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En septiembre de 1822 se consumaba la independencia del Brasil y los orientales vieron llegada la oportunidad de librarse del yugo portugués. Se formó entonces una sociedad llamada de "Caballeros Orientales", que empezó a solicitar ayuda a Buenos Aires para la empresa liberadora. Como el gobernador Martín Rodríguez no estaba dispuesto a otorgarla, se optó por enviar una misión ante Estanislao López y otra ante Simón Bolívar en Perú. El general venezolano no respondió al llamado, pero López sí.
    La diputación oriental, integrada por Luis Eduardo Pérez, Román de Acha y Domingo Cullen llegaba a Santa Fe el 5 de marzo de 1823 y el día 13 suscribía con el ministro santafesino Juan Francisco Seguí una alianza ofensiva-defensiva, cuyos detalles se verán más adelante. Cumpliendo con la parte pública del tratado, López dirigió a los gobiernos de provincia una circular el 21 de marzo de 1823 incitándolos a colaborar en la campaña. Bernardino Rivadavia, ministro del gobernador de Buenos Aires Martín Rodríguez, alarmado con las actitudes del gobernador santafesino, se excusó de prestar su colaboración e incluso advirtió a las demás provincias sobre las posibles consecuencias de un enfrentamiento con un enemigo tan poderoso como los portugueses. Pero pese a los obstáculos, López procuró convocar a las provincias para los fines propuestos y sobre todo recordó a Buenos Aires que los términos del tratado del Cuadrilátero le habían impuesto la obligación de contener, junto con los demás suscriptores, cualquier invasión extranjera que amenazara la integridad del territorio nacional (1).
   De las provincias del Interior a las que López solicitó ayuda sólo Mendoza ofreció una respuesta favorable, prometiendo convocar a los vecinos para colaborar con la empresa libertadora. En cuanto al Litoral, a pesar de la advertencia de Rivadavia a Mansilla, Entre Ríos suscribió junto con Santa Fe y la diputación del Cabildo de Montevideo, el 4 de agosto de 1823, un nuevo tratado que implicaba apoyo logístico por parte de las provincias del Litoral, su compromiso de convocar a Corrientes y Buenos Aires a unirse a la empresa y la ayuda del gobierno de Montevideo para la movilización de las fuerzas entrerrianas (2).
    Pero las promesas de López no llegaron a concretarse. El año 1824 transcurrió en dilaciones respecto del problema oriental. La opción preferencial de López por Buenos Aires pareció demostrarse en el hecho de que el gobernador santafesino, comprometido previamente con Buenos Aires a colaborar en la campaña contra los indios del sur bonaerense, optó por invertir sus limitados recursos en esta empresa. Probablemente también haya influido en la decisión de López el cálculo del costo que se derivaría para su provincia del hecho de intervenir en una empresa a la que Buenos Aires se oponía por el momento.
    De tal manera, la negativa de Buenos Aires a colaborar con la empresa oriental, la dilación que hacía del asunto la provincia de Santa Fe y el agravamiento de la situación producido por la toma de Montevideo por el ejército de Lecor obligaron a los diputados orientales a declararse cesantes ante López, quedando sólo Cullen como representante. No obstante, poco después, en abril de 1825, se emprendía la cruzada de los 33 orientales. Esta expedición fue preparada en la campaña de Buenos Aires y recibió considerable apoyo de comerciantes y hacendados de esta provincia, donde evidentemente existían más recursos que en la de Santa Fe. Finalmente, el propio gobierno nacional -el Congreso General reunido en Buenos Aires en diciembre de 1824-, alertado por el peligro portugués cada vez más próximo, ordenó por ley del 11 de mayo de 1825 un censo de población para determinar la cantidad de milicias que debía aportar cada provincia para la liberación de la Banda Oriental.
    Pero para esta época, según refiere Rosa Troncoso, la situación de Santa Fe se había agravado, sobre todo respecto del problema indígena. Los medios de defensa eran tan escasos que en noviembre de 1825 López pedía al gobernador de Entre Ríos una provisión de pólvora para los cartuchos de cañón, "por no haber un gramo de este articulo en su provincia". No obstante, aunque casi desprovistos, esta provincia envió su contingente de hombres para integrarlos al ejército de Observación. Santa Fe cumplió además un rol en el control de los prisioneros brasileños que se trasladaban a la banda occidental del Paraná (3).
    Posteriormente, ya avanzadas las alternativas de la guerra y producida la caída del presidente Rivadavia y del Congreso- hechos que serán analizados en los próximos capítulos-, cuando Manuel Dorrego se hacía cargo del gobierno de Buenos Aires a partir del 12 de agosto de 1827 y decidía poner su empeño en la continuación de la guerra, el gobernador López lo secundó (4). En diciembre de 1827, Dorrego tomaba conocimiento del deseo de López de organizar el ejército del Norte para operar en las Misiones Orientales. Dorrego estaba decidido a ocupar aquel territorio para distraer la atención de los brasileños y sembrar ideas separatistas en los habitantes. Estaba enterado también de la peligrosa rivalidad que existía entre Antonio Lavalleja y Fructuoso Rivera, éste al mando del ejército del Norte. El gobierno de Buenos Aires, considerando entonces que la existencia de los dos ejércitos independientes al mando de jefes antagónicos traería la desunión y la posible desaparición de uno de ellos, propuso a Estanislao López ponerse al frente del ejército del Norte (5).
    El gobernador santafesino aceptó el cargo y delegó el mando de su provincia en Pascual Echagüe. Organizó así su división de santafesinos, cordobeses y entrerrianos, y con 1.600 hombres partió desde Punta Gorda a principios de mayo de 1828. En las Misiones, López inició con éxito la campaña pero al poco tiempo renunció por choques personales con Fructuoso Rivera. El 29 de julio de 1828 desde Itaquí le escribía a Echagüe diciendo: "aquí nada hacemos ni se podrá hacer mientras don Frutos no sea el Jefe que mande (6)". Según el mismo López en carta a Dorrego, su retirada pretendía evitar obstáculos a la causa americana; lo importante, según sus palabras, era que mande "quien mande la guerra siga (7)".

