En
noviembre de 1823, pocos meses antes del arribo del cónsul Parish a Buenos
Aires, Rivadavia había acordado enviar una misión de carácter secreto a Gran
Bretaña y también una de carácter oficial a Estados Unidos. Esta última
incluía el envío de un ministro rioplatense a Washington, debido a que
Rivadavia sentía la necesidad de ganar el apoyo británico y norteamericano
para contrarrestar cualquier posible intervención de la Santa Alianza en América
del Sur. El temor a una expedición de reconquista se incrementó en el gobierno
porteño cuando llegaron a Buenos Aires las noticias referentes a la caída del
gobierno liberal español de Riego en 1823 y a la intervención de tropas
francesas para restablecer el absolutismo en España. Estas noticias activaron
la preparación de una misión encabezada por Carlos María de Alvear, que se
dirigiría tanto a Gran Bretaña como a Estados Unidos. Alvear llegó a
Liverpool el 5 de junio de 1824, y fue recibido en forma entusiasta por una
delegación de comerciantes locales que estaban interesados en saber acerca de
la situación política en Sudamérica. Seis días después, al arribar a
Birmingham, Alvear fue invitado a una reunión efectuada por comerciantes y
manufactureros locales ansiosos por informarse acerca del mismo tema. (1)
Durante su estadía en Inglaterra, empresas importantes de Liverpool y Londres
hicieron un petitorio al gobierno británico para el reconocimiento de la
emancipación de los Estados sudamericanos. (2)
Alvear estaba seguro de que la posición favorable expresada en esas
reuniones terminaría por predisponer positivamente a la opinión pública británica
en el tema del reconocimiento. Respecto de la posición gubernamental británica
en este tema, cabe citar la transcripción que Alvear hizo del discurso ante el
Parlamento del primer ministro británico lord Liverpool:
En la sesión tenida en la Cámara de los Lores el 24 de corriente, un
miembro de ella, el Marqués de Landsdown (sic), habiendo preguntado al primer
ministro Lord Liverpool cuáles eran las relaciones y disposiciones del Gobierno
respecto de los nuevos Estados de Sud América, respondió éste que el gobierno
no tenía ningún compromiso directo ni indirecto con potencia alguna para
reconocer o no la independencia de aquellos estados y que estaba enteramente
libre para determinar sobre este punto, según los intereses de la nación
inglesa; que habiendo dado el paso de proponer al Gobierno español fuese el
primero en hacer el reconocimiento de aquellas sus antiguas colonias, haciéndole
ver la necesidad y conveniencia que le resultaría de tal procedimiento, el
gabinete de Madrid había rehusado decididamente acceder a tal propuesta, razón
por que el Gobierno inglés quedaba ya libre aun con respecto a España, para
hacer (a su debido tiempo) el reconocimiento de aquellos nuevos Estados, y para
contraer con ellos obligaciones tanto morales como de cualquiera otra especie y
añadió: el Gobierno ha enviado comisionados a varios de aquellos Estados para
que formando una idea exacta de la situación respectiva de ellos, se pueda
proceder a su reconocimiento; como el informe de los comisionados no ha llegado
aún, se suspende todo procedimiento, bien entendido; que estando salvo el
Gobierno Inglés, como se ha dicho anteriormente, de todo compromiso, tanto con
las potencias extranjeras, como con la España misma, sólo espera las noticias
de sus comisionados para determinar sobre el asunto en cuestión. (3)
Este
anuncio del ministro Liverpool condujo a Alvear a creer que existía una buena
disposición gubernamental británica hacia el reconocimiento del Río de la
Plata. El 6 de julio de 1824 estas convicciones del enviado de Buenos Aires
parecían confirmarse por las buenas noticias difundidas a través del periódico
londinense The Times, que reprodujo la carta enviada tiempo atrás por
Canning a Rivadavia anunciando el nombramiento de Parish como cónsul en Buenos
Aires para proteger los intereses comerciales británicos. Asimismo se
notificaba el envío del crédito de la Baring Brothers al gobierno del Río de
la Plata.
A pesar de las buenas nuevas difundidas por The Times, Canning
trató fríamente a Alvear. Antes de la entrevista el ministro británico le
hizo llegar al enviado porteño una lista de urticantes preguntas acerca de la
situación política en el Río de la Plata: la renuncia de Rivadavia como
ministro de gobierno, el funcionamiento del Congreso y del Ejecutivo, y la
situación en los Estados sudamericanos a partir de la posibilidad de una
victoria realista en Perú. Respecto del último tema, Alvear contestó que las
Provincias Unidas del Río de La Plata habían adquirido su independencia desde
hacía 14 años y que no existían razones de peso para temer a los españoles.
