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El tratado entre la Confederación Argentina y el Reino de Cerdeña (septiembre de 1855)

Decidido a obtener el reconocimiento del Reino de Cerdeña, el gobierno de la Confederación procuró fortalecer las gestiones que en el mismo sentido estaba realizando Juan Bautista Alberdi en Europa. El 7 de julio de 1855, el poder Ejecutivo solicitó al Senado su acuerdo para acreditar como encargado de negocios ante las cortes de Cerdeña, Prusia y Portugal a Delfín B. Huergo, ex diputado en el Congreso Constituyente, con el objeto de mantener y extender las relaciones de la Confederación con las "Naciones amigas" y "dar a conocer en Europa la forma de gobierno de la Confederación y sus tendencias de legalidad y progreso". La propuesta se aceptó por unanimidad y el 10 de julio de dicho año un decreto designaba a Huergo como encargado de negocios.
    Otro paso importante fue el dado por el propio Reino de Cerdeña, con la visita de Cerruti a Paraná y su entrevista con el ministro de relaciones exteriores. El agente sardo propuso adoptar como base de un tratado con la Confederación un texto similar al firmado entre la Confederación y los Estados Unidos el 23 de julio de 1853, aunque luego se introdujo a éste alguna modificación inspirada en el convenio firmado entre Cerdeña y Francia. El tratado entre el gobierno de la Confederación y el Reino de Cerdeña fue suscripto en Paraná, capital provisoria de la Confederación Argentina, el 21 de septiembre de 1855 por el canciller Juan María Gutiérrez y el ministro plenipotenciario sardo Marcello Cerruti (1).
    El tratado estipulaba la amistad perpetua entre los ciudadanos argentinos y súbditos sardos; recíproca libertad de comercio y tránsito; igualdad en la preferencia a otra Nación; equivalencia en las tarifas aduaneras; seguridad jurídica para la protección de personas, bienes y propiedades; autorización a los agentes consulares para intervenir en sucesiones intestadas; supresión de la obligación de cumplir con el servicio militar en el territorio del otro Estado; inviolabilidad de los consulados e inmunidad a sus diplomáticos; garantía de respeto a los habitantes extranjeros en caso de ruptura de relaciones (2). El tratado fue ratificado inmediatamente por el Congreso antes de que éste concluyera el período ordinario de sesiones. Finalizada su misión Cerruti regresó a Buenos Aires.

  1. Texto del tratado entre el gobierno de la Confederación Argentina y el Reino de Cerdeña, citado en ibid., pp. 95-99.

        TRATADO DE AMISTAD Y COMERCIO ENTRE LA CONFEDERACION ARGENTINA Y EL      REY DE CERDEÑA

    Nos, JUSTO JOSE DE URQUIZA, Presidente de la Confederación Argentina, hacemos saber a todos los que el presente instrumento de confirmación vieren: que a los veintiún días del mes de septiembre de 1855 se concluyó y firmó en la ciudad de Paraná, entre la Confederación Argentina y S.M. el Rey de Cerdeña, debidamente representados, un tratado de amistad, comercio y navegación, cuyo tenor y forma es como sigue:
    Existiendo antiguas e importantes relaciones comerciales entre la Confederación Argentina y S.M. el Rey de Cerdeña, es conveniente, tanto para fomentar y garantir ese comercio recíproco, como para mantener buena y leal inteligencia, que las relaciones actualmente existentes entre uno y otro Gobierno sean establecidas con regularidad y confirmadas por un tratado de amistad, comercio y navegación. Con este objeto han nombrado sus respectivos Plenipotenciarios, a saber:
    El Excmo. señor Vice Presidente de la Confederación Argentina, al señor don Juan María Gutiérrez, actual Ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno de la misma Confederación; y Su Majestad el Rey de Cerdeña, al caballero don Marcelo Cerruti, Caballero de la Orden de San Mauricio y San Lázaro, Comendador de la Orden del Salvador de Grecia, Oficial de la Orden de la Legión de Honor de Francia, y de la de Leopoldo de Bélgica, etc. etc.
    Quienes después de haberse comunicado sus respectivos plenos poderes, y hallándose en buena y debida forma, han convenido en los artículos siguientes:

    Art. 1º) Habrá amistad perpetua entre la Confederación Argentina y sus ciudadanos por una parte, y Su Majestad el Rey de Cerdeña y sus súbditos por la otra parte.
    Art. 2º) Habrá libertad recíproca de comercio entre todos los territorios de la Confederación Argentina, y todos los territorios y Estados pertenecientes a Su Majestad el Rey de Cerdeña. Los ciudadanos de ambos países podrán libremente y con toda seguridad, ir con sus buques y cargas a todos aquellos parajes, puertos y ríos de sus respectivos territorios, a donde sea o fuere permitido llegar a los buques o cargas de cualquier otra Nación o Estado; podrán entrar, permanecer y residir en cualquier parte de los dichos territorios respectivamente; podrán alquilar casas y almacenes para su residencia y comercio; podrán negociar en toda clase de productos, manufacturas y mercancías de comercio legal, y gozarán en todas sus ocupaciones de la más completa protección y prosperidad y seguridad, con sujeción a las leyes generales y costumbres de las dos Naciones respectivas. Los buques de guerra de ambas Naciones, buques, correos y paquetes, podrán asimismo llegar libremente con entera seguridad, a todos los puertos, ríos y lugares en donde entren o sea permitido entrar buques de guerra o paquetes de cualquier otra Nación; podrán entrar, anclar, permanecer y repararse, siempre con sujeción a las leyes y costumbres de las dos Naciones respectivas.
    Art. 3º) Las dos altas partes contratantes convienen en que cualquier favor, exención, privilegio o inmunidad que una de ellas haya concedido o conceda más adelante, en punto a comercio o navegación, a los ciudadanos o súbditos de cualquier otro Gobierno, Nación o Estado, será extensivo en igualdad de casos y circunstancias a los ciudadanos de la otra parte contratante, gratuitamente si la concesión en favor de ese otro Gobierno, Nación o Estado ha sido gratuita, o por una compensación igual o equivalente si la concesión fuese condicional.
    Art. 4º) No se impondrán otros ni mayores derechos, en los territorios de cualquiera de las dos altas partes contratantes, a la importación de los artículos de producción natural, industrial o fabril de los territorios de la otra, que aquellos que se pagan o pagaren por iguales artículos de cualquier otro país extranjero; ni se impondrán otros o más altos derechos en los territorios de cualquiera de las altas partes contratantes, a la exportación de cualquier artículo a territorio de la otra, que los que se pagan o pagaren por la exportación de iguales artículos a cualquier otro país extranjero; ni se impondrá prohibición alguna a la importación o exportación de cualquier artículo de producción natural, industrial o fabril de los territorios de una de las altas partes contratantes a los territorios o de los territorios de la otra, que no se extiendan también a iguales artículos de cualquier otro país extranjero.
    Art. 5º) No se impondrán otros ni más altos derechos por tonelaje, faro, puerto, práctico, salvamento en caso de avería o naufragio, o cualquier otros gastos locales, en ninguno de los puertos de cualquiera de las dos altas partes contratantes, a los buques de la otra, que aquellos que se pagan en los mismos puertos por sus propios buques.
    Art. 6º) Se pagarán los mismos derechos y se concederán iguales descuentos y premios por la importación o exportación de cualquier artículo al territorio o del territorio de la Confederación Argentina, o al territorio o del territorio del Reino de Cerdeña, ya sea que dicha importación o exportación se efectúe en buques de la Confederación Argentina o en buques de los Estados Sardos.
    Art. 7º) Ambas altas partes contratantes convienen en considerar y tratar como a buques de la Confederación Argentina y de Su Majestad el Rey de Cerdeña, a todos aquellos que hallándose munidos por la competente autoridad con patente o pasavante extendido en debida forma, pueden según las leyes y reglamentos entonces existentes, ser reconocidos plenamente y bona fide como buques nacionales por el país a que respectivamente pertenezcan.
    Art. 8º) Todos los comerciantes, comandantes y capitanes de buques y demás ciudadanos de la Confederación Argentina tendrán plena libertad en el territorio de los dominios de su Majestad el Rey de Cerdeña, para manejar por sí mismos sus propios negocios o para confiarlos a la dirección de quien mejor les parezca, como corredor, factor, agente o intérprete, y no serán obligados a emplear otras personas para dichos objetos que aquellos empleados por los súbditos de Su Majestad el Rey de Cerdeña, ni a pagarles otra remuneración o salario que aquel que en iguales casos pagan los súbditos del Rey de Cerdeña; se concede absoluta libertad en todos los casos al comprador y vendedor para tratar y fijar el precio como mejor les pareciere, de cualquier efecto, mercancía o género exportado o importado de los Estados de Su Majestad el Rey de Cerdeña, con observancia y uso de las leyes establecidas en el país; iguales derechos y privilegios bajo todos respectos se conceden en el territorio de la Confederación Argentina a los súbditos de Su Majestad el Rey de Cerdeña. Los ciudadanos y súbditos de ambas altas partes contratantes recibirán y disfrutarán recíprocamente la más completa y perfecta protección en sus personas, bienes y propiedades, y tendrán acceso franco y libre a los tribunales de Justicia en los respectivos países para la prosecución y defensa de sus justos derechos, teniendo al mismo tiempo la libertad de nombrar en todos los casos los abogados, apoderados o agentes que mejor les parezca, y a este respecto gozarán los mismos derechos y privilegios que los ciudadanos o súbditos nacionales.
