La situación económica de Corrientes
Como resulta evidente, el análisis en profundidad de estas cuestiones es difícil en
tanto existe una multitud de contradicciones en la fragmentaria información existente. No
obstante, es posible rescatar un cuadro que refleja los conflictos interprovinciales de la
época. Corrientes siempre pareció el pálido reflejo de su vecino del norte, Paraguay.
La provincia nunca poseyó suficiente mano de obra como para generar un comercio en gran
escala. Inclusive, durante mucho tiempo Corrientes actuó como una estación en la ruta
del comercio paraguayo. Debido a su débil posición comercial, la provincia del Litoral
era muy susceptible a las fluctuaciones del mercado ocurridas en los puertos de río
abajo. Esta extrema vulnerabilidad externa explica la insistencia del gobernador Pedro
Ferré y otras autoridades correntinas en el tema del proteccionismo. Sin altas tarifas,
las provincias del Interior tenían pocas posibilidades de enfrentar con éxito la
competencia extranjera, particularmente británica.
Las industrias básicas de Corrientes, manufactura de tejidos y
cigarros, sólo tuvieron mayores oportunidades de intercambio a partir del momento en que
Gaspar Rodríguez de Francia interrumpió las principales exportaciones paraguayas,
dejando a Corrientes en una posición más competitiva (1).
En la tabla de Whigham reproducida abajo (2)
parece constatarse que el tráfico comercial en el río Paraná durante la década de 1830
fue continuo y apreciable, aunque su autor reconoce que las evidencias de su importancia
son fragmentarias. Whigham señala su discrepancia con John Lynch, quien afirma que en el
período 1825-1830 la balanza comercial correntina "fue negativa en todos los años
salvo en uno". Whigham sostiene que no ha encontrado documentación de archivo que
corrobore la afirmación de Lynch (3). En estas circunstancias es difícil expedirse
respecto de cuál era la verdadera situación de la balanza comercial correntina y de su
relativa dependencia frente a otras provincias y a la libre navegación de los ríos. De
todos modos es probable que los barcos extranjeros no tuvieran interés en remontar el
Paraná hasta Corrientes sólo para comprar productos correntinos, pues la provincia no
tenía capacidad comercial como para adquirir productos extranjeros en escala
significativa, lo que se agravaba todavía más cuando la provincia adoptaba una política
proteccionista.
Aparte de la regularidad del comercio, Corrientes necesitaba equiparse
con armas. Para lograr este objetivo, el gobernador Ferré y su sucesor Rafael Atienza
adoptaron una política proteccionista. Sucesivamente, el gobierno correntino prohibió
las importaciones de aguardiente (1830), vestidos y zapatos (1831), muebles (1832) y yerba
mate (1833) (4).
| Comercio en el Río Paraná: provincia de Corrientes 1825-1843 | ||||
| Año | Número de barcos | Capital * introducido (en pesos) |
Capital exportado (en pesos) |
Diferencia |
| 1825 | - | 357.624 | 172.239 | +185.385 |
| 1826 | - | - | - | - |
| 1827 | 216 | 385.411 | 286.879 | +98.532 |
1828 |
153 | 196.801 | 206.549 | -9.748 |
| 1829 | 176 | 626.448 | 411.203 | +215.245 |
1830 |
159 | 462.934 | 241.967 | +220.967 |
1831 |
177 | 349.008 | 322.287 | +26.721 |
1832 |
179 | 426.243 | 332.324 | +93.919 |
| 1833 | 118 | 407.146 | 374.831 | +32.315 |
1834 |
107 | 394.952 | 334.733 | +60.219 |
1835 |
138 | 540.279 | 455.808 | +84.471 |
| 1836 | 149 | 399.967 | 435.386 | -35.419 |