En el curso de la entrevista, Alvear intentó introducir el tema de la ocupación
portuguesa de la Banda Oriental, tratando de ganar la atención y la simpatía
de Canning a favor del gobierno bonaerense. (4)
Canning también preguntó acerca de otra delicada cuestión para el
gobierno porteño: su autoridad sobre las otras provincias del Río de la Plata.
Alvear confirmó la percepción británica al afirmar que la capital no tenía
autoridad sobre las provincias. Al llegar a este punto, Canning astutamente
preguntó al enviado de Buenos Aires a quién realmente representaba en su carácter
de embajador en los Estados Unidos, a lo que éste replicó que representaba a
todas las provincias del ex virreinato del Río de la Plata, dado que el
gobierno de Estados Unidos había reconocido, con la declaración del presidente
Monroe, la independencia de todas las provincias que habían formado parte de
aquél. (5) Sin embargo, según las propias palabras de Alvear en carta a
Rivadavia, debió exagerar respecto de la condición estable del gobierno porteño,
presentándolo con una "robustez ya establecida... para evitar las
objeciones y dificultades qe de otro modo era consiguiente hubiese
presentado el Sr. Ministro inglés". (6)
Como bien lo observa Klaus Gallo en su monografía sobre este episodio,
no resulta claro cuáles fueron las razones de la actitud distante de Canning
hacia Alvear durante este encuentro. En parte la actitud del primero podría
haber obedecido a cierto grado de irritación por el alto perfil evidenciado por
el comportamiento de Alvear en Gran Bretaña, estimulando las esperanzas de los
comerciantes y de la opinión pública británicos acerca del próspero futuro
del Río de la Plata. De acuerdo con esta posible explicación, la actitud de
Alvear habría generado presiones adicionales al gobierno británico en torno de
la delicada cuestión del reconocimiento. Sin embargo, y de acuerdo con el autor
recién mencionado, otro argumento razonable para explicar la frialdad de
Canning en su encuentro con Alvear pudo descansar en el impacto negativo que en
el Foreign Office y en los círculos oficiales de Londres causaron las noticias
acerca de la renuncia de Rivadavia. Lo que resulta claro más allá de estas
especulaciones es que la visita de Alvear no parece haber contribuido en forma
significativa a acelerar el reconocimiento británico, y que las respuestas
otorgadas por Alvear no añadieron demasiado a lo que Canning ya sabía acerca
de los asuntos del Río de la Plata, gracias a un agudo informante como el cónsul
Parish. (7)
Durante la estadía de Alvear en Inglaterra se hicieron oír frecuentes
quejas provenientes de la oposición whig en el Parlamento británico. En
el comienzo de las sesiones parlamentarias de 1824, Lansdowne, personaje
mencionado en la ya citada carta de Alvear a Rivadavia, sostuvo la idea de
reconocer la independencia sudamericana como garantía contra cualquier ataque
español en el Nuevo Mundo. No obstante, esta moción a favor del reconocimiento
fue finalmente derrotada por 95 a 34. (8)
NOTAS
K. Gallo, op. cit., pp. 214-216; M. Belgrano, "La política exterior...", pp. 398-400.
Alvear a Rivadavia, 15 de junio de 1824, en G. Rodríguez, Contribución histórica y documental, Buenos Aires, 1921, pp. 14-17, cit. en K. Gallo, op. cit., p. 216.
Alvear a Rivadavia, 29 de junio de 1824, en G. Rodríguez, op. cit., pp. 32-33, cit. en ibid., p. 217.
Ibid., pp. 219-220.
G. Rodríguez, op. cit., pp. 44-49, citado en ibid., p. 220.
Archivo General de la Nación, legajo "Alvear, misión diplomática en Londres de paso para Norte América", Alvear a Rivadavia, Londres, 26 de julio de 1824, cit. en M. Belgrano, "La política exterior...", p. 399.
K. Gallo, op. cit., pp. 220-221.
A. Mitchell, Whigs in Opposition 1815-1830, Oxford, 1967, pp. 175-176, citado en ibid., p. 221.
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