 / 84 ("Consecuencias adversas para el disfrute derechos humanos emanadas de la asistencia política, militar y de otro tipo al régimen colonialista y racista de Sudáfrica"); 45 / 90 ("Situación Convención Internacional sobre Supresión y Castigo al Crimen del Apartheid"); 45 / 96 ("Distintos criterios y medios posibles dentro del sistema de la ONU para mejorar el goce efectivo de derechos humanos y libertades fundamentales"); y 45 / 132 ("Uso de mercenarios como medio para violar los derechos humanos e impedir el ejercicio del derecho de los pueblos a la libre determinación").
    Por su parte, los 2 casos de propuestas de cambios definitivos por coincidencia con los votos norteamericanos (en los que Escudé recomendaba al canciller el reemplazo del voto a favor por el voto en contra) fueron los de las resoluciones 45 / 130 ("Importancia de la realización del universal derecho de los pueblos a la libre determinación y de rápida concesión de independencia a países y pueblos coloniales para garantía y observancia efectivas de los derechos humanos") y 45 / 151 ("Respeto de los principios de la soberanía nacional y no injerencia en asuntos internos de los Estados en lo que concierne a sus procesos electorales"). Ver al respecto "Naciones Unidas. XLVI Asamblea General. La cuestión de los votos argentinos", op.cit., apartado III, secciones A) y B) puntos V y VI. Cuestiones Sociales y Humanitarias y Asuntos Legales, pp. 7-9.

  35. Las resoluciones que el memo proponía cambiar eran las número 43/171 sobre desarrollo y fortalecimiento de la buena vecindad entre los Estados y 45/37 sobre el status de observador de los movimientos de liberación nacional). En ambos casos, Escudé recomendaba al canciller Di Tella la aproximación al voto norteamericano a través del cambio del voto positivo a la abstención. Ver al respecto "Naciones Unidas. XLVI Asamblea General. La cuestión de los votos argentinos", op.cit., apartado III, secciones A) y B) puntos V y VI. Cuestiones Sociales y Humanitarias y Asuntos Legales, pp. 8-9.

  36. Fragmentos de los comentarios escritos a mano por Escudé en el memo transformado en instrucciones titulado "Naciones Unidas. XLVI Asamblea General. La cuestión de los votos argentinos", op.cit.., pp. 3-8, en Archivo personal de Carlos Escudé.

  37. Fragmento de los comentarios escritos a mano por Escudé en el memo transformado en instrucciones titulado "Naciones Unidas. XLVI Asamblea General. La cuestión de los votos argentinos", op.cit.., p. 9, en Archivo personal de Carlos Escudé.

  38. Fragmento de Ideas Fuerza elaboradas por Carlos Escudé al canciller Guido Di Tella para su informe en Cámara de Diputados, s. f., en en Archivo personal de Carlos Escudé.

  39. La resolución 47 / 139 fue aprobada por 69 votos a favor (entre ellos los de Argentina, Estados Unidos, Costa Rica, Chile, El Salvador, Honduras, Paraguay y Uruguay), 18 votos en contra (entre ellos los de Cuba, China, República Democrática de Corea, Irán, Irak, Libia, Siria y Sudán) y 64 abstenciones (entre ellas las de Brasil, Ecuador, México, Perú y Venezuela). Texto de la resolución en sitio http://www.un.org/documents/ga/res/47/a47r0139.html. Detalle de las votaciones de la resolución en Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-seventh session – 1992 / 1993, Dag Hammarskjöld Library, New York, United Nations, 1993, pp. 368 y 382-383.

  40. La resolución 48 / 142 fue aprobada por 74 votos a favor (entre ellos los de Argentina, Estados Unidos, Costa Rica, Chile, Ecuador, El Salvador, Honduras, Paraguay y Uruguay), 20 en contra (entre ellos los de Cuba, China, República Democrática de Corea, India, Irán e Irak) y 61 abstenciones (entre ellas las de Bolivia, Brasil, México, Perú y Venezuela). Texto de la resolución en http://www.un.org/documents/ga/res/48/a48r0142.html. Detalle de las votaciones de la resolución en Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-eight session – 1993 / 1994, Dag Hammarskjöld Library, New York, United Nations, 1995, pp. 390 y 404-405.

  41. La resolución 49 / 200 fue aprobada por 65 votos a favor (entre ellos los de Argentina, Estados Unidos, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Chile, Paraguay y Uruguay); 23 en contra (entre ellos los de Cuba, China, República Democrática de Corea, India, Irán e Irak) y 70 abstenciones (entre ellas las de Brasil, México, Perú y Venezuela). Texto de la resolución en http://www.un.org/documents/ga/res/49/a49r200.html. Detalle de las votaciones de la resolución en Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-ninth session – 1994 / 1995, Dag Hammarskjöld Library, New York, United Nations, 1996, pp. 394 y 408-409.

  42. La resolución 50 / 198 fue aprobada por 66 votos a favor (entre ellos los de Argentina, Estados Unidos, Costa Rica, Chile, Ecuador, El Salvador, Honduras y Paraguay) 22 en contra (entre ellos los de Cuba, China, República Democrática de Corea, India e Irán) y 78 abstenciones (entre ellas las de Brasil, México, Perú y Venezuela). Texto de la resolución en http://www.un.org/documents/ga/res/50/a50r198.html. Detalle de votaciones de la resolución en Index to Proceedings of the General Assembly, Fiftieth session – 1995 / 1996, Dag Hammarskjöld Library, New York, United Nations, 1996, pp. 375 y 388-389.

  43. La resolución 51 / 113 fue aprobada por 62 votos a favor (entre ellos los de Argentina, Estados Unidos, Costa Rica, Chile, El Salvador, Paraguay y Uruguay), 25 en contra (entre ellos los de Cuba, China, República Democrática de Corea, India e Irán) y 84 abstenciones (entre ellas las de Brasil, Ecuador, México, Perú y Venezuela). Texto de la resolución en http://www.un.org/documents/ga/res/51/a51r113.html. Detalle de las votaciones de la resolución en Index to Proceedings of the General Assembly, Fifty-first session – 1996 / 1997, Dag Hammarskjöld Library, New York, United Nations, 1998, pp. 406 y 422-423.