| 1837 | 140 | 502.510 | 350.183 | +152.327 |
| 1838 | 121 | 308.640 | 213.088 | +95.552 |
1839 |
56 | 96.778 | 64.221 | +32.557 |
| 1840 | 52 | 387.990 | 202.987 | +185.003 |
| 1841 | 102 | 397.076 | 314.175 | +82.901 |
| 1842 | - | - | - | - |
| 1843 | - | 529.818 | 227.098 | +302.720 |
| *Capital es aquí tomado como el
valor estimado por el gobierno de todos los bienes y metálico que entraban o salían del
mercado correntino. Fuentes: Capital introducido y exportado de la provincia de Corrientes, APGC-EA 1830, legajo 28; 1832, legajos 34-36; 1834, legajo 41; 1836, legajo 49; 1837, legajo 52; 1839, legajo 59; 1840, legajo 61; 1841, legajo 63; 1842, legajo 65; 1844, legajo 71; ROPC I: p. 429; II: pp. 220, 333; III: pp. 434-435. En T. L. Whigham, op. cit., p. 67. |
||||
Por otra parte, es interesante consignar que ya en tiempos muy
tempranos existía una significativa presencia extranjera en Corrientes. Cuando los
hermanos británicos John Parish y William Robertson establecieron su pequeño emporio
comercial en la localidad correntina de Goya a fines de 1810, su establecimiento generó
profunda repercusión en toda la provincia (5). Dos décadas más tarde, los comerciantes
extranjeros (inclusive norteamericanos) trabajaban sobre bases semipermanentes en algunas
localidades correntinas. El pequeño pueblo de Saladas y la aún más pequeña aldea de
Mburucuyá eran dos localidades cuyas respectivas comunidades extranjeras incluían
franceses, portugueses, catalanes, paraguayos, santafesinos, ingleses e incluso porteños
(6). En 1830 el gobierno correntino, ansioso por "incrementar el número de
comerciantes" en los puertos y pueblos ubicados alrededor del río Paraná, autorizó
el establecimiento de extranjeros en algunas de estas localidades, incluso la de Bella
Vista, que hasta poco tiempo antes todavía retenía su status colonial como pueblo de
indios (7).
Por otra parte, en términos comparativos la economía correntina
resultaba más integrada a la del sur y (como se dijo) menos autosuficiente que la
paraguaya. A pesar de las restricciones legales a las importaciones entonces vigentes, las
condiciones para los hombres de negocios en Corrientes se habían tornado suficientemente
alentadoras como para que algunos residentes extranjeros procuraran la ciudadanía local
hacia mediados de la década de 1830 (8).
Thomas Lyle Whigham, The Politics of the River Commerce in the Upper Plata, 1780-1865, Ph.D. dissertation, Stanford University, 1986, pp. 65-66.
Ibid., tabla 1 D, p. 67.
Ibid., p. 67; John Lynch, Juan Manuel de Rosas, 1829-1852, Buenos Aires, Emecé, 1984, p. 136.
T.L. Whigham, op. cit, p. 68.
J.P. Robertson y W.P. Robertson, Letters on South America Comprising Travels on the Banks of the Parana and the Rio de la Plata, 3 vols., London, 1843, I: 140-173, 247-264, citado en ibid., p. 68.
"Razones de efectos del inglés Diego Davison (vecino de Goya)", 13 de enero de 1830, AGPC-EA 1830, Legajo 28; del norteamericano John Hayes (vecino de Esquina), 17 de mayo de 1831 y del inglés John King (también de Esquina), 28 de junio de 1831, AGPC-EA 1831, Legajo 32. Ver lista de extranjeros residentes. Saladas y Mburucuyá, 23 de julio de 1832, AGPC-EA 1832, Legajo 35, citados en ibid., p. 69.
Ibid.
Petición del italiano Juan Achinelli, noviembre de 1832, AGPC-EA 1832, Legajo 36 y la del vasco José Lopétegui, 17 de junio de 1834, AGPC-EA 1834, Legajo 43, citados en ibid, p. 69.
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