Para
la escuela liberal -sobre todo en la versión de Bartolomé Mitre como
historiador y en la de los columnistas de su diario La Nación-, el régimen
paraguayo representaba la violación de la libre navegación de los ríos y de
la "libertad" que defendía el partido mitrista. Asimismo, los autores
de extracción liberal -empezando obviamente por el propio Mitre- presentan el régimen
de López como un "régimen tiránico
y expansionista" que tuvo por objetivo enfrentar y amenazar los
intereses de la República Argentina, como lo habían hecho sus antecesores
desde los tiempos de la Revolución de Mayo. Por oposición, Mitre presenta al
Imperio del Brasil como un "régimen democrático" que no tenía
deseos de expansión territorial. En el análisis del mitrismo, la Argentina no
tenía deseos expansionistas, adoptando respecto de la crisis oriental una
postura neutral. De este modo -y de acuerdo con este enfoque- Flores obró por
su cuenta en los sucesos de abril de 1864.
Según
Ramón J. Cárcano, miembro de la Academia Nacional de la Historia y también
representante de este enfoque liberal, existen dos responsables en los sucesos
que tuvieron lugar en el Estado oriental y que desencadenaron la Guerra de la
Triple Alianza contra Paraguay: el mariscal Francisco Solano López y el
expansionismo brasileño. Respecto del primer factor, sostiene que López
"considera destruido el equilibrio del Río de la Plata con la caída de
Paysandú, la ocupación militar de Montevideo, y la imposición de la
presidencia del general Flores por las armas imperiales (...). (1)
Respecto del segundo, el desprecio de las autoridades imperiales por la
protesta de López contra el ultimátum brasileño al gobierno oriental y la
intervención de Río de Janeiro en territorio uruguayo para derribar a los
"blancos" del gobierno de Montevideo, resultan factores que según Cárcano
movieron a López al enfrentamiento con Brasil.
El
historiador liberal presenta al almirante brasileño Tamandaré y al mariscal
paraguayo López como dos personajes convencidos de que había llegado el
momento de la guerra. El primero creía así interpretar mejor el pensamiento
del emperador brasileño. A su vez López estaba resuelto a defender el
equilibrio rioplatense amenazado por la injerencia brasileña en territorio
oriental. Incluso Cárcano cita una frase expresada por Francisco Solano López
que reflejaba este convencimiento de que la guerra contra Brasil, que tanto había
rehuido su padre Carlos Antonio, era inevitable: "Si no pegamos ahora (...)
tendremos que ir a las manos con Brasil en algún otro momento menos
conveniente para nosotros". (2) Solano
López estaba persuadido de que no podía asegurar la independencia paraguaya,
ni la fijación de sus límites con Brasil y la Argentina, ni el dominio de los
ríos, sin enfrentar y vencer al Imperio. Decía Solano López: "Soy
soldado, y tengo que declarar la guerra a Brasil. Es preciso hacerme respetar
por las Repúblicas vecinas, dando una lección al Imperio". (3)
Cárcano,
como en su tiempo el propio Mitre, subraya la actitud de neutralidad argentina
respecto de la Guerra de la Triple Alianza:
(...)
Argentina no altera su postura inicial. Rehusa reiteradamente participación en
la contienda y renueva gestiones por la paz. Procura conservarse en su
neutralidad, que algunos llaman de forma, y consolidar la unidad nacional todavía
incipiente y movible. Esta actitud no le impide afirmar su condición y simpatías
por Brasil, como alta expresión de orden y cultura americana. Está resuelto a
colaborar moralmente para terminar la guerra, en la seguridad de mantenerse
intacta la independencia e integridad de Uruguay. (...)
El general Mitre recién asciende a la presidencia de la nación pacificada y
unida, pero todavía no consolidada. Empieza a organizar los diversos resortes
de gobierno. No tiene todavía bien establecidas las aduanas, ni el régimen
financiero, ni el orden económico. La nación carga con un presupuesto de $
8.300.000 oro, y una fuerte, pesada deuda exigible. Las provincias viven en la
mayor estrechez. Sus pocas industrias son rudimentarias y el comercio de
importación y exportación muy reducido.
Aparte de las razones políticas, se impone al país la neutralidad en la guerra
de Paraguay por la situación precaria de su administración y economía
general. El gobierno no está en condiciones de distraer hombres y recursos
fuera de la nación, pues en ella se sienten aún los fogonazos de la guerra
civil. La necesidad imprescindible de observar la neutralidad y mantener la paz
está en la conciencia, el sentimiento y las conveniencias del presidente
general Mitre y del pueblo que gobierna.(...) (4)
Asimismo,
Cárcano presenta tanto a Mitre como a Urquiza como opuestos a la guerra y
partidarios de la neutralidad argentina. Dice Cárcano:
Urquiza
(...) Quiere salvar la unidad nacional, la obra de Caseros y Pavón.
Escribe
al presidente Mitre, sosteniendo la neutralidad y la paz delante del conflicto
con el Imperio. Nunca la guerra, porque es impopular y resistida.
Comunica al presidente (Mitre) las cartas del mariscal (López). Envía varias
veces a Benjamín Victorica para informarle ampliamente sobre la situación.
Gestionar un subsidio para reforzar el presupuesto de Entre Ríos, es la razón
ostensible del último viaje. Obtiene una subvención de diez mil pesos fuertes
por mes. Se publica de todas formas para demostrar la buena amistad
solidaria.(...)
Más tarde envía a Salvador María del Carril (...) Demuestra la necesidad de
la paz y los peligros de la guerra. Hay que mantener firme la neutralidad para
sujetar las facciones internas, pero desde el momento que la República sufra
una agresión extranjera, la espada de Caseros se pondrá bajo las órdenes del
vencedor de Pavón. Prevalece el sentimiento nacional sobre las pasiones bravías.
(5)
Por otra parte, el texto de Cárcano pareciera implicar que el presidente Mitre apeló a una variante argentina de la "diplomacia del patacón" imperial -a la que resultaba tan permeable Urquiza- con el fin de obtener del caudillo entrerriano una alianza crucial para mantener el orden tan difícilmente gestado en Pavón.
NOTAS
Ramón J. Cárcano, Guerra del Paraguay. Orígenes y causas, XLIX, cit. en Ramón J. Cárcano, Guerra del Paraguay. Acción y reacción de la Triple Alianza, Vol. I, Buenos Aires, Domingo Viau, 1941, p. 37.
Ibid., pp. 37-38.
Ibid., p. 41.
Ibid., pp. 38 y 101-102.
Ibid., p. 137.
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