  44. La resolución 52 / 143 fue aprobada por 64 votos a favor (entre ellos los de Argentina, Estados Unidos Costa Rica, Chile, El Salvador, Paraguay y Uruguay), 29 en contra (entre ellos los de Cuba, China, República Democrática de Corea, India e Irán) y 75 abstenciones (entre ellas las de Brasil, Ecuador, México, Perú y Venezuela). Texto de la resolución en http://www.un.org/documents/ga/res/52/a52r143.html. Detalle de las votaciones de la resolución en Index to Proceedings of the General Assembly, Fifty-second session – 1997 / 1998, Dag Hammarskjöld Library, New York, United Nations, 1999, pp. 429 y 446-447.

  45. En el año 1989, sobre un total de 38 resoluciones referidas a este tema y sometidas a votación de la Asamblea General, las delegaciones de Argentina y Estados Unidos coincidieron en sólo 6 casos –los de las resoluciones 44/ 110, sobre acuerdos internacionales efectivos acerca del fortalecimiento de la seguridad de estados no nucleares contra el uso o amenaza de uso de armas nucleares; 44/ 114 B, sobre reducción de presupuestos militares; 44/ 116 E, sobre información objetiva en asuntos militares; 44/ 116 H, sobre prohibición de material fisionable para propósitos bélicos; 44/ 116 N, sobre transferencia internacional de armamentos; y 44/ 116 R, sobre prohibición de prácticas de dumping en residuos nucleares. En los 32 casos restantes, no hubo coincidencias. Porcentajes de los años 1989 y 1990 calculados por el autor sobre la estadística de las votaciones de la Asamblea General hallado en Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-fourth session –1989 / 1990, Dag Hammarskjöld Library, New York, 1990, pp. 371-373 y 384-387; e Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-fifth session – 1990 / 1991, Dag Hammarskjöld Library, New York, 1991, pp. 372-373 y 384-386.

  46. Porcentajes de los años 1991 a 1999 calculados por el autor en base a los datos estadísticos de las votaciones hallados en el Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-six session – 1991/ 1992, Dag Hammarskjöld Library, New York, United Nations, 1992, pp. 377-379 y pp. 390-391; Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-seventh session – 1992 / 1993, op.cit., pp. 363-365, 374-377 y 380-381; Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-eight session – 1993 / 1994, op.cit., pp. 386-387 y pp. 400-403; Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-ninth session – 1994 / 1996, op.cit., pp. 387-389 y pp. 402-407; Index to Proceedings of the General Assembly, Fiftieth session – 1995 / 1996, op.cit., pp. 369-370 y pp. 384-387; Index to Proceedings of the General Assembly, Fifty-first session – 1996 / 1997, op.cit., pp. 402-403 y 416-421; Index to Proceedings of the General Assembly, Fifty-second session – 1997 / 1998, op.cit., pp. 422-424 y 438-441; Index to Proceedings of the General Assembly, Fifty-third session – 1998 / 1999, Dag Hammarskjöld Library, New York, United Nations, 2000, pp. 409, 411-413, 422-423 y 426-429; e Index to Proceedings of the General Assembly, Fifty-fourth session – 1999 / 2000, Dag Hammarskjöld Library, New York, United Nations, 2001, pp. 374-376 y 388-391.

  47. Respecto de esta cuestión consultar debate sobre la votación de la resolución 50/245 en el Index to Proceedings of the General Assembly, Fiftieth session – 1995 / 1996, op.cit., pp. 378 y 390-391. Ver asimismo referencias a este tema en los trabajos de Escudé, Carlos y Fontana, Andrés, "Divergencias estratégicas en el Cono Sur: las políticas de seguridad de la Argentina frente a las del Brasil y Chile", Working Paper N° 20, Buenos Aires, Universidad Torcuato Di Tella, Julio de 1995, p. 11; y de Norden, Deborah L., y Russell, Roberto, The United States and Argentina. Changing relations in a changing world, New York, Routledge, 2002, p. 99-100.

  48. La lista de resoluciones sin votación aprobadas por la Asamblea General relacionadas con el tráfico de drogas y actividades conexas es la siguiente: resoluciones 44/16 del 1° de noviembre de 1989, 44/ 142 del 15 de diciembre de 1989, 45/ 149 del 18 de diciembre de 1990, 46/ 103 del 16 de diciembre de 1991, 47/ 102 del 16 de diciembre de 1992, 48/112 del 20 de diciembre de 1993, 49/ 168 del 23 de diciembre de 1994, 50/ 148 del 21 de diciembre de 1995, 51/64 del 12 de diciembre de 1996, 52/92 del 12 de diciembre de 1997, 53/ 115 del 9 de diciembre de 1998 y 54/ 132 del 17 de diciembre de 1999, sobre cooperación internacional contra la producción ilícita, oferta, demanda, tráfico y distribución de narcóticos; 47/99 del 16 de diciembre de 1992 sobre el examen del status de la cooperación internacional contra la producción ilícita, venta, demanda, tráfico y distribución de drogas y sustancias psicotrópicas: acción de las agencias de la ONU; 44/ 39 del 4 de diciembre de 1989, sobre la responsabilidad criminal de individuos y entidades comprometidas en el tráfico ilícito de drogas a través de las fronteras nacionales y otras actividades criminales trasnacionales y del establecimiento de una Corte Penal Internacional con jurisdicción sobre esos crímenes; las resoluciones 44/ 140 del 15 de diciembre de 1989, 45/ 146 del 18 de diciembre de 1990 y 47/ 97 del 16 de diciembre de 1992, referentes a la implementación de una Convención de la ONU contra el tráfico ilícito de drogas y sustancias psicotrópicas; las resoluciones 46/ 104 del 16 de diciembre de 1991 y 47 / 101 del 16 de diciembre de 1992 sobre el Programa Internacional de Control de Drogas de la ONU; las resoluciones 44/ 141, del 15 de diciembre de 1989 , 45/ 148 del 18 de diciembre de 1990, 46 / 102 del 16 de diciembre de 1991 y 47/ 100 del 16 de diciembre de 1992, sobre la implementación de un programa global de acción contra la producción ilícita, oferta, demanda, tráfico y distribución de drogas y sustancias psicotrópicas; y las resoluciones 45/ 147 del 18 de diciembre de 1990, 46/ 101 del 16 de diciembre de 1991, 47/ 98 del 16 de diciembre de 1992, sobre el respeto a los principios de la Carta de la ONU y del Derecho Internacional en la lucha contra el abuso de drogas y el tráfico ilícito. Ver al respecto Index to Proceedings of the General Assembly, años 1989/1990 a 1999/2000, op.cit.

