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Como colofón de las relaciones de Santa Fe con la Banda Oriental durante este período, merece un párrafo aparte la "Representación Nacional de las Provincias Unidas", reunida en Santa Fe a mediados de 1828, y cuyas sesiones en los primeros meses fueron realizadas informalmente con los diputados que se iban incorporando. Esta contó con una destacada influencia del gobernador López, especialmente desde la revolución del 1º de diciembre de 1828.
    Esta representación había tenido origen en los momentos posteriores a la renuncia de Rivadavia, cuando el Congreso General dictó la ley del 3 de julio estableciendo, entre otras cosas, que el presidente provisorio debía invitar inmediatamente a la provincias "a la más pronta reunión de una convención nacional, compuesta por ahora de un diputado por cada una, en el lugar que ellas eligiesen" (art. 7). Los objetos de la convención "serán reglar su misma representación en su forma y en el número de sus miembros según las instrucciones que reciban de sus provincias; nombrar presidente de la República; proveer cuanto estime conveniente en las actuales circunstancias de la Nación; y recibir los votos de las provincias sobre la aceptación o repulsa de la constitución o de diferir su pronunciamiento en esta materia hasta mejor oportunidad (1)".
    Por otro lado, un pacto firmado entre el gobernador Dorrego y un representante de Córdoba contenía una confirmación del compromiso de Buenos Aires de asistir a la mencionada convención. Luego de reconocerse "iguales y con los mismos derechos", comprometerse al mutuo sostenimiento, a defender sus actuales instituciones y a cooperar en la guerra contra Brasil, Buenos Aires además se obligaba a nombrar dos diputados para la convención a reunirse en Santa Fe o San Lorenzo (2).
    El Cuerpo "Nacional" quedó constituido oficialmente en Santa Fe el 25 de septiembre de 1828, con la representación de cinco provincias (3), representación que fue duramente criticada por el gobernador Bustos de Córdoba, alertando sobre su insignificancia y recordándoles así los fundamentos del ideario federal. Durante la primera etapa de la instalación del cuerpo (hasta diciembre de 1828), éste debió enfrentar muchos problemas debido a los conflictos entre Bustos y Dorrego, que competían por organizar el país desde el punto de vista de los intereses de sus respectivas provincias (4).
    A pesar de los conflictos que se presentaron durante la etapa preparatoria, el Cuerpo debió tomar algunas decisiones importantes. No fue la elección del Ejecutivo Nacional ni el dictado de la Constitución Nacional, por considerar Dorrego que este ente insignificante no podía emprender tamaña empresa. En opinión de Segreti, "Buenos Aires no había de facilitar ninguna solución que implicara la pérdida del contralor del país por ella (5)". Pero teniendo Dorrego la necesidad de confirmar los tratados preliminares de paz con Brasil, facultó al Cuerpo -antes subestimado- para proceder a dicha ratificación. Esta tuvo lugar el 29 de septiembre de 1828 y con este acto quedaba establecida la independencia oficial de la Banda Oriental.
    Sin embargo, la mencionada independencia no fue considerada por el gobierno santafesino como una ruptura definitiva. Así lo demostraba esta carta de López del 22 de noviembre de 1828 a su ministro de hacienda José A. Lassaga:

Habiendo la Provincia Oriental quedado libre é independiente de todo poder por el tratado preliminar de paz entre la República y el Imperio de Brasil firmado en 27 de agosto ultimo; y no deviendo ni pudiendo considerarse como un país extrangero, por ser una misma familia con nosotros y que provablemente se unirá al territorio de la República cumplido el periodo de ley cinco años ajustados en articulo expreso de la Convención, cobrará Vuestra merced á los efectos que vengan de aquellos puertos los derechos establecidos á los procedentes de los nacionales. Es provable que en aquel pais se guardará la competente correspondencia respecto de los articulos que se extraigan de estos destinos y se introduscan allí; mas si les exigieran los derechos de extrangeria, entonces se ordenará lo conveniente á la oficina de su cargo (6).

Es decir que si bien se reconocía la independencia de la provincia Oriental, se la seguía tratando como si aún formara parte del mismo estado, otortándole el derecho de introducir productos pagando los mismos impuestos que los nacionales.
    Pero la revolución del 1º de diciembre de 1828 modificó notablemente el panorama político y el carácter del Cuerpo Nacional establecido. La muerte de Dorrego y el avance del ejército de Lavalle provocaron la alarma, debiéndose tomar las medidas pertinentes para contenerlo. Para ello, no sin mediar largas discusiones, se acordó aprobar el proyecto de ley presentado por el diputado Oro, el que con algunas modificaciones expresaba lo siguiente:

Art. 1. La representación nacional de las provincias unidas existente en Santa Fe inviste la autoridad soberana de la República en los asuntos generales.
Art. 2. La representación nacional tomará las medidas gubernativas que considere indispensable hasta que establesca el Poder Ejecutivo de la Nación.
Art. 3. Se encarga al Exmo S. Gobernador de Santa Fe que comunique esta ley a los señores Ministros de las potencias extranjeras cerca de la República.
Art. 4. Comuníquese a los Exmos SS. Gobernadores de las Provincias y publíquese (...) (7).

