Visite nuestra página principal

Con el objeto de anudar un acercamiento entre los gobiernos de España y la Confederación Argentina, en noviembre de 1855 Jacinto Albistur se dirigió a la ciudad de Paraná, capital provisoria de la Confederación Argentina. El enviado español tomó contacto con el ministro de relaciones exteriores Juan María Gutiérrez y presentó en las conversaciones preliminares un proyecto de tratado. En base a las seguridades ofrecidas a principios de 1855 por Cuyás y Sampere, Albistur pensaba que el punto de más rápido acuerdo entre ambos gobiernos iba a ser el de la deuda del antiguo virreinato a la Madre Patria, y el más arduo el de la nacionalidad. Sin embargo, las objeciones del ministro Gutiérrez se refirieron al primero de los temas (1).
    El 31 de diciembre de 1855 se reunieron los plenipotenciarios Gutiérrez y Albistur para tratar sus respectivos proyectos, pero no lograron ponerse de acuerdo. El enviado español expresó su oposición a la supresión de los artículos 5º y 6º de su proyecto, pues el reconocimiento de la deuda de Tesorería debía ser una de las bases del tratado. El funcionario de la Confederación Argentina replicó que el gobierno de Paraná estaba dispuesto a reconocer todos los créditos de súbditos españoles que derivasen de obligaciones contraídas por las autoridades españolas en los países hispanoamericanos, así como indemnizar a los que hubiesen sufrido secuestros y confiscaciones, y en satisfacer unas y otras obligaciones en los mismos términos en que se pagaría la deuda interna, de acuerdo con el compromiso asumido en este sentido en su contraproyecto.
    Albistur replicó que no encontraba bastante explícita la redacción del artículo propuesto por Gutiérrez, pues podía dar lugar a que se planteasen cuestiones referentes a cúales eran las reclamaciones y créditos que en dicho artículo se tomaban en cuenta. El remedio para evitar este inconveniente era justamente mantener y no suprimir el artículo 5º propuesto por Albistur. Pero Gutiérrez insistió en la necesidad de suprimirlo, porque su inclusión implicaba el reconocimiento por parte de la Confederación de una deuda cuyo monto no se podía calcular, y porque además no era justo exigir que se admitiesen todas las deudas que hubiese podido contraer el gobierno español, como, por ejemplo, las correspondientes a la preparación de una expedición contra la propia independencia argentina. Gutiérrez transmitía a su interlocutor español el compromiso del gobierno de Paraná de aceptar y pagar todas las deudas contraídas por autoridades o fuerzas públicas, ya fuesen españolas o de la Confederación Argentina, pero el gobierno confederado no se comprometía a saldar las deudas provenientes de órdenes o compromisos directos del gobierno de España. Esta divergencia y la conducta intransigente de ambas partes decidió el fracaso de la misión de Albistur, quien poco tiempo después regresó a Montevideo.
    No obstante, Albistur poseía una mente práctica, y trató de convencer a la Corona española de que el gobierno de la Confederación no reconocería la deuda que procediese de órdenes directas de la corte de Madrid. No obstante, las autoridades reales contestaron a través del ministro de asuntos exteriores de la Reina Isabel el 4 de septiembre de 1856 que el agente Albistur

dará por concluida su misión en Paraná si a los cuatro meses de haberlas recibido no hubiere logrado que el Gobierno de aquella República acepte, en cambio del reconocimiento de su independencia por parte del de España, las siguientes indispensables condiciones que rechaza el contraproyecto del señor Gutiérrez:
La primera condición (para la firma de un tratado) es el reconocimiento completo de la deuda, a que se niega la Confederación Argentina, dejando de reconocer aquella parte procedente de órdenes directas del Gobierno Español durante su dominación en esos países (...) La segunda condición es que el Gobierno Argentino reconozca por español al hijo de español nacido en el territorio de la República, ya mientras esté bajo la potestad paterna, ya si mayor de edad, quisiere seguir la nacionalidad de su padre (2).