  49. Consultar al respecto los siguientes artículos: "Teoría de la "responsabilidad compartida". Menem visita la ONU para condenar el narcotráfico", diario Clarín, 7 de junio de 1998, p. 14; "Menem apoyará el plan de la UN contra el lavado de dinero", por Jorge Elías, diario La Nación, 7 de junio de 1998, p. 10; "Discurso ante la Asamblea de la ONU. Menem propuso crear un tribunal internacional contra el narcotráfico", por Atilio Bleta, Clarín, 9 de junio de 1998, p. 2; "Sintonía con EE.UU.", por Daniel Samtoro, Clarín, 9 de junio de 1998, p. 3; y "Narcotráfico: pidió Menem un tribunal mundial", por Jorge Elías, La Nación, 9 de junio de 1998, p. 12.

  50. La trascendencia de esta cumbre de Cartagena se derivó del hecho que representaba en sí misma la primera ocasión en que el gobierno de Estados Unidos aceptaba otorgar un formato multilateral a su política de lucha contra el narcotráfico en América Latina. La declaración final elaborada en la cumbre de Cartagena reclamó al gobierno de Estados Unidos el otorgamiento de incentivos comerciales y financieros a los países productores con el fin de que estos últimos reemplazaran el cultivo de drogas por cultivos convencionales que pudiesen ser colocados en forma rentable en el mercado externo. Por su parte, la delegación norteamericana prometió proveer ayuda financiera dirigida a paliar los déficits de balanza de pagos de los países productores de cocaína; solicitar ante el Congreso un aumento de fondos para la inversión y para los programas sociales en los países productores de droga; insistir en el restablecimiento del Acuerdo de Café –punto extremadamente sensible para los intereses exportadores de Colombia-; y, finalmente, establecer un acuerdo para revisar la legislación comercial norteamericana referida al incremento de los procedimientos "antidumping" aplicados sobre las exportaciones de flores cortadas provenientes de Colombia. No obstante, la siguiente reunión cumbre, celebrada en la localidad de San Antonio (Texas) a principios de marzo de 1992, demostró que las promesas norteamericanas se limitaron al terreno de la retórica, en tanto volvieron a aflorar las divergencias de enfoque entre Estados Unidos, que mantuvo el criterio tradicional de otorgar preferencia a la represión policial y militar como método de lucha antinarcóticos; y los países productores latinoamericanos, quienes, encabezados por Perú y Bolivia, sostuvieron la necesidad de ofrecer a los productores de droga formas compensatorias de cultivos alternativos con mercados seguros y redituables. Acerca de la cumbre de Cartagena y de sus resultados ver los trabajos del Instituto de Relaciones Europeo-Latinoamericanas (IRELA), "Colombia: insurgencia, droga y governabilidad", Dossier N° 25, Madrid, IRELA, mayo de 1990, p. 31; y de Corigliano, Francisco, "El problema del narcotráfico: los obstáculos y las posibilidades de cooperación multilateral", Documentos e Informes de Investigación N° 140 del Area de Relaciones Internacionales de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Buenos Aires, Mayo de 1993, pp. 24-27.

  51. Párrafo del discurso del presidente Clinton, citado en "La forma de luchar contra los narcotraficantes. Diferencias entre EE.UU. y Latinoamérica por las drogas", por Marina Aizen, Clarín, 9 de junio de 1998, p. 4.

  52. Ver estas declaraciones de Menem, citadas en "Discurso ante la Asamblea de la ONU…", op.cit.

  53. Párrafo del discurso del presidente Zedillo, citado en "La forma de luchar contra los narcotraficantes….", op.cit.

  54. El 15 de diciembre de 1989, la Asamblea General aprobó sin votación la resolución 44/ 166 sobre la situación de los derechos humanos en la república islámica de Irán. Lo propio hizo el 18 de diciembre de 1990, a través de la aprobación sin voto de la resolución 45/ 173. En 1991 no se registraron resoluciones respecto de esta cuestión en el ámbito de la Asamblea. Ver al respecto Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-fourth session –1989 / 1990, op.cit., p. 374; e Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-fifth session – 1990 / 1991, op.cit., p. 378.

  55. La resolución 47/ 146 fue aprobada por 86 votos a favor (entre ellos los de Estados Unidos, Brasil, México, Chile, Paraguay y Perú), 16 votos en contra (entre ellos los de Cuba, Irán, India, Libia, Yemen) y 38 abstenciones (entre ellas las de Arabia Saudita, Colombia, Liberia y Turquía). Por su parte, entre los países ausentes de la votación estuvieron Argentina, Armenia y Uruguay. Detalles de la votación de la resolución 47/ 146 en Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-seventh session – 1992 / 1993, op.cit., pp. 368 y 382-383.

  56. La resolución 54/ 177 fue aprobada por 61 votos a favor (entre ellos los de Estados Unidos, Bolivia, Brasil, Chile, El Salvador, Paraguay), 47 en contra (entre ellos los de Colombia, Cuba, Kuwait, Irán, Libia y Arabia Saudita) y 51 abstenciones (entre ellas las de Argentina, México, Nicaragua, Panamá, Perú y Uruguay) . Detalles de la votación de la resolución 54/ 177 en Index to Proceedings of the General Assembly, Fifty-fourth session – 1999 / 2000, op.cit., pp. 380 y 394-395.

