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La declaración de independencia paraguaya

Apoyado por la diplomacia brasileña, un Congreso general reunido en Asunción del Paraguay se declaró independiente de la Confederación Argentina el 25 de noviembre de 1842. En diciembre los cónsules Carlos Antonio López y Mariano Roque Alonso comunicaron a Rosas la declaración de la independencia paraguaya.
    El 26 de abril de 1843 Rosas les contestó diciendo que debido a que la Confederación "estaba en guerra con todo el mundo" no podía reconocer dicha independencia, pero aseguraba a la vez en tono conciliador que "jamás las armas de la Confederación Argentina turbarían la paz y la tranquilidad del pueblo paraguayo" (1).
    Por cierto, el de mediados de la década de 1840 fue un período de caos político en la región norteña de la cuenca del Plata. Como sabemos, el gobierno rosista impuesto en Corrientes luego de Arroyo Grande fue efímero, y en pocos meses estaba nuevamente en el poder un gobierno contrario a Rosas. Por lo tanto, el Restaurador trató de dividir a sus oponentes en el noreste. A los paraguayos les ofreció amistad -aunque no el reconocimiento de su independencia-. En su citada nota de abril de 1843 aseguraba que estaba dentro de sus intereses mantener buenas relaciones con Asunción. Explotando hábilmente los miedos de los gobernantes paraguayos, el encargado de las relaciones exteriores de la Confederación Argentina argumentaba que en ese momento el Brasil y los unitarios planeaban una invasión al Paraguay desde Corrientes como un primer paso en la conquista de las provincias ubicadas al sur. Esta acusación de Rosas era completamente espuria, pero fue muy útil para obtener del gobierno paraguayo una política de neutralidad acerca de los acontecimientos en el sur. Al menos por el momento, López y Alonso hicieron exactamente lo que Rosas quería (2).
    La respuesta del gobierno de Paraguay, efectuada el 30 de agosto del mismo año, recriminaba con moderación la conducta contradictoria de la Confederación Argentina, cuyo pueblo:

se sacrificó por rescatar dos veces á la Banda Oriental como parte integrante de las provincias unidas, dejándola en fin libre é independiente en conformidad de la voluntad libre y espontánea de los orientales. Asi mismo se condujo con las provincias del Perú, cuando formaron una república con el título de Bolivia que fue reconocida por el Exmo. Gobierno argentino, consintiendo además en la desmenbración de otra provincia, que posteriormente se incorporó á la Bolivia (3).

El 14 de marzo de 1844 Carlos Antonio López fue elegido presidente de la República del Paraguay. Rosas aprovechó el cambio de gobierno para enviar una nota a López diciendo que se mantenía en su negativa en cuanto al reconocimiento de la independencia, pero que conservaría la mejor amistad con el gobierno paraguayo y que no pondría dificultad al tráfico comercial con este país,

mientras el Gobierno de la Confederación no se vea obligado á disponer de otra cosa, forzado por las circunstancias de la guerra: disposición que sólo tendrá efecto mientras permanezcan los enemigos en Corrientes, porque en desapareciendo, cesará todo motivo, y podrán venir buques, como los negociantes y pasajeros, con la misma entera libertad establecida, y que solo han podido sujetarse á aquella restricción, á consecuencia de la ocupación de Corrientes por los salvajes unitarios (4).

De tal manera, Rosas continuaba con su táctica de intentar dividir a sus enemigos, tratando de generar en el gobierno paraguayo percepciones de intereses enfrentados con los de Corrientes, y prometiendo libertad comercial para el caso del derrocamiento de las fuerzas antirrosistas de esa provincia, una libertad contraria a sus propios intereses que sin duda no estaba dispuesto a otorgar.

  1. El Paraguayo Independiente, Nº 75, citado en C. Báez, op. cit., p. 72.

  2. T.L.Whigham, op. cit., pp. 98-99; carta de Rosas a López y Alonso, Buenos Aires, 26 de abril de 1843, citada en ibid., p. 99 y en Hebe Clementi, Rosas en la historia nacional, Buenos Aires, 1970, pp. 164-165.

  3. E.M. Barba, "Las relaciones exteriores con los países americanos", op. cit., p. 245.

  4. Nota de Rosas al gobierno paraguayo, 27 de marzo de 1844, citada en C. Báez, op. cit., p. 73.

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