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Capítulo 15: La guerra contra la Confederación peruano-boliviana. El papel chileno en la misma.

En este punto de nuestra narración debemos dirigir nuestra atención a las vicisitudes del vecino Estado de Chile (al que hemos dejado con la consolidación de su independencia), para luego abordar el involucramiento conjunto del mismo con el gobierno de Buenos Aires en la guerra contra la Confederación Peruano-Boliviana.
    Desde 1818 hasta 1823 Chile estuvo bajo el gobierno autocrático de Bernardo O'Higgins y experimentó profundas reformas económicas y sociales. Se convino un préstamo con Gran Bretaña, el país fue reconocido por los Estados Unidos, se creó una armada comparativamente importante, y el Estado chileno jugó un rol importante en la campaña de San Martín en el Perú. Se llevó adelante la primera iniciativa para abolir el mayorazgo. Pero muchas de estas medidas provocaron conflictos con la oligarquía. El autoritarismo de O'Higgins constituyó también un factor que eventualmente se volvió en su contra. Fue derrocado y se exilió en Perú (1).
    Desde 1823 hasta 1830 se extendió un período de dominación militar y de anarquía política con componentes de conflictos de lucha de clases y de razas. De un total de población de 500.000, unos 150.000 eran criollos blancos, y eran altamente privilegiados en comparación con los demás grupos. Había aproximadamente 100.000 indios araucanos, y los choques fronterizos en el sur entre ellos y el gobierno chileno eran muy comunes. Una de las primeras iniciativas que tomó el gobierno de Ramón Freire, que sucedió a O'Higgins, fue hacer efectiva la supresión de la esclavitud, lo que se logró a pesar de fuerte resistencia por una ley promulgada en julio de 1823. Por otra parte, debido a la crisis económica y a la lucha civil, los pagos de la deuda contraída con Gran Bretaña se interrumpieron y la armada fue desmantelada. Fue por estos motivos que Gran Bretaña ignoró a Santiago cuando reconoció la independencia de México, Colombia y las Provincias Unidas en 1825.
    El país se encontraba dividido por dos cortes entre facciones que se entrecruzaban: federales y unitarios, y liberales y conservadores. En 1828 prevalecieron los liberales por un corto tiempo e impusieron una constitución que fue una importante fuente de inspiración para la constitución del Uruguay de 1830, que estuvo en vigencia casi una centuria. Pero la aristrocracia chilena tenía raíces mucho más firmes que la uruguaya. Era mercantil además de terrateniente y por lo tanto era más diversificada y poderosa. Además, la población del valle central de Chile era mucho más homogénea que la del Uruguay. En ese momento en Chile no existía prácticamente ningún elemento extranjero (mientras que Uruguay ya había recibido un importante flujo inmigratorio), y este factor también marcó una diferencia en cuanto a que estos extranjeros ayudaron a importar el liberalismo al Uruguay. De este modo la constitución liberal que funcionó en Uruguay, no funcionó en Chile, fuente de su inspiración. Hacia 1829 la situación se deterioró al punto de desatarse una guerra civil total, que se resolvió eventualmente en 1830 con el triunfo de los conservadores.
    Sin embargo, en Chile existían mejores condiciones naturales para la emergencia de un Estado-nación que en sus vecinos inmediatos. Desde su fundación en 1541 Santiago había sido, como Buenos Aires, un puesto de frontera. Existía un intenso contacto entre los terratenientes y los inquilinos, que eran tratados de mejor manera que en otras partes del Imperio. Se produjo un mestizaje generalizado entre españoles e indios araucanos, que incluyó a las clases más altas. A pesar de que el Estado chileno excluyó a los araucanos no hispanizados del sur, que no se habían sometido a su poder y con los que estaba en guerra, la población de valle central era relativamente homogénea. Además, como se dijo anteriormente, factores geográficos (la cordillera al oriente, el desierto al norte, el océano al occidente) protegían el valle central, de manera que era más fácil establecer un Estado en esta región pequeña y aislada.

  1. Véase. Robert N. Burr, By Reason or Force: Chile and the Balancing of Power in South America, 1830-1905, Berkeley, University of California Press, 1965; Ricardo Donoso, Breve historia de Chile, Buenos Aires, EUDEBA, 1963.
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