  57. La resolución 48/ 145 fue aprobada por 74 votos a favor (entre ellos los de Argentina, Estados Unidos, Bolivia, Brasil, Chile, México, Paraguay y Perú), 23 votos en contra (entre ellos los de Cuba, Irán, India, Libia, Omán, Pakistán y Vietnam) y 51 abstenciones (entre ellas las de Colombia, Etiopía, Fiji, Arabia Saudita, Tanzania y Uruguay). Por su parte, entre los países ausentes de la votación figuraron Cabo Verde, Uzbekistán y Yugoslavia. Detalles de la resolución 48/ 145 en Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-eighth session – 1993 / 1994, op.cit., pp. 390 y 404-405.

  58. La resolución 49/ 202 fue aprobada por 74 votos a favor (entre ellos los de Argentina, Estados Unidos Bolivia, Brasil, Chile, El Salvador, México, Paraguay y Perú), 25 votos en contra (entre ellos los de Armenia, Azerbaiján, Cuba, India, Irán y Sudán) y 55 abstenciones (entre ellas las de Colombia, Egipto, Guatemala, y Arabia Saudita). Por su parte, entre los países ausentes de la votación figuraron Yemen y Yugoslavia se ausentaron de la votación. Detalles de la resolución 49/ 202 en Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-ninth session – 1994 / 1995, op.cit., pp. 394 y 408-409.

  59. La resolución 50/ 188 fue aprobada por 78 votos a favor (entre ellos los de Argentina, Estados Unidos, Bolivia, Brasil, Chile, El Salvador, México, Paraguay y Perú), 27 en contra (Cuba, Irán, Turkmenistán, Nigeria y Pakistán) y 58 abstenciones (entre ellas las de Colombia, Angola, Líbano). Por su parte, entre los países ausentes de la votación figuraron Irak, Omán, Turquía, Yemen y Yugoslavia. Detalles de la resolución 50/ 188 en Index to Proceedings of the General Assembly, Fiftieth session – 1995 / 1996, op.cit., pp. 375 y 388-389.

  60. La resolución 51/ 107 fue adoptada por 79 votos a favor (entre ellos los de Argentina, Estados Unidos, Bolivia, Brasil, Chile, El Salvador, México, Paraguay y Perú), 30 votos en contra (entre ellos los de Cuba, India, Níger, Nigeria, Sudán y Pakistán) y 54 abstenciones (entre ellas las de Colombia, Egipto, Kuwait y Panamá). Por su parte, entre los países ausentes de la votación figuraron Yemen y Yugoslavia. Detalles de la votación de la resolución 51/ 107 en Index to Proceedings of the General Assembly, Fifty-first session – 1996 / 1997, op.cit., pp. 406 y 422-423.

  61. La resolución 52/ 142 fue adoptada por 64 votos a favor (entre ellos los de Argentina, Estados Unidos, Bolivia, Brasil, Chile, El Salvador, México, Paraguay y Perú), 32 votos en contra (entre ellos los de Cuba, India, Irán, Kuwait, Libia y Nigeria) y 56 abstenciones (entre ellas las de Colombia, Chipre, Egipto, Ucrania y Tanzania). Entre los países que no figuraron en la votación estuvieron Irak, Vietnam, Yemen y Yugoslavia. Detalles de la votación de la resolución 52/ 142 en Index to Proceedings of the General Assembly, Fifty-second session – 1997 / 1998, op.cit., pp. 429 y 446-447.

  62. La resolución 53/ 158 fue adoptada por 64 votos a favor (entre ellos los de Argentina, Estados Unidos, Bolivia, Brasil, Chile, El Salvador, México, Paraguay y Perú), 41 votos en contra (entre ellos los de Cuba, India, Irán, Kuwait, Libia y Nigeria) y 56 abstenciones (entre ellas las de Colombia, Chipre, Egipto, El Salvador, Ucrania y Tanzania). Entre los países que no figuraron en la votación estuvieron Irak, Vietnam, Yemen y Yugoslavia. Detalles de la votación de la resolución 53/ 158 en Index to Proceedings of the General Assembly, Fifty-third session – 1998 / 1999, op.cit., pp. 416 y 430-431.

  63. "La UN aprobó una propuesta de Cuba" y "La Argentina", La Nación, 25 de noviembre de 1992, p. 3. Ver texto de la resolución 47/19, en http:www.un.org/documents/ga/res/47/a47r019.htm. Detalles de la votación de dicha resolución en Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-seventh session – 1992 / 1993, op.cit., pp. 361 y 374-375.

  64. La resolución 48/ 16 fue adoptada por 88 votos a favor, 4 en contra y 57 abstenciones. Ver al respecto el texto de la resolución en http://www.un.org/documents/ga/res/48/a48r016.htm. Detalles de la votación de dicha resolución en Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-eight session – 1993 / 1994, op.cit., pp. 383 y 398-399.

  65. Texto de la resolución 49/9, en http://www.un.org/documents/ga/res/49/a49r009.htm. Detalles de la votación de dicha resolución en Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-ninth session – 1994 / 1995, op.cit., pp. 383 y 400-401.

  66. Texto de la resolución 50/10, en http://www.un.org/documents/ga/res/50/a50r010.htm. Detalles de la votación de dicha resolución en Index to Proceedings of the General Assembly, Fiftieth session – 1995 / 1996, op.cit., pp. 365 y 380-381.

  67. Texto de la resolución 51 / 17, en http://www.un.org/documents/ga/res/51/a51r017.html. Detalles de la votación de dicha resolución en Index to Proceedings of the General Assembly, Fifty-first session – 1996 / 1997, op.cit., pp. 400 y 416-417.

  68. Texto de la resolución 52 / 10, en http://www.un.org/documents/ga/res/52/a52r010.htm. Detalles de la votación de dicha resolución en Index to Proceedings of the General Assembly, Fifty-second session – 1997 / 1998, op.cit., pp. 421 y 438-439.

