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El diplomático brasileño José Antonio Saraiva, dispuesto a no demorar por más tiempo el ultimátum al gobierno oriental pendiente desde abril -suspendido por la posición belicosa del Paraguay y nuevamente activado por el apoyo británico, vía Thornton, a una alianza entre el Imperio y los mitristas para derrocar a los blancos en la República Oriental-, decidió zarpar el 9 de julio de 1864 hacia Buenos Aires. El día 11 Saraiva planteaba a Mitre la opción de una intervención conjunta para sacar del poder al gobierno de Aguirre y presidir "elecciones libres" que diesen el gobierno a Flores. El canciller Rufino de Elizalde apoyó la posición brasileña. Por su parte, el ministro de hacienda Dalmacio Vélez Sársfield puso reparos argumentando la falta de solidez del tesoro nacional, mientras que el ministro del interior Guillermo Rawson expuso la tensión interna entre los "liberales intervencionistas" y los "federales antiintervencionistas", la que podía provocar el pronunciamiento de algunas provincias, sobre todo Entre Ríos, en favor del gobierno oriental de Aguirre. (1)
   
El presidente Mitre otorgó el apoyo moral del gobierno argentino a la empresa brasileña, aunque le hizo saber a Saraiva que no encontraba el modo de concretar apoyo material por las dificultades expuestas por los miembros de su gabinete. Pero al enviado del Imperio le bastaba con eso: sólo necesitaba que el gobierno argentino -que por el tratado de 1828 debía garantizar junto con el brasileño la independencia del Uruguay- se comprometiese en forma pública a garantizar dicho "apoyo moral" a la intervención brasileña en tierras orientales. Quedó finalmente resuelto que el gobierno de Mitre expresaría un "consentimiento" a las "represalias" del Imperio contra el gobierno oriental, las cuales podían llegar a la ocupación de los territorios al norte del Río Negro. 
   
En ningún momento, ni el diplomático brasileño ni los miembros del gabinete de Mitre ni el propio presidente mencionaron la posibilidad de que esta alianza entre mitristas e imperiales pudiera llevar a un enfrentamiento con el régimen paraguayo. Cuesta comprender que no se lo hiciera cuando era muy previsible que el gobierno de López, percibiendo que esta alianza amenazaba el equilibrio de poder en la región del Plata, fuera en ayuda del gobierno blanco oriental, aun al costo de enfrentarse al Imperio y al gobierno argentino coaligados. 

  1. Texto de las instrucciones del gobierno de Aguirre a Antonio de las Carreras, 14 de julio de 1864, reproducido en Luis Alberto de Herrera, Buenos Aires, Urquiza y el Uruguay, p. 430, cit. en ibid., pp. 138-139.

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