  1. José Luis Busaniche, Estanislao López y el federalismo del Litoral, Buenos Aires, EUDEBA, 1969, p. 15.

  2. El articulado del tratado en su versión completa expresaba lo siguiente:

    Art. 1. El Gobierno de Entre-Rios facilitará por lo pronto 300 hombres de caballería á situarlos en la costa del Uruguay á donde dirijirá el de Santa-Fé igual o mayor fuerza dentro de quince días para terminar el pasaje con los mejores conocimientos que se adquieran á fin de asegurar la empresa á que dirijen cuyas medidas serán tomadas de acuerdo por ambos Gobiernos, ó por el que lleve la acción de mandar en Gefe.
    Art. 2. Los Gobiernos de Santa-Fé y Entre-Rios invitarán á los de Buenos Aires y Corrientes para que se presten á cooperar en la empresa por las vias de hecho con los auxilios de que puedan desprenderse, en conformidad al articulo 1 del tratado reservado en el Congreso Cuadrilátero y al 2 del publico del mismo.
    Art. 3. El Gobierno de Montevideo proporcionará todos los recursos que precise el de Entre-Rios para hacer obrar en auxilio de aquel territorio la fuerza que mueva á ese objeto.
    Art. 4. En virtud de la escasez de caballos y ganados en que se encuentra la provincia de Entre-Rios, el Gobierno de Santa-Fé dispondrá que las tropas que envie para el objeto en cuestión vengan provistas de caballos y de viveres necesarios, siéndole libre poder comprar en la provincia la cabalgaduras, ganados y demás que necesite, sin perjuicio de que el gobierno de Entre-Rios hará cuantos esfuerzos quepan en la esfera de sus facultades para suplir á dichas tropas los medios de no entorpecer sus marchas hasta las márgenes del Uruguay.
    Art. 5. Emprendidas las operaciones militares que se derivarán de esta Convención, las partes contratantes solemnizan que por ningun pretesto se dará una parte por pequeña que sea, á los caudillos y demas hombres perjudiciales que el Gobierno de Entre-Rios ha expelido de su seno á no ser que hayan merecido indulto; antes bien se le entregarán en caso de ser aprehendidos, bajo la responsabilidad de conservarles las vidas.
    Art. 6. Cuando se hallen reunidas todas las fuerzas de ambas provincias en la actitud que se crea conveniente por el Gobierno de Santa-Fé queda el de Entre-Rios facultado para intimar al Gefe de las fuerzas enemigas la evacuacion del territorio Oriental hasta ponerse en la linea de la antigua demarcacion con lo que el Gobierno de Entre-Rios cumple con el art. 5 del tratado especial que celebró con el Barón de la Laguna el 11 de diciembre de 1822.
    Art. 7. El Gobierno de Montevideo dará conocimiento á los Gefes de la liga ó sea á los que se unen para su libertad de la fuerza con que cuenta para el sosten de la guerra en término de veinte días.
    Art. 8. Los artículos de esta Convencion serán ratificados por los Gobiernos que la promueven en el término de tres dias. Acordada en la villa del Paraná el día 4 de agosto de 1823 por Luis Eduardo Pérez-Pascual Echagüe-Nicolas de Vedia. Ratificada.
    Tomado de: Los papeles de Echagüe, 2 ed., tomo 1, Santa Fe, Edición oficial del Archivo histórico de la provincia, 1950, pp. 37-38.

  3. Rosa Coralia Troncoso, Santa Fe y la guerra contra el Imperio Brasileño, Paraná, 1973, pp. 17-22.

  4. M. Cervera, Historia de la ciudad..., op. cit., p. 645.

  5. R.C. Troncoso, op. cit., p. 23.

  6. Ibid., p. 25.

  7. Oficio de Estanislao López a Manuel Dorrego, Paso de Itaquí, 20 de julio de 1828, en Papeles de Estanislao López (1823-1831), primera serie, vol. III, Santa Fe, publicación del Archivo Histórico de la Provincia de Santa Fe, 1992, pp. 171-172.

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