  69. Texto de la resolución 53 / 4, en http://www.un.org/documents/ga/res/53/a53r004.html. Detalles de la votación de dicha resolución en Index to Proceedings of the General Assembly, Fifty-third session – 1998 / 1999, op.cit., pp. 408 y 422-423.

  70. Texto de la resolución 54 / 21 en http://www.un.org/documents/ga/res/54/a54r021.html. Detalles de la votación de dicha resolución en Index to Proceedings of the General Assembly, Fifty-fourth session – 1999 / 2000, op.cit., pp. 373 y 386-387.

  71. En 1989, sobre un total de 26 resoluciones sometidas a votación de la Asamblea General referidas al conflicto árabe-israelí (es decir, exceptuando los casos de resoluciones aprobadas sin votación), Argentina sólo coincidió con Estados Unidos en 2 de ellas: la 44/ 47 A, referida a la asistencia a refugiados palestinos; y la 44/ 47 D, referente al entrenamiento vocacional a los refugiados palestinos, casos donde las delegaciones de los dos países votaron a favor. En términos de porcentajes, sólo coincidieron en un 7, 4 % del total de resoluciones sometidas a votación. En las restantes 24 resoluciones –la resolución 44/ 2, referente a la intifada palestina; las resoluciones 44/ 41 A, 44/ 41 B, 44/ 41 C y 44/ 42, referidas a la cuestión palestina; las resoluciones 44/ 47 E a 44/ 47 K, sobre asistencia a refugiados palestinos; las 44/ 48 A a 44/ 48 G, referidas a la investigación de las prácticas israelíes que afectan los derechos humanos a la población en los territorios ocupados; y las resoluciones 121 y 235, sobre armamento nuclear israelí y asistencia a la población palestina- no se registraron coincidencias –Argentina votó a favor de todas las resoluciones mientras que Estados Unidos se abstuvo en las resoluciones 44/48 B, 44/ 48 C, 44/ 48 E y 44/ 48 F, y votó en contra en los demás casos. En términos porcentuales, se registró un 92,4 % de casos de divergencia entre las votaciones argentinas y norteamericanas.
    Por su parte, en 1990, sobre un total de 22 resoluciones referidas a esta cuestión sometidas a votación, Argentina y Estados Unidos coincidieron en sólo dos casos: los de las resoluciones 45/ 73 A y 45/ 73 D, referidos a la asistencia material y entrenamiento vocacional a los refugiados palestinos, que representaron el 9,09% del total. En el resto de los casos –los de las resoluciones 45/ 63, referida al armamento nuclear israelí y las 45/ 67 A a 45/ 69 y 45/ 73 E a 45/ 73 K, sobre los refugiados palestinos; los de las resoluciones 45/ 74 A a 45/ 74 G, sobre las prácticas israelíes que afectan los derechos humanos de la población de los territorios ocupados y el de la resolución 83 A, sobre la situación en Medio Oriente-, Argentina votó a favor y Estados lo hizo en contra (salvo los casos de las resoluciones 45/ 74 B, 45/ 74 C, 45/ 74 E y 45/ 74 F, en los que se abstuvo). En términos porcentuales, un 90,9 % de divergencias. Porcentajes calculados por el autor en base a las votaciones registradas en el Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-fourth session –1989 / 1990, op.cit., pp. 367, 369, 373, 377, 380-383, y 387-388; y en el Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-fifth session – 1990 / 1991, op.cit., pp. 374-375, y 386-388.

  72. En 1992, sobre un total de 25 resoluciones referidas al conflicto árabe-israelí sometidas a votación de la Asamblea General, Argentina y Estados Unidos coincidieron en sólo dos casos: los representantes de ambos países votaron a favor de las resoluciones 47/ 69 A y 47/ 69 D, referidas a la asistencia a los refugiados palestinos y a las tareas del Grupo de Trabajo sobre el Financiamiento de UNRWA. En otras palabras, un porcentaje de coincidencias de sólo el 8 %. En todos los demás casos –que representan un porcentaje del 92 % del total de resoluciones sometidas a votación de la Asamblea General- se registraron divergencias en las votaciones de ambos países. Porcentajes calculados por el autor sobre la base de los datos estadísticos de las votaciones presentados en el Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-seventh session – 1992 / 1993, op.cit., pp. 364-365, 376-377 y 380-381.

  73. En el año 1995, Argentina y Estados Unidos lograron el máximo índice de votos coincidentes en términos generales. Sin embargo, en el caso de las resoluciones correspondientes a dicho año y relacionadas con el conflicto árabe-israelí, sobre 21 resoluciones sometidas a votación de la Asamblea General, sólo coincidieron en 3 de ellas –las resoluciones 50/ 21, referida al proceso de paz en Medio Oriente; 50/ 28 D, sobre entrenamiento vocacional a los refugiados palestinos; y 50/ 29 D sobre prácticas israelíes que afectan los derechos humanos de la población en territorios ocupados. Por su parte, ambos países tuvieron votos divergentes en los restantes 18 casos sometidos a votación –los de las resoluciones 50/ 22 A, sobre la situación de Jerusalén; 50/ 22 B, sobre el Golán sirio; 50/ 22 C, sobre el ataque israelí al Líbano; 50/ 28 A a 50/ 28 C, 50 / 28 F y 50/ 28 G, sobre los refugiados palestinos; las resoluciones 50/ 29 A a 50/ 29 D, sobre las prácticas israelíes que afectan derechos humanos de la población palestina y árabe en territorios ocupados; la 50/ 73, sobre el riesgo de proliferación nuclear en Medio Oriente; las 50/ 84 A, 50/ 84 B y 50/ 84 C, sobre la cuestión palestina; la 50/ 129, referentes a las repercusiones económicas y sociales de la presencia de asentamientos israelíes sobre la población palestina en los territorios ocupados desde 1967, incluyendo Jerusalén, y sobre la población árabe en el Golán sirio; y, finalmente, la resolución 50/ 140, sobre el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino.