Este proyecto fue aprobado el 19 de febrero de 1829 junto con otro proyecto de ley cuyo artículo tercero expresaba que la Representación Nacional establecida en Santa Fe tenía intenciones de sostener con las naciones extranjeras las mismas relaciones amistosas que había mantenido Dorrego como encargado de negocios generales (8).
    Pero la debilidad del Cuerpo Nacional era evidente a pesar de que la figura de López había aumentado su prestigio. Esto último acrecentó la influencia del gobernador santafesino sobre el Cuerpo Nacional, que lo designó jefe del ejército que enfrentaría a Lavalle. El hecho de que López se hubiera convertido en sustento del Cuerpo quedó demostrado cuando se le rechazó al gobernador su renuncia a la jefatura del ejército. En este sentido, Segreti advierte que de no haber sido clara la mencionada debilidad del organismo, el movimiento del 1º de diciembre no habría puesto en peligro su existencia.
    La Banda Oriental interpuso sus buenos oficios ante el gobernador de Santa Fe para ofrecer una mediación que diera término a la guerra con Lavalle. Así lo expresaba López en su oficio del 23 de junio de 1829 al presidente de la "Soberana Representación Nacional":

El Gobierno del Estado Oriental ha ofrecido su mediación al Gobierno de Santa Fe para hacer cesar la guerra con el General Lavalle, y tiene el General en jefe motivos de creer que se ha dado este paso de inteligencia con el mismo General Lavalle. El General en jefe ha contestado admitiendo la mediación; mas ha hecho entender que Santa Fe no puede tratar sola porque hace la guerra en liga con el mayor número de las provincias de la república y ha ofrecido enviar con brevedad una persona que manifieste sobre qué bases tratará con el gobierno de Buenos Aires mediando el de Montevideo. El General en jefe cree que esta negociación puede no ser infructuosa, y que aun cuando ella no de por resultado la paz, tampoco dejará de ser por otros respectos útil a las causas de los pueblos (...)
(...) El General Paz por otra parte ha iniciado negociaciones sentando las bases de reconocer al cuerpo nacional, enviar diputados y mediar para que los envíe Salta y Tucumán: al General en jefe sólo se le exige que haga suspender las hostilidades al General Quiroga (...) (9)

Esta nota contenía varios puntos significativos. En primer término, al asumir la Banda Oriental una posición mediadora actuaba como un estado independiente, alejando toda posibilidad de reintegración a las Provincias Unidas. También era destacable que el gobierno del Estado Oriental tratara directamente con el gobernador santafesino y no con el Cuerpo Nacional. En cuanto a la respuesta de López afirmativa pero con reservas, pudo originarse en la posición federal del gobernador, que descartaba toda negociación unilateral y sin consentimiento del Cuerpo Nacional, aun cuando la representatividad de éste pudiera ser discutible. Constituía asimismo una consideración hacia Rosas, que habría quedado excluido de admitirse una mediación sin consulta previa. Evidentemente el gobernador López ignoraba por ese entonces las negociaciones entabladas entre Lavalle y el propio Rosas. La decisión de López apuntó además a evitar la responsabilidad de una negociación que pudiese fracasar, siendo más ventajoso compartir la resolución con el Cuerpo Nacional. La parte final del oficio reflejaba también las esperanzas de López de que el General Paz reconociera al Cuerpo Nacional. Un logro de esta naturaleza habría dejado a Lavalle aislado en Buenos Aires. Pero como sabemos Paz no reconoció nunca al Cuerpo Nacional. Finalmente aunque la mediación no se efectivizó, López cumplió con el envío de una misión a Montevideo para tratar los puntos de aquélla (10).

  1. Carlos S.A. Segreti, "Córdoba y el Cuerpo Nacional hasta la revolución de 1828", en Separata del Boletín de la Academia Nacional de la Historia, vol. XXXVI, Buenos Aires, 1965, p. 415.

  2. Ibid., pp. 416-417.

  3. C.S.A. Segreti, "Córdoba y el Cuerpo Nacional hasta la revolución de 1828", op. cit., p. 435.

  4. Carlos S.A. Segreti, "El Cuerpo Nacional desde la revolución de 1828", en Investigaciones y Ensayos, Nos. 6-7, Buenos Aires, 1969, p. 171.

  5. C.S.A. Segreti, "Córdoba y el Cuerpo Nacional...", op. cit., p. 434.

  6. Archivo General de la Provincia de Santa Fe, Archivo de Gobierno, Apéndice 41/2, 1824-1851, fo. 274 r y v; Papeles de López, op. cit., pp. 191-192.

  7. J.L. Busaniche, op. cit., p. 70.

  8. La soberanía del cuerpo fue declarada en presencia de los siguientes diputados: Manuel Corvalán y José B. García (Mendoza), José Elías Galisteo (Santa Fe), Lucio Mansilla (La Rioja), José de Oro (San Juan), Juan F. Seguí (Entre Ríos), el vicepresidente Manuel Vicente Mena y Urbano de Iriondo (Santiago del Estero) y el secretario José Francisco Benítez (Misiones ). El Cuerpo Nacional pretendía de este modo adjudicarse la representación de todas las provincias, cuando en realidad habían sido muchas las disidencias y las ausencias.

  9. Papeles de López, op. cit., pp. 323-324.

  10. Representación Nacional de Santa Fe (1818-1829), Actas y otros documentos, Santa Fe, 1928, p. 199.

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