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La frustración del proyecto de un "Uruguay Mayor"

Como sabemos, alentado por los franceses y por los emigrados unitarios, Rivera firmó con Genaro Berón de Astrada un tratado de alianza ofensiva y defensiva contra Rosas el 31 de diciembre de 1838 y le declaró la guerra a éste el 24 de febrero de 1839. A su vez, Rivera rechazó la invasión de las fuerzas rosistas en territorio oriental al obtener la victoria de Cagancha (29 de diciembre de 1839) sobre el ejército conducido por el gobernador de Entre Ríos, Pascual Echagüe.
    Rivera tenía como meta esencial de su política la preservación del territorio oriental de toda influencia externa. Paradójicamente, este fin lo llevó a negociar y coquetear con actores disímiles cuyos intereses chocaban entre sí: las autoridades disidentes del Estado de Rio Grande, los representantes del gobierno imperial, los caudillos antirrosistas del Litoral, los emigrados antirrosistas residentes en Montevideo, los franceses y en algún momento hasta el propio Rosas.
    Un proyecto central en la política riverista era lo que algunos historiadores brasileños llaman el "Uruguay Mayor", un espacio que comprendía al Estado oriental, las provincias litorales de la Confederación Argentina e incluso Paraguay. Estos planes llevaron a Rivera a chocar con Ferré y Paz, incansables guardianes de sus autonomías locales amenazadas por el apetito expansionista del presidente oriental. Así, un paso en favor de la concreción de los mismos fue la firma de un convenio entre Rivera y la República de Rio Grande el 28 de diciembre de 1841, cuyo artículo 1º decía:

S.Ex. o sr. presidente da república Riograndense prestará a S.E. o sr. presidente da república Oriental do Uruguái un auxilio de 400 homens de infantería e 200 de cavaleria, todos de linha, para invadirem e ocuparem a provincia de Entre Ríos, depondo sua actual ominosa administraçao, cujas tropas armadas e equipadas obedeceram, durante a campanha, ás ordens de S. Excia. o sr. presidente da mencionada republica Oriental do Uruguái (1).

Las desavenencias entre Rivera, Paz y Ferré facilitaron al bando rosista la recuperación del Litoral y de la campaña oriental. Obrando de acuerdo con Rivera, el general Lavalle intentó sublevar las provincias del Interior de la Confederación, pero fue derrotado en la batalla de Famaillá (Tucumán) en septiembre de 1841 por el oriental Manuel Oribe, al mando de las fuerzas rosistas, y asesinado en Jujuy un mes después. Igual suerte había corrido el antirrosista Genaro Berón de Astrada, gobernador de Corrientes, derrotado y muerto por las fuerzas rosistas.
    Una nueva tentativa de poner a flote el proyecto de crear un macro-Estado que comprendiera las provincias de Entre Ríos y Corrientes, la República Oriental del Uruguay y el Estado de Rio Grande do Sul -proyecto deseado tanto por Rivera como por su colega riograndense Bento Gonçalves- fue la firma de los Protocolos de Paysandú el 14 de octubre de 1842. Rivera había invitado a Paysandú a José María Paz, Juan Pablo López y Pedro Ferré, gobernadores de Entre Ríos, Santa Fe y Corrientes respectivamente, y a Bento Gonçalves. Pero decidido a que Gonçalves no entrara en contacto con los gobernadores argentinos, Rivera envió a su encuentro a su secretario, José Luis Bustamante, con quien Gonçalves convino un acuerdo de mutuo apoyo entre el Estado Oriental y la República Riograndense. En él quedó establecido que la última prestaría al primero una ayuda de 500 hombres y 200 de caballería, fuerzas que a las órdenes de Rivera invadirían Entre Ríos, y, a su vez, Rivera proveería a los farrapos de 2.000 caballos. Rivera quiso evitar que Rio Grande apareciera aliado a Entre Ríos y Corrientes, porque esto podía complicar la posición uruguaya con el gobierno imperial. Separadamente, Rivera llegó a otro acuerdo con Ferré, Paz y López, sobre cómo habría de ser conducida la guerra contra Rosas y obteniendo de ellos la dirección de la misma. Este acuerdo en realidad tuvo un carácter precario pues prácticamente los dos últimos habían perdido el dominio de sus respectivas provincias en el momento de firmarlo (2).
    Rivera buscó la inclusión de los farrapos de Rio Grande en este proyecto, ante la inminencia de un acuerdo gestado en Río de Janeiro por el enviado Tomás Guido entre el Brasil y la Confederación, que tenía como una de sus cláusulas precisamente la remoción de Rivera de la presidencia oriental. Aunque las gestiones de Guido fueron luego desautorizadas por el propio Rosas, Rivera decidió tejer una alianza preventiva con Rio Grande y los caudillos del Litoral.
    En el cónclave de Paysandú, Rivera logró el mando supremo de las fuerzas que combatirían a las de Rosas. No obstante, el proyecto riverista del "Uruguay Mayor" no tuvo viabilidad. En primer lugar porque Paz desconfiaba de Rivera y se oponía a que un oriental dirigiese una guerra que según su óptica debía estar conducida por jefes nativos de la Confederación Argentina. Además, desgastado por la continua oposición de Ferré y Rivera a sus planes, que incluían la necesidad de la centralización de la lucha contra Rosas, Paz se retiró de esta alianza. En segundo lugar, la ayuda farroupilha a Rivera no fue eficaz, entre otras causas porque el correntino Ferré impidió el paso de las fuerzas riograndenses que debían atravesar su provincia en auxilio de las de Rivera. Así, éste se enfrentó a Oribe en la batalla de Arroyo Grande (6 de diciembre de 1842) sin contar con el auxilio de Rio Grande ni con el valioso aporte de Paz. La victoria de Oribe en Arroyo Grande truncó la idea del "Uruguay Mayor" y los apetitos de protagonismo del presidente oriental.
    A partir de este triunfo, Oribe se hizo fuerte en la campaña y decidió sitiar la ciudad de Montevideo en febrero de 1843, iniciándose una lucha en la que tanto defensores como sitiadores eran en su mayor parte extranjeros y no orientales. El bando de los defensores de Montevideo estaba integrado por los colorados riveristas, los antirrosistas unitarios o federales disidentes emigrados de la Confederación Argentina, los franceses bajo el mando del coronel Juan Crisóstomo Thiébaut y los italianos bajo las órdenes de Giuseppe Garibaldi, mientras que el ejército sitiador de Oribe estaba integrado por orientales y por habitantes de la Confederación. El sitio de Oribe a la capital oriental fue reforzado por mar a través de la escuadrilla de Buenos Aires, al mando del almirante Guillermo Brown, que inició el bloqueo a Montevideo en abril de 1843. Este bloqueo de Buenos Aires a Montevideo, extendido a la ciudad oriental de Maldonado a partir de septiembre, fue rechazado por el comandante de las fuerzas navales británicas Purvis y por el ministro brasileño en Montevideo Joao Lins Vieira Cansançao de Sinimbú.

  1. Ver Enrique M. Barba, "Las reacciones contra Rosas", Academia Nacional de la Historia, R. Levene (comp.), op. cit., p. 481.

  2. Vicente D. Sierra, Historia de la Argentina, tomo IX, Buenos Aires, Ed. Científica Argentina, 1978, pp. 111-115.

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