  74. Porcentajes calculados por el autor sobre la base de los datos estadísticos de las votaciones hallados en el Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-six session – 1991/ 1992, op.cit., pp. 379-382, 385, 387 y 392-395; Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-eighth session – 1993 / 1994, op.cit., pp. 384-385, 387, 390, 393, 398-402 y 406-407; Index to Proceedings of the General Assembly, Forty-ninth session – 1994 / 1995, op.cit., pp. 385, 389, 391, 400-403 y 406-407; Yearbook of the United Nations 1994, Volume 48, Department of Public Information, United Nations, New York, 1995, pp. 620-623; e Index to Proceedings of the General Assembly, Fiftieth session – 1995 / 1996, op.cit., pp. 365-366, 370-371, 373, 380-383 y 386-389.

  75. Porcentajes calculados por el autor sobre la base de los datos estadísticos de las votaciones hallados en el Index to Proceedings of the General Assembly, Fifty-first session – 1996 / 1997, op.cit., pp. 400, 403, 407, 411, 416-417 y 420-425; Index to Proceedings of the General Assembly, Fifty-second session – 1997 / 1998, op.cit., pp. 424-425 y 440 a 445; Index to Proceedings of the General Assembly, Fifty-third session – 1998 / 1999, op.cit., pp. 409-410, 413, 415, 417, 422-425 y 428-431; e Index to Proceedings of the General Assembly, Fifty-fourth session – 1999 / 2000, op.cit., pp. 374-376, 379, 382, 386-387 y 390-395.

  76. Ver al respecto editorial "Por qué necesitamos una Corte Penal Internacional", por el ex canciller Guido Di Tella, Clarín, 13 de marzo de 1998, p. 17.

  77. Referencias a las resoluciones 50/ 46 en Index to Proceedings of the General Assembly, Fiftieth session – 1995 / 1996, op.cit., p. 367; 51/ 207 en Index to Proceedings of the General Assembly, Fifty-first session – 1996 / 1997, op.cit., p. 412; 52/ 160 en Index to Proceedings of the General Assembly, Fifty-second session – 1997 / 1998, op.cit., p. 430; 53/ 105 en Index to Proceedings of the General Assembly, Fifty-third session – 1998 / 1999, op.cit., p. 414; y 54/ 105 en Index to Proceedings of the General Assembly, Fifty-fourth session – 1999 / 2000, op.cit., p. 378.

  78. Editorial "Por qué necesitamos una Corte Penal Internacional", por el ex canciller Guido Di Tella, op.cit.
  79. Ibid.
  80. Zawels, Estanislao, Hacia un sistema de seguridad colectiva para el siglo XXI. El Consejo de Seguridad de la ONU en la década del 90, Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano (en adelante GEL), 2000, pp. 174-175.

  81. Las resoluciones adoptadas sin voto durante 1994 por el Consejo de Seguridad fueron las siguientes: 904, del 18 de marzo, sobre la masacre de civiles palestinos en Hebrón; 918, del 17 de mayo, sobre la expansión del mandato de UNAMIR (Operación de Mantenimiento de Paz de la ONU en Rwanda) y la imposición de un embargo de armas en ese país africano; 936, del 8 de julio, sobre el nombramiento de los miembros de un Tribunal Internacional para el procesamiento de las personas responsables de violaciones de los derechos humanos en el territorio de la ex Yugoslavia desde 1991; 951, del 21 de octubre, sobre la elección de cubrir una vacante en la Corte Internacional de Justicia; y, finalmente, la resolución 963, del 29 de noviembre, referente a la recomendación para admitir a Palau como miembro de las Naciones Unidas. Ver al respecto Index to Proceedings of the Security Council, Forty-ninth year - 1994, Dag Hammarskjöld Library, New York, 1995, pp. 327-332.

  82. Porcentajes calculados por el autor de este artículo en la base de los datos estadísticos ofrecidos por el Index to Proceedings of the Security Council, Forty-ninth year - 1994, op.cit., especialmente pp. 327-337. Mientras la votación argentina coincidió en todos los casos con las de Francia y Gran Bretaña, no coincidió en un solo caso con las norteamericanas –el de la resolución 946 del 30 de septiembre, que establecía la extensión del mandato de UNOSOM II (Operación de los cascos azules de la ONU en Somalía) en la que Argentina votó a favor y Estados Unidos se abstuvo-. Asimismo, Argentina registró un solo caso de divergencia con las votaciones de Rusia –el de la resolución 964 del 29 de noviembre, referida al fortalecimiento de la misión de la ONU en Haití (UNMIH), caso en el que Argentina votó a favor y que Rusia se abstuvo-. Finalmente, las votaciones de la Argentina en el seno del Consejo registraron tres casos de divergencia con los votos de China –los de las resoluciones 929 del 22 de junio, sobre el establecimiento temporario de una operación humanitaria en Rwanda; 940 del 31 de julio, referente a la autorización de una fuerza multinacional para restaurar la democracia en Haití; y 955 del 8 de noviembre, sobre el establecimiento de un Estatuto de un Tribunal Internacional para tratar el caso de Rwanda-. En estos tres casos, Argentina votó a favor y China se abstuvo.

  83. Las resoluciones aprobadas sin voto durante 1995 por el Consejo de Seguridad fueron las siguientes: 979, del 9 de marzo; 980, del 22 de marzo; y 1018, del 7 de noviembre. Las tres resoluciones estuvieron referidas al mismo tema: la elección para cubrir una vacante en la Corte Internacional de Justicia. Ver al respecto Index to Proceedings of the Security Council, Fiftieth year - 1995, Dag Hammarskjöld Library, New York, 1996, pp. 331-335.

