Visite nuestra página principal

Dispuesto a arrancar del gobierno de Mitre algo más que la vaga  promesa verbal que le ofreciera éste el 11 de julio, Saraiva buscó contactarse con el presidente argentino. Antes de adoptar represalias contra el gobierno de Montevideo que podían terminar en una guerra con Paraguay, el diplomático imperial necesitaba formalizar la alianza con Buenos Aires. Saraiva logró convencer a Mitre de que firmara un documento el 22 de agosto de 1864 que dejaba claramente asentado el respaldo del gobierno argentino a las acciones brasileñas. El texto del protocolo Saraiva-Elizalde decía lo siguiente: 

Reunidos en la secretaría del Ministerio de Relaciones Exteriores S. E. el señor Ministro y Secretario de Estado de dicho departamento don Rufino de Elizalde y S. E. el Señor Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de su magestad el Emperador del Brasil en misión especial cerca del Gobierno Argentino, Consejero José Antonio Saraiva, á fin de conferenciar acerca de las eventualidades posibles en el Río de la Plata por causa de la cuestión oriental, concordaron en protocolizar las siguientes declaraciones en nombre de sus respectivos gobiernos, los cuales, en virtud de los tratados vigentes, tienen el deber y el interés de mantener la independencia, la integridad del territorio y la soberanía de la República Oriental del Uruguay:
1º Reconocen que la paz de la República Oriental del Uruguay es la condición indispensable para la solución completa y satisfactoria de sus cuestiones y dificultades internacionales con la misma República; y que auxiliando y promoviendo esa paz siempre que sea compatible con el decoro de sus respectivos países y con la soberanía de la República Oriental del Uruguay, juzgan realizar un acto provechoso no solamente á esa República, sino también á los países limítrofes que tienen con ella relaciones muy especiales;
2º Tanto la República Argentina como el Imperio del Brasil en la plenitud de su soberanía como estados independientes, pueden en sus relaciones con la República Oriental del Uruguay, igualmente soberana é independiente, proceder en los casos de desinteligencia, como proceden todas las naciones, sirviéndose para extinguirlos de los medios que se reconocen como lícitos por el derecho de gentes, con la única limitación de que cualquiera que sea el resultado que el empleo de estos medios produzca, serán siempre respetados los tratados que garantizan la independencia, la integridad del territorio y la soberanía de la misma República.
3º Los gobiernos argentino y de S.M. el Emperador del Brasil tratarán del ajuste de sus respectivas cuestiones con el gobierno oriental, auxiliándose mútuamente por medios amistosos, como una prueba de su sincero deseo de ver terminada la situación actual que perturba la paz del Río de la Plata.
En su conformidad firman dos del mismo tenor, en Buenos Aires el 22 de Agosto de 1864. José Antonio Saraiva - Rufino de Elizalde (1)

El contenido de este texto -cuya intencional ambigüedad salta a primera vista, ya que deambula entre una tónica neutralista y otra claramente intervencionista- es comentado por el revisionista argentino José María Rosa en su particular estilo, no exento de ironía:

En interés de mantener la Independencia, Integridad territorial y Soberanía de la República Oriental del Uruguay (con mayúscula para mayor solemnidad), la Argentina "garante de esa Integridad, Independencia y Soberanía" (se repiten las mayúsculas) deja manos libres a Brasil para "proceder contra la Nación Oriental, como proceden todas las naciones en caso de desinteligencias" (para invadirla, ocuparla, saquearla y destruirla "sin mengua de la Independencia, Integridad y Soberanía".) El mitrismo salvaba las formas con las mayúsculas del protocolo, y Saraiva ataba a la Argentina a la suerte de Brasil. (2)

 Para McLynn, en cambio, fueron las maniobras de la diplomacia mitrista las que promovieron la alianza con el Imperio del Brasil en contra del régimen paraguayo. (3)  A diferencia del revisionismo, McLynn percibe en el protocolo Saraiva-Elizalde la concreción de la política de alianza con Brasil buscada por Mitre en su afán de destruir la presencia de la tiranía paraguaya en el escenario rioplatense. 
   
