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La misión Christie (junio de 1856)

Robert Gore -el representante británico en el Río de la Plata desde la época de Rosas- se había trasladado a Montevideo luego de que el gobierno de Buenos Aires desconociera su condición de cónsul y de diplomático y lo expulsara en enero de 1853, a raíz de una protesta que aquél presentara por la distribución de armas y municiones a sus connacionales. En la capital oriental murió repentinamente en agosto de 1854, quedando la representación vacante. Cuando Alberdi llegó a Londres en julio de 1855, todavía no había sido designado su reemplazante, lo cual facilitó las gestiones de aquél para que el nuevo representante británico fuera acreditado sólo ante el gobierno de Paraná.
    A poco de culminar la misión del vizconde de Abaeté en Paraná -febrero-marzo de 1856- (ésta se tratará en el apartado correspondiente a Brasil), llegó apresuradamente el nuevo ministro inglés William Dougal Christie. El representante británico tenía instrucciones de averiguar qué había sido conversado entre Abaeté y Urquiza. Por intermedio de Salvador María del Carril, supo que la idea inicial de la misión de Abaeté -luego desechada por los tratados Berges-Paranhos de abril de 1856- era gestar un tratado entre el Imperio y la Confederación en contra de Paraguay. Este dato no dejaba de alarmar al Foreign Office, pues rompía con la política de equilibrio que Londres propugnaba en el Río de la Plata, tendiente a frenar un mayor crecimiento de Brasil. Del Carril fue elocuente con Christie. Este último comentaba confidencialmente al canciller Clarendon que

El vicepresidente me explicó que la Confederación, no obstante el tratado, no había hallado ninguna actitud amistosa en el gobierno de Paraguay (...) que si Brasil estaba determinado a declarar la guerra al Paraguay, no faltarían buenas razones para que la Confederación hiciera causa común con el Brasil (1).

El representante británico realizó luego una visita a Buenos Aires en diciembre de 1856. Si bien aquél evitó todo contacto oficial, mantuvo conversaciones informales con políticos porteños como Norberto de la Riestra y Dalmacio Vélez Sársfield. Christie recibió de ellos disculpas por el procedimiento aplicado a Gore en enero de 1853. Pero a pesar de este progreso en las relaciones con el gobierno porteño, durante el tiempo que el enviado británico permaneció en Buenos Aires continuó apoyando los planes de Urquiza tendientes a reincorporar esta provincia a la Confederación (2).
    En Buenos Aires, la elección de Valentín Alsina como gobernador había reforzado la tendencia antiurquicista. No obstante, antes de dejar la capital porteña Christie se entrevistó con él e informó que todavía había alguna posibilidad de que se lograra un entendimiento entre los dos gobiernos en pugna (3). El enviado británico volvió a Paraná a mediados de junio de 1857 en momentos en que se había producido un cambio en la posición del gobierno de la Confederación. Christie imputó este cambio a Santiago Derqui, cuya influencia en el gabinete se había visto incrementada. Además el agente británico estaba disgustado porque el gobierno de la Confederación no había respondido favorablemente a dos asuntos que interesaban a los británicos: la protesta diplomática por los aranceles diferenciales y las pretensiones financieras de los súbditos británicos (4). A tal punto llegó el fastidio de Christie que en su informe del 28 de junio aconsejó a Clarendon un "giro" respecto de la actitud a tomar con la Confederación. En él decía:

si el gobierno nacional prosigue con esa política tendiente a perpetuar la desunión, o si por una causa cualquiera la separación de Buenos Aires parezca hacerse permanente, el Gobierno de Su Majestad no tardará en verse obligado a considerar la necesidad de una revisión de la política que prosiguió hasta este momento esperando apresurar la unión con el apoyo moral que otorgó al Gobierno Nacional (...) Creo que M. Lefebvre se prepara para hablar en términos idénticos (5).

  1. Confidencial de Christie a Clarendon, 31 de diciembre de 1856, F.O. 6 195/65, cit. en J.M. Rosa, op. cit., p. 202.

  2. Christie a Clarendon, 31 de diciembre de 1856, FO 6, vol. 195, Nº 62; 31 de enero de 1857, FO 6, vol 199, Nº 15; y 1º de febrero de 1857, FO 6, vol. 199, Nº 16, cit. en J.R. Scobie, op. cit., p. 171.

  3. Christie a Clarendon, 31 de mayo de 1857, FO 6, vol. 200, Nº 54, cit. en ibid., p. 173.

  4. Christie a Clarendon, 28 de junio de 1857, FO 6, vol. 200, Nº 76, cit. en ibid., p. 173, n. 119.

  5. Christie a Clarendon, 28 de junio de 1857, FO 6, vol. 200, Nº 76, citado en ibid., p. 173 y en J.M. Rosa, op. cit., p. 217.

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