  84. Porcentajes calculados por el autor de este artículo sobre la base de los datos estadísticos que ofrece el Index to Proceedings of the Security Council, Fiftieth year - 1995, op.cit., pp. 331-339. Mientras la votación argentina coincidió en todos los casos con los votos de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, registró tres casos de divergencias con los votos de China Popular –los correspondientes a las resoluciones 975, del 30 de enero, sobre extensión del mandato de la misión de la ONU en Haití (UNMIH) y el reemplazo de la Fuerza Multinacional por una Operación de Mantenimiento de la Paz de la ONU; 988, del 21 de abril, referente a la extensión de la suspensión parcial de ciertas sanciones contra Yugoslavia; y 998, del 16 de junio, sobre el establecimiento de una Fuerza de Protección Rápida de la ONU (UNPROFOR)-. En estos tres casos, la Argentina votó a favor y China se abstuvo. Finalmente, las votaciones argentinas en el Consejo registraron cuatro casos de divergencias con las rusas. Estos fueron los de las resoluciones 970, del 12 de enero, que disponía el cierre de la frontera entre Yugoslavia y Bosnia y Herzegovina con respecto a todos los bienes excepto los vinculados a la satisfacción de necesidades humanas esenciales; 988, del 21 de abril, referente a la extensión de la suspensión parcial de ciertas sanciones contra Yugoslavia; 998, del 16 de junio, sobre el establecimiento de una Fuerza de Protección Rápida de la ONU (UNPROFOR); y 1003, sobre extensión de la suspensión parcial de ciertas sanciones contra Yugoslavia. En estos cuatro casos, la Argentina votó a favor y Rusia se abstuvo.

  85. Las resoluciones adoptadas sin voto durante 1999 por el Consejo de Seguridad fueron las siguientes: 1248, del 25 de junio, sobre admisión de la república de Kiribati como miembro de las Naciones Unidas; 1253, del 28 de julio, referente a la admisión del reino de Tonga como miembro de las Naciones Unidas, y, finalmente, la resolución 1278, del 30 de noviembre, vinculada a la elección para cubrir una vacante en la Corte Internacional de Justicia. Ver al respecto Index to Proceedings of the Security Council, Fifty-fourth year - 1999, Dag Hammarskjöld Library, New York, 2000, pp. 265-268.

  86. Porcentajes calculados por el autor de este artículo en la base de los datos estadísticos ofrecidos por el Index to Proceedings of the Security Council, Fifty-fourth year - 1999, op.cit., pp. 265-274. Mientras las votaciones argentinas coincidieron plenamente con las de Estados Unidos y Gran Bretaña, registraron un caso de divergencia con las de Francia –el de la resolución 1280 del 3 de diciembre referente a las medidas para proveer ayuda humanitaria al pueblo iraquí, caso en el que Francia no participó con su voto-. Por su parte, las votaciones argentinas registraron cuatro casos de divergencias con las de la Federación Rusa: tales los de las resoluciones 1239 del 14 de mayo, sobre asistencia a los refugiados y migrantes procedentes de Kosovo, Montenegro y otras partes de la República Federal de Yugoslavia; 1276 del 24 de noviembre, sobre la extensión del mandato de la Fuerza Observadora de Naciones Unidas UNDOF; 1280 del 3 de diciembre, sobre medidas de ayuda humanitaria al pueblo iraquí; y 1284, del 17 de diciembre, referente al establecimiento de una Comisión de Monitoreo, Verificación e Inspección de la ONU (UNMOVIC). Finalmente, Argentina tuvo diferencias con China en los casos de las resoluciones 1239 del 14 de mayo, sobre asistencia a los refugiados y migrantes de Kosovo, Montenegro y otras partes de la República Federal de Yugoslavia; 1244 del 10 de junio, sobre el despliegue de presencia internacional de personal civil y de seguridad en Kosovo; 1249 del 25 de junio, referente a la admisión de la república de Nauru como miembro de las Naciones Unidas; 1280 del 3 de diciembre, sobre medidas de ayuda humanitaria al pueblo iraquí; y 1284 del 17 de diciembre, referente al establecimiento de una Comisión de Monitoreo, Verificación e Inspección de la ONU (UNMOVIC).
    No obstante el énfasis que los medios de prensa otorgaron a esta cuestión como un motivo de fricción entre los gobiernos de Argentina y Brasil, cabe destacar que las Cancillerías de ambos países procuraron negociar la espinosa cuestión de manera reservada y colocaron la prioridad en el objetivo de profundizar el MERCOSUR. Una evidencia de este perfil compartido fue el contenido de un cable de la Embajada argentina en Brasil del 27 de agosto de 1997, en el que se citan las siguientes expresiones del secretario general de Itamaraty, embajador Sebastián de Rego Barros, respecto de las divergencias entre ambos países por la reforma del Consejo de Seguridad: "Habíamos tratado de mantener la cuestión del Consejo de Seguridad en el marco de conversaciones reservadas. El estado público que tomó el tema tiene sin duda su precio. Lo que tenemos que hacer es profundizar el Mercosur y dejar de lado la cuestión del Consejo de Seguridad; bajar el tono y básicamente no confrontar, porque no sabemos cómo termina. Y por ejemplo, si finalmente se impone el criterio (argentino) de la rotación, podría aparecer como una derrota política brasileña. Por eso queremos seguir tratando el tema entre profesionales en el contexto de conversaciones reservadas". Asimismo, dicho cable cita la declaraciones respecto de este tema del embajador argentino en Brasil, Jorge Hugo Herrera Vegas, quien manifestó que "Argentina iba a ayudar en la búsqueda de un consenso en la región". Por su parte, ambos diplomáticos coincidieron en una paradójica consecuencia de las divergencias en torno al tema del Consejo de Seguridad: "(…) Coincidimos en que cuestión divergencia Argentina-Brasil en torno tema Consejo de Seguridad había activado conjunto significativo de reacciones pro-Mercosur, inclusive de aquellos que tradicionalmente habían manifestado posiciones escépticas o contrarias al desarrollo del Mercosur.
    Coincidimos asimismo que prensa en general asumió defensa del Mercosur y que todo esto indicaba que era propicio dar un paso adelante en la profundización del Mercosur". Cable de la Embajada argentina en Brasil, N° 011373 / 97, Brasil: Audiencia con Secretario General Itamaraty, embajador Rego Barros, Reservado, Brasilia, 27 de agosto de 1997, 2 pp., en Archivo personal del ex vicecanciller Andrés Cisneros, Caja N° 7, Carpeta Consejo de Seguridad.