A su vez Efraím Cardozo interpreta el protocolo como el triunfo de la política brasileña de acercamiento inspirada por el ministro Paranhos antes de Pavón y continuada por Saraiva. Cita para probar su postura una carta enviada por el diplomático brasileño a Dias Vieira, que decía:

Sin alianza, todo nos contrariará.
Con alianza de Buenos Aires, todo será más fácil.
Es preciso pues adquirirla o prepararnos para grandes sacrificios. (4)

 Por su parte, el historiador paraguayo Cecilio Báez coincide con las apreciaciones de su colega revisionista argentino en el sentido de que dicho protocolo formalizaba la alianza argentino-brasileña, justificaba la intervención conjunta contra el gobierno blanco de Montevideo y, al dejar fuera de participación a López, llevaba a éste a enfrentarse contra los aliados y "contra el mundo si el mundo se opone". (5)
   
Mientras el comisionado brasileño aguardaba el efecto que el ultimátum del 4 de agosto provocaría en Asunción, el almirante imperial Tamandaré ya había comenzado las acciones bélicas contra el gobierno oriental. El 26 de dicho mes su buque Ivahy capturó tras cañonearlo al buque de guerra uruguayo Villa del Salto, que socorría a la población de Mercedes, sitiada por Flores. El buque oriental, perseguido por el Ivahy, atravesó aguas argentinas y se refugió en el puerto de Concepción del Uruguay. Flores aprovechó este momento para apoderarse de la localidad de Mercedes y continuar con sus acciones contra el gobierno blanco. Al enterarse de las agresiones de la escuadra imperial, el gobierno de Montevideo entregó sus pasaportes al ministro residente brasileño Alves Loureiro y le dio un plazo de 24 horas para salir del país. En las calles montevideanas, manifestaciones populares expresaron su rechazo a las acciones y se quemaron banderas brasileñas en la plaza Independencia. El día 30, el propio gobierno oriental ordenó sacar los escudos y banderas imperiales de los edificios "que sólo podían ser mirados como un ultraje". (6) 
   
Pocos días después renunciaba el canciller Herrera, ante el fracaso de todas las alternativas de pacificación, ocupando su lugar en la cartera de relaciones exteriores Antonio de las Carreras, llegado de Asunción, donde había gestionado la ayuda paraguaya.

  1. Texto del protocolo Saraiva-Elizalde, Buenos Aires, 22 de agosto de 1864, reproducido en "A missao especial do conselheiro Saraiva ao Río da Prata", Bahía, 1872, citado y reproducido a su vez en Cecilio Báez, Resumen de la historia del Paraguay desde la época de la conquista hasta el año 1880, Asunción, Kraus, 1910, pp. 131-132.

  2. J.M. Rosa, op. cit., p. 141.

  3. F.J. McLynn, "The Causes of the War of Triple Alliance: An Interpretation", Inter-American Economic Affairs, vol. 33, Nº 2, Autumn 1979, p. 40.

  4. De Saraiva a Dias Vieira, Montevideo, 28 de mayo de 1864, cit. en E. Cardozo, El Imperio del Brasil y el Río de la Plata..., op. cit., p. 210.

  5. C. Báez, op. cit., p. 140.

  6. Cónsul francés en Montevideo Maillefer, informe del 14 de septiembre de 1864, cit. en J.M Rosa, op. cit., p. 142.

Aclaración: Las obras citadas (op. cit.) que no se mencionan explícitamente en este listado de citas, se encuentran en las páginas inmediatamente anteriores. Para ello, haga un click en el botón "Anterior". También puede utilizar la opción "Búsqueda" , ingresando el nombre del autor de las obras respecto de las cuales se requiere información.

Ir a página anterior Home Ir a página siguiente

© 2000. Todos los derechos reservados.
Este sitio está resguardado por las leyes internacionales de copyright y propiedad intelectual. El presente material podrá ser utilizado con fines estrictamente académicos citando en forma explícita la obra y sus autores. Cualquier otro uso deberá contar con la autorización por escrito de los autores.