La posición intransigente de la Corona suspendió las negociaciones en Paraná. En consecuencia, el próximo movimiento en pos de un acercamiento entre la Confederación Argentina y España sería dado por el enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de la primera, Juan Bautista Alberdi, quien arribó a Madrid el 21 de enero de 1857 y al día siguiente inició sus gestiones para ajustar un tratado.

  1. El proyecto de Albistur, al que Gutiérrez puso objeciones, decía lo siguiente:

    Art. 5) La Confederación Argentina reconoce de la manera más formal y solemne en virtud del presente tratado, como deuda consolidada de la República, tan privilegiada como la que más, todos los créditos, cualesquiera que sea su clase, por pensiones, sueldos, suministros, anticipos, fletes, empréstitos forzosos, depósitos, contratas y cualquier otra deuda, ya de guerra, ya anterior a ésta, que pesase sobre aquellas antiguas Provincias de España, siempre que proceda de órdenes directas del Gobierno Español o de sus autoridades establecidas en estos territorios, hoy Confederación Argentina, hasta que se verificó la completa evacuación del país por las autoridades españolas.
    Para este efecto serán considerados como comprobantes los asientos de los libros de cuenta y razón de las oficinas del antiguo Virreinato de Buenos Aires o de las especiales de las Provincias que hoy constituyen la Confederación y sus territorios, así como los ajustes y certificaciones originales o copias legítimamente autorizadas, y cualquier otro documento que haga fe con arreglo a las leyes de la República.
    La calificación de estos créditos no se terminará sin oír antes a las partes interesadas, y las cantidades que de esta liquidación resulten admitidas y de legítimo pago, devengarán el interés legal correspondiente desde un año después de canjeadas las ratificaciones del presente tratado, aunque la liquidación se verifique con posterioridad.

    Para el ministro de la Confederación Argentina este artículo 5º tenía un contenido demasiado amplio, y propuso una variante que decía lo siguiente:

Art. 5) Los súbditos de S.M. Católica que desde la guerra de emancipación hasta la fecha hubieren sido defraudados de cualesquiera manera por autoridades o fuerzas públicas, podrán comprobar y justificar sus acciones ante el Gobierno de la Confederación Argentina por los medios conocidos en Derecho. Resultando que no se ha pagado el todo o parte de las acciones reclamadas, se procederá a avaluar el servicio prestado o perjuicio recibido, tomando por base para evaluar las especies el menor precio que hubiesen tenido durante el período citado. El interesado obtendrá un documento expresivo de la cantidad a que resulta tener derecho, el que será numerado y anotado donde corresponde.
Las acciones que deduzcan los súbditos de S.M. Católica, acreditadas y revestidas de las formalidades antes expresadas, se considerarán como créditos contra la Nación Argentina, tan favorecidos como los pertenecientes al ciudadano argentino, y formarán parte de la deuda interior del país, que debe consolidarse y pagarse en el tiempo y forma que dictare el Congreso Federal, conforme al espíritu del art. 10 del tit. XIII del Estatuto para la organización de la Hacienda y Crédito Público, dado con fuerza de ley por el Congreso Constituyente el día 9 de diciembre del año 1853.
Textos de los artículos en
cit. en I. J. Ruiz Moreno, op. cit., pp. 102-104.

  1. Ibid., p. 114.

    Aclaración: Las obras citadas (op. cit.) que no se mencionan explícitamente en este listado de citas, se encuentran en las páginas inmediatamente anteriores. Para ello, haga un click en el botón "Anterior". También puede utilizar la opción "squeda" , ingresando el nombre del autor de las obras respecto de las cuales se requiere información.

Ir a página anterior Home Ir a página siguiente

© 2000. Todos los derechos reservados.
Este sitio está resguardado por las leyes internacionales de copyright y propiedad intelectual. El presente material podrá ser utilizado con fines estrictamente académicos citando en forma explícita la obra y sus autores. Cualquier otro uso deberá contar con la autorización por escrito de los autores.