Visite nuestra página principal

Para fortalecer las gestiones diplomáticas de Alberdi en Europa y debilitar las del Estado disidente porteño, el Congreso Nacional sancionó el 26 de septiembre de 1856 la siguiente declaración, claro testimonio del grado de tensión alcanzado entre los gobiernos de Buenos Aires y Paraná:

Art. 1) La Nación Argentina no reconoce valor ni fuerza legal a los actos de soberanía exterior que ejerce o hubiere ejercido el Gobierno de Buenos Aires; ni a los de soberanía interior que afecten a propiedades nacionales o al crédito de la República.
Art. 2) En su consecuencia el Poder Ejecutivo protestará contra todos los actos de que habla el artículo anterior que hubiere ejercido el Gobierno de Buneos Aires, e individualmente contra cada uno de los que en adelante ejercieren cuando llegasen a su conocimiento (1).

Esta disposición del Congreso Nacional fue promulgada como ley al día siguiente por el presidente Urquiza.
    Por su parte, Juan Thompson, el enviado porteño había presentado el 5 de abril de 1856 ante el ministro español de asuntos exteriores un memorándum cuyo contenido reflejaba la particular óptica del gobierno de Buenos Aires (2). Este documento constituye un nuevo testimonio del sentimiento autonomista porteño, teñido de un fuerte desprecio hacia el resto de las provincias, identificadas con la "barbarie caudillesca". Resulta asimismo un nuevo ejemplo del deseo del gobierno de Buenos Aires de regir los destinos del resto de las Provincias, deseo definido en términos de una especie de versión de "destino manifiesto". Como acotación adicional, este memorándum contiene un interesante testimonio de la "falacia antropomórfica", ya que las trece Provincias constituyen la "espalda" de Buenos Aires -que, deduciendo la intención de la frase, sería según los porteños el esclarecido "cerebro" de la futura Nación Argentina-.
    No obstante los esfuerzos de Thompson, la Cancillería española evidenció una posición equidistante de los Estados en conflicto, echando por tierra las gestiones del enviado porteño. El Ministerio de Asuntos Exteriores se negó a suspender los trabajos iniciados con el gobierno de Paraná, aclarando que no cerraba la puerta a la negociación con el Estado de Buenos Aires. El bajo perfil del gobierno de España respecto de tomar parte en la guerra entre Buenos Aires y la Confederación Argentina quedaba de manifiesto en las siguientes palabras:

Mientras no llega a verificarse esta unión, que para bien de aquellos pueblos desea sinceramente el Gobierno de Su Majestad, puede éste, sin dar indicio alguno de parcialidad ni por uno ni por otro bando, negociar el tratado de reconocimiento con el Gobierno de Paraná establecido, que sin duda tomó la iniciativa en la negociación cuando nuestro plenipotenciario se trasladó a aquel punto para tratar con él. Este plenipotenciario tiene instrucciones y poderes idénticos para negociar con el Estado ahora independiente de Buenos Aires, y el Gobierno de S.M. celebrará con gusto con dicho Estado un tratado de paz y reconocimiento en los mismos términos que el que desea celebrar con el resto de la Confederación Argentina; el cual tratado, no porque vuelva a recobrar la Confederación su integridad primitiva, dejará de subsistir con toda validez y fuerza.
España mira con igual amor e interés a los pueblos de América, sus hermanos, sin tomar ni la más indirecta parte en sus frecuentes y lamentables disputas (3).

Como consecuencia de la actitud prudente de la diplomacia española, el enviado porteño Thompson fracasó en sus esfuerzos por arruinar las negociaciones entre la Confederación Argentina y el Reino de España tendientes a la firma de un tratado. Se dedicó entonces a una labor propagandística de las ventajas del Estado de Buenos Aires respecto de las demás provincias.

  1. Texto de la declaración del Congreso Nacional, 26 de septiembre de 1856, citado en cit. en I. J. Ruiz Moreno, op. cit., p. 122.

  2. Dicho documento afirmaba:

    Si grande e innegable fue la parte que en este triunfo cupo al general don Justo José de Urquiza, en la actualidad Presidente de la Confederación Argentina, no fue menos noble y magnánima la conducta que el pueblo de Buenos Aires observó para con el vencedor de Rosas, recibiéndole con todas las muestras de la gratitud mas profunda y de la expansion más abierta.
    Empero por una de esas fatalidades harto comunes a los pueblos que en los albores de su organización arrostran todo linaje de infortunios antes de encontrar su asiento verdadero, sucedió que el de Buenos Aires, a poco de haber sacudido el yugo de la más repugnante tiranía, tuvo ocasión de conocer que se le trataba no como a un pueblo hermano sino como a un pueblo vencido. El general Urquiza dispuso a mansalva de los caudales públicos, se apoderó de todo el material de su parque de artillería, y dictó medidas represivas contra la libertad y seguridad de esclarecidos ciudadanos.

    A lo largo de su memorándum, Thompson no ahorró esfuerzos en presentar a Urquiza como al tirano verdugo de Buenos Aires y definir a éste en términos harto contundentes. Instaba al gobierno español a preferir un aplazamiento de la firma de un tratado, porque sería "levantar una obra incompleta", y justificaba la oposición del gobierno porteño a dicho tratado en estos términos:

    El Estado de Buenos Aires es el más considerable, tanto por su riqueza material como por el número, naturaleza y calidad de sus habitantes. (...) Su Gobierno anhela mantener y conservar con España las más cordiales relaciones, y juzgo de mi deber apuntar los obstáculos que podrían sobrevenir con respecto a la aplicación del tratado que se hiciere sin el concurso del Estado que, por su situación topográfica en el Río de la Plata y la que tiene con las trece Provincias que se hallan a su espalda, está llamado tanto por la naturaleza como por la fuerza de las circunstancias a desempeñar un papel que nadie le puede disputar.

    Memorándum de Juan Thompson, 5 de abril de 1856, AMAE, legajo 152, Tratados, citado en ibid., pp. 125-127.

  3. AMAE, legajo 152, Negociación, borrador, citado en ibid., pp. 127-128.

    Aclaración: Las obras citadas (op. cit.) que no se mencionan explícitamente en este listado de citas, se encuentran en las páginas inmediatamente anteriores. Para ello, haga un click en el botón "Anterior". También puede utilizar la opción "squeda" , ingresando el nombre del autor de las obras respecto de las cuales se requiere información.

Ir a página anterior Home Ir a página siguiente

© 2000. Todos los derechos reservados.
Este sitio está resguardado por las leyes internacionales de copyright y propiedad intelectual. El presente material podrá ser utilizado con fines estrictamente académicos citando en forma explícita la obra y sus autores. Cualquier otro uso deberá contar con la autorización por escrito de los autores.