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Desilusionado después del fracaso de las opciones de negociación, Herrera volvió al ministerio de relaciones exteriores y desde allí despachó urgentemente a Asunción al entusiasta Antonio de las Carreras, el jefe de los amapolas, una fracción de los blancos partidaria del apoyo paraguayo en una guerra contra el Imperio, que no había visto con buenos ojos la intención negociadora del gobierno de Aguirre. Las instrucciones a Carreras, fechadas el 14 de julio de 1864, demostraban a las claras el giro adoptado por el gobierno oriental: 

El inesperado desenlace que han tenido los sucesos de estos últimos días ha creado una situación de peligro inmediato para nuestro país. Situación que, si no es dominada prontamente, puede convertirse en una conflagración en el Plata. Usted lleva encargo directo de dar todas las explicaciones necesarias respecto a la actual situación... Debe tenerse en cuenta que el Brasil y la República Argentina tratan conjuntamente de ponerse de acuerdo para asumir una actitud alarmante en relación con este país.
En tal situación de extrema gravedad, este gobierno necesita saber definitivamente cuál es el género de apoyo que debe esperar inmediatamente del gobierno del Paraguay, y cuál es el auxilio que, llegado el caso de obrar, estaría el mismo gobierno resuelto a prestarle... ya no puede dudar el Paraguay del posible sino existente, acuerdo del Brasil con la República Argentina...
Usted tratará, en la comisión que va a desempeñar cerca del presidente López, de inclinar definitivamente sus resoluciones en el sentido indicado... nuestro deseo sería que, producido un ataque contra el Estado Oriental, Paraguay operase, ya sin más espera, sobre territorios limítrofes argentinos y brasileños simultáneamente con el envío de fuerzas al Plata que pudiesen obrar de acuerdo y en concierto con las orientales.
Lleva usted, doctor Carreras, encargo especial de concentrar toda su atención y su esfuerzo inteligente. (1) 

Carreras llegó a Asunción en los primeros días de agosto y encontró a un López informado de la situación, dispuesto a obstaculizar las pretensiones brasileñas, y lamentando que la Argentina se encontrase gobernada por Mitre. Vale destacar que López distinguía entre la opinión popular argentina y la de los mitristas, intuyendo correctamente que Mitre no tendría apoyo popular en su política de alianza con el Imperio. Finalmente, López aseguró a Carreras que el gobierno de Paraguay respaldaría al oriental en caso de que las amenazas brasileñas se llevaran adelante, aun en el caso de que Mitre respaldara a las autoridades de Río de Janeiro. Para tranquilizar los ánimos del enviado oriental, el presidente paraguayo le mostró el campamento de Cerro León, donde 30.000 jóvenes recibían instrucción militar, y los cañones que se forjaban para la fortaleza de Humaitá. Las condiciones estaban dadas para que la guerra del Paraguay comenzara.

  1. Texto de las instrucciones del gobierno de Aguirre a Antonio de las Carreras, 14 de julio de 1864, reproducido en Luis Alberto de Herrera, Buenos Aires, Urquiza y el Uruguay, p. 430, cit. en ibid., p. 134.

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