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Según Comadrán Ruiz, en un principio la posición intransigente del gobierno de Rosas respecto de la intención del gobierno mendocino de reiniciar parcialmente en 1845 el comercio con Chile, debido a la falta de mercaderías causada por el bloqueo anglofrancés, estaba directamente vinculada al peligro que implicaba la reapertura de la frontera en términos de propaganda antirrosista enviada por la Comisión Argentina desde Santiago de Chile a través de los medios de prensa, y de las expediciones armadas que participaban en levantamientos contra los gobiernos de Cuyo -tendencias que se registraban en forma continua aun estando cerradas las fronteras- (1).
    Con el correr del tiempo, y a pesar de lo que para las provincias cuyanas significaba la esperada reapertura de fronteras entre Chile y la Confederación Argentina hacia fines de 1846 y principios de 1847, la cuestión de los valles intermedios se convirtió en un tema urticante que complicaba la relación entre los gobiernos de Chile, Buenos Aires y Mendoza. En nota del 10 de abril de 1847, el último había sugerido a Rosas "ordenar que en la primavera siguiente no se permitiese por motivo alguno pasar ganado de propiedad chilena a pacentarse en estos valles", pero el gobierno de Buenos Aires, ocupado en poner fin a la intervención anglofrancesa, aconsejó esperar al gobierno mendocino. Los emigrados unitarios en Santiago, envalentonados por esta actitud de impasse del gobierno de Rosas, mantuvieron su actitud combativa, reflejada en la adopción de la ciudadanía chilena por parte de emigrados como Sarmiento, en la provocación de incidentes en la frontera con Mendoza, e inclusive en los ataques de la prensa y en las amenazas al ministro de la Confederación Argentina acreditado en la capital chilena, Baldomero García (2).
    Vale la pena hacer un aparte respecto de la misión de Baldomero García en Chile. La misma tenía por objeto poner un paño frío sobre las permanentes exigencias del gobierno trasandino respecto de un tratamiento ventajoso de los residentes chilenos en territorio de la Confederación Argentina. Como Rosas y Arana no dieron una respuesta satisfactoria, buscaron salvar esta deficiencia con el nombramiento de un ministro plenipotenciario en Chile a fin de ganar tiempo, cosa que se hizo el 4 de marzo de 1844 en la persona de García. Las instrucciones al ministro se resumían en dos puntos: vigilar las actividades de los emigrados antirrosistas residentes en Chile y eludir compromisos, en el sentido de evitar acceder a la solicitud del gobierno de Chile de obtener el trato de nación más favorecida y aplicarlo a sus residentes en el territorio de la Confederación. Rosas ordenaba a García no negociar la exención del servicio militar pedida por el gobierno chileno a sus residentes en la Confederación, y postergar la firma de un tratado de amistad, comercio y navegación solicitado también por el gobierno trasandino. En cambio, Rosas daba su visto bueno a la firma de un tratado de extradición recíproca para delincuentes civiles y políticos, con el fin de coartar cualquier intriga que desde Santiago llegara a territorio cuyano (3).
    García llegó a la capital chilena en abril de 1845. Su llegada sorprendió a los emigrados argentinos. Inmediatamente Domingo F. Sarmiento pidió a El Progreso espacio para una publicación seriada y comenzó a publicar el Facundo. A principios de mayo comenzaron los problemas para el enviado: el emigrado cordobés Elías Bedoya arrancó la divisa punzó, símbolo del rosismo, de la solapa del uniforme del soldado Bernabé Pereyra, un empleado de la legación de la Confederación Argentina en la capital chilena. No conforme con esta afrenta, Bedoya amenazó a García con hacerle lo mismo que a Pereyra. Atemorizado García, comunicó este episodio al gobierno chileno, diciendo que este lamentable suceso era "uno de los efectos del desenfreno de la prensa que se ha hecho especialmente sentir desde el arribo de la Legación Argentina contra ella, su patria y su Gobierno". García decía en una nota que envió al ministro Montt el 21 de mayo:

No bien había entrado la Legación Argentina en Chile, cuando el periódico Progreso, redactado por Sarmiento, se encaró á ella para vejarla, para escarnecerla, para calumniarla, para insultarla con furor (4).