  87. De acuerdo con Zawels, estos 53 nuevos estados incorporados en la década de 1960 fueron, por orden alfabético, los siguientes: Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Botswana, Brunei Darussalam, Burundi, Cabo Verde, Comoras, Djibouti, Dominica, Estados Federados de Micronesia, Fiji, Gambia, Granada, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Guyana, Islas Marshall, Islas Salomon, Jamaica, Kenya, Lesotho, Malawi, Malta, Mauricio, Mozambique, Namibia, Omán, Palau, Papúa Nueva Guinea, Ruanda, Samoa, San Cristóbal y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Santo Tomé y Príncipe, Seychelles, Sierra Leona, Singapur, Suriname, Swazilandia, Tanzania, Trinidad y Tobago, Uganda, Yemen Democrático, Zambia y Zimbabwe. Zawels, op.cit., nota 3, p. 189.

  88. Zawels, op.cit., p. 189.

  89. Zawels, op.cit., pp. 189-190.
  90. Zawels, op.cit., pp. 196-197.
  91. "Posición argentina sobre reforma del Consejo de Seguridad", Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Memorándum de Dirección Organismos Internacionales, N° 010244 / 97, Confidencial, en Archivo personal del ex vicecanciller Andrés Cisneros, Caja N° 7, Carpeta Consejo de Seguridad, p. 1.

  92. Para mayores detalles acerca de esta cuestión, consultar Zawels, op.cit., especialmente pp. 187-211 y 227-228. Ver asimismo memorándum titulado "Posición argentina sobre reforma del Consejo de Seguridad", op.cit., p. 2.

  93. De acuerdo con el texto del memorándum citado en la nota anterior: "En esa ocasión, se expresó que Argentina consideraría el ingreso de otros miembros permanentes si se verificaba un consenso sobre esa posibilidad y siempre que se respetara la igualdad soberana de los Estados, el consenso regional y global y no se excluyese a países como Argentina que demostraron un firme compromiso con el sistema de seguridad colectiva". Memorándum titulado "Posición argentina sobre reforma del Consejo de Seguridad", op.cit., p. 2.

  94. Idem nota anterior.

  95. Ibid.

  96. Ibidem, pp. 3-4.

  97. Memorándum del vicecanciller Andrés Cisneros al canciller Guido Di Tella sobre Consejo de Seguridad, sin fecha, en Archivo personal del vicecanciller Andrés Cisneros, Caja N° 7, Carpeta Consejo de Seguridad.

  98. Ver al respecto editorial de opinión "Peligrosa propuesta de reforma del Consejo de Seguridad", por Emilio J. Cárdenas, diario La Prensa, 6 de abril de 1997, p. 10.

  99. Memorandum de Cisneros a Di Tella, op.cit.

  100. Proyecto de nota del canciller Guido Di Tella a señora Allbright sobre reforma del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Buenos Aires, 7 de agosto de 1997, citado en Memorandum SUBPE del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, N° 010977 / 97, Reservado, Buenos Aires, 8 de agosto de 1997, pp. 1-2, en Archivo personal del ex vicecanciller Andrés Cisneros, Caja N° 7, Carpeta Consejo de Seguridad.

  101. La resolución 661 fue adoptada por el Consejo de Seguridad en su reunión 2933 por un resultado de 13 votos a favor, 0 en contra y 2 abstenciones (Cuba y Yemen). Ver el texto de la resolución 661, en http://www.un.org/Docs/scres/1990/scres90.htm, pp. 19-20 y en Anales de Legislación Argentina 1990, Tomo L-C, Buenos Aires, La Ley, 1990, pp. 2498-2499.

  102. Zawels, op.cit., p. 131.

  103. Texto del decreto 1560, en Anales de Legislación Argentina 1990, Tomo L-C, Buenos Aires, La Ley, 1990, p. 2498.

  104. La resolución 670 fue adoptada por el Consejo de Seguridad en su reunión 2943 del 25 de septiembre de 1990, por un resultado de 14 votos a favor y 1 en contra –el de Cuba-. Ver texto de la resolución 670 en http://www.un.org/Docs/scres/1990/scres90.htm, pp. 24-25.

  105. Ver texto de la Ley 23.904, citada en Anales de Legislación Argentina 1991, Tomo LI–A, Buenos Aires, La Ley, 1991, p. 61.

  106. La resolución 678 fue adoptada por el Consejo de Seguridad en su reunión 2591 por una votación de 13 votos a favor y 0 en contra, con 2 abstenciones (Cuba y Yemen). Ver texto de la resolución 678, en http://www.un.org/Docs/scres/1990/scres90htm, pp. 27-28.

  107. Zawels, op.cit., p. 131.

  108. Con este fin se estableció en el norte de Irak una zona de no vuelo que luego fue ampliada con otra, ubicada al sur de Irak, para proteger a las minorías chiítas también perseguidas por el régimen iraquí. Idem nota anterior.

  109. Zawels, op.cit., pp. 131-132.

  110. Respecto de esta resolución 986, aprobada por unanimidad, Zawels destaca que la misma limitaba los puntos de salida del petróleo para su mejor control; determinaba que los fondos recaudados fuesen administrados a través de una cuenta de depósito en garantía y aseguraba un mecanismo especial para la provisión de bienes humanitarios a las minorías kurdas y chiítas. Los beneficios de esta resolución fueron ampliados en subsiguientes resoluciones del Consejo de Seguridad, entre ellas, la resolución 1266 del 4 de octubre de 1999, aprobada por unanimidad, que levantó el techo de las ventas autorizadas de petróleo. Ver al respecto Zawels, op.cit.,, p. 132. Referencias a estas resoluciones y su votación en Index to Proceedings of the Security Council, Fiftieth year - 1995, op.cit., pp. 332 y 338 e Index to Proceedings of the Security Council, Fifty-fourth year – 1999, op.cit., pp. 267 y 272.

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