    Art. 9º) En todo lo relativo a la policía de puerto, carga y descarga de buques, seguridad de las mercaderías, géneros y efectos a la adquisición y modo de disponer de la propiedad de toda clase y denominación, ya sea por venta, donación, permuta, testamento o de cualquier otro modo que sea, como también a la administración de Justicia, los ciudadanos y súbditos de ambas altas partes contratantes gozarán recíprocamente de los mismos privilegios, prerrogativas y derechos que los ciudadanos o súbditos nacionales, y no se les gravará en ninguno de esos casos con impuestos o derechos mayores que aquellos que pagan o pagaren los ciudadanos o súbditos nacionales, con sujeción siempre a las leyes y reglamentos de cada país respectivo.
    Art. 10º) Si algún ciudadano de cualquiera de las partes contratantes falleciere inestado en alguno de los territorios de la otra, el Cónsul General, Cónsul o agentes consulares de la Nación a que pertenezca el finado, o sea el representante de dicho Cónsul General, Cónsul o agentes consulares en ausencia de éstos, tendrá el derecho de intervenir en la posesión, administración y liquidación judicial de los bienes del finado, conforme a las leyes del país, en beneficio de sus acreedores y herederos legales.
    Art. 11º) Los ciudadanos de la Confederación Argentina residentes en los dominios de Su Majestad el Rey de Cerdeña, y los súbditos de éste residentes en la Confederación Argentina, serán exentos de todo servicio miltiar obligatorio, ya sea por mar o por tierra, así como de todo empréstito forzoso, requisiciones y auxilios militares, ni serán compelidos por ningún pretexto a soportar carga alguna ordinaria, requisición o impuesto mayor que los que soportan o pagan los ciudadanos o súbditos de las partes contratantes respectivamente.
    Art. 12º) Cada una de las altas partes contratantes podrán nombrar Cónsules para la protección de su comercio, con residencia en cualquiera de los territorios de la otra; pero antes de funcionar como tales deberán ser aprobados y admitidos en la forma de costumbre por el Gobierno cerca del cual estén acreditados. Cualquiera de las partes contratantes podrá negar la residencia de dichos Cónsules en aquellos determinados lugares donde lo tuvieren por conveniente.
    Los archivos y papeles de los Consulados de los Gobiernos respectivos serán inviolables, y bajo ningún prtexto ni magistrado nacional ni autoridad local alguna podrá apoderarse de dichos archivos o papeles ni tener la menor injerencia en ellos.
    Los agentes diplomáticos y Cónsules del Gobierno de Su Majestad el Rey de Cerdeña gozarán en los territorios de la Confederación Argentina de todos los privilegios, exenciones e inmunidades que se conceden a los agentes del mismo rango de la Nación más favorecida, y de igual modo los agentes diplomáticos y Cónsules de la Confederación Argentina en los dominios de Su Majestad el Rey de Cerdeña gozarán conforme a la más estricta reciprocidad de todos los privilegios, exenciones e inmunidades que se conceden a los diplomáticos o Cónsules de la Nación más favorecida.
    Art. 13º) Para mayor seguridad del comercio entre la Confederación Argentina y el Reino de Cerdeña, queda estipulado que en cualquier caso en que por desgracia sobreviniese alguna interrupción en las amigables relaciones de comercio, o un rompimiento entre las dos altas partes contratantes, los ciudadanos de cualquiera de ellas residentes en los territorios de la otra tendrán el privilegio de permanecer y continuar en su tráfico, ocupación u oficio sin interrupción alguna, siempre que se conduzcan pacíficamente y sin quebrantar las leyes en manera alguna; y sus efectos y propiedades, ya estén confiadas a particulares o al Estado, no estarán sujetas a embargo ni secuestro ni a ninguna otra exacción que no pueda hacerse a efectos o propiedades de igual clase, pertenecientes a los ciudadanos o súbditos del Estado en donde sus propietarios existieren.
    Art. 14º) El presente tratado durará el término de doce años contados desde el día del canje de las ratificaciones, y será ratificado por las dos altas partes contratantes, y las ratificaciones canjeadas, dentro de diez meses o antes si fuere posible, en el lugar de la residencia del Gobierno de la Confederación Argentina.
    En fe de lo cual los Plenipotenciarios respectivos han firmado este Tratado y le han puesto sus sellos.
    En la ciudad de Paraná, Capital provisoria de la Confederación Argentina, a los veintiún días del mes de septiembre del año del Señor de mil ochocientos cincuenta y cinco.

                      Juan María Gutiérrez                       Marcello Cerruti

    El Senado y Cámara de Diputados de la Confederación Argentina, reunidos en Congreso, decretan con fuerza de ley:
    Art. 1º) Apruébase el tratado de amistad, comercio y navegación celebrado el 21 de septiembre del corriente año por el Gobierno de la Confederación Argentina con Su Majestad el Rey de Cerdeña, por medio de sus respectivos plenipotenciarios, consistente en catorce artículos.
    Art. 2º) Comuníquese al Poder Ejecutivo.
    Sala de sesiones del Senado en Paraná, Capital provisoria de la Confederación Argentina, a veintinueve de septiembre de mil ochocientos cincuenta y cinco.

             Ramón Alvarado                     Carlos M. Saravia

  2. Ibid., p. 35.

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