Visite nuestra página principal

El fracaso de la alianza paraguayo-correntina contra Rosas

El acuerdo entre Paraguay y Corrientes sobre comercio y autonomía política era convincente en el papel, pero difícil de concretar por las continuas discusiones entre José María Paz y Joaquín Madariaga sobre la conducción de la campaña. Esta disputa dejó a ambos caudillos sin protección respecto de Rosas. El exasperante deseo de protagonismo provocó que ninguno de ellos recurriera a las fuerzas expedicionarias paraguayas establecidas en Corrientes como un aliado contra el avance rosista. Cada caudillo antirrosista quiso jugar su propia guerra contra Rosas, y por eso terminaron perdiendo. El resultado fue un desastre completo. En febrero de 1846 las tropas rosistas al mando de Urquiza derrotaron a las fuerzas correntinas en la batalla de Laguna Limpia.
    Este suceso inesperado provocó la posibilidad de que Rosas ordenara la invasión del Paraguay, pero el representante norteamericano en Buenos Aires William Brent obtuvo de Rosas, el 26 de febrero de 1846, que esta acción no se llevara adelante. Por otro lado, al día siguiente de la declaración de guerra a Rosas, el presidente López había aceptado, a instancias del enviado norteamericano Edward Hopkins, la mediación norteamericana en el conflicto. Las bases entregadas por López incluían el previo reconocimiento de la independencia por parte de Rosas, el ajuste con la garantía norteamericana de un tratado de navegación y comercio, conservándose la libre navegación del Paraná, y atender las exigencias de Corrientes. A su vez, las condiciones comunicadas por Arana a Brent en Buenos Aires, el 27 de febrero, reconocían a Paraguay su integridad territorial, autonomía en los asuntos internos y la libre navegación de los ríos, pero sobre la base de igualdad con todos los demás miembros de la Confederación Argentina, por lo cual era imposible el acuerdo entre este proyecto y el de López. El 9 de marzo de 1846 Rosas dirigía una nota a su ministro en Brasil Guido para que comunicara a su colega norteamericano Henry Wise que no era posible aceptar la propuesta paraguaya por los siguientes motivos:

Que el gobierno de la Confederación no puede dar ese paso porque ello importaría favorecer la segregación de Corrientes y desmembrar el territorio nacional.
Que la Confederación Argentina es la única dueña del Río Paraná, por la misma razón que los Estados Unidos se han hecho los únicos dueños del Mississipi y del Misouri, y el Brasil del Amazonas.
Que el gobierno argentino ha mandado al general Urquiza que no ataque ni invada el territorio paraguayo en ningún caso ni tiempo, sino que solamente trate como enemigos salvajes unitarios a los paraguayos o tropas paraguayas que avanzasen hostilmente sobre el territorio de Corrientes.
Y que nunca hará uso de las armas en contra del Paraguay (1).

No obstante el fracaso de la mediación norteamericana, López decidió el retiro de sus fuerzas de Corrientes, poniendo fin a este conato de guerra contra el gobierno de Rosas.

  1. El Paraguayo Independiente, Nº 66, en C. Báez, op. cit., p. 79.

Aclaración: Las obras citadas (op. cit.) que no se mencionan explícitamente, se encuentran en las páginas inmediatamente anteriores. Para ello, haga un click en el botón "Anterior". También puede utilizar la opción "Búsqueda" , ingresando el nombre del autor de las obras respecto de las cuales se requiere información".

Ir a página anterior Home Ir a página siguiente

© 2000. Todos los derechos reservados.
Este sitio está resguardado por las leyes internacionales de copyright y propiedad intelectual. El presente material podrá ser utilizado con fines estrictamente académicos citando en forma explícita la obra y sus autores. Cualquier otro uso deberá contar con la autorización por escrito de los autores.