Acosado por la oposición de la prensa y la de los elementos antirrosistas, y desalentado por el escaso respaldo del gobierno chileno, el ministro plenipotenciario Baldomero García presentó su renuncia el 8 de abril de 1846 ante el gobierno trasandino. Julio Irazusta reproduce la nota firmada por Rosas y el ministro de relaciones exteriores Felipe Arana comunicando a Montt el retiro del ministro:

Las frecuentes solicitudes que me ha dirijido el Ministro Plenipotenciario acreditado cerca de V.E. Camarista Dr. Dn. Baldomero García, para que se le retire de esa República, a causa de la grave enfermedad de su señora esposa, y de la posicion intranquila de ánimo en la que desgraciadamente se halla, me ha obligado a llamarlo, para nombrar otra persona que desempeñe los interesantes y amigables objetos que me propuse en su misión (...) (5).

A su vez, Rosas, en el mensaje a la Legislatura del 27 de diciembre de 1846 explicaba las razones por las cuales había ordenado el regreso del ministro:

El Ministro argentino en Chile se halló en una situación especial. Fuertemente agitado, y sin tranquilidad de ánimo para expedirse propiamente en los asuntos de su misión, a causa de las violentas invectivas de los emigrados salvajes unitarios por la prensa, y de un incidente desagradable ocurrido con un doméstico de la delegación, dio un paso disconforme con sus instrucciones. Instruido de ello el Gobierno y de su vivo deseo de retirarse a su país, por su posición intranquila, y enfermedad de su esposa, le ha enviado carta de retiro (...) (6).

En realidad Rosas no estaba conforme con la actuación de su ministro porque éste había dejado pasar varios meses sin tener contacto con el gobierno de Chile, no cumpliendo de ese modo sus instrucciones. Cuando volvió a entrevistarse con Montt, a comienzos de diciembre de 1845, y el ministro chileno le hizo presente las reclamaciones pendientes, García respondió no tener instrucciones al respecto. La nota de Arana en que comunicaba a García su retiro afirmaba:

Ha sido altamte. sensible al Exmo Señor Gobr. que V.E. perturbado porlasituacon. penosa que significa ensucorresponda. (haya) malogradola oportunidad de imprimir enel ilustradogobierno deChile los verdaderos benevolos sentimtos. del Argo. enla Confera. á quefue invitado por el Señor Mtro de Rs Esteriores el 3 de Dbre. ultimo, de que hubiese declinado (V E dar debidas explicaciones, y aun cometido el gravisimo error de negar las instrucciones que tiene V E y que le fueron remitidas el 26 de Febrero de 1845 y queno haya continuado V E la negociacion que inicio conla entrega de las notas deeste Gobo. al de Chile, tendiente al completo restablecimiento delas relaciones politicas y comerciales entre ambas Republicas (...) (7).

No obstante, en opinión de Vicente Sierra, las condiciones personales de García le sirvieron para que en algunos círculos chilenos comenzara a cambiar la opinión que se tenía de la Confederación Argentina. En noviembre de 1845 Sarmiento abandonaba Chile rumbo a Europa en misión oficial para el gobierno chileno. En octubre del año siguiente, El Mercurio declaraba ver en Rosas "al defensor de la independencia americana". Después de la audiencia de despedida, García se quedó en Santiago por espacio de casi un año, ejerciendo una especie de embajada oficiosa que resultó más satisfactoria que su misión oficial (8).

  1. J. Comadrán Ruiz, op. cit., pp. 57-58.

  2. Ibid., p. 49.

  3. Ver instrucciones de Rosas a Baldomero García, Buenos Aires, 26 de febrero de 1845, citadas en Francisco Centeno, Virutas históricas, I: (1810-1928), Buenos Aires, Jesús Menéndez, 1929, pp. 57-65.

  4. Cartas de Baldomero García a Montt citadas en Archivo Nacional de Santiago, Chile, Ministro Plenipotenciario de la República Argentina acreditado ante el Gobierno de Chile, Don Baldomero García (1845-1846), en E. Barba, "Las relaciones exteriores con los países americanos", op. cit., pp. 197-198.

  5. Nota de Arana y Rosas comunicando el retiro de Don Baldomero García a Montt del 15 de enero de 1846, en Universidad de Cuyo, Anales del Instituto de Investigaciones Históricas, Mendoza, Best Hnos., 1943, tomo I, pp. 258-259.

  6. Mensaje a la 24ª Legislatura, 27 de diciembre de 1846, en J. Comadrán Ruiz, op. cit., pp. 49-50.

  7. Nota del ministro Arana a Baldomero García, 15 de enero de 1846, (borrador de Arana con correcciones de Rosas), en E. Barba, "Las relaciones...", op. cit., pp. 198-199.

  8. V. D. Sierra, op. cit., t. IX, 1978, pp. 349-350.

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