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Tras la caída de Rosas en Caseros, la historia de la región altoplatense (conformada por las provincias argentinas del Litoral, Paraguay y sur de Brasil) ingresó en un nuevo capítulo. El director provisorio de la Confederación Argentina Justo José de Urquiza, vencedor de Rosas, escribió la primera página de dicho capítulo al insertar la libertad de navegación y la abolición de derechos interprovinciales, medidas que tomaron fuerza legal como los artículos 12º y 26º de la Constitución de 1853. Marcando explícitamente sus diferencias con la política del rosimo hacia la región del Alto Plata, en julio de 1852 el nuevo gobierno de la Confederación Argentina reconoció oficialmente la independencia del Paraguay, extendiendo a sus habitantes el mismo derecho de libre navegación del que disfrutaban los del Litoral. Por el tratado suscripto con el gobierno de Asunción el 17 de julio, se establecieron límites entre Paraguay y la Confederación, asignando las localidades de Apipé y Candelaria a la última, mientras se garantizó el libre tránsito para los paraguayos entre Encarnación y Sao Borja (1).
    No obstante las guerras civiles entre Buenos Aires y la Confederación Argentina, dos importantes factores a partir de la caída de Rosas favorecieron una ambiente más estable para el comercio en la región altoplatense: el reconocimiento del Estado paraguayo -al que Rosas se había negado- y la incorporación de la provincia de Corrientes a la Confederación Argentina, con la cual adquiría el mismo status que las otras provincias. Pero no sólo la caída de Rosas implicó la paz en la región. Como resultado de la apertura de los ríos y la firma de varios tratados comerciales en 1853 y 1854, emergieron nuevos patrones comerciales en el Alto Plata.
    Gracias a la apertura de los ríos, Paraguay salió de su aislamiento y experimentó una transformación sustancial. Las exportaciones paraguayas durante los años 1857, 1858 y 1860 alcanzaron un valor dos veces y medio mayor que el vigente entre 1852 y 1854. Las importaciones en el mismo período sugieren un crecimiento de por lo menos el 100% (2).
    En el nuevo esquema comercial, Pilar del Ñeembucú perdió su posición como el único puerto legal sobre el río Paraguay y Asunción reasumió su viejo rol de emporio clave en el comercio de yerba paraguayo. Aún organizado bajo un sistema de monopolio estatal, el comercio de yerba en la década de 1850 alcanzó un monto equivalente entre 40 y 50% del valor total de las exportaciones, volviendo a los valores vigentes durante el último período de la era colonial y los comienzos del gobierno de Gaspar Rodríguez de Francia. Asimismo, los valores de exportación de tabaco se triplicaron entre 1854 y 1858, y en algunas ocasiones sobrepasaron los de yerba. Aunque la mayor parte del tabaco paraguayo se consumía en las provincias de la Confederación Argentina, también supo alcanzar el mercado europeo (3).
    Otro cambio vinculado con la apertura de los ríos fue la declinación del comercio transmisionero entre Itapúa y Río Grande do Sul. Algunas caravanas continuaron haciendo el trayecto durante la década de 1850, pero el contacto fluvial directo con Buenos Aires hizo esta ruta innecesaria. Sin embargo, mientras este comercio decrecía, surgía otro con la provincia brasileña de Mato Grosso vía el río Paraguay.
    El Mato Grosso era el área quizás más aislada de todo el territorio brasileño. Ubicada justo al norte del Alto Plata, la comunicación terrestre con el resto del Brasil era casi imposible. En el período colonial la población del Mato Grosso sumaba unos pocos cientos integrados por personal militar portugués, buscadores de oro e indios parcialmente aculturados. La situación no varió demasiado en las décadas anteriores a la de 1850. Los límites con Paraguay nunca estuvieron claramente definidos, y las autoridades imperiales no obtuvieron permiso de las paraguayas para emplear el río Paraguay como el nexo principal con los pequeñísimos asentamientos del Lejano Oeste brasileño (4).
    Algunas autoridades del Imperio procuraron paliar este problema creando una ruta mixta fluvial-terrestre desde Cuiabá, capital de la región del Mato Grosso, hacia el puerto atlántico de Paranaguá a través de Curitiba, y los ríos Paranapanema, Alto Paraná, Ivinheima, Brilhante, Nioque y Miranda. Con la excepción de un corto trecho entre las nacientes del Brilhante y Nioque, la ruta era por completo navegable para las embarcaciones pequeñas. Para hacer más fluido este último circuito, a principios de la década de 1850 se establecieron algunas colonias militares en el sur del Mato Grosso. Sin embargo, como en el caso de la ruta transmisionera, cualquier ruta entre la región del Mato Grosso y Paranaguá era mucho menos preferida que la más natural a través del río Paraguay. Cuando finalmente el presidente paraguayo Carlos Antonio López acordó abrir esta vía fluvial al tráfico brasileño en 1858, las colonias ubicadas sobre los bancos de los ríos Brilhante y Nioac comenzaron a declinar (5).
    El acuerdo de 1858 estipuló que no más de 3 barcos por vez de cada país podrían ascender a través del río Paraguay desde su boca. Esto excitó los temores de López, quien sospechaba de las intenciones brasileñas debido a que el tratado no mencionaba la cuestión del trazado de límites. A pesar de esta limitación, se registró un comercio dirigido hacia el Mato Grosso hacia fines de la década de 1850 y principios de la de 1860. Desafortunadamente, las regulaciones brasileñas interfirieron el intercambio comercial desde el principio, ya que los barcos debían descargar sus productos para pagar arancel en el pueblo de Corumbá. Otro obstáculo fueron los exhorbitantes precios del transporte en canoa. Sin embargo, el comercio del Mato Grosso se tornó una moda, y los pueblos de esta provincia conocieron navíos comerciales procedentes de Buenos Aires, Corrientes, Uruguay, Paraguay y Brasil. Justamente el factor que precipitó la Guerra de la Triple Alianza en 1864, que acabó con esta breve prosperidad económica de la región altoplatense luego de la caída de Rosas, fue la captura del Marqués de Olinda, un barco de vapor brasileño, por parte del gobierno paraguayo (6).

  1. Registro Nacional de la República Argentina, 3 vols., Buenos Aires, 1863-1864, vol. I: 177, 180; Tratado de Límites, Amistad, Comercio y Navegación, Asunción, 17 de julio de 1852, ANA-SH 298, nº 17, fuentes citadas en Thomas Lyle Whigham, The Politics of River Commerce in the Upper Plata, 1780-1865, Ph.D. dissertation, Stanford University, 1986, p. 116.

  2. Commercial Reports of British Consul Henderson, Asunción, PRO FO 59/13 1854 Report; FO 59/15, 1855 Report and General Commercial Report, 22 July 1856; FO 59/19, 1857 Report, FO 59/20, 1858 Report, fuentes citadas en ibid., p. 119.

  3. E. N. Tate, "Britain and Latin America in the Nineteenth Century: The Case of Paraguay, 1811-1870", Ibero-Americkanische Archiv 5:1 (1979), 48; Alfred Marbais du Graty, La república del Paraguay, Besançon, 1862, pp. 345-365, citados en ibid., p. 119.

  4. Ibid., pp. 122-123.

  5. Ibid., pp. 123-125.

  6. Ibid., pp. 125-126.

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