El 5 de mayo de 1852, Urquiza reunió en
Palermo a destacadas figuras de Buenos Aires con el objetivo declarado de intercambiar
opiniones acerca de la forma de convocatoria del Congreso Constituyente -tema a discutirse
en la reunión de San Nicolás de los Arroyos-. Estuvieron presentes Dalmacio Vélez
Sársfield, Valentín Alsina, Tomás Guido, Vicente Fidel López, Benjamín Gorostiaga,
Francisco Pico y Juan Pujol. Pero en realidad el fin último de la reunión era presentar
el proyecto que el correntino Pujol había elaborado con la colaboración del cordobés
Santiago Derqui, con el cual Urquiza estaba de acuerdo, y que albergaba la intención de
limitar el poder de Buenos Aires. El proyecto de Pujol procuraba reeditar el plan de 1826
de Bernardino Rivadavia sobre la capitalización de Buenos Aires y señalaba la necesidad
de un gobierno provisional de alcance "nacional" hasta tanto el Congreso
nombrara autoridades. La jugada de Pujol, apoyada por Derqui, parecía hábil, pues
buscaba halagar a los porteños al presentar un plan con cuyo autor se identificaban
ideológicamente. Pero los hombres de Buenos Aires se percataron rápidamente del objetivo
que animaba dicho proyecto: cercenar la cabeza de la poderosa Buenos Aires era una forma
de evitar amenazas para Corrientes. Dicho objetivo era tan claro que el rechazo al mismo
no se hizo esperar pese al corte unitario del ex proyecto rivadaviano. Tanto la
capitalización de Buenos Aires como la decisión de crear un gobierno provisional cuya
soberanía incluyese a Buenos Aires despertaron la cerrada oposición porteña (1).
El caudillo entrerriano al parecer no quedó muy conforme con la
reunión de notables. Esto surge de una carta enviada por Pujol a Derqui el 20 de mayo en
donde el primero expresa:
Por aquí va todo como Ud. lo ha dejado, la enemiga del general con los porteños va de día en día subiendo de punto: la conferencia sobre el proyecto consabido ha producido el magnífico resultado de convencerlo al general de que no hay hombres más provincianos y unitarios que los porteños -concurrieron a la conferencia Alsina, Vélez, López, Gorostiaga y todos se declararon contra el proyecto, presentaron otro, que el general hizo pedazos. En fin creo que la idea prevalecerá. Mañana salimos en un vapor para San Nicolás (2).
Pujol no perdería las esperanzas de que su proyecto fuera aprobado en la futura reunión de San Nicolás, pero para ese entonces Urquiza ya había comprendido que no era conveniente considerar el problema de la capital de la Confederación.
H. Gorostegui de Torres, op. cit., pp. 22-25; Vicente D. Sierra, Historia de la Argentina, tomo X, Buenos Aires, Ed. Científica Argentina, 1980, pp. 12-15.
Carta de Juan Pujol a Santiago Derqui, 20 de mayo de 1852, en V.D. Sierra, op. cit., p. 15.
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