Ante la creciente presión del Congreso, la opinión pública y la
prensa de Buenos Aires, en julio de 1825 el gobernador Las Heras intentó forzar un voto
de confianza presentando su renuncia, ya que era consciente de que el Congreso no tenía
todavía un reemplazante disponible. Pero la maniobra de Las Heras fracasó, pues el
Congreso rechazó momentáneamente dicha renuncia y al mismo tiempo desaprobó la gestión
del gobierno porteño, anunciando su intención de crear oportunamente nuevas autoridades
nacionales. Tres meses después, el Congreso reconocía por ley del 25 de octubre de 1825
la reincorporación de la Banda Oriental a las Provincias Unidas, apoyando la solicitud y
declaración que en esos mismos términos había efectuado el 25 de agosto del mismo año
el Congreso oriental de la Florida (1). En la misma sesión y para no dejar dudas de su
posición, el Congreso de Buenos Aires aprobaba los diplomas de Javier Gomensoro, diputado
electo por la Banda Oriental.
Con este acto del Congreso General quedaba aceptada la guerra con el
Brasil. Muy a su pesar, el ministro García dirigía a su colega imperial una
comunicación con las declaraciones de los representantes de la provincia oriental así
como la ley del Congreso de octubre de 1825, ambas referentes a la reincorporación de la
Banda Oriental a las Provincias Unidas.
No obstante la moderación que emanaba del oficio enviado por García
al gobierno imperial -ya que reducía sus reclamaciones a conservar la integridad del
territorio de las Provincias Unidas y a garantizar para el futuro la inviolabilidad de sus
límites contra la fuerza o la seducción-, el Imperio de Brasil respondió declarando la
guerra a las Provincias Unidas el 10 de diciembre de 1825. De este modo, el gobierno de
Las Heras entró en una guerra que sobre todo su ministro García no había querido y de
la que no esperaba nada positivo.
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