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Cabe advertir que el régimen paraguayo se aventuraba a una guerra en la cual prácticamente quedaba solo desde el principio, ya que no podía confiar en lograr aliados por el lado argentino. En el caso de Buenos Aires, Mitre y Elizalde rechazaban la solicitud de López para hacer marchar sus fuerzas por territorio argentino, argumentando una particular posición de neutralidad. Particular, pues permitían el tránsito fluvial, que favorecía a la escuadra brasileña, pero negaban el terrestre a las fuerzas paraguayas. Además, porque las instrucciones de Elizalde al gobernador de Corrientes, Manuel Lagraña, más que una actitud neutral, evidenciaban un sesgo claramente antiparaguayo. Dichas instrucciones, escritas el 20 de diciembre de 1864, decían lo siguiente:

Nuestras simpatías no pueden ni deben ser durante esta guerra (Paraguay y República Oriental contra Brasil) por los que de un momento a otro puedan ser nuestros enemigos declarados.
La cuestión ha de concluir trágicamente para el gobierno de Montevideo y para el de Paraguay, y antes de poco tiempo (...).

Otra instrucción al mismo gobernador correntino de parte del canciller del gobierno de Mitre correspondiente al día 30 de dicho mes resultaba igualmente curiosa en términos de un país cuyo gobierno se definía como neutral:

Los agentes del Brasil en ésa pueden  necesitar enviar algunos oficios a sus superiores en ésta. Le ruego los dirija a mi nombre por expreso, sin pérdida de momento. Si hay algo urgente disponga al Espigador (buque argentino). Los agentes quedan prevenidos de ocurrir a V. (1)  

El tono antiparaguayo o probrasileño de la diplomacia mitrista se tradujo asimismo en las instrucciones del propio Mitre al gobernador correntino Lagraña, escritas el 20 de diciembre de 1864, que decían lo siguiente:

han llegado hasta mí noticias que en esa ciudad (se refiere a Corrientes) se ha establecido un periódico (El Independiente, de Juan José Soto) cuya tendencia es la de justificar y ganarle prosélitos al Presidente López del Paraguay en la lucha que parece va a empeñarse con el Brasil en defensa del partido blanco del Montevideo... Creo que esta prédica opuesta a nuestros intereses, a nuestra actualidad, ha de despertar el celo de nuestros enemigos en Corrientes. Para que no logren aquéllos extraviar la opinión, conviene mucho que V. por su parte haga todo lo posible en ese sentido, pues no es justo ni político que en nuestro propio país se alcen alabanzas y se trate de bonificar una administración como la del Paraguay, presidida por el señor López. (2) 

En el caso de Urquiza, figura en la cual López tenía depositadas esperanzas, el gobierno paraguayo chocó con una gran desilusión. El general entrerriano había vendido sus 30.000 caballos al Imperio y no podía hacer la guerra. Así se lo hizo saber a López a través de Julio Victorica, quien entregó el mensaje el 25 de febrero. Dice el último que al leer el presidente paraguayo la carta del vencedor de Caseros y recibir una respuesta negativa por parte de Victorica a su ofrecimiento de ayudar a Urquiza a hacerlo presidente derrocando a Mitre, exclamó exaltado: "¡Entonces, si me provocan, lo llevaré todo por delante!" (3) Varios testimonios documentales reflejan la decepción del presidente Solano López respecto de Urquiza. Uno de ellos es la respuesta de López a la nota enviada por Urquiza, redactada el 26 de febrero de 1864 y que decía:

He recibido la estimable de V.E., fecha 23 de enero, conducida por don Julio Victorica y seguidamente la del 8 de éste acusando recibo de mis anteriores del 14 del pasado y del 1 de febrero. Ambas me han causado una penosa impresión, en cuanto ellas importan una contradicción de las seguridades que espontáneamente V.E. quiso ofrecerme sobre la neutralidad del gobierno argentino en la lucha entre Paraguay y Brasil, y de que el tránsito de fuerzas paraguayas por alguna parte del territorio argentino no importaría un casus belli, no teniendo el gobierno argentino pretexto alguno para negar ese tránsito, y que si llegara a suceder S.E. se pondría de parte de Paraguay combatiendo la política del general Mitre, para cuyo fin ha pedido la copia de la solicitud de tránsito y su contestación en caso negativo. (4)  

Ese mismo día 26 de febrero, López escribía a Cándido Barreiro, su representante en París, trasuntando el mismo tono de desilusión respecto de Urquiza:  

El caso (la guerra contra la Argentina) está próximo a suceder, y aunque no contamos todavía con ningún disidente porque el general Urquiza ha faltado a sus espontáneos ofrecimientos, si la guerra se hace inevitable con ese país, contando con la decisión y entusiasmo de mis compañeros espero llegar a buen fin. (5)

Contra los deseos de muchos caudillos provinciales, animados por un sentimiento a favor de López -y/o en contra de un Imperio al que percibían como expansionista-, Urquiza se desligaba de su promesa de ayudar a López y se ponía del lado de Mitre, manteniendo el "pacto implícito" de Pavón e inclinándose a favor de la diplomacia brasileña gracias a la "diplomacia de los caballos". La extraña alianza tácita surgida en Pavón parecía mantenerse en pie. Cuando la guerra contra Paraguay ya estaba en marcha, Mitre le escribió a Urquiza una carta de agradecimiento por su actitud: "nos toca combatir de nuevo bajo la bandera que reunió en Caseros a todos los argentinos. Me congratulo por ello". (6) Vale complementar este agradecimiento público de Mitre a Urquiza con el elogio que la actitud del entrerriano de mantenerse aliado al mitrismo suscitó en Julio Victorica, secretario privado de Urquiza, quien afirmó: 

Hoy todo se ve claro, después de transcurridos cuarenta años. Falta un historiador imparcial, que estudiando aquellos sucesos con espíritu recto y desapasionado, sea capaz de estimar la magnitud e importancia del servicio que entonces prestó al país el general Urquiza con su franca, leal y decidida adhesión a las autoridades constituidas. (7) 

  1. Instrucciones del ministro de relaciones exteriores del gobierno de Mitre, Rufino de Elizalde, al gobernador de Corrientes, Manuel Lagraña, 20 y 30 de diciembre de 1864, reproducidas en  A. Rebaudi, op. cit., pp. 243 y 245, y citadas en ibid., pp. 165-166.

  2. Instrucciones del presidente de la República Argentina Bartolomé Mitre al gobernador de Corrientes, Manuel Lagraña, reproducidas en  A. Rebaudi, op. cit., p. 253, cit. en ibid., p. 166.

  3. Julio Victorica, Urquiza y Mitre, Buenos Aires, Hyspamérica, 1986, p. 244.

  4. Archivo General de la Nación, Archivo Mitre, transcripto por F. Chávez, op. cit., p. 134, cit. en J. M. Rosa, op. cit., p. 167.

  5. Carta del presidente paraguayo Francisco Solano López a Cándido Barreiro, reproducida en A. Rebaudi, op. cit., p. 270, cit. en ibid., p. 167.

  6. Carta de Mitre a Urquiza, en Archivo del general Mitre, II, p. 114, cit. en ibid., p. 168.

  7. J. Victorica, op. cit., p. 246.

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