Visite nuestra página principal

La misión Guido al Paraguay. El tratado de julio de 1856

El rechazo de los tratados firmados por Derqui por el Congreso de la Confederación fue percibido por el presidente paraguayo Carlos Antonio López como un agravio, por lo cual decidió nombrar un cónsul en Buenos Aires e iniciar relaciones con el gobierno porteño. Pero justamente en ese momento en que se habían roto los pactos de convivencia, la Confederación estudiaba la posibilidad de reincorporar a Buenos Aires por la fuerza, y la conducta del gobernador correntino Pujol no era confiable a los ojos de Urquiza, era necesario al gobierno de Paraná asegurarse la neutralidad de Paraguay para evitar un posible acuerdo con Corrientes. Por todas estas razones, el 13 de octubre de 1855, Urquiza designó a Tomás Guido como enviado ante el gobierno paraguayo (1).
    Las instrucciones redactadas por el ministro Juan María Gutiérrez establecían que el objetivo de la misión era negociar un tratado que dejara a salvo los derechos argentinos conculcados por el pacto de Derqui. Las negociaciones debían llevarse a cabo de manera recíproca y afirmando la cláusula de nación más favorecida. La libre navegación de los ríos debía establecerse con la misma amplitud que lo convenido en los tratados con Inglaterra, Francia y Estados Unidos y sería ratificado el reconocimiento de la independencia paraguaya. En materia de límites debía admitirse el principio sudamericano de que las repúblicas tenían por límites los que correspondían a las demarcaciones coloniales salvo modificaciones establecidas por tratados. Debía sostenerse (a diferencia del tratado de Derqui) la posesión, ocupación y soberanía del Gran Chaco hasta la margen derecha del río Paraguay y hasta los términos meridionales de la república de Bolivia. Debía defenderse también la posesión, ocupación y soberanía de Misiones a la margen izquierda del Paraná.
    El general Guido llegó a Asunción el 7 de marzo de 1856 y pocos días después fue recibido por el presidente López muy receloso de la política argentina, a la que atribuía planes en connivencia con Brasil en contra del Paraguay. Guido presentó sus propuestas por escrito y éstas indignaron a López. No obstante, éste aceptó iniciar las conversaciones el 15 de mayo, aunque muy mal predispuesto. El presidente López se mantuvo firme en cuanto a la cuestión de límites. Guido propuso entonces dejar el asunto de lado y considerar un tratado de navegación y comercio. Pero López reemplazó esta proposición por la de comprar al gobierno argentino el territorio de la Candelaria, necesario para la defensa contra Brasil, a cambio de lo cual reconocería el límite del Paraná. Guido se negó a considerar la proposición, pero en la siguiente reunión propuso que España fijara la jurisdicción territorial del Paraguay en la época colonial. Como López insistiera en su propuesta, se decidió entonces postergar el problema de límites, dejando constancia de ello en el tratado que luego se acordaría (2).
    Una posterior detención en las negociaciones fue subsanada por el envío de una carta personal de Urquiza a López, que influyó positivamente en el ánimo de éste y llevó a que el ministro paraguayo Nicolás Vázquez comunicara a Guido que estaba autorizado a negociar un tratado de amistad, comercion y navegación. Este fue finalmente firmado el 29 de julio de 1856 por Guido y Vázquez. López no quiso ratificar la convención hasta que no lo hiciera el gobierno argentino, para no exponerse a otro desaire como el sufrido en 1852. El Congreso de la Confederación lo aprobó el 26 de septiembre, el gobierno paraguayo lo hizo el 15 de octubre y el 6 de noviembre fueron canjeadas las ratificaciones en Paraná.
    En general, lo obtenido por Guido en el tratado estaba de acuerdo también con los intereses brasileños, que eran la libertad de comercio y de navegación de los ríos. Hubo, sin embargo, una innovación al no aceptar el presidente López el ofrecimiento de neutralización de Martín García -que el representante brasileño Abaeté había introducido en el tratado de Paraná con la Confederación-. Esta actitud de López en favor de los intereses argentinos pudo deberse a su intención de estar en buena posición cuando se discutieran los límites entre Paraguay y la Argentina, pero el retardo de la solución territorial convenía especialmente al Brasil.

  1. R.J. Cárcano, op. cit., pp. 392-397, y V.D. Sierra, op. cit., pp. 344-345.

  2. El cónsul británico en Asunción Henderson afirmaba en su informe del 21 de julio de 1856 al ministro Clarendon acerca de las tratativas paraguayo-argentinas de límites lo siguiente:
    El gobierno argentino reclama el territorio del Gran Chaco, que abarca la margen derecha del río Paraguay hasta el territorio boliviano, y también el territorio de aquella parte de las Misiones que quedan sobre la margen izquierda del río Paraná. El gobierno paraguayo mantiene sus derechos a ambas porciones del territorio, y a la primera especialmente atribuye gran importancia, por asegurarle la soberanía exclusiva sobre las dos márgenes del río Paraguay (...)

    Henderson agregaba en otra carta del 8 de agosto:
    La dificultad principal, en el arreglo de la cuestión entre la Confederación Argentina y el Paraguay, se relaciona con el territorio de la margen derecha del río Paraguay, atribuyendo el gobierno paraguayo poca importancia al situado en la margen izquierda del río Paraná, que fue de hecho cedido a la Confederación por un tratado celebrado en 1852, pero que no obtuvo la ratificación del gobierno argentino.
    Informes de Henderson a Clarendon, 21 de julio y 8 de agosto de 1856, transcriptos en V.D. Sierra, op. cit., pp. 344-345, n.1.

Aclaración: Las obras citadas (op. cit.) que no se mencionan explícitamente en este listado de citas, se encuentran en las páginas inmediatamente anteriores. Para ello, haga un click en el botón "Anterior". También puede utilizar la opción "squeda" , ingresando el nombre del autor de las obras respecto de las cuales se requiere información.

Ir a página anterior Home Ir a página siguiente

© 2000. Todos los derechos reservados.
Este sitio está resguardado por las leyes internacionales de copyright y propiedad intelectual. El presente material podrá ser utilizado con fines estrictamente académicos citando en forma explícita la obra y sus autores. Cualquier otro uso deberá contar con la autorización